[Televisión] Cosas de series; hospitales geriátricos, misterios en casas solariegas británicas, y Sherlock

Televisión

Esta semana he retrasado hasta el sábado mi comentario sobre las cosas de la televisión. Así dejaba más o menos rematados los asuntos, escasos, que han centrado mi aparato televisor después de los extras navideños de la televisión inglesa que comentaba la semana pasada. La semana que viene va a ser de recuperación progresiva de las series que ya estaban en marcha antes del parón invernal. Habrá alguna novedad, pero no mucho. Más adelante, en este mismo mes, sí que tendremos novedades más sustanciosas.

En estos días atrás hemos tenido el final de la corta primera temporada de seis episodios de la versión americana de Getting On. Nos encontramos ante una comedia de episodios de media hora de duración que transcurre en la sala de hospitalización de geriatría y cuidados de convalecencia de un hospital norteamericano en California. El primer día asistimos a la llegada de una nueva enfermera a trabajar a dicha sala, que después de los seis episodios parece la única “normal” del lugar. Los pacientes no forman parte importante de las tramas, las cuales se desarrollan entre los trabajadores. En general, son del tipo de lo que los anglosajones llaman “losers”; es decir, unos pringados. Gente poco valorada personal y profesionalmente, que suelen meter la pata con frecuencia. La comedia roza constantemente el humor negro, aunque da de vez en cuando algún alivio a los infelices personajes, otorgándoles la humanidad necesaria, y pequeños triunfos en su devenir cotidiano de fracaso personal. Desconozco cómo fue el original británico, el americano está bien. Y no deja de hacer crítica y meter puyas contra el sistema sanitario de los Estados Unidos, así como ha determinados elementos culturales de ese país. Los patéticos personajes podrían ser la antítesis de los de cualquier drama médico de éxito de la televisión americana. Desconozco si tendrá continuación en el futuro.

DSCF0495.jpg

Los dos dramas de época de hoy suceden en lugares ficticios de la geografía inglesa. El primero de ellos quizá en Derbyshire, el segundo tal vez próximo en los páramos de Devon. No lejos de este último, encontramos Wells en el condado de Somerset, lugar que puede representar tan bien como cualquier otro los lugares de ficción de la ficción inglesa.

De la televisión británica nos ha llegado Death Comes to Pemberley, adaptación de la novela del mismo título de P. D. James, y en la que coge a los personajes de Pride and Prejudice (Orgullo y prejuicio) de Jane Austen, e imagina qué es de ellos seis años después de los acontecimientos con los que termina la novela de la escritora de la época de la Regencia británica. Ya que la escritora está relativamente especializada en los misterios policiacos, introduce una muerte en este ambiente, generándose un misterio. Sin bien es cierto que el drama camina más por la exploración de las relaciones personales de los protagonistas y por el drama judicial, que por el drama policiaco. De excelente factura y ambientación, como es tradicional en las producciones de época británicas, bien interpretado, con un reparto muy solvente, me ha interesado relativamente. Probablemente, porque de partida tampoco soy un entusiasta de la propia Jane Austen. Pero vamos, de obligada visión si cae a tiro de todo aficionado a la series o películas de época.

DSCF0498.jpg

Wells es una ciudad muy pequeña, pero por su hermosa catedral tiene rango de “city”, la tercera de menor población del Reino Unido y la de menor población de Inglaterra. Bien es verdad que la “city” más famosa, la milla cuadrada de Londres, tampoco tiene mucha más población censada. No es allí donde viven los londinenses, precisamente; ni los grandes edificios son de viviendas.

Otra adaptación literaria de la televisión británica es The Thirteenth Tale, como es natural de la novela del mismo título en esta ocasión de la escritora Diane Setterfield, de quien no había oído hablar hasta ahora. En ella nos cuenta cómo una escritora de éxito, Vida Winters (Vanessa Redgrave), en sus últimas semanas de vida, llama a una periodista especializada en biografías, Margaret Lea (Olivia Colman), para que le ayude con sus memorias. Porque pretende descargar su conciencia contando la realidad de su niñez y su juventud, marcadas por el desgraciado destino de sus padres, y por el desequilibrio de su hermana gemela. Aunque la historia va a ser más compleja de lo que parece. Drama que también podemos de denominar de época, ya que nos traslada a los principios del siglo XX, que también transcurre en una gran mansión de la campiña británica, y que tiene como gran aliciente su reparto. Aunque luego tienen mucho peso los personajes jóvenes de la historia. En cualquier caso, telefilme de hora y media de duración de excelente factura y razonablemente entretenido.

Swinton Street

Así que nos trasladamos a Londres, donde transcurren muchos de los casos de Sherlock Holmes, desde cuyas ventanas imaginamos muchas veces un paisaje no muy distinto del que veíamos en el hotel de Swinton Street.

Y por último, qué decir. Ha vuelto Sherlock. La adaptación a los tiempos modernos del detective más famoso de la literatura mundial que desde hace unos años nos ofrece con cuentagotas la televisión británica. Prácticamente dos años han pasado desde que vimos las últimas aventuras de los modernizados Sherlock Holmes (Benedict Cumberbatch)John Watson (Martin Freeman), y había mono. La BBC ha gestionado perfectamente el regreso, que pasaba por la resolución del cliffhanger del último episodio emitido, en el que veíamos aparentemente morir a Holmes. Para ello, emitió un miniepisodio de siete minutos de duración que se pudo ver en Youtube en el que nos introducía el primer episodio, el primer telefilme diría yo, de esta tanda. Conviene ver este miniepisodio. En cualquier caso, ya están aquí de nuevo, y ya comentaremos al final de esta nueva terna de telefilmes, cómo ha ido la cosa. Como curiosidad, ambos protagonistas antagonizaban hace unas semanas en cierta película de fantasía, uno de ellos encarnando a un famoso mediano y el otro poniendo voz al más terrorífico dragón.

Puente y palacio de Westminster

Y mira tú por donde, el nuevo caso que “lo trae de nuevo a la vida” tiene que ver con el palacio de Westminster, sede de las cámaras del Parlamento británico. “Remember, remember, the 5th of November…”