[Cine] The Artist (2011)

Cine

The Artist (2011), 18 de diciembre de 2011.

Cuando ya hace unas cuantas semanas, o meses, empecé a escuchar que se estaba moviendo por el mundo una película rodada en blanco y negro y muda, me llamó la atención. Me extrañó. No me la imaginé como un producto comercial precisamente. Supe después que era una producción francesa rodada en EE.UU. y con colaboración de actores tanto franceses como norteamericanos. Y que era un homenaje al cine de otra época. Poco a poco se empezaron a oír críticas excelentes. Y empezó a sonar para la próxima entrega de los óscar como una de las principales candidatas. Si a esas alturas, a alguien que le guste el cine no le ha picado el gusanillo, que se lo haga mirar. Así que este domingo nos dirigimos a ver la última película del director francés Michel Hazanavicius, de quien personalmente no tenía referencias hasta el momento.

La película nos cuenta una historia de los años de la transición del cine mudo al sonoro. George Valentin (Jean Dujardin) es un actor estrella del cine en los años 20. Cine de aventuras con un fuerte componente romántico. En su momento de máximo esplendor tiene un encuentro casual con una starlette, Peppy Miller (Bérénice Bejo), con quien es fotografiado. Imagen que se reproduce en la prensa. Esta fotografía y un nuevo encuentro entre ambos encaminará la carrera de Peppy, que en los siguientes años irá ascendiendo poco a poco como una estrella emergente. Y en ese momento se produce la aparición del cine sonoro, tecnología que Valentin rechazará, lo que provocará su declive. Declive que también afectará a su matrimonio con Doris (Penelope Ann Miller), a su economía, y a su afición por la bebida. En paralelo, Peppy aprovechará el cambio para ratificarse como gran estrella, que nunca olvidará al veterano actor que le sirvió de trampolín en los inicios de su carrera.

La historia seguro que a muchos nos suena. Algunos de sus elementos son eco de clásicos como cualquiera de las versiones de A Star is Born (Ha nacido una estrella, 1937, 1954 y 1976), o de Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses). Pero a pesar de ello, los guionistas han conseguido dar un aire de frescura a la misma, siendo muy dinámica a pesar de lo familiar y relativamente previsible, dado el tono general de la misma. Pero quizá, por encima de la propia historia está la intención de homenajear al cine en una época fundamental para este espectáculo, o este arte, según como lo queramos considerar. Muda, aunque no insonora. De hecho tiene una banda sonora muy buena en cuanto a la música, y unos efectos de sonido, en los momentos en que corresponden que dan chispa a las pocas escenas en las que se insertan. En blanco y negro, aunque con diversidad de estilos. Sobre la base del cine norteamericano de los años 20, hay momentos en los que se acerca al expresionismo alemán, otros en los que vemos reflejos de la slapstick americana, incluso hay tomas que nos hablan de los avances en el uso de la cámara que se produjeron en los años 30 o tan avanzados como principio de los 40. Formato de la película, estándar de la academia de Hollywood, 1,33:1 o aproximado. Lo dicho. Un homenaje en toda la regla al cine de otra época. Para mí, todo ello convierte la visualización del filme en una auténtica delicia.

Y si importantes son todos los aspectos técnicos y las opciones artística escogidas por el director, no menos importante es la interpretación de los actores y actrices. El mérito no es pequeño. Los intérpretes de hoy en día no están acostumbrados a este tipo de trabajos. Hay mucho que decir con la expresión, con la dinámica corporal, con la actitud general, que ha de sustituir a la parrafada hablada. Aunque eventualmente se inserte el típico rótulo con una frase de diálogo, recurso que es utilizado con parsimonia, sin ningún tipo de abuso. Y los dos protagonistas lo hacen muy bien. Duajrdin lleva el peso de la película y no pierde el paso del personaje en ningún momento, ni en sus momentos de gloria ni en su descenso a los infiernos. Y Bejo encarna a si mismo a la encantadora Peppy Miller, un papel que también evoluciona en la historia de forma estupendo. Tanto cuando representa a la joven flapper con aspiraciones de estrella, desinhibida y espontánea, como cuando ya es una actriz consagrada pero que sabe contenerse y no dejarse llevar por el divismo. Y qué decir de las eventuales apariciones de John Goodman, actor de por sí muy expresivo, James Cromwell, Penelope Ann Miller, o el cameo de Malcolm McDowell. Todos muy bien.

No voy a decir que sea una película perfecta, pero sí que está muy bien hecha. De lo mejor. Y creo que es absolutamente imprescindible para todo amante del séptimo arte. También es una demostración de hasta que punto desbarra el cine actual. Un cine verborreico, que abruma con diálogos al espectador, al cual deben considerar tonto, que necesita explicación de absolutamente todo lo que pasa en pantalla. La sala de cine en la que vi la película estaba bien nutrida de gente, es cierto que poca joven, que respondía perfectamente a los sentimientos que provocaba la película. No hacen falta palabras para entender lo que sucede en una pantalla, si está bien rodado y bien interpretado. El cine es un arte visual. No voy a ser yo ahora quien reivindique la necesidad de más películas mudas. Eso es una tontería. Pero sí podemos reivindicar la calidad de lo que se dice, y que más vale contar con imágenes y con las palabras justas, que aburrir al espectador con la verborrea generalizada, que muy pocos directores han sabido utilizar para bien. Y menos aún de los actuales. Por lo demás, id a verla. Aunque claro… como no tenían claro su posible éxito en España, está en muy pocas salas. Cobardes.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

Ya sé que aunque la película es francesa, la acción transcurre en Los Ángeles, en Hollywood; pero como no tengo fotos de allí, buena será la Ciudad de la Luz, eso sí, en blanco y negro y en formato 1,33:1 (Canon Digital Ixus 860 IS).