[Televisión] Cosas de series; “realities” y paranoias

Televisión

Estamos en septiembre. vuelven series de años pasados y se estrenan otras nuevas. Unas se esperan con más interés que otras. Pero estas novedades se irán acumulando más hacia el final de mes. Aunque esta semana ya hay alguna que todavía no he tenido oportunidad de ver. Si que me he decidido a cumplir con una carencia que tenía en mi haber. La segunda temporada de la legendaria Twin Peaks. Estoy en ello. Por si en algún momento emiten la prometida continuación. Aunque parece que en estos momentos no se la espera hasta 2017.

En esta semana tengo dos finales de temporada muy distintos, pero que no carecen de interés.

La serie más potente de las dos que traigo hoy transcurre en Nueva York, que se configura una vez más como un personaje añadido en la acción.

La serie más potente de las dos que traigo hoy transcurre en Nueva York, que se configura una vez más como un personaje añadido en la acción.

Por un lado, hace unas semanas recuperé la primera temporada de UnREAL. Esta serie no me interesó a priori en su momento. Trata sobre los entresijos de la realización de un programa de telerrealidad, un tipo de televisión que nunca me ha interesado y nunca he visto. Pero como cuando terminó su primera temporada vi buenas críticas decidí como digo recuperarla. No me arrepiento. Es una serie muy entretenida, con no poca mala baba y humor negro, y sus puntos de drama que son más tópicos, pero no están mal. Con dos protagonistas femeninas que se comen buena parte de la función, Shiri Appleby y sobretodo Constance Zimmer, nos pasean por el cinismo y las manipulaciones que según los creadores de la serie existen en la telerrealidad. Bien, bueno, no sé. Puede que sea así, puede que no. En cualquier caso, como dicen en Italia, “si non è vero, è ben trovato”. Desde luego, me apunto a la próxima temporada.

Como muchas de estas series, se alternan los escenarios entre las bulliciosas avenidas de Manhattan y los algo más tranquilos barrios de Brooklyn.

Como muchas de estas series, se alternan los escenarios entre las bulliciosas avenidas de Manhattan y los algo más tranquilos barrios de Brooklyn.

Y también ha terminado su primera temporada una de las revelaciones de este verano, Mr. Robot. A pesar del título, no hay aquí inteligencias artificiales como de las que hablábamos en los primeros días de esta semana. El protagonista es un joven, interpretado por Rami Malek, que trabaja como informático en una empresa de seguridad informática que se relaciona con algunas poderosas empresas financieras. En un momento dado es reclutado por un pequeño grupo antisistema, cuyo líder aparente Mr. Robot (Christian Slater), quiere asestar un duro golpe a esa y a otras empresas para cambiar el mundo. El joven aparece como afectad por un fuerte grado de fobia social, aunque conforme avanza la serie comprobaremos que su desequilibro mental es mucho más serio. He de decir que estas historias de conspiraciones que bordean (o no) la paranoia no suelen ser de mi gusto. Pero hay dos cosas que es necesario resaltar. Las interpretaciones son muy buenas y la realización es excepcional. Con encuadres muy osados, con una dirección de fotografía fundamental para conseguir el angustioso ambiente en el que se mueve psicológicamente el protagonista y otros personajes secundarios de la trama, estamos ante una serie que todo aficionado a la fotografía debería ver para aprender a manejar los encuadres, los espacios negativos y a saltarse las más habituales reglas de composición para beneficio de la historia que se cuenta. Así que aunque en más de una ocasión me he encontrado despistado de la historia que me estaban contando, he visualizado con interés cada uno de los primeros 10 episodios de esta serie. La crítica esta encantada. Y el público votante en IMDb, todavía más. Así que quedáis advertidos.

Pero el objeto de la ira de los antisistemas, o de personas hartas de ciertos aspectos del sistema sin más, siempre será Wall Street. Una de las calles más feas de Nueva York, por cierto.

Pero el objeto de la ira de los antisistemas, o de personas hartas de ciertos aspectos del sistema sin más, siempre será Wall Street. Una de las calles más feas de Nueva York, por cierto.

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