Historia de un crimen (2006)

Cine

Historia de un crimen (Infamous, 2006), 24 de junio de 2007

En primer lugar, he decidido no comentar nada sobre ese infame criminal que pone los títulos de las películas en castellano. Para qué. Así que vamos a lo que vamos, que es comentar esta película, cuya historia nos es familiar si acudimos a ver la oscarizada Capote. Vamos; de hecho, no es que sea familiar. Es absolutamente la misma. El escritor norteamericano, Truman Capote (Toby Jones en esta versión), que se nos presenta dentro de su vida social frívola y exclusiva, se entera de los crímenes de Holcomb, Kansas, y allá que se va con su amiga Harper Lee (una sorprendentemente correcta, incluso haciendolo bastante bien, Sandra Bullock) para investigar, lo cual le llevó a escribir esa maravilla que es A sangre fría, y a mantener una particular relación con los asesinos.

Lo que diferencia a las dos películas son el planteamiento de la relación del escritor con los asesinos, especialmente con Perry Smith, interpretado en esta ocasión por el cercerosietizado Daniel Craig. La tesis de una atracción de índole sexual entre Capote y Smith centra el devenir de la segunda parte del filme, la que narra lo que ocurre una vez detenidos y conocidos los asesinos. La otra gran cuestión es ver la diferencia en la interpretación entre los protagonistas de ambas películas, y en mi opinión, Jones hace un trabajo superior al ya notable de Philip Seymour Hoffman. De hecho, en su conjunto, aunque con poco diferencia, esta versión me parece algo superior a la primera. Sin embargo, ha llegado de forma muy poco publicitada, pasando algo desapercibida. Será verdad lo que dice el refrán; el que da primero, da dos veces.

La interpretación del conjunto de actores buena. Aunque todavía tengo dudas sobre si Craig era la persona adecuada para interpretar a Perry Smith. Su presencia física es tan notable, que en ningún momento percibimos las debilidades que el personaje tiene. Creo que la interpretación de Clifton Collins Jr fue superior. Por lo demás, salen un montón de celebridades de la interpretación, en papeles que en algún caso apenan deberían recibir la califinación de cameo. No lo detallaremos, ya que poco aportan al valor del conjunto.

En conjunto la nota es la misma que para la anterior versión. Un ocho en la interpretación, y un siete en la dirección y en la valoración subjetiva. La película me parece algo superior, pero tampoco lo suficiente para destacarla notablemente.

La primavera trajo al Paseo de la Independencia de Zaragoza actividades de promoción de la lectura, y ¿por qué no leer a Truman Capote?

Foto y Cine de antaño

Fotografía personal

Desde hace ya muchos años, procuro asistir a la feria de material fotográfico de coleccionista y de ocasión, que actualmente se celebra en Zaragoza bajo la denominación Foto&Cine. Hace unos años, esta feria comenzó celebrándose en Huesca dentro del certamen Huesca Imagen. Pero por segundo año consecutivo, los puestos se han instalado en la Sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza.

En el pasado, adquirí algo de material que en su momento prestó sus buenos servicios a pesar de ser cámaras notablemente añosas. Así, hace una década, una Zeiss Ikon Contessa se convirtió en un aparato muy agradable para tomar fotografías en blanco y negro mientras daba mis paseos. Se trata de una folding para película de 35 mm, fabricada en la primera mitad de loa década de los cincuenta, de indudable calidad, con un objetivo 45/2,8 Zeiss Tessar, bastante competente, y enfoque por telémetro de coincidencia. Lleva un fotómetro de selenio. Se supone que más de cincuenta años después, no debería ser muy fiable. Pero la última vez que lo comprobé, seguía permitiendo usar diapositivas en color sin demasiado riesgo de sobre o subexposición. Notable.

Hace cuatro años, fue una Leica CL. La Leica para aficionados, fabricada en los años setenta en colaboración con Minolta que sacó algún equivalente bajo su propia marca. Venía acompañada de un 40/2 Summicron-C y de un 90/4 Elmar-C, con los que se obtenían muy buenos resultados. Lleva un fotómetro TTL muy curioso y eficaz. Por lo demás es una cámara manual y mecánica. Alguna de mis vacaciones, antes de la época digital, han sido fotografiadas con esta cámara.

En la actualidad, mi interés por comprar está muy atenuado. Mis cámaras de película están en el paro. La fotografía digital tiene demasiadas ventajas en el día a día. Las más clásicas y bonitas sirven de adorno en estanterías. Entre ellas las mencionadas. Por otra parte, cada vez son menos los puestos dedicados a los aparatos de ocasión, por lo que el principal interesado será el coleccionista. Pero me gusta visitar esta pequeña feria. Siempre se ven aparatos curiosos. Especialmente entre los más antiguos y con más solera.

Todas las imágenes tomadas en Photo&Cine, Sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza
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600

mis páginas en internet

Esto no va de antiguos utilitarios que poblaron la Península Ibérica en tiempos del “desarrollismo“, los “tecnócratas“, claro esta, el tío Paco.

Tampoco va de una serie de errores del alto mando británico en la Guerra de Crimea, que llevó a que una brigada de caballería ligera fuera echa trizas y trozos por la artillería rusa, aunque luego se haya vendido como una gesta heroica. Tennyson la cantó en un poema, y tenía cierta amargura, el poema. Y supongo que Tennyson.

Tampoco es que vayan a hacer la segunda parte de 300 y la vayan a titular 300×2. Espero,… vaya… casi mejor no les doy ideas…

Esto de lo que va es de que esta es la entrada número 600 en este mi Cuaderno de Ruta personal. Que mayor se me ha hecho, ¿verdad?

Para que nadie diga que en estas páginas, y después de 600 artículos, no me retrato; en el Mercado Medieval, alrededores de la Seo de Zaragoza

Bajo las estrellas (2007)

Cine

Bajo las estrellas (2007), 18 de junio de 2007

Se suponía que ayer había un cierre patronal, que no huelga, que es muy distinto, de las salas de cine de toda España. Dicen que el seguimiento ha sido del 98%. La realidad es que en Zaragoza estaban cerradas las situadas en grandes centros comerciales, y permanecieron abiertas las salas del cine del centro de la ciudad. Así que mitad por mitad. Y aprovechando esta última circunstancia, nos acercamos a ver una película española, que hacía mucho que tenía abandonado al cine patrio.

Hubo una época hace unos años en las que hubo una explosión de películas interesantes, hacia la mitad de la década de los 90, en los que muchos nos sentimos entusiasmados con el devenir de la cinematografía española. Sin embargo, en los últimos años, salvo honrosas excepciones, la cosa no ha pintado tan bien. Por una lado, se ha producido un fenómeno que yo denomino el “landismo” del siglo XXI. Cine de comedia más o menos gruesa, de personajes estereotipados, con actores que han cogido fama en la televisión, y que aporta más bien poquito. Por otro lado, una serie de directores siguen con su cine social, pero que cada vez es menos fresco, cada vez es más de lo mismo y que sin novedad en sus aportaciones termina por cansar. Algunas incursiones en otros géneros como el cine de misterio o de miedo, a imitación del cine norteamericano, que se han saldado con filmes de baja calidad.

En estas circunstancias, nos encontramos conque el cine patrio no sale mejor parado que la cinematografía dominante, la yanqui, cada vez menos interesante, aunque por motivos diversos.

Nos acercamos aquí a una película de un director joven, Félix Viscarret, debutante en el largometraje, que nos acerca a un película de regresos y reencuentros, en la que Estella, importante población navarra, se convierte en un opresivo ambiente para las desventuras de los protagonistas. Alberto Sanjuan nos interpreta a un músico fracasado, que regresa a su pueblo con motivo de la enfermedad y la muerte de su padre. Allí se encuentra a los problemas de su hermano, interpretado por Julián Villagrán, a un amor de juventud que no fue, Emma Suárez, y a la introvertida y casi abandonada hija de esta, la niña Violeta Rodríguez. Todos los personajes están tarados por su historia personal, y la acción nos llevará a la resolución de algunos dramas, con final más o menos feliz, aunque con un tono optimista final.

En conjunto, la película se deja ver. Tiene un aire como de western crepúscular, acentuado por algunos párrafos de la banda sonora del filme. Pero todo ello en Navarra; en una Navarra profunda. No todas las situaciones dramáticas están bien hiladas, ni todos los devenires en las relaciones entre los personajes son suficientemente convincentes. Quizá el más claro, el que sostiene mejor la película es la peculiar relación que se establece entre el músico y la niña. Sin ella, quizá la historia hubiese naufragado.

Los actores están suficientes. Sanjuán hace un papel que recuerda mucho a otros que hizo en el pasado Nancho Novo, y justamente en compañía de Emma Suárez. Pero creo que no lo hace también. La guapa actriz tiene un papel secundario aunque importante, y pasa con oficio. Y luego está la niña… ¿no fue Spencer Tracy quien dijo aquello de no rodar con niños y perros porque te robarán la película? Bueno. Quizá no sea para tanto. Pero no funciona mal.

En general, la película te deja buen sabor de boca, pero no llega a entusiasmar. Le pondremos un seis, con un siete a las ganas del director novel, y otro seis a la interpretación.

Una pinta así de pueblo y más o menos brutos como los navarros de la película, aunque este estaba en la Plaza del Pilar de Zaragoza

¿Y si lo de Hamilton no es suerte?

ciudad, fórmula 1

Pues eso. Que Hamilton corre y mucho. Que a lo mejor no es casualidad que lidere el mundial. Que a lo mejor Alonso se lo tiene que currar más y gruñir menos. Que igual tiene que ponerle ganas a eso de de hace “poles“. En fin… independientemente de lo que digan los corifeos de la telecinco.

En cualquier caso, da la impresión de que los Maclaren corren mucho, y los demás no tanto. No es que vayan en carreta de bueyes como las de ayer en Zaragoza, pero no tanto…

En la lluviosa mañana del domingo, la Comisión de Fiestas del Barrio de la Almozara montó un “desfile” de bueyes tirando de troncos. Las imágenes tomadas en la Plaza del Pilar y en la Calle Don Jaime I de Zaragoza

Doloroso reconocimiento

sociedad

Sábado por la mañana. De forma totalmente sorpresiva, son las diez menos cuarto cuando asomo al mundo. Normalmente, por tarde que me acueste, es difícil que me den más allá de las ocho y media. Pues, mejor. Desayuno. Abro el iMac, y me dispongo a ver qué noticias hay por el mundo. Con moderación, hoy no pongo la radio. Me pongo un poco de musiquita portuguesa. Esa hipnótica Canção do mar, cantada por Dulce Pontes, que tan adecuadamente impregnaba la película Primal Fear (Las dos caras de la verdad en España, As Duas Faces de um Crime en Portugal). Me gusta. Mucho. Tengo que conocer alguna versión de Amália Rodrigues.

A lo que voy. Como siempre, “hojeo” con tranquilidad el blog del ElPais.com. Y como siempre, de lo que más ilusión me hace es la viñeta de Ramón. Hoy sigue con su campaña contra las caras, ineficientes e insolidarias bombillas tradicionales. La de filamento incandescente; aquellas que cuya invención se atribuyó Edison, aunque haya otros candidatos a tal honor (esto ha pasado con varios inventos edisonianos; una garrapata el tío, con muy buenos abogados). Una ruina para la biosfera.

Pero lo triste es que pillo la gracia a la viñeta por los pelos. Hace referencia a un programa de la televisión, de esos que son mitad reality, mitad promoción de nuevas estrellas, mitad morro de los productores y las televisiones (sí, ya sé que me han salido tres mitades; quitad la que menos os convenza). Y el tema es que yo no he visto nunca ese programa. Pero que haya comprendido el chiste indica hasta que punto los telebodrios nos impregnan. Hasta que punto, las conversaciones de café, o de cervecita, son malgastadas en cuestiones absolutamente prescindibles. Y mientras tantas cosas sobre las que comunicarnos y sobre las que nunca hablamos.

Luces y sombras en el Mercado Medieval, en los alrededores de la Plaza de San Bruno de Zaragoza

Abro una ventana en mi manzana

informática

Viernes por la tarde… un momento tan bueno como otro cualquiera para relajarse de cara al fin de semana. Aprovecho para tantear las posibilidades informáticas de mi iMac. Hace ya tres meses que me pasé a Mac, y no tengo motivo para arrepentirme. Ya hace un tiempo me instalé VirtualBox, para ejecutar máquinas virtuales con otros sistemas operativos. Una solución GPL, probablemente no tan chachi como otros sistemas de más prestigio, pero que desde hace un tiempo me permite ejecutar una Xubuntu de lo más cuca. Así palío la ausencia de una adecuada versión de Gnumeric para Mac OS X.

Hoy he decidido probar otra cosilla. Y he instalado una versión OEM que tenía por ahí de Windows XP. De algún equipo ya periclitado. Y oye, que va muy bien… Ved, ved algún pantallazo que me permite redactar una entrada en este blog autoalusiva.


El único problema es que como se trata de una versión OEM, no deja activar la versión previamente activada en la maquina de origen. Pues nada… di que sólo era unas ganas de enredar. Que no necesito las “ventanitas” para nada. Aunque luego se extrañarán que con lo que te cobran y con lo que te restrigen el uso por lo que pagas, la gente piratee… no sé que otra cosa pretenden.

Taller de alfarería, fabricación de ladrillos, mientras este joven trabajaba y se deslomaba…

… estos dos se fumaban unos pitillitos y se tomaban una cervecita; qué escena tan enternecedora y castizamente hispánica en el Mercado Medieval, junto a la Seo de Zaragoza.

Creo… por fin creo…

sociedad

Es tremendo el tema de las religiones en el mundo. En los últimos días (no pondre los enlaces,… no los he marcado), he leído cosas de lo más diversas.

En el Reino Unido, unos kurdos, musulmanes ultraconservadores, estrangularon a un chica porque se había dado un beso con el hombre a quien quería, y que era distinto del hombre que su padre le tenía reservado. El besado se encuentra bajo protección en lugar incógnito. Todo ello en nombre de Alá,… por lo que se ve.

En Iraq, no contentos con el follón montado por el Imperio, sunníes y chíies se dedican a darse mutuamente “matarile” con fervor religioso paroxístico.

En España, la confesión religiosa que se dice mayoritaria (y probablemente es así), es decir, los católicos de toda la vida, recomiendan a las familias que no lleven a sus hijos a una nueva asignatura que se denomina “Educación para la ciudadanía y los derechos humanos“. Dicen que atenta contra la libertad de las familias… y lo dicen quienes nos impusieron su catecismo durante décadas… Supongo que si se enseña a los niños un esquema ético y ciudadano más amplio, temerán por su monopolio secular. Claro… si cogemos el primer tema del currículo, nos encontramos con un enunciado tan impío y peligroso como “Reconocimiento de los sentimientos propios y ajenos, resolución dialogada y negociada de los conflictos“. ¡Para qué vamos a aprender a compartir de forma dialogada nuestros conflictos, si ya existen los clérigos o sus caudillos laicos para ordenar lo que debemos pensar y hacer!

Y que conste que creo que la ciudadanía y el respeto a los derechos humanos es difícil que se aprendan en clase, cuando en la vida cotidiana nos comportamos como burros (ver al respecto las noticias sobre accidentes de carretera, comportamiento en los campos de fútbol, reacciones ante los trabajadores extranjeros, etc).

Por otra parte, desde Brasil nos cuentan como un santo ha obrado su primer milagro a través de internet… si es que hay para todos los gustos…

Podría seguir… Pero desde luego, me extraña que no haya más gente que no mande a tomar por donde escuecen las guindillas a las religiones y a sus clérigos.

No obstante, he decidido que es hora de escoger un credo, y de lo que he visto por ahí, lo único asumible es el credo pastafari. Es un “decálogo” de ocho “mandamientos”, o mejor dicho, de ocho “no me gustaría que…”. De verdad… el único que encuentro razonable. Con diferencia.


Hoy, en las fotos, un poco de multiculturalidad (algo ficticia, pero menos da una piedra) en el Mercado Medieval, alrededores de La Seo de Zaragoza

El hado y los "safety cars" contra Alonso

fórmula 1

Hoy no ha sido el día de Alonso. Se sale en la primera curva, le sacan el primer safety car cuando no le quedaba ni una gota de gasolina, los neumáticos se le comportan de pena… es evidente que alguna bruja, o brujas, le han lanzado un tremendo maleficio.


Lo único positivo de la carrera es que Massa ha sido eliminado, y Räikkönen no ha sado muchos puntos más. Pero supongo que aun así, a Fernandito, si le nombran en los próximos días los safety cars o a Hamilton le van a producir…

Todas las imágenes del Mercado Medieval de las Tres Culturas, alrededores de la Plaza de San Bruno, Zaragoza

Álbum de fotografías: Mercadillo Medieval en la Cartuja Baja

ciudad

El pasado domingo tomé un reportaje de fotografías en el Mercado Medieval de La Cartuja Baja, barrio a las afueras de Zaragoza. Hoy he terminado de subir las fotos a Picasaweb, y aquí os dejo una presentación con las mismas.

Este fin de semana, hay un evento semejante pero más multitudinario en la ciudad de Zaragoza. A ver si pinta bien… fotográficamente hablando… Ayer ya pasé un momentito al atardecer…

Mercadillo medieval en los alrededores de la Plaza de San Bruno, Zaragoza

Entre mujeres (2007)

Cine

Entre mujeres (In the Land of Women, 2007), 7 de junio de 2007.

El hijo del afamado director y guionista Lawrence Kasdan, de nombre Jonathan Kasdan, se lía la manta a la cabeza y decide emular a su famoso padre. Se nos hace director de cine, y nos ofrece una película, la que aquí comento, sencilla, de poca acción, con muchos sentimientos, de correcta factura, aunque probablemente tampoco quede como una obra maestra del séptimo arte.

La historia es simple. Un joven escritor de 26 años, interpretado por Adam Brody, entra en crisis simultáneamente en su vertiente creativa y en su faceta romántica, al darle puerta su famosa y actriz novia, interpretada por la española Elena Anaya. Al mismo tiempo, recibe la noticia de que su abuela, encarnada por una estupenda y magnífica Olympia Dukakis, está de capa caida. Por ello, decide abandonar la cosmopolita Los Angeles para ir a pasar una temporada en un barrio residencial en algún sitio de Michigan, no muy lejos de Ann Arbor. En plena crisis, conoce a sus vecinas, una madre tipo maruja casera interpretada por Meg Ryan, que para variar no hace de lo de siempre, y sus dos hijas, una adolescente (Kristen Stewart) y otra más niña (Makenzie Vega). Todos caen en una profunda crisis, en las que las interrelaciones varían, y en las que nuestro “héroe” irá cayendo en las incertidumbres de madre e hija adolescente, sirviendo de catalizador para que todos cambien algo su vida.

Todo ello contado de forma correcta. Sin riesgos. Tranquilamente, de forma agradable. Las interpretaciones son todas de correctas a estupendas (esto en el caso de la Dukakis, como ya he dicho).

Mi valoración,… pues ante el solar intelectual que representa actualmente la taquilla, yo le pongo un benévolo siete. Con la misma nota para interpretación y dirección. En otras circunstancias podría haber sido un poco menos… pero me puso de buen humor en un día de tensión, y se lo agradezco. Ale.

Como todos los junios, vuelven los mercadillos medievales a Zaragoza, en los alrededores de la Plaza de San Bruno