TV – El pastiche a propósito de un episodio de Star Trek

Televisión

San Francisco es la sede de la flota de la Federación Unida de Planetas, y alrededor del lugar no es extraño ver dinosaurios (aviares) volando, como en el Cretácico. También disponible en versión Substack.

Dice la Wikipedia en español que el pastiche es “una técnica utilizada en literatura y otras artes que consiste en imitar (o plagiar) abiertamente diversos elementos, textos o estilos de uno o varios autores, así como combinarlos de forma tal que den la impresión de ser una creación independiente. A diferencia de la parodia, el pastiche rinde homenaje a la obra que imita, en vez de ridiculizarla.” Esta definición es parcialmente similar a la del diccionario de la Real Academia Española, pero menos peyorativa que la de los ilustres que “fijan, limpian y dan esplendor”.

Sí. Yo también considero que el pastiche puede acabar siendo para bien. Aunque la mayor parte de las veces sea para mal. Hay mucha gente haciendo pastiches. Más de lo que los espectadores imaginan. Pero la falta de cultura en las artes y las letras les impide ver que lo que están viendo no es una obra original, sino una mezcla de elementos cogidos de otras obras, una mezcla a veces más afortunada y otras menos.

Y si hay un género donde el pastiche es especialmente frecuente es en la ciencia ficción, y especialmente en las aventuras espaciales o en las aventuras con robots o androides. Todo el mundo extrae elementos de Kubrick, de Star Wars, de las diversas obras de la época gloriosa de Ridley Scott, con alienígenas o con replicantes,… de muchos clásicos. Y no. No he mencionado a Star Trek. Porque Star Trek es una franquicia especialmente aficionada a crear pastiches. Alguna vez, para bien. Hay que reconocer que sus elementos más originales proceden de su serie original. Y que tienen mezclas que combinan el candor con ciertos toques de cutredad. Que en su momento no era tal cutredad, pero con posterioridad,… espero que no se me enfade mucha gente,… sí.

Y este sábado estaba yo en lo de pasar un rato viendo la tele, cuando me surge la oportunidad de ver el primer episodio de la cuarta temporada de la serie Star Trek: Strange New Worlds. No suelo aguantar mucho con las series de esta franquicia, pero oye… que ya llevo tres temporadas (y un episodio) vistas. Dice un amigo mío que es porque la enfermera Chapel (Jess Bush) es muy mona. No le falta su parte de razón. Pero algún motivo más habrá. Que si no me entretuviese no la vería. Y mira oye… no la incluyo entre los guilty pleasures. Y el caso es que,… pues eso,… un pastiche.

Y a partir de ahora… ¡¡¡AVISO!!! ¡¡¡ESPOILERS!!!

El episodio se titula Valles Marineris. Si. Como un famoso accidente geográfico del planeta Marte. Un impresionante sistema de cañones grabado en la superficie del planeta rojo de 4500 km de longitud, 200 km de anchura y 11 km de profundidad máxima. Y en este episodio, a través de una misteriosa anomalía con profusa utilización de los adjetivos “cuántico” y “cuántica”, viaja al pasado. Exactamente a 65 millones de años en el pasado. A un sistema con un planeta sospechosamente similar a la Tierra con dinosaurios, y otro muy similar a Marte, pero con agua. Y con una civilización humanoide (aunque los simios no han tenido tiempo ni ocasión de evolucionar), muy parecida físicamente a los humanos, salvo que pueden atravesar las paredes por… cosas “cuánticas”. No me digáis que no habéis conocido nunca una ficción televisiva, cinematográfica o literaria en la que alguien viaje al pasado justo poco antes de que caiga el meteorito en el Yucatán.

Y mira tú que hay una guerra que involucra a un “quinto” planeta entre las órbitas del Marte oceánico y el Júpiter de toda la vida. Existe una saga literaria que comienza con un planeta similar en el que sus habitantes se lían a tiros constantemente y acaban destruyendo el planeta, escrita por James P. Hogan, y que tuve ocasión de leer hace un tiempo. Claro que en lugar de estar habitado por primates inteligentes, resulta que en esta ocasión está habitado por insectoides fríos e irracionales que atacan Marte lanzando asteroides. ¿Alguien se acuerda de la obra más famosa de Robert A. Heinlein?

La rematadera viene cuando cierto tripulante de la Enterprise de muy larga vida recuerda haber visto una anomalía espacial similar a la que los transporta al pasado cuando viajaba en una ¡¡¡cabina de teléfonos!!! Ya no solamente estamos ante un pastiche, sino ante un caso de universos cruzados con otra famosa serie de ciencia ficción. Estupendo. Fantástico. El pastiche por excelencia y elevado a su máxima expresión. Aun podríamos encontrar más referencias, pero ya está bien. Y que conste que, este episodio, me divirtió mucho. Muy entretenido. Seguiré atento al resto de la temporada. Y por cierto, Chapel sale casi nada. Y hay una vulcaniana nueva. Que confirma algo. Al contrario que lo que sucede con la enfermera Chapel, esta serie se especializa en sacar feas a mujeres muy guapas. Así que será por otra cosa por la que la veo.