[Ciencia] Las rutas del ser humano moderno: el Proyecto Genográfico

Ciencia

Hacia mediados de los años 90 me comencé a interesar fuertemente por la cuestión de la evolución del ser humano. Y recuerdo claramente que la noticia que sirvió de gatillo para disparar este interés fue la del “descubrimiento” de la Eva Mitocondrial. Hasta ese momento el estudio de esta disciplina había suscitado en mí un interés moderado. Las cosas que deducían, bastante a tientas pensaba yo, unos tipos, paleontólogos y arqueólogos, para encontrar los huesos fosilizados de nuestros ancestros y las toscas herramientas de piedra que se asociaban a su evolución intelectual y cultural estaban bien, pero parecía mostrar muchas imprecisiones. Las teorías sobre nuestros orígenes eran muy volubles, debido a la dispersión, escasez y dificultad de interpretar los datos disponibles.

Pero en un momento dado, en las últimas décadas del siglo XX se produjo un estallido de información. Además del descubrimiento de significativos hallazgos paleontológicos, la genética molecular hizo grandes avances para permitir utilizar la información genética de los humanos modernos para poder deducir los caminos que el ser humano había seguido en su largo éxodo desde su lugar de origen hasta poblar todo el globo.

Hace tiempo que parece claro que el origen de nuestra especie está en África, muy probablemente en algún lugar de lo que hoy conocemos como el Valle del Rift. Pero las rutas que siguieron los descendientes de los primeros humanos, y la duda sobre si se mezclaron con otras especies humanas que en aquellos momentos poblaban la Tierra, eran cuestiones que pendían sobre su larga migración.

Hace ya unos años conocí la iniciativa del Proyecto Genográfico a través de las páginas de la National Geographic Society. Iniciándose en 2005, el proyecto constituido como un entidad investigadora sin ánimo de lucro por la National Geographic Society , IBM y la Waitt Family Foundation, tenía el objetivo de a lo largo de varios años obtener cientos de miles de muestras biológicas de individuos de la especie humana repartidos por todo el mundo, con el fin de analizar una serie de marcadores genéticos, básicamente situados en el ADN mitocontrial y en el cromosoma Y. De esta forma sería posible marcar con gran precisión las rutas del ser humano.

En parte, estos análisis han corrido de cuenta de la fundación, especialmente en lo que se refiere a aquellas comunidades indígenas de especial interés para la ciencia por haber permanecido en relativo aislamiento hasta tiempos recientes, y que por lo tanto tienen un menor grado de mestizaje entre sus miembros. Pero cualquier ciudadano del mundo con acceso a internet puede recibir en su casa por una cantidad de dinero el kit que le permitirá remitir una muestra a los centros investigadores, que se sumará a los datos del estudio, y a cambio el ciudadano recibirá información sobre sus orígenes personales.

El primer artículo con resultados consistentes ha sido publicado recientemente en la revista Molecular Biology and Evolution en un articulo que para poder leer en su integridad hay que pagar. 32 euros, y te lo puedes descargar durante un día. Me parece ridículo. El precio y las condiciones.

En cualquier caso, los datos actuales parece que nos cuentan que los seres humanos salieron de África atravesando el sur de la Penísulta Arábiga, y que desde ahí se expandieron por el sur de Asia y Oceanía. Posteriormente, migraron hacia el interior de Asia y a Europa. El último lugar donde llegaron fue a América, atravesando el estrecho de Bering. Por supuesto, mientras tanto, también colonizaron todo el continente africano. La gran migración fuera de África habría comenzado hace unos 60 a 70 mil años de un linaje separado de los otros dos que poblaron el continente africano. Aunque en esencia, todos somos africanos. Mal que les pese a algunos irracionales racistas.

Referencias básicas de las entidades participantes:

IBM100 – The Mapping of Humanity’s Family Tree.

National Geographic – The Genographic Project.

Waitt Foundation – The Genographic Project.

El sitio arqueológico de La Roque Saint-Christophe, en el municipio de Peyzac-le-Moustier, a orillas del Vézère, en el Perigord (Francia), es un de los principales lugares para estudiar a nuestros ancestros en Europa (Leica CL, Voigtländer Super-Skopar 25/4).