Sorpresa de una mañana de sábado de primavera

Fotografía personal

Hace ahora aproximadamente 18 años, en el mes de mayo de 1989, cogí un buen pellizco de primer y misero salario, me dirigí a la tienda Fotoprix de la Calle Verónica de Zaragoza, cuando estas tiendas todavía tenían vendedores que entendían de fotografía (hoy deján mucho que desear), y me compré mi primera cámara réflex. Era una Pentax P30N. Una cámara muy digna, bastante buena para ir aprendiendo sin caer en la ruina absoluta, en un tiempo donde los precios de las cámaras eran mucho más caros en relación al nivel adquisitivo de la mayoría de los españolitos. Le cogí cariño a aquella cámara y los objetivos Pentax.

Con los años, no obstante, fui infiel a la marca, y en el momento de adquirir una cámara de enfoque automático, más avanzada, opté por echarme en brazos del gigante Canon y adquirir mi muy querida EOS 100. Pero no abandoné el sistema Pentax. Aunque cambié la P30N por una venerable y totalmente mecánica Pentax MX, fui adquiriendo en el mercado de ocasión una serie de objetivos Pentax, todos ellos objetivos de focal fija. Este último requisito producía dos efectos. Uno, que aunque los objetivos tuvieran ya sus años, la calidad óptica fuera razonablemente buena. Dos, que con una cámara tan compacta como la MX, pudiera salir a tomar fotos con un equipo más discreto y ligero que el Canon EOS.

Con el advenimiento de la fotografía digital, mis Pentax quedaron relegados a un cajón. Eso sí, libres de humedades y otras cochinadas, para que se mantuvieran en buena forma. Pero siempre he quedado con un sentimiento de culpa por el abandono de tan dignas ópticas.

Desde hace una temporada, he ido observando curiosidad los movimientos de Pentax para irse situando como una alternativa seria en el mundo de las réflex digitales. No es que pensase, cambiar mi sistema Canon EOS, totalmente consolidado. Pero… Y he aquí que en uno de mis comercios en internet favoritos para material de segunda mano y ocasión, Ffordes en Inverness-shire (Escocia), aparece una Pentax *ist DS, sólo el cuerpo, en buen estado, por poco más de 300 euros. Lo que cuesta una compacta normalita. Así que me dije… ¡para mí! Una cuestión importante es que con las nuevas Pentax es posible realizar fotografías con los objetivos de bayoneta Pentax K que en el mundo han sido desde la década de los años 70. Por supuesto perdiendo algunas funciones, según la antigüedad y las características de los mismos. Pero permitiendo una operatividad no muy distinta de la que me permitía la MX. Incluso mejor.

Como no me corría prisa, de las dos opciones de envío, opté por la entrega por correo (15 libras, y unos 10 días de período de entrega) frente a una agencia de mensajería internacional (35 libras, y unos 2 días de período de entrega). La sorpresa es que la cámara me llegó ayer sábado, ¡sólo 3 días después de haberla encargado! ¡Viva el Royal Mail! ¡Viva Correos y la simpática cartera de correo urgente con quien eché unas risas!

La cámara está en un estado impecable, en la práctica como nueva, por lo que considero que el precio es una ganga. Salí por la mañana con mi SMC Pentax-A 35 mm f/2,8, y salvo el enfoque automático perdido ya que es un objetivo de enfoque manual, colocando el aro de diafragmas en posición A todas las funciones de la cámara van perfectas. Y me cabe el conjunto en un pequeño y discreto bolso de bandolera, donde nadie puede suponer que va una cámara réflex digital.

Por la tarde, adopté más riesgos y le coloqué un SMC Pentax-M 40 mm f/2,8 “Pancake”. Este es un objetivo extremadamente delgado y discreto, que hace que el equipo sea todavía más compacto. Al carecer de posición A en el aro de diafragmas, sólo se puede utilizar de forma racional con la exposición en manual (M en el dial de funciones). Pero bueno, así es como lo utilizaba obligatoriamente con la MX. No es una pérdida a priori. Pero es que la cosa todavía es mejor. Con el firmware actualizado, una vez elegido el diafragma, la cámara te da una propuesta de velocidad de obturación a partir de la cual tomas decisiones. Muy conveniente. Y además, aunque no tiene enfoque automático el sensor de enfoque se mantiene activo y te indica cuando ha detectado el mayor niviel de nitidez. Pierdes la medición matricial, pero puedes optar por una ponderada al centro o por una puntual. Vamos. Mucho más funcional y rápida que con la vieja MX.

Perfecto. Ya tengo una cámara de paseo mucho más competente que mis compactas. Y nueva vida para mis viejos objetivos Pentax. Hoy la probaré con los teles. Un 100 y un 200 que por la cosa del menor tamaño de los sensores digitales, actuarán como un 150 (macro) y un 300 respectivamente. Impresionante. Creo que me divertiré. Que es de lo que se trata.

Os pongo una imagen tomada con el 40 mm “Pancake”. No juzgar colores y contraste. Está fuertemente “photoshopada” en este aspecto. Ya hablaré de ello.

Nubes y claros sobre la Plaza de España de Zaragoza

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