Revisitando los clásicos: Pauline en la playa (1983)

Cine

Estos días no he encontrado momento para ir al cine como es habitual. Y eso me deja un poco de “mono”. Así que me he dispuesto a ver algún clásico que no hubiese visto. Y mira por donde, me he encontrado con un filme de Eric Rohmer, que muchos consideran un clásico, aunque tampoco es tan antiguo. Es de 1983. Se trata de Pauline à la plage, aunque no he podido encontrar una buena versión en idioma original, o sea que he visto Pauline en la playa.

Como se da con frecuencia en el cine del director francés recientemente fallecido, apenas hay historia. Más bien lo que nos cuenta es una situación entre una serie de personajes, invitándonos a la reflexión. En este caso, conocemos a Marion (Arielle Dombasle) una mujer muy atractiva, que a sus veintitantos ya se encuentra en proceso de divorcio de un matrimonio tan prematuro como desafortunado. Pasa unos días de vacaciones en la costa de la Baja Normandía con su prima de quince años, Pauline (Amanda Langlet), una sensible e inteligente adolescente que representa la mirada limpia en las relaciones que se van a plantear con los miembros del sexo opuesto con quienes se van a relacionar. Un antiguo enamorado de Marion y un ligón de playa algo maduro y divorciado se disputan a la bella. El primero representa la búsqueda del amor profundo y comprometido, mientras que el segundo es la aventura, y el aquí te pillo y aquí te mato. Mientras, la adolescente iniciará un romance juvenil con un muchacho de su edad. La indiscreción del ligón maduro con una vendedora ambulante de la playa, dará lugar a un enredo en el que se pondrán de manifiesto las grandezas y las miserias del ser humano.

La reflexión sobre las relaciones entre hombres y mujeres es curiosa y entretenida. La versión doblada en castellano, sin embargo, peca de la falta de naturalidad habitual en los doblajes del francés. Los diálogos resultan afectados, poco creíbles en un lenguaje coloquial. Desconozco cómo resultaría en francés. El filme está realizado con gran economía de medios. Apenas tres o cuatro localizaciones en las que asistimos a diálogos entre los personajes. En las situaciones, el público dispone de mucha más información que los personajes y por ello puede valorar con cierta distancia las reacciones de los mismos. Se busca, desde luego, el análisis ético del comportamiento de los individuos.

Rohmer, en cualquier caso, quizá por ser un romántico, protege al personaje de Pauline, quien a pesar de los potenciales desengaños sobre el comportamiento de los adultos, mantiene su integridad personal, su limpieza de mirada y su capacidad de comprender. En cualquier caso, al final, a pesar de su edad, resulta ser el personaje más maduro.

La película es entretenida, aunque probablemente no sea del gusto de la época. No creo que fuese mayoritario su público en 1983, y desde luego no creo que lo fuera hoy. Pero merece la pena un vistazo. La dirección de fotografía es del barcelonés Néstor Almendros.

Mont Saint-Michel

La acción del filme se desarrolla cerca de Granville, a pocos kilómetros de Mont Saint Michel - Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5


Salud y república

In memoriam: Eric Rohmer (1920-2010)

Cine

En los tiempos que corren, para gran parte de los que se dicen “aficionados” al cine, el nombre de Eric Rohmer les dirá poco. No es fácil ver sus películas en este país. En algún cineclub o filmoteca, donde acuden cuatro chalados; en la sección de cine de autor de la FNAC, una de las menos visitadas, podremos encontrar algún DVD de sus películas más emblemáticas.

Ya perdonaréis que me ponga cáustico con las comillas de “aficionados”, pero mientras esperaba el comienzo de la película que vi el viernes pasado, tras de mí había dos tipos de veintipocos años, que se confesaban cinéfilos, y que discutían si la película que iban a ver, que se estrenaba en esa sesión en esa ciudad, era más de culto o no que otras anteriores de los mismos directores. ¿Qué coño entenderían estos individuos por película de culto? Es una duda que me corroe desde entonces.

Pero volviendo a lo que estábamos, al recientemente fallecido Eric Rohmer se le conoce poco. Y a sus películas, menos. Yo he tenido la oportunidad de ver unas cuantas. No muchas, dentro de lo que es la filmografía del director. Pero sí unas cuantas. Algunas me resultaron muy interesantes y agradables de ver, como Pauline en la playa, y algunos de sus Cuentos de las cuatro estaciones. También alguna me resultó de difícil digestión, como La inglesa y el duque, una de las más recientes. Me gustan las que me gustan por dos cosas principalmente. La primera por su estilo sencillo, directo, limpio. La segunda por que te habla de sentimientos, de las personas, de las relaciones, con una franqueza y una honestidad absoluta. Algo que se ve poco en los demasiado artificiosos (y artificiales) caracteres y situaciones que presenciamos habitualmente en el cine.

El señor era ya muy mayor, y es ley de vida que llegadas según que edades, acabemos todos en el hoyo. Pero me causa tristeza y cierta congoja su desaparición, no tanto por su ausencia que siempre quedará compensada por su obra, sino porque no veo yo en el panorama del cine mundial muchos recambios a un cine honesto, quizá minoritario, pero que siempre resultaba de agradecer. Tengo que localizar La rodilla de Clara… que esa no la he visto, y sólo el nombre ya me parece tan sugerente…

Foto de ambiente francés, cómo no.

Árboles

Jardines de las Tullerías, en un día claro y luminoso, como aparecían en muchas películas del director francés - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.