[Libros] Las lecturas infantiles del Dr. Seuss (Theodor Seuss Geisel)

Literatura

Desconozco hasta que punto los niños españoles de las últimas décadas están familiarizados con los libros de Dr. Seuss, el nom de plume de Theodor Seuss Geissel, escritor e ilustrador estadounidense cuya obra abarca una buena parte del siglo XX. Cuando yo era niño, este autor ya era famoso en su país, pero nunca tuve contacto con sus libros. Mis primeras noticias sobre él vinieron de la mano de las adaptaciones cinematográficas de algunas de sus historias.

Siendo un autor muy prolífico, leía hace poco un artículo sobre algunos de sus libros más famosos. No guardé el enlace y ahora no lo encuentro, así que lamentablemente no os puedo remitiros al mismo. Y me llamó la atención que hablaba sobre uno de sus libros para primeros lectores, Green eggs and ham. La historia contenida en este libro para escolares de los primeros cursos de la educación primaria, cuando se inician en la lectura, sólo utiliza 50 palabras en su original en inglés. Desconozco si su traducción al castellano habrá condicionado alguna variación en esta cifra. Es uno de los libros que he leído para realizar esta entrada.

Me he puesto un poco trascendente en esta entrada, cuando los libros de los que hablo son divertidos y alegres. Por eso, la ilustraré con los bonitos colores de la primavera que ya está entre nosotros.

Las 50 palabras son a, am, and, anywhere, are, be, boat, box, car, could, dark, do, eat, eggs, fox, goat, good, green, ham, here, house, I, if, in, let, like, may, me, mouse, not, on, or, rain, Sam, say, see, so, thank, that, the, them, there, they, train, tree, try, will, with, would, y you. Todas menos anywhere son monosílabos. Sip… ya se que para los hispanohablantes palabras como house o mouse o goat o there parecen tener más de una sílaba… pero todo indica que los anglófonos cuentan las sílabas por la fonética de las palabras y no por su ortografía. En castellano, fonética y ortografía van mucho mucho mucho más de la mano que en inglés,… cuya fonética es espantosa a la hora de estudiar el idioma. Siempre ha sido lo que más me ha limitado en el progreso de ese idioma.

Sin embar, los huevos verdes fueron precedidos por The cat in the hat. Un libro que salió de un reto entre el escritor y un amigo suyo en el que este le propuso que escribiera una historia basada en la lista de palabras que un escolar de 6 años debía saber. La lista publicada por las autoridades educativas correspondientes tenía 348 palabras. El autor debía utilizar 223 de esas palabras. Al final, utilizó trece palabras más, un total de 236, para escribir una historia ilustrada que, estando dentro de los estándares educativos del momento, fuese divertida y atractiva para el escolar. Vamos… la idea revolucionaria de que el escolar se lo pasase bien al mismo tiempo que aprendía a leer. ¡Qué cosas, no!

He de decir que el contexto y la idea, que surgieron a finales de los años 50 en Estados Unidos, me parecen lógicas. Casi diría obvias. Porque yo siempre he disfrutado de la lectura. He de decir que mis padres se pasaron por el forro cualquier recomendación pedagógica, suponiendo que las hubiera en la España franquista de finales de los años 60 del siglo XX, y me enseñaron a leer por su cuenta antes de que lo hicieran en la escuela. Y con éxito. Cuando tenía 6 años, edad para la que van dirigidos estos libros, leía con afán textos bastante más complejos en vocabulario. Dejando de lado que en castellano la frecuencia de monosílabos con significado semántico importante es mucho menos frecuente que en inglés. Comparemos ahora la lista de palabras de los huevos verdes con la traducción de las palabras al castellano; a (un), am (soy), and (y), anywhere (en cualquier lado), are (son), be (ser), boat (bote), box (caja), car (auto), could (podría), dark (oscuro), do (hacer), eat (comer), eggs (huevos), fox (zorro), goat (cabra), good (bueno), green (verde), ham (jamón), here (aquí), house (casa), I (yo), if (si), in (en), let (dejar), like (gustar), may (puede), me (yo), mouse (ratón), not (no), on (sobre), or (o), rain (lluvia), Sam, say (decir), see (ver), so (tan/así), thank (gracias), that (que), the (la/el), them (ellos), there (allí), they (ellos), train (tren), tree (árbol), try (probar), will (podrías), with (con), would (haría), you (tú/vos/usted). Como vemos… sale un texto mucho más complejo de leer, con sílabas complejas en algún caso.

Desconozco cuáles son las tendencias actuales en pedagogía y técnicas de enseñanza/aprendizaje lector. Pero sí que se algo. Para muchos escolares, leer es una especie de castigo. Una obligación desagradable. Algo que les aburre. Algo que, en un mundo de continuos estímulos audiovisuales, en muchas ocasiones ven como innecesario. Y sin embargo, estoy convencido que la lectura frecuente y con buena comprensión es una condición necesaria para ser libre. Ser libre es tener la capacidad de tomar decisiones éticamente apoyadas. Es decir, fruto de unos valores, de una información y de una reflexión. En algunas decisiones sencillas estos tres elementos son inaparentes. Pero en decisiones complejas, las que realmente vienen determinadas por nuestro nivel de libertad, son fundamentales. Para adquirir información válida de un modo analítico y crítico, debemos leer. Y debemos saber leer bien, en profundidad. En nuestra sociedad, nuestra libertad viene más condicionada por la capacidad de discernir que por otra cosa. Pero la ausencia de hábitos lectores elimina la capacidad crítica de muchos, que se verán influenciados por una prensa, unos medios audiovisuales y una clase política que se orientan con frecuencia hacia los populismos más aberrantes. Quizá por ello quieren controlar el sistema educativo, mutilándolo con frecuencia. Es mejor lidiar con una población que no lee.

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