Final de mes, y mucho caos a mi alrededor

sociedad

Desde que amanece y escucho las noticias de la radio, que dan más ganas de cortarse las venas que de dejárselas largas (hubo una serie en la TV de cuando yo era pequeñito que se llamaba “El mundo en guerra“, ahora es todo los días en todas las teles y la gente les llama telediarios), hasta pequeñas catástrofes como que el Chasseur d’Images no me ha llegado todavía. Entre ambos hechos, una serie de eventos; es decir de sucesos desafortunados.

En fin, me refugio en mis fotos. Mi diario de viaje por Gales e Inglaterra ha avanzado hasta Cornualles, hasta St Michael’s Mount. No tan espectacular como su homonimo y homólogo francés, pero muy mono. Que os guste.

Vista de Mount’s Bay desde la fortaleza de St Michael’s Mount, Cornualles, Inglaterra

Como no mejoren,… les pillan; Alonso viéndole las orejas al lobo Michael

fórmula 1

Una catástrofe, oiga, si lo que aspira es a ganar el título. Unas ruedas que se estropean y un coche que no tira pueden arruinar la sustanciosa ventaja que el asturiano había cogido. Y más si la pierde de seis en seir punto. En fin, cruzaremos los dedos. Hasta los de los pies. Y eso que el tema no me parecería tan grave si no fuera por lo impresentable del alemán en Montecarlo. Ya dije que eso es imperdonable. Se puede ser pobre pero no cutre.

Mono descapotable en el West End londinense, Inglaterra

Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch

Reino Unido, Viajes

Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch – Wikipedia, the free encyclopedia

Inevitablemente, tenía que hablar de esto. Desconozco como se acomodará el título de este artículo en los navegadores al uso. Es cierto que mi diario de viaje va progresando, y a estas alturas debería estar recomendándoos que visitaráis la ciudad balneario de Bath. Pero no puedo resistirme a volver atrás, al norte de Gales, donde ya me asombré por el nombre de cierta ciudad que aparecía en los carteles de la autovía.

Camino de Beaumaris encontramos el desvío a Llanfairpwllguyngyll, Gales

Mi sorpresa no fue tanto por la longitud del nombre como por la ausencia de vocales y mi incapacidad para aventurar una pronunciación de semejante nombre galés. Pero mayor todavía fue esa sorpresa cuando descubro en el enlace que encabeza este artículo cuál es el nombre completo de la población. De lo que es capaz el personal con tal de atraer turistas y dinericos.

El cinerama, curioso experimento

Cine

TCM lleva unos meses programando de vez en cuando La conquista del Oeste (How the west was won). No es que a mí me gusten particularmente las películas épicas de transfondo histórico, generalmente falseado, para mayor gloria de los gringos. Pero no puedo evitar sentir curiosidad por esta película, que una de los poquísimos filmes de ficción rodados con el sistema Cinerama.

Este sistema de rodaje y proyección, cuyo nombre procedía de la contracción de las palabras cinema y panorama, consistía en rodar y proyectar con tres cámaras, cuya imagen se ensamblaba creando una única imagen muy alargada y de gran tamaño. La mayor parte de las películas que se rodaron fueron documentales. Pero muy pocas salas de cine eran aptas para proyectar estas películas por lo que frecuentemente se montaban carpas provisionales que de forma itinerante llevaban el espectáculo por distintas ciudades. Yo tengo el recuerdo de haber visto de niño una de estas películas documentales en Zaragoza, aunque no recuerdo el título de la misma. La imagen nos parecía espectacular aunque tengo el recuerdo de que las transiciones entre las imágenes de los distintos proyectores se hacían muy evidentes. Y lo son todavía en las películas que se han adaptado a video como la que daba lugar a este artículo.

En fin, sólo me queda recordar lo que decía Hitchcock sobre los formatos panorámicos extremos que tanto se usaron en los años 50 y 60 para competir con la pujante televisión. Sólo los consideraba aptos para rodar las aventuras de un perro salchicha.

Sigo actualizando mi diario de viaje por Gales e Inglaterra. Y hoy os sugiero una visita a Glastonbury y Wells.

Vista de las ruinas de la abadía de Glastonbury, Somerset, Inglaterra

De aquí a la eternidad, alguien viene a cenar esta noche; así nos vamos olvidando del deprimente "telediario"

Cine, política

No, no he dejado de ser profundamente antibélicista. No han dejado de caerme mal los ejércitos. No ignoro la barbaridad que está haciendo el militarizado Estado de Israel (nada tengo contra las etnias, pero sí contra los gobiernos bárbaros). De punta me ponen los pelos con sus declaraciones los políticos de fuera, como los mandamases del imperio, como algunos de los de dentro, como sus lacayos del PP. Pero uno se tiene que evadir de vez en cuando, y qué mejor que la programación de cine de TCM. Así que luchando contra las noticias y el calor, paso la tarde con De aquí a la eternidad y Adivina quien viene esta noche. Que también nos sirven para reflexionar sobre la sinrazón en los ejércitos y sobre la convivencia étnica.

Sigo actualizando mi diario de viaje por Inglaterra y Gales. Visitaremos hoy la costa de Pembrokeshire.

Camino de la playa en Tenby, Gales

Biomedical Image Awards 2006

Ciencia, Fotografía

Biomedical Image Awards 2006

Me entero a través de Genciencia de que se han fallado los Biomedical Image Awards 2006. Y disfruto mucho admirando las imágenes que nos ofrecen. Aquí mezclo mi obligación (tengo una profesión sanitaria) con mi devoción (me gusta la fotografía). Aunque no sé si esta forma de obtener imágenes puede ser llamada fotografía; supongo que sí, ya que ondas electromagnéticas (la luz lo es) y otros similares estimulan una superficie sensible para obtener una imagen. Me encanta especialmente la imagen del mosquito Anopheles, vector del Plasmodium, protozoo que produce el paludismo. Bueno, olvidaos de las desgracias y disfrutad de las imágenes.

Yo mientras tanto a lo mío, y sigo con mi diario de viaje de mis vacaciones. Hoy he actualizado el diario con el recorrido por los Montes Cámbricos.

Ruinas de la Abadía de Strata Florida, Pontrhydfendigaid, Gales

El secreto de Anthony Zimmer (2005)

Cine

Anthony Zimmer (2005)

Como comentaba ayer, la presencia de Sophie Marceau me ha llevado a ver esta película francesa, dirigida por Jérôme Salle, y coprotagonizada por Yvan Attal.

La película es una de intriga, con personaje misterioso del que sabemos muy poco, chica misteriosa de la que sabemos que está como un queso y que es un poco borde, y pringado de turno que le toca pasarlas canutas al estilo de algunos héroes del cine de Hitchcock, de quien la película bebe.

Una de las grandes virtudes de esta película es que sus protagonistas son indidublamente atractivos por diversos motivos. Por que tienen oficio, porque hacen relativamente creibles sus personajes, porque la Marceau sigue estando muy guapa a sus 40 años,… La otra es que es muy corta, con apenas 90 minutos de duración. Y si esto último es una virtud, lo es porque la película que empieza interesante, acaba siendo pesadita, poco creible y tramposa argumentalmente. No desvelaremos el final, pero uno de los grandes problemas es que a mitad de la película, a poco astuto que sea el espectador, ya sabe por donde va a ir el desenlace… y por lo tanto, el interés baja mucho. Sólo queda ver cuan guapa sacan a la Marceau en cada escena. Y esto es un fallo, que además pone de relieve otros fallos argumentales del filme.

En fin. Que porque es verano, y no está el horno (la cartelera) para bollos, la película tiene un pase. Pero poco. Le pongo un cinco (con un cuatro en la dirección, y un seis en la interpretación).

Sólo me queda recordaros que sigo actualizando mi diario del viaje por Inglaterra y Gales. Y que tal vez os interese saber algo más del Snowdon Mountain Railway.

Ir la cine por una mujer (actriz)

Cine

Me gusta el cine. Mucho. Pero no soy especialmente mitómano. Es cierto que puedo ir a ver una película porque la ha realizado un director determinado. Respeto mucho la autoría. Y hay autores/directores que me interesan, incluso cuando no están acertados. Ocasionalmente un actor me motiva a ver un filme, pero no suele ser determinante. Pero no sucede así con las actrices; reconozco que basta con que algunas de ellas aparezcan en el reparto para que decida que esa película hay que verla,… aunque luego me arrepienta.

Ahora ha tocado ir a ver una película porque salía una actriz. Sophie Marceau. Mi primer recuerdo de esta actriz y modelo francesa es de una película emitida por Canal+, ya hace unos años. Se trataba de Fanfan, filme que no tenía nada de especial, pero que me hipnotizó mirando a aquella morena y delgada actriz, alegre y pizpireta. Poco después me la encuentro en dos situaciones que determinaron mi seguimiento particular de su carrera posterior. Una de ellas fue un anuncio en un mupi en los Campos Elíseos de la capital francesa, publicitando el perfume de Guerlain, Champs-Elysées. La segunda, su corta pero intensa intervención en Al di là delle nuvole, haciendo de una melancólica suicida frustrada que tiene una apasionada relación casual con John Malkovich. Su personaje ni siquiera tenía nombre. Sólo era la chica.

Ya no me pude resistir. A partir de ese momento, me he tragado un montón de sus películas. Que, para mi desgracia, han sido bastante flojas en general, por no decir malas. Una fallida Karenina (el personaje merecía un poco más de rasmia), chorradas como ser la hija de un mosquetero o la reina que se enamora de Braveheart, ser chica (mala) bond, la horrible Belfegor, por sólo nombrar algunas.

Pero su elegancia, sus peculiares facciones, su mezcla de osadía y timidez, siempre me han fascinado. Así que no me he podido aguantar, y me he ido a ver El secreto de Anthony Zimmer, porque sale la Marceau… Pero de la película os hablaré mañana.

Mientras tanto, os recomiendo un paseíco por Snowdonia, en mi diario de mis viajes por Gales e Inglaterra.

Presa de Llyn Celyn, Gales