[Música – in memoriam] Cesária Évora (1941-2011)

Música

Conocí a la cantante Cesária Évora a mitad de los años 90 cuando un buen amigo me regaló por mi cumpleaños su disco Sodade, una bella colección de mornas caboverdianas, forma de cantar básicamente nostálgica de su país natal, que siempre tuvo presente en sus canciones. He de decir que me gustó de inmediato, y eso sólo ya justificaría que le ofreciese un recuerdo en estas páginas.

Consecuentemente al tema de hoy, dedico las fotos a la ciudad de Lisboa. Por ejemplo al hermoso claustro del Monasterio de los Jerónimos de Belem (Canon EOS 40D, EF 85/1,8 USM).

Pero la cosa fue más allá. Quien me regaló el disco, sabía de mi gusto por la música brasileña. Y me lo regaló con el fin de que conociera algo parecido pero distinto. Además de lo mencionado, poco conocía entonces de la música cantada en portugués. Eventualmente escuchaba alguna canción del grupo Madredeus, que estaban bien, pero poco más. Hasta ese momento había estado en Lisboa en tres ocasiones, pero poco me había movido del tópico del fado, música que en pequeñas dosis no me disgusta, pero que se me puede atragantar.

O a las hermosas vistas desde el mirador de São Pedro de Alcântara (Canon EOS 40D, EF 85/1,8 USM).

El caso es que este disco de la cantante caboverdiana me hizo prestar atención a la música de las culturas lusófonas. Portugal y Brasil mayoritariamente, pero no sólo. Y desde hace unos años suelen estar entre mis músicas favoritas. En estos momentos, mencionar aquí los cantantes lusófonos que me gustan sería largo y prolijo. Estoy firmemente convencido que la lengua portuguesa tiene una calidad especial, que la hace especialmente idónea para ser cantada. Tengo la sensación que se debe a su rica fonética, de la que el castellano se alejó como consecuencia entre otras cosas del reajuste de sus consonantes en el siglo XVI. Algo que tuvo como consecuencia que siendo dos idiomas tan próximos uno al otro, con alto nivel de mutua comprensibilidad cuando los vemos escritos, los españoles seamos unos negados a la hora de entenderlo cuando los escuchamos hablar. Al contrario llevan ventaja. Nos comprenden mejor. Lamentablemente, históricamente la incomprensión se ha extendido entre las dos culturas mucho más allá de lo que marcan las respectivas lenguas.

Nunca tuve claro si en este local de la Alfama cantaban fados "hoy" o "a días"; pero da igual, merece la pena el paseo (Panasonic Lumix LX3).

En cualquier caso, quiero aprovechar la ocasión para recordar a la estupenda Cesária y para agradecerle que me abriera un amplio mundo cultural que seguro que me ha enriquecido en los últimos quince o dieciséis años, y que lo seguirá haciendo en un futuro.

Como merece la pena recorrer la ciudad en los pequeños y alegres tranvías que suben y bajan por las fuertes pendientes de las colinas lisboetas (Panasonic Lumix LX3).