[Televisión] Cosas de series: notable final para los “caminantes”, vivos o muertos

Televisión

Una de las cosas que suceden en los EE.UU. es que para la época navideña consideran que no merece la pena esforzarse por las audiencias, que están dedicadas a otros menesteres, y las series de ficción se toman un descanso hasta enero, o incluso febrero. Algunos ejemplos de series que ya están en modo descanso son:

Mi guilty pleasure Anatomía de Grey, que todo hay que decirlo lleva unos cuantos episodios bastante entretenidos, y que dejó unos cuantos hilos argumentales en el aire, con notables toques melodramáticos, como le es propio. Bueno. Vale. Tampoco le dedicaré más tiempo.

También se ha ido de vacaciones nuestro “querido” House, que si no luce con las glorias de antaño por lo menos te hace pasar el rato. El tiempo muerto nos ha dejado con el desequilibrado doctor en posesión de una pistola, estando todavía en libertad condicional, y con la “chinita” que se han buscado de relleno pidiéndole al guaperas de la serie la cita de la forma más extraña y cutre que se le podía haber ocurrido a cualquier guionista, en un ascensor al estilo de Anatomía de Grey, y con la guapa del momento presente.

Pero hablemos de cosas serias. Fringe, la serie en activo  favorita de los amantes de la ciencia ficción. Me parece a mí. Como cuestión previa, me sigue pareciendo muy interesante. Pero echo de menos algunas cosas. En primer lugar a la Olivia del universo alternativo. Es mucho más atractiva y tiene mucho más morbo que la del universo “de aquí”. En segundo lugar, se ha vuelto más procedimental. Van resolviendo casos, pero la trama de fondo se ha vuelto más lenta. Les costó traer de vuelta a Peter, y este no ha hallado todavía su sitio en este universo. Ni en ningún otro.  En cualquier caso, en el último episodio, hemos descubierto parcialmente las causas de las cefaleas de Olivia, y nos han dejado en ascuas. Maldita sea.  De todos modos, está ahí, es de mis favoritas, y me lo paso bien. Hasta enero.

Y finalmente… The Walking Dead. Quien me iba a decir a mí, que esperaría con ganas cada semana los episodios de una serie de muertos vivientes. Con lo poco que me han gustado tradicionalmente este tipo de cosas. Claro que tradicionalmente han sido algo propio del gore y del susto fácil. Elementos que se dosifican con parsimonia y sabiduría en esta estupenda teleserie. Sin embargo, los conflictos entre los “vivos” están a la orden del día. Y la evolución final hacia la discusión ética sobre si los caminantes son seres humanos enfermos o no, y por lo tanto sujetos de compasión, se ha llevado de forma muy inteligente. Más de una vez en comparado esta serie con Galactica. Antes por la situación de un pequeño grupo de humanos escapando de la exterminación por parte de una terrible amenaza. Sean los fríos cylones, o los cutres caminantes. Ahora es la cuestión de la humanidad del distinto. Claro. Era más fácil empatizar y ver la humanidad en las cylonas macizorras que en los putrefactos caminantes. Pero formas hay, cuando hay ideas e imaginación. Y se han sacado de la manga un final estupendo, que nos ha dejado a todos con el corazón encogido. Porque muchos hemos visto uno de los tradicionales tiros en los sesos a un caminante no como la eliminación de un peligro sino como una ejecución. Muy buen final. Y además tengo ya un personaje favorito en la serie. Es que está muy buena. Soy débil.

Así que nada, en las próximas semanas irán cayendo más series en el descanso navideño, y otras terminarán temporada. Así que no faltarán comentarios para esta sección semanal de mi Cuaderno de ruta. Mientras, para rellenar el tiempo muerto, he recuperado la segunda temporada de Treme, que en su momento no encontré ocasión para verla.

Hojas

Cinco días metidos en la niebla, y me está empezando a afectar el humor; espero que pronto veamos el sol, y poder hacer fotos más vivas que esta de la ribera del Ebro a su paso por Zaragoza (Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8).