Cine – Kuángyě Shídài [狂野时代] (Resurrection) (2025)

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Recién vuelto de un viaje a China, no es difícil encontrar fotos para ilustrar esta publicación. De Chonqing, concretamente. Entrada que también podéis encontrar en Substack.

Kuángyě Shídài [狂野时代] (Resurrection) (2025; 22/20260524)

Entre el verano de 2019 y la entrada de año de 2020, tuve la ocasión de ver un par de películas chinas bastante notables. Que invitaban a pensar que podría llegar un ola de películas de aquel país de buen nivel. Sin embargo… pues no ha sido así en los años siguientes. No deja de tener su ironía que la segunda de ellas estaba rodada en Wuhan, y que la viéramos cuando ya sonaba en las noticias una epidemia en la ciudad china producida probablemente por una variante del género coronavirus. Vimos aquella película dos días antes de que la OMS declarase el estado de emergencia por una posible pandemia en ciernes. El resto… es historia.

La primera de aquellas dos películas, la que vimos a principios del verano de 2019, cuando éramos felices, acabábamos de regresar de nuestro primer viaje a la China continental, y ya pensábamos en el segundo… que tardaría siete años en llegar, con dos intentos fallidos,… aquella película estaba dirigida por Bi Gan, y a mí me gusto mucho. Realmente. Se convirtió en una de mis favoritas de aquel año. Así que cuando el jueves de la semana pasada supe que había un par de sesiones con el estreno de la nueva película del director, que tuvo bastante éxito en la temporada de festivales del año pasado, decidí que tendría que verla. No estaban programadas más que dos sesiones, y sabía que a una no podía asistir. Conseguir ir a la del día siguiente. Ahora sé que este fin de semana habrá un par más de oportunidades.

Bi Gan nos presenta una serie de cuatro relatos cortos protagonizados por el mismo actor, Jackson Yee. Precedidos de un prefacio en el que se supone que estamos en un futuro en el que la gente es inmortal, a condición de que no sueñe. Pero hay algunos, los desvíados, que sí lo hacen, y nuestro protagonista lo es. También hay un posfacio en el mismo ambiente. Los cuatro relatos nos hablan de historias que transcurren a lo largo de los últimos cien años, no relacionadas entre sí. Y cada una está rodada emulando distintos estilos cinematográficos, dependiendo de la época y el género de la historia. Intriga bélica, reflexión filosófica, aventuras en los trasfondos de las mafias del juego, o una historia de amor vampírica en una ciudad portuaria industrial. Años 30, años 50, años 60-70 y 1999. Más o menos.

Bi Gan rueda con maestría. La presentación visual y formal de estos relatos es magnífica. De primer orden. A lo que se suma la imaginación de la entrada y el cierre de la película. No cabe duda, es un gran autor, que en esta ocasión homenajea a su forma al cine en general, y al de su país en particular. Las interpretaciones también están a un muy buen nivel, sin duda. Hay muchos buenos intérpretes en el gigante asiático que apenas conocemos porque sus películas no nos llegan, no son distribuidas en nuestro entorno.

No obstante, como pasa con muchos directores que muestran en un momento dado una gran maestría y que dan algún que otro pelotazo con sus primeros filmes, en más de un momento me quedé con la sensación de que había más preocupación por la forma que por el fondo. Y esto hizo que mi cabeza divagara de vez en cuando sin concentrarme en la historia. De las cuatro, la que más me llegó fue la última. Trágica historia de amor bellamente rodada e interpretada en un entorno a priori poco dado a la belleza. No me atrevo a recomendarla a cualquier espectador. Es una película exigente con quien la ve. No siempre es fácil. Pero desde luego es cine de alto nivel, para quien quiera arriesgarse a verla. Y son dos horas y media, si no recuerdo mal.

Valoración:

Dirección: *****

Interpretación: ****

Valoración subjetiva: ***