[Cine] Mia Madre (2015), todo sobre su madre

Cine

Mia madre (2015; 102016-0204)

Cuando llegan estas fechas, la cartelera española se llena de películas con opciones en los premios Oscar, que como a estas alturas todos deberíamos de saber, no tienen porqué ser mejores o peores que otras… pero todos picamos y son las que tendemos a ver. Pero de vez en cuando se cuelan en la cartelera otras películas que pueden ser tan interesantes o más. El jueves pasado, cuando salía de trabajar, me apetecía de todo menos irme a casa. Como eran cerca de las cuatro, miré la cartelera en los cines más próximos a mi lugar de trabajo, que coincide que son los únicos que ofrecen versiones originales subtituladas. Y vi que estaba este filme italiano de Nanni Moretti, que traía buenas críticas, pero que era improbable que pasase el “corte” de nuestras veladas cinematográficas. Así que me fui solo a ver la película.

Moretti es un director muy personal, muy introspectivo, ya que en alguna que otra ocasión se ha situado el mismo como objeto de su visión cinematográfica. También es un autor comprometido con la situación social y política de su país, la siempre convulsa Italia, políticamente hablando. Y en esta ocasión vuelve a situar una situación muy personal, la pérdida de la madre, en el centro de su película. Sin olvidarse, de paso, de incidir en las consecuencias del liberalismo capitalista sobre los trabajadores.

Como en la película, nos pasearemos por Roma... que siempre es un placer.

Como en la película, nos pasearemos por Roma… que siempre es un placer.

Si no estoy equivocado, durante el rodaje o posproducción de su divertido largometraje anterior, la madre del director falleció. Y como consecuencia, surgió la posibilidad de realizar esta película en la que hace una reflexión sobre la figura, el papel y la influencia de la madre en nuestras vidas. No es el primero que centra su visión en la figura materna en sus películas. Por no salir de nuestro país, Pedro Almodóvar tiene varias películas en las que la figura de la madre es central, como Tacones Lejanos, Todo sobre mi madre o Volver. En esta ocasión, como digo estamos ante la utilización de la obra cinematográfica como forma de afrontar y sublimar el duelo producido por la madre perdida.

Moretti suele salir en sus películas, pero en esta ocasión no se coloca como protagonista, sino como el hermano de la protagonista, una directora de cine, Margherita (Margherita Buy), muy comprometida socialmente. En el momento en que su madre está ingresada y empeorando de salud por una dolencia cardíaca, se encuentra ante una ruptura sentimental, provocada por ella misma, y rodando una película de carácter social, en el que el actor protagonista, Barry Huggins (John Turturro), representa a un empresario que tras adquirir una empresa va a proceder a reajustes organizativos. Es decir, va a despedir a una buena parte de la plantilla que se resiste con protestas a ellos. Trasfondo social de la actualidad italiana.

En la películas italianas, Roma no siempre es reconocible... no aparecen los monumentos típicos.

En la películas italianas, Roma no siempre es reconocible… no aparecen los monumentos típicos.

En cualquier caso, Turturro aporta el alivio cómico a un drama intimista donde la protagonista, a sus cuarenta y tantos años, ve cómo su madre decae y se acerca al final de su vida, al mismo tiempo que su hija adolescente, Livia (Beatrice Mancini), es una desconocida para ella. Margherita tiene que confrontar sus roles como mujer con los que ha desempeñado su madre. En este caso, Moretti no plantea una “nonna” italiana, matrona hogareña convencional. La madre, Ada (Giulia Lazzarini), es una mujer instruida, muy culta, dedicada a la enseñanza de las letras, del latín, en un instituto desde toda la vida. Una mujer con una capacidad de pensamiento y una coherencia personal, que incluso en su situación de ancianidad y de enferma, se manifiesta mucho más sólida y racional que la de su hija. Y no sólo es eso. Mientras Margherita siente que no cumple con su papel de madre, comprueba en la enfermedad de Ada hasta que punto su madre ha influido en la vida, no sólo de sus hijos, sino de todos sus alumnos, a los que recuerda y que la recuerdan y respetan. Moretti nos está planteando una crisis de valores actuales, echando una mirada nostálgica al pasado. Es su tesis. Que no sé si comparto del todo, pero que el expone de forma magistral.

A mí la película me ha llegado mucho. También pasé, como a todos nos tocará pasar en un momento u otro de nuestras vidas, por el trance de perder a la madre. Y es un trance complejo. Especialmente si te unen con ella muchas más cosas de las que en determinadas etapas de tu vida estás dispuesto a reconocer. Me siento hasta cierto punto identificado con algunas de las situaciones planteadas.

Ruedan en las calles corrientes, no es como los americanos que siempre sacan los mismos y tópicos escenarios de la ciudad eterna.

Ruedan en las calles corrientes, no es como los americanos que siempre sacan los mismos y tópicos escenarios de la ciudad eterna.

Moretti no da puntada sin hilo. Y aprovecha cualquier situación de la película para cuestionar la sociedad en la que vive. Los diálogos con la médica de la enferma, “buena profesional, pero a veces no la entiendo”… las decisiones de tratar o no tratar,… lo que se le comunica al paciente que va a morir y lo que se le esconde,… son algunas de las cuestiones que surgen en la estancia en el hospital. Los problemas de relación de la protagonista con los hombres,… que se repiten con el tiempo y los años… La inseguridad en la toma de decisiones… La dificultad de comunicar conceptos abstractos a los que nos rodean… Con una mezcla de drama punteada de momentos cómicos, Moretti nos lleva por una reflexión profunda y sincera, pero nada nada aburrida, que nos puede venir bien a muchos.

Y además de todo lo anterior, ¿tengo que decir que me ha gustado mucho?, fuimos a la versión original subtitulada, y como llevo un tiempo aprendiendo italiano, me alegré mucho de seguir los diálogos sin recurrir a los subtítulos en la mayor parte de las ocasiones. Ahora sólo me queda el atreverme a hablarlo.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****
Pero de alguna forma, siempre percibes el ambiente inequívoco de la capital italiana.

Pero de alguna forma, siempre percibes el ambiente inequívoco de la capital italiana.

[Cine] Habemus papam (2011)

Cine

Habemus papam (2011), 9 de octubre de 2011.

Esta semana hemos tenido una sesión de cine imprevista y extemporánea. Pero agradable. Y el objeto de la misma es el último filme del realizador y actor italiano Nanni Moretti. Un director del que he visto algunas cosas, de las cuales algunas me convencen más y otras menos. Pero bueno, tampoco le vas a hacer ascos a un rato de más que probable entretenimiento.

Plaza de San Pedro

La plaza de San Pedro y la vista exterior de las dependencias donde transcurren los cónclaves (Canon Powershot G6).

En este filme nos encontramos en Roma. Mejor dicho, en la Ciudad del Vaticano. El papa ha muerto. Y presenciamos como el colegio cardenalicio se encierra en las dependencias vaticanas y en la Capilla Sixtina para elegir un nuevo pontífice. Vemos como la prensa van dando los nombres de los más probables candidatos, y así, en las primeras votaciones, estos son los nombres más frecuentes que aparecen en las papeletas de los purpurados. Sin embargo, tras unas cuantas rondas, sorprendentemente es un tapado el que surge. El cardenal Melville (Michel Piccoli) que se hace finalmente masivamente con los votos de los presentes. La alegría se extiende entre los cardenales, en parte porque tienen un nuevo líder, en parte porque podrán abandonar el encierro al que se encuentran sometidos. Pero en el momento en el que va a ser anunciado en el balcón ante la multitud congregada en la plaza de San Pedro, sufre un ataque de pánico, y se refugia en el interior de los apartamentos vaticanos. A partir de ahí, comenzará un proceso para convencer al nuevo pontífice para que asuma sus nuevas responsabilidades, que pasará por la visita de un psicoanalista (Nanni Moretti), por la salida del pontífice de incógnito para ver a otra psicoanalista, exmujer del anterior (Margherita Buy), o por su escapada para mezclarse con el mundo y con las gentes del teatro. Vocación de actor que tuvo en su juventud y no pudo ver realizada. Al final, dará su discurso en el balcón de San Pedro, aunque quizá no será el que todos esperan.

Guardia suiza - San Pietro in Vaticano

Durante los cónclaves, nadie puede entrar y salir de los apartamentos vaticanos, y la guardia suiza se encarga de realizar una férrea vigilancia (Canon Powershot G6).

Con este filme, Moretti pone en solfa todo el sistema de gobierno de la Iglesia católica. Aunque lo hace de forma amable. Al menos aparentemente. Vemos a los siempre serios cardenales relajados, con sus gustos, sus debilidades, brindándonos algunas escenas impagables. El cardenal alemán rodando por los suelos, el equipo de cardenales australianos de voleibol, las sesiones de psicoanálisis en el Vaticano, y sobre todo, un papa, que vestido de paisano tiene básicamente el aspecto de un señor mayor, normal y corriente, que se ve abrumado por una tarea que le sobrepasa en todos los sentidos. Tal vez por que la tesis del realizador es que es una tarea que sobrepasa a cualquier persona sensata en todos los sentidos. Todo ello con mucho humor, con un punto de drama, ternura, pero también con un fondo de dureza amortiguada por lo anterior en la crítica a la institución.

Por supuesto, hemos de considerar la interpretación del elenco. Variado y peculiar. Pero dominado por ese “papa” tan estupendo que es Michel Piccoli, casi irreconocible con respecto a los papeles que ha interpretado a lo largo de su larga carrera actoral.

Desde luego, una película recomendable que extraerá de nosotros con frecuencia una sonrisa, y de vez en cuando alguna risa. Que nos hará reflexionar sobre la naturaleza humana de cualquier institución, incluso de las más “importantes” o de las más “sagradas”.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Baldaquino de Bernini

Por algún lugar bajo el baldaquino de Bernini, en la basílica de San Pedro, se encontraba el último papa en fallecer apenas cuatro meses antes del deceso y del último cónclave (Canon Powershot G6).