Mirror Project y galerías del viaje por Mallorca

Mallorca, Viajes

Mientras he estado fuera, me ha llegado la notificación de que dos de mis fotos autoreflectivas han sido aceptadas en The Mirror Project. Se han añadido los enlaces convenientemente a la barra lateral.

He empezado a subir fotos de mis paseos por Mallorca en la siguiente dirección:

http://picasaweb.google.com/ccarreter

En The Tube, Londres

30 St Mary Axe, «The Gherkin» (El Pepinillo), Londres

Se acabó mi escapada mallorquina; hasta la próxima

Mallorca, Mallorca 2006, Viajes

El objeto principal del viaje ha sido celebrar una fiesta en honor de dos muy queridos amigos que se han casado. Una reunión de familia y amigos, poco convencional, pero muy agradable en un entorno privilegiado; la isla de Mallorca. Tras mucho trasnochar y poco dormir, y con la obligación de abandonar el hotel a las 12 del mediodía, queda dar un último paseo por Palma antes de dirigirme por la tarde a Son San Joan.

Más que pasear ha sido una arrastrarme, en un día caluroso y húmedo, con tremendo bochorno y amenaza de tormenta. Y claro, no se me ocurre otra cosa que subir, caminando, al Castillo de Bellver. Agotador, en mis lamentables condiciones, aunque agradable por la brisilla que corría en lo alto comparada con el bochorno de la parte baja de la ciudad.


Desde el castillo, se puede admirar las vistas, aunque un poco calimosas, de la ciudad y la bahía de Palma, que nos permite admirar el desarrollo de la capital balear.

Después me entra la curiosidad de visitar el Pueblo español. Este tipo de inventos turísticos nunca han sido santo de mi devoción. Pero la posibilidad de que las estrechas calles del complejo turístico esté mas fresquitas, me ha llevado a visitarlo. No me ha servido para cambiar de idea sobre estos «engendros», pero tampoco ha sido desagradable.


Finalmente, un paseo por el Paseo Marítimo y el puerto, me ha permitido situarme geográficamente en el mundo, a poco más de 3 grados de longitud respecto a Zaragoza, que tampoco es para tanto, y tomar alguna instantánea con las amenazadoras nubes de la tormenta al fondo de la bahía.

El balance ha sido positivo. Las posibilidades de la isla, especialmente las fotográficas, son muchas. He quedado encantado con la Sierra de Tramuntana, desde Andratx hasta Cabo Formentor. Habrá que volver.

Menos anecdotas, pero maravillosos paisajes

Mallorca, Mallorca 2006, Viajes

En mi segundo día al volante del animoso Forfour, la opción era un recorrido por la costa y la
Sierra de Tramuntana, desde el Puerto de Andratx hasta la afamada carreterica de Sa Calobra. Estaba por ver, lo que daba de sí el día, porque había que estar a una hora prudente de vuelta en el hotel, que hoy toca cambiarse de muda, que al fin y al cabo aquí a lo que se viene es a una fiesta.

El Puerto de Andratx estaba todavía adormecido cuando he llegado por la mañana. Apenas algunos laboriosos dependientes y camareros habrían sus establecimientos, aunque los primeros paseantes no habían hecho todavía acto de aparición.

Entre Andratx y Sòller la carretera discurre por una abrupta sierra, que con frecuencia cae en picado hacia el Mediterráneo, ofreciéndonos una costa de gran belleza, lo cual se ve potenciado por la frondosidad de la vegetación mediterránea que cubre las laderas de los montes. He quedado francamente impresionado.


Son numerosos los turistas que recorren la carretera, y para en los diversos miradores a admirar el paisaje. Pero… digo yo. No podrían prohibir el paso a las turistas que se empeñan en ir con tacones o chanclas y deciden conquistar atalayas diversas. Como la teutona de la imagen (no vale el chiste fácil de quitarle la «u» a su nacionalidad), tan mona ella y tan poderosa, y que ahí la veía yo que estaba a punto de perder pie y, probablemente, la dignidad. Y así ha sido, que trastabilleó, cayó, adoptó gracias a la rebeldía de la falda una posición de lo más indigna, y afortunadamente, nada pasó. Y heme aquí que fracaso de nuevo como paparazzo, ya que, en lugar de tomar imágenes del espectáculo, ahí me tienes preguntando que si puedo ayudar. Ya veo que no valgo. Claro que la presencia del novio, algo habrá tenido que ver. Vamos, o soy un indeciso o soy un cobarde…

Tranquilamente, he llegado a Valldemossa, población famosa por un convento, una cartuja para más datos, por el que brujulearon en el siglo XIX el que todos saben compositor francés, aunque curiosamente había nacido en Polonia, y ahí lo tenías pegándose el día componiendo polonesas, Federico Chopin, y su amiga, con nombre de tío y que vestía como los tíos, George Sand, escritora dicen, aunque a ver quién se acuerda de algo de lo que escribió. Y cómo se lo tienen montado los valldemossos, oye. Menudo negocio, a costa del pianista y la amigueta. Lo que me ha costado pillar un rinconcillo tranquilo y sin gente.

Menos mal que ahí estaban un grupo de animosos nostálgicos que se habían organizado una excursión por Mallorca en biscúters. Jo, qué caña. Y la escandalera que organizaban. De inmediato se me ha ido la memoria hacia una de las joyas del cine español, El Verdugo, en la que estoy convencido que sale algún biscúter y, además, algunos de sus principales y más divertidos pasajes suceden en Palma de Mallorca.


Finalmente, un recorrido por la Sierra de Tramuntana, una verdadera belleza, oiga, para acabar bajando (y luego subiendo) por la famosa carretera de Sa Calobra. La verdad es que los doce kilómetros de carretera se los traen. Y esto evita que la gente se fije en lo que se tiene que fijar. En la belleza del paisaje. Una pena.


Intenso día de paseo por la isla… ha habido de todo

Mallorca, Mallorca 2006, Viajes

Hoy viernes, y a los mandos de un «aguerrido» Smart ForFour diesel, he salido ha recorrer la isla. Y efectivamente, ha habido de todo. Empezaremos por las piadosas ascensiones a un par de montes con sus santuarios incluidos, en uno de los cuales, a modo de deportivo relicario he podido encontrarme con los maillots arco iris de Guillermo Timoner, un campeón ciclista español, de los tiempos que el dopaje consistía en ponerse ciego de bocadillos de sardinas. Campeón del mundo en repetidas ocasiones, hoy se le recuerda menos que a otros «esforzados de la ruta».

Tras una visita a las típicas y tópicas Cuevas del Drac, de las que no hay imágenes porque estaba oscuro (como en todas las cuevas) y porque las fotos con flash en las cuevas son horribles, ha habido tiempo para pasear por algunas playas, como las de Portocristo, la Bahía de Alcudia y la Bahía de Pollença. Algunas imágenes inocentes de la gente pasándoselo «chupi«.

Bueno, algunas imágenes no son tan inocentes… pero quien se resiste a ser paparazzo por un día. Vale. No lo volveré hacer. Que está muy feo.

FOTO AUTOCENSURADA POR LA DIRECCIÓN DE ESTE CUADERNO DE RUTA

Finalmente, un bello recorrido por el Cabo Formentor, donde ha habido bellos acantilados que se adentran en un mar de intenso azul.

Fotos familiares, de los sopotocientos turistas que han tenido la misma idea que yo. Que la mejor hora para visitar el lugar era la caída de la tarde.

También nos ha saludado una cabra, que no era la de la legión, que primero ha sorprendido a este fotógrafo cuando trepaba por los riscos, con menos agilidad que ella, para intentar pillar la perspectiva original del paisaje.

Pero que posteriormente, acercándose hasta las inmediaciones del faro del Cabo Formentor, se ha mostrado como una gran relaciones públicas.

La puesta de Sol ha sido lo inmensa que uno espera de un lugar tan bello como éste. Ya veremos si la habilidad del fotógrafo le ha hecho justicia.

Finalmente, tras cenar algo en el Puerto de Pollença, un paseíco por la orilla de la playa/puerto, muy animada con los paseantes y los chiringuitos de artesanías. Mañana será otro día.

En tren, en tranvía, caminando…

ferrocarril, Mallorca, Mallorca 2006, Viajes

A mí me gustan los trenes. Y en especial, los antiguos. Los clásicos. Los que nos retrotraen a otras épocas y otras sociedades. Aquellos que hicieron revoluciones industriales y acortaron el mundo cuando este parecía infinito. Y si no os lo creéis, visitad mi página en internet, Trenes de Ayer y de Hoy; para que veáis. Por lo tanto, si estoy en Mallorca, necesariamente me he ido a visitar el Ferrocarril de Sóller y el tranvía que une Sóller con el Puerto de Sóller. Una mañana dedicada a viajar pausadamente en este medio de otros tiempos.

Por la tarde, un paseo por Palma. Una ciudad que me ha sorprendido muy gratamente. Y no sólo por la sobrasada. Sino por muchas cosas. Tiempo habrá de ir ofreciendo imágenes. De momento, aquí va un adelanto.

Imagen del coche motor de uno de los trenes del FC de Sóller; este vehículo está fabricado en Zaragoza, hacia 1928

Sóller se encuentra encajonado en un profundo valle entre montes; la vista desde el tren cuando nos asomamos al valle es notable

Esta forma de conducir un tranvía me retrotrae a mi infancia y al tranvía de la línea 11 «Parque-San José» de Zaragoza; pero esto que vemos aquí no es aquella desaparecida línea sino el Tranvía de Sóller

En el Puerto de Sóller, no falta quienes toman el sol

El coche tractor del Tranvía de Sóller maniobra para realizar el trayecto de regreso

Este aviso del FC de Sóller se refiere a las ventanillas, no al mundo; así que no valen excusas

A la rica sobrasada en las calles de Palma de Mallorca, mmmmmm

La bella catedral de Palma se tiñe de carmín con el sol del atardecer

Pues estoy de vacaciones, oiga, en Palma de Mallorca

Mallorca, Mallorca 2006, Viajes

Y el simpático Hotel IBB Zurbarán de la capital balear tiene red wifi abierta para el uso de todos sus clientes. Hotel muy mono, con gente muy amable, aunque un pelín apartado de las cosas que me interesan. Pero bueno, poco mal, que estamos de vacaciones. Así que igual voy mandando algún artículo mientras esté por aquí. De momento, poco he podido hacer además de acomodarme y cenar algo tras un tranquilo viaje en este avión de Air Europa.

Ale. Hasta la próxima.

Me voy de vacaciones

paréntesis, Viajes

Por lo que la aparición de nuevos artículos aquí, puede ser más intermitente e irregular. Mallorca y Milán son los destinos previstos. Por lo tanto, espero que a la vuelta aparezcan por aquí abundantes imágenes de ambos lugares. El Mediterráneo y los Alpes pueden ser algunos de los protagonistas. Tiempo al tiempo.

Arte callejero en el Casco Viejo de Zaragoza

Alatriste (2006)

Cine

Alatriste (2006), 4 de septiembre de 2006

La cuestión era casi inevitable. Había que ir a verla. Y mira que no estaba yo muy convencido. Que pocas adaptaciones de novelas de Pérez-Reverte me han convencido, si acaso El maestro de esgrima y, en cierta medida, Territorio comanche. Y hay queda todo. Vamos. Que era la crónica de una desilusión anunciada.

Empecemos por lo positivo. La ambientación, salvo las últimas escenas de la batalla de Rocroi, estupenda, magnífica. Muchos goyas técnicos para esta película. El vestuario, la fotografía imitando la iluminación de los cuadros de Velázquez, el rigor histórico en ciertas situaciones, bien. Algunos secundarios. Y en esta película los secundarios son tremendamente secundarios, porque todo parece hecho para más gloria del protagonista. Pero ahí está Ariadna Gil, que además de guapa, siempre da destellos de calidad. O ese estupendo Quevedo que compone Juan Echánove. O ese aragonés, Sebastián Copons, duro y fiel que encarna el siempre solvente Eduard Fernández.

Cosas neutras. El protagonista, Viggo Mortensen, da el tipo, tiene la prestancia. Pero el extraño acento que saca, no sé si me acaba de convencer. No entiendo mucho tampoco la elección de Blanca Portillo como inquisidor. No es que lo haga mal, pero no le veo la necesidad a esta pirueta del reparto.

En el debe. El guion. También,… el guion. Y por supuesto,… el guion. Hecho de retales de historias, sobre las que nos gustaría saber más, pero que no están bien hilvanadas y que nos dejan a rato desconcertados y a ratos aburridos, sobretodo cuando vemos que el metraje se alarga y se alarga. A ver si nos enteramos. Da igual la cantidad de dinero y técnica que metamos en una película. Sin algo interesante que contar, sea una historia, sean unos sentimientos, sean unas ideas, las películas son malas. Y esta, también. Tampoco están acertados algunos de los personajes importantes, especialmente Unax Ugalde y Elena Anaya (y mira que me parece guapa esta chica). No me los creo. Y a su relación le falta química y enjundia. Ni a Eduardo Noriega, que me parece que era mejor actor cuando empezaba, que ahora que cada vez está peor. Y el final,… el final es una patrioterada que no lleva a ninguna parte. Me da igual el cariño que Pérez-Reverte le tenga a la «fiel infantería«. Creo que hay formas más dignas de reivindicar al individuo sencillo o al pueblo llano. Y además es de dudoso rigor histórico. Los acontecimientos de la batalla de Rocroi fueron más complejos. Y además creo que es lo que peor ambientado está. Por supuesto, una patrioterada a tiempo siempre viene bien para que los simples salgan contentos de la película, orgullosos de los numantinos españoles, aunque el filme haya sido muy flojo.

Por el esfuerzo, le pondré un cinco, por los secundarios, en interpretación un seis, y si la dirección se salva del suspenso es porque aun es posible encontrar alguna escena que muestra destellos de lo que podía haber sido y ya no podrá ser, otro cinco.

Esto es un Casco Viejo, el de Zaragoza; no un tercio viejo, y menos, de Flandes

Un paseo y un campeonato del mundo

ciudad, sociedad

Pocas cosas habría hoy que comentar hoy, salvo que da la impresión de que en este país hay gente que es capaz de empezar a tomarse las cosas en serio, incluso en el deporte, es capaz de planificar, de trabajar con humildad, de marcarse objetivos, y de basar el éxito más en el trabajo común que en la genialidad individual, sin despreciar ésta. Vamos; que España ha ganado el mundial de baloncesto. Y bien. Que no ha sido ningún churro. Como lo que pasa en otros «deportes reyes».

A parte de eso, me he dado un paseo por el Casco Viejo de Zaragoza, y he visto unas cuantas pinturas murales muy interesantes. Iré poniendo por aquí alguna. La pena es que no he visto las firmas. Por que el crédito de las fotos debería ir más a los autores de las pinturas que a mí como fotógrafo aficionado.

Pintura callejera en el Casco Viejo de Zaragoza

La noche de los girasoles (2006)

Cine

La noche de los girasoles (2006), 1 de septiembre de 2006

Últimamente el cine español no nos da con tanta frecuencia las satisfacciones que hace unos años nos daba. Temas muy repetitivos, comedia zafia, o experimentos poco conseguidos. Por lo tanto, uno se acerca a nuestro ciene patrio con precaución.

Hace unos días, decidimos acercarnos a una de las películas estrenadas este verano, protagonizada por el excelente Carmelo Gómez, y dirigida por el prácticamente novato en el largometraje, Jorge Sánchez Cabezudo.

Y lo que nos encontramos es un filme de intriga, con crímenes, con peculiares detectives patrios bajo la forma de viejos cabos de la guardia civil, con una reflexión sobre eso que unas veces se llama la España profunda, otras veces el hecho rural, y que con una realización atrevida tanto desde ciertos puntos de vista formales, especialmente en el campo de la fotografía y la iluminación, como sobre todo desde el punto del guion, consigue atrapar el interés del espectador.

Estamos ante una película en la que todos los personajes o las instituciones son víctimas o héroes en algún momento. Todos tienen su historia, parcial para ellos, que se convierte en global para el espectador, a quien no se le niega ninguna información, quedando el suspense y la sorpresa para las reacciones de los personajes, ricas e inesperadas.

El reparto lo hace fráncamente bien, especialmente los muchos secundarios veteranos, siéndome especialmente simpático Celso Bugallo con su excelente interpretación del viejo caimán de la Guardia Civil. Los jóvenes no están tan a la altura, pero tampoco consiguen estropear el filme.

La nota global será un siete, con idéntica nota para interpretación y dirección.

Bayas silvestres en el puerto de Aguarón, en la Sierra de Algairén, Zaragoza

La joven del agua (2006)

Cine

Lady in the water (2006), 28 de agosto de 2006

De M. Night Shyamalan, algunas cosas me habían gustado, otras no y alguna me había parecido curiosa. Como el género de terror, fantasmas o cosas sobrenaturales tampoco es mi fuerte… pues eso. Que salvo El Sexto Sentido, que está muy bien, y ciertas sorpresas del argumento de El Bosque, poco más.

El trailer de la película tampoco me la hacía más atractiva. Como muchos, es engañoso. Te ofrece un producto que luego no es. Un trailer lleno de acción y de sustos, que te indica que es una película de miedo al uso… pues no me apetecía.

Pero la insistencia de mis acompañantes y la crítica en Lo que yo te diga me hicieron ceder.

Vamos a ver. Esto no es una de miedo. Sí. Hay algún monstruo y algún susto. Pero no va de esto. Esto es un cuento de hadas. Lo que pasa es que en lugar de situarse en un remedo de la Europa medieval o de vaya usted a saber qué otro sitio más o menos fantástico, todo pasa en una comunidad de vecino de Filadelfia, que tienen piscina y encargado.

En general, me parece entretenida. Hay muchos actores que están muy bien, como Paul Giamatti, convertido en absoluto protagonista, o Cindy Cheung, una secundaria muy divertida, y otros que son muchos y que tampoco voy a mencionar a todos. Os miráis la ficha en IMDb que para eso la enlazo en el título de este artículo. La chica que hace de ninfa o hada del agua da el pego, porque ayuda su físico. Su interpretación queda muy bien, porque tampoco tiene que hacer mucho. Sólo estar y poner caras; que las pone bien. Quizá el que peor queda es el propio director haciendo un papel que tiene su importancia y que a mí me parece que no lo hace bien. Que es un soso. Seguro que hay un millón o más de indios (de la India, por si alguien no se ha enterado) que lo podrían haber hecho mucho mejor.

Con que nada. Para ver cine bien hecho y con buenas intenciones, y donde todos son muy buenos, ésta es la película. Le pongo un siete (y otro para la dirección y un ocho a la interpretación).

En un patio de vecinos, corriente y moliente, sucede todo. Tal vez como este de Zaragoza, pero con piscina.