[Viaje] Ayer, escapada en el día a Calahorra en tren, y sobre la disfunción actual de la red ferroviaria

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de la capital de la Rioja Baja con Fujifilm GFX 50R y Fujifilm X100VI.

Como suele suceder por estas fechas desde hace unos años, entre la fiesta de San Valero, festivo local en la ciudad de Zaragoza, y algún día más que me cojo por mi cuenta, es el momento de comenzar la actividad viajera del año, aunque sea en escapadas cortas de un día. Desgraciadamente, este año va a ser sólo una escapada, realmente próxima. El mal funcionamiento en estos días de la red ferroviaria, en general, y la de alta velocidad en particular, sumado al mal tiempo anunciado en el destino previsto, han hecho que suspendamos uno de los viajecitos en el día.

Pero ayer sí que hicimos una escapada corta a la ciudad riojana de Calahorra. Situada a 115 kilómetros de Zaragoza, con el tren más rápido disponible, los Alvias que conectan Barcelona con Bilbao, son aproximadamente entre 75 y 90 minutos entre las dos ciudades del valle del Ebro. Si todo va bien. Que no siempre es así. Los trenes con más paradas… pues tardan más. Claro. Por las incidencias en la circulación de estos tiempos, llegamos a Calahorra con 50 minutos de retraso a la ida, y con 40 minutos de retraso a Zaragoza a la vuelta.

Lo de las empresas ferroviarias es de vergüenza. Hace unos meses, ante las quejas constantes por los retrasos de los trenes de alta velocidad de Renfe, se anunciaba por parte del ministerio de transportes que los trenes de alta velocidad de la empresa española ferroviaria por excelencia se habían quedado o se estaban quedando obsoletos. Y algunos de ellos especialmente, que llevó a la retirada temporal de los trenes que hacían los servicios (presuntamente) más económicos. No había que echarle mucha imaginación para deducir que a la antigüedad había que sumar un mantenimiento muy justito de los vehículo. La cosa del ahorro y el funcionamiento como empresa privada. Ahora, por el triste y desgraciado accidente de Adamuz y otros menores, pero alguno también triste por el costo en vidas, es el ADIF, la empresa pública gestora de la infraestructura ferroviaria la que se ha visto obligada a revisar los trazados y a realizar trabajos de mantenimiento que ya se deberían haber hecho. Como consecuencia, enoooooormes retrasos en casi todos los trenes, especialmente los que van por las vías de «alta velocidad». A pesar de ello, y sabiendo que no van a poder cumplir con los compromisos horarios, siguen cobrando como si fuera auténtica alta velocidad, no anuncia los nuevos horarios reales, nos los ficticios que publicitan, u ofrecen la posibilidad de anular sin coste el billete de unos viajes que se sabe positivamente que no va a cumplir con las condiciones previstas. Y esto vale para todas las empresas ferroviarias. Aunque no al mismo nivel que las pérdidas de vida, como es lógico y proporcionado, no deja de ser también, en su medida, triste y lamentable.

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