In memoriam: Eric Rohmer (1920-2010)

Cine

En los tiempos que corren, para gran parte de los que se dicen “aficionados” al cine, el nombre de Eric Rohmer les dirá poco. No es fácil ver sus películas en este país. En algún cineclub o filmoteca, donde acuden cuatro chalados; en la sección de cine de autor de la FNAC, una de las menos visitadas, podremos encontrar algún DVD de sus películas más emblemáticas.

Ya perdonaréis que me ponga cáustico con las comillas de “aficionados”, pero mientras esperaba el comienzo de la película que vi el viernes pasado, tras de mí había dos tipos de veintipocos años, que se confesaban cinéfilos, y que discutían si la película que iban a ver, que se estrenaba en esa sesión en esa ciudad, era más de culto o no que otras anteriores de los mismos directores. ¿Qué coño entenderían estos individuos por película de culto? Es una duda que me corroe desde entonces.

Pero volviendo a lo que estábamos, al recientemente fallecido Eric Rohmer se le conoce poco. Y a sus películas, menos. Yo he tenido la oportunidad de ver unas cuantas. No muchas, dentro de lo que es la filmografía del director. Pero sí unas cuantas. Algunas me resultaron muy interesantes y agradables de ver, como Pauline en la playa, y algunos de sus Cuentos de las cuatro estaciones. También alguna me resultó de difícil digestión, como La inglesa y el duque, una de las más recientes. Me gustan las que me gustan por dos cosas principalmente. La primera por su estilo sencillo, directo, limpio. La segunda por que te habla de sentimientos, de las personas, de las relaciones, con una franqueza y una honestidad absoluta. Algo que se ve poco en los demasiado artificiosos (y artificiales) caracteres y situaciones que presenciamos habitualmente en el cine.

El señor era ya muy mayor, y es ley de vida que llegadas según que edades, acabemos todos en el hoyo. Pero me causa tristeza y cierta congoja su desaparición, no tanto por su ausencia que siempre quedará compensada por su obra, sino porque no veo yo en el panorama del cine mundial muchos recambios a un cine honesto, quizá minoritario, pero que siempre resultaba de agradecer. Tengo que localizar La rodilla de Clara… que esa no la he visto, y sólo el nombre ya me parece tan sugerente…

Foto de ambiente francés, cómo no.

Árboles

Jardines de las Tullerías, en un día claro y luminoso, como aparecían en muchas películas del director francés - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.