Tarde de filmoteca: Three… extremes (2004)

Cine

Saam gaang yi (2004), 26 de agosto de 2006

Empieza a ser ya una costumbre lo de pasarse por la filmoteca la tarde del viernes o el sábado. O por lo menos mientras dure el veranico. Ayer por la tarde, la opción era una película asiática, sobre la cual la propaganda nos advertía que se afiliaba dentro del tan actual género de terror que nos llega de extremo oriente. Esto último no era una buena referencia para mí. No me gustan las de “miedo”. Especialmente si se basan en sustos y “casquería”. También nos decía que no había llegado a estrenarse comercialmente en España. Sorprendente, para ser de 2004, momento en el que ya parece que lo moderno es traese este tipo de películas y a continuación su horrible “remake” norteamericano. Nos informaba, asimismo, de que era una película multinacional, con tres episodios independientes rodados cada uno en Hong-Kong (idiomas, chino cantonés y mandarín), Corea del Sur (idioma, coreano) y Japón (idioma, japonés). Las críticas internacionales habían sido muy buenas.

Mi impresión es que la película hay que valorarla como tres filmes distintos. Cada uno de ellos presenta soluciones formales distintos, dando uno de los valores más importantes del conjunto; el contraste cultural en países teóricamente vecinos, cuyas diferencias observamos desde occidente de forma muy confusa. Al fin y al cabo “todos los chinos son iguales“, oímos decir con frecuencia. Pues no.

Otra cosa en común es que las situaciones de “terror” no responden a fenómenos que debamos considerar sobrenaturales. En dos de ellas, el “terror” procede de las propias conductas humanas, que desde la aparente normalidad se pueden trasladar a los extremos a los que hace referencia el título internacional en inglés. Dirigidas por Fruit Chan (el film de Hong-Kong, Dumplings) y Chan-wook Park (la coreana Cut), son mis preferidas del trío, y consiguieron atraparme notablemente en la butaca. Probablemente, esa ausencia de elementos sobrenaturales, el hecho de que estas situaciones sean físicamente posibles y que el comportamiento humano haya mostrado una capacidad de variabilidad tan grande es lo que un reflexión sobre lo que vemos nos ponga los pelos como escarpias.

El filme japonés, Box, dirigido por Takashi Miike, no se sale tampoco de los cauces de lo naturalmente plausible, pero se introduce en el mundo de lo onírico. Esto hace que, aunque muy virtuosista en lo formal, y muy efectista en su conclusión, nos aleje de la realidad y el regusto final se aleje de la impresión causado por los anteriores episodios.

En fin. Que como he dicho antes, no soy aficionado al género de “terror“. Pero la película me ha gustado bastante, con interpretaciones muy notables, de actores y actrices prácticamente desconocidos por estos pagos. Lo que demuestra que hay que ignorar el “género” de los filmes y centrarse en lo que importa. Su calidad intrínseca. Le pondré un siete, en valoración global (que hubiera sido un ocho sin el filme japonés), con un ocho en la dirección y otro tanto en interpretación.

Puerto de Aguarón, Zaragoza