[Cine, música y humor] Un bikini muy pequeñito, amarillo y de lunares

Cine, Música

Una de las escenas “más tremendas” de One, Two, Three, la divertidísima película de Billy Wilder sobre la guerra fría, era la “horrible tortura” del novio comunista de la chica americana por parte de la policía del Berlín oriental, obligándole a escuchar uno de los éxitos del momento; Itsy bitsy teenie weenie yellow polka dot bikini cantada por Bryan Hyland. La canción, una precursora del pop piruleta o pop chiclé, nos contaba las tribulaciones de una jovencita que va a la playa, pero le da corte mostrarse en la arena por las diminutas dimensiones de su bikini amarillo de lunares. Un temazo. Pero la escena, ademas de mordaz hacia la música comercial, es la pera.

Esta tarde he visto en la tele una mediocre película de un director de cine que antaño hizo películas maravillosas, protagonizada por un gladiador venido a menos. Si he aguantado hasta el final ha sido por la presencia de dos mujeres estupendas. Una morena francesa y una rubia norteamericana. Estupendas. Aunque mi preferencia va para la gabacha, claro.

Y he tenido premio, porque se me ha puesto una sonrisa de oreja a oreja cuando, hacia el final de la película, la banda sonora incluía una graciosa versión en francés de la canción en cuestión cantada por Richard Anthony. De buen humor para el resto de la tarde.

Cahors a orillas del Lot

Muy probablemente las localizaciones de la película, muy bonitas, están en las zonas vitivinícolas de la Provenza francesa; pero por qué no en el Quercy, cerca de Cahors, a orillas del Lot, que también tiene excelentes vinos (Leica CL, Elmar C 90/4).

[Cine] Habemus papam (2011)

Cine

Habemus papam (2011), 9 de octubre de 2011.

Esta semana hemos tenido una sesión de cine imprevista y extemporánea. Pero agradable. Y el objeto de la misma es el último filme del realizador y actor italiano Nanni Moretti. Un director del que he visto algunas cosas, de las cuales algunas me convencen más y otras menos. Pero bueno, tampoco le vas a hacer ascos a un rato de más que probable entretenimiento.

Plaza de San Pedro

La plaza de San Pedro y la vista exterior de las dependencias donde transcurren los cónclaves (Canon Powershot G6).

En este filme nos encontramos en Roma. Mejor dicho, en la Ciudad del Vaticano. El papa ha muerto. Y presenciamos como el colegio cardenalicio se encierra en las dependencias vaticanas y en la Capilla Sixtina para elegir un nuevo pontífice. Vemos como la prensa van dando los nombres de los más probables candidatos, y así, en las primeras votaciones, estos son los nombres más frecuentes que aparecen en las papeletas de los purpurados. Sin embargo, tras unas cuantas rondas, sorprendentemente es un tapado el que surge. El cardenal Melville (Michel Piccoli) que se hace finalmente masivamente con los votos de los presentes. La alegría se extiende entre los cardenales, en parte porque tienen un nuevo líder, en parte porque podrán abandonar el encierro al que se encuentran sometidos. Pero en el momento en el que va a ser anunciado en el balcón ante la multitud congregada en la plaza de San Pedro, sufre un ataque de pánico, y se refugia en el interior de los apartamentos vaticanos. A partir de ahí, comenzará un proceso para convencer al nuevo pontífice para que asuma sus nuevas responsabilidades, que pasará por la visita de un psicoanalista (Nanni Moretti), por la salida del pontífice de incógnito para ver a otra psicoanalista, exmujer del anterior (Margherita Buy), o por su escapada para mezclarse con el mundo y con las gentes del teatro. Vocación de actor que tuvo en su juventud y no pudo ver realizada. Al final, dará su discurso en el balcón de San Pedro, aunque quizá no será el que todos esperan.

Guardia suiza - San Pietro in Vaticano

Durante los cónclaves, nadie puede entrar y salir de los apartamentos vaticanos, y la guardia suiza se encarga de realizar una férrea vigilancia (Canon Powershot G6).

Con este filme, Moretti pone en solfa todo el sistema de gobierno de la Iglesia católica. Aunque lo hace de forma amable. Al menos aparentemente. Vemos a los siempre serios cardenales relajados, con sus gustos, sus debilidades, brindándonos algunas escenas impagables. El cardenal alemán rodando por los suelos, el equipo de cardenales australianos de voleibol, las sesiones de psicoanálisis en el Vaticano, y sobre todo, un papa, que vestido de paisano tiene básicamente el aspecto de un señor mayor, normal y corriente, que se ve abrumado por una tarea que le sobrepasa en todos los sentidos. Tal vez por que la tesis del realizador es que es una tarea que sobrepasa a cualquier persona sensata en todos los sentidos. Todo ello con mucho humor, con un punto de drama, ternura, pero también con un fondo de dureza amortiguada por lo anterior en la crítica a la institución.

Por supuesto, hemos de considerar la interpretación del elenco. Variado y peculiar. Pero dominado por ese “papa” tan estupendo que es Michel Piccoli, casi irreconocible con respecto a los papeles que ha interpretado a lo largo de su larga carrera actoral.

Desde luego, una película recomendable que extraerá de nosotros con frecuencia una sonrisa, y de vez en cuando alguna risa. Que nos hará reflexionar sobre la naturaleza humana de cualquier institución, incluso de las más “importantes” o de las más “sagradas”.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Baldaquino de Bernini

Por algún lugar bajo el baldaquino de Bernini, en la basílica de San Pedro, se encontraba el último papa en fallecer apenas cuatro meses antes del deceso y del último cónclave (Canon Powershot G6).