[Cine] Jane Eyre (2011)

Cine

Jane Eyre (2011), 4 de diciembre de 2011.

N-ésima adaptación de la novela de Charlotte Brontë, que ha sido repetidamente contada visualmente tanto en forma de largometraje cinematográfico como de serie de televisión. Nunca he sido especialmente aficionado al drama romántico. Y no utilizo aquí el adjetivo romántico como sinónimo de que es una obra de ficción sobre amoríos. Me refiero como romántico a propio del movimiento cultural y social que durante buena parte del siglo XIX marcó la creación artística, y en este caso en especial la literaria, y que surgió en Inglaterra y Alemania aunque con caracteres diferenciadores en cada una de ellas, y que se extendió por todo el continente. Siempre he pensado que son obras que tienden a unos excesos con los que no me siento cómodo. Por otra parte, no sé muy bien qué puede aportar de nuevo una nueva versión filmada del drama que no haya sido explorado previamente con tanta adaptación (cuatro veces en los últimos 15 años, siendo la última una serie de televisión de 2006 de la BBC, que también produce esta película).

Pero bueno, el resto de estrenos de la semana no parecían dar mucho de sí, la película que ya hace unos meses que se estrenó en el mundo anglosajón había recibido buenas críticas, está realizada por Cary Fukunaga, de quien se dice que promete, y está protagonizada por dos de los intérpretes de moda, que últimamente salen hasta en la sopa, y en general con buenas impresiones, Mia Wasikowska como la protagonista Jane Eyre, y Michael Fassbender como el torturado Mr. Rochester.

El argumento de la película no sigue la línea temporal de la novela. Cuando el filme comienza, vemos a una joven huyendo de algo o de alguien, por unos desolados páramos. No nos lo dicen, pero hemos de suponer que nos encontramos en el norte de Inglaterra, tal vez en Yorkshire, de donde eran las hermanas Brontë. Casi sin fuerzas, la joven es recogida en la rectoría donde vive un joven sacerdote, St John Rivers (Jamie Bell) con sus hermanas. Durante la convalecencia, asistimos a los recuerdos de infancia de la joven, que ya conocemos como Jane Eyre, aunque ella oculta su verdadera identidad a sus anfitriones. Vemos como quedó huérfana y fue acogida por la mujer de su tío, que nunca la quiso y la internó en un horrible internado. Una vez recuperada de su huida, la joven acepta hacerse cargo de una modesta escuela para niñas de las gentes del lugar. Y en la soledad de su modesta vivienda recuerda la siguiente fase de su vida, cuando dejó el internado y pasó a trabajar de institutriz de una niña, Adéle, hija de una bailarina francesa, y probable hija natural de Mr. Rochester, el hacendado dueño de la casa, que la ha acogido. Jane se integra en la casa y es querida por todos sus habitantes, especialmente por el ama de llaves Ms. Fairfax (Judy Dench). Hasta que llega el cínico y adusto Mr. Rochester. Aunque los comienzos parecen difíciles, poco a poco surge la comunicación, y algo más, entre ambos personajes. Pero cuando tras diversas contingencias se disponen a casarse, surge un impedimento que hace imposible la relación y provoca la huida de Jane. Dejamos en el aire la resolución del drama para quien no lo conozca y esté interesado en la película.

Si miramos bien el argumento, tanto lo mencionado como lo que no, veremos que no faltan los elementos arquetípicos de estos dramas románticos. Terribles internados, maltrato infantil, padres amorosos muertos prematuramente, oscuras institutrices, hombres de pasado oscuro, enfermedad, locura, páramos borrascosos, amores imposibles, y rectorías en pueblos perdidos en la campiña inglesa. Para qué quieres más. Pero vayamos a lo positivo. Considero un acierto que el guion de la película rompa con el argumento lineal de la novela, utilice el flashback y se centre en los elementos fundamentales de la historia. Considero un acierto que no se regodee en las miserias infantiles más allá de lo necesario. Considero un acierto que se ponga el énfasis en la afinidad intelectual de los enamorados, que los hará iguales a pesar de su distinto origen. Y considero un acierto que más allá de la historia del amorío, estemos básicamente ante una historia sobre la dignidad personal de una mujer, prácticamente una adolescente, pero que quiere sentir el respeto de los que la rodean por encima de cualquier cosa. Y defender su individualidad y su libre albedrío.

En el aspecto técnico, la producción está sumamente cuidada, destacando especialmente la fotografía que busca conservar y respetar los ambientes de forma exquisita. Interiores con colores muy cálidos por la tenue iluminación de las velas y de los fuegos de las chimeneas, en la que veo la influencia de Barry Lindon. Exteriores con colores fríos, tanto por el clima de la región como por las tormentas que por el interior de los personajes pasan. En muchos momentos, ambientes muy góticos, casi propios de una película de Tim Burton. El encuentro entre Jane y Rochester en el bosque me parecía filmado en los bosques de Sleepy Hollow. Afortunadamente, no llegan a excederse y se hace llevadero y meritorio. Buena banda sonora basada en excelente música incidental para cuerdas y piano, fundamentalmente.

En una obra de este tipo, son fundamentales las interpretaciones. Y hay que decir que todas ellas son de excelente nivel, tanto los dos protagonistas como los distintos secundarios, alguno de ellos muy prestigioso como hemos visto, que van apareciendo en el relato. Sólo veo una ligerísima pega. Una de las bases de la historia es que Jane Eyre no es una chica atractiva. Uno la supone más bien normalita e incluso feucha. El enamoramiento de los dos protagonista ha de arrancar de su relación intelectual. Y Wasikowska, sin ser un bellezón, es lo suficientemente guapa y encantadora como para que aplicando aquello de a nadie le amarga un dulce, pueda resultar atractiva por su físico a cualquiera. Incluso al calavera en que se ha convertido Rochester. Es cierto que procuran no sacarla muy atractiva, con peinados austeros y vestidos sencillos. Pero en más de una ocasión sale algún primer plano donde está más guapa de lo que debería. Este es un error común en adaptaciones de esta novela. El poner una protagonista guapa, cuando no toca.

Como conclusión, no sé si a estas alturas tocaba hacer una nueva versión de la novela de Charlotte Brontë. Pero ya que la han hecho, la han hecho bien. Y se agradece. Es una película que se ve con agrado. Es un espectáculo visual, imprescindible para los amantes de los dramas de época, que consigue no caer en el pastelón románticón, manteniendo la personalidad propia de la joven Eyre. Lo que para mí, que como ya he dicho no es un tipo de historia que me tire mucho, supone una gran diferencia. Recomendable para el público en general.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Pétalos

Un ambiente melancólico, como los de los pétalos caídos sobre la hierba en otoño, conviene a estas historias románticas (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).