Brokeback Mountain (2005)

Cine
Estación de esquí de Artouste, Pyrénées-Atlantiques (Francia)

Brokeback Mountain (2005)

La fama que ha precedido a esta película de Ang Lee me produjo unas expectativas que siempre me dan miedo. El miedo a la decepción. A que la película no sea para tanto. No obstante, la sensibilidad del director me hacía mantener la esperanza. Al final, ni lo uno ni lo otro. Ni decepción ni entusiasmo.

La película se ve más que bien. El director tiene oficio para dar y vender, y ni siquiera se apoya en los magníficos paisajes de Wyoming para encandilar al espectador, ya que va alternando la pureza de los grandes escenarios naturales norteamericanos con la cutredad de las pequeñas poblaciones relativamente deprimidas de las zonas rurales del medio oeste y del oeste de los EE.UU. Pero la historia no me acaba de alcanzar, y no creo que sea por insensibilidad hacia la homosexualidad, sino hacia la cultura y la sociedad que nos presenta la película. Una sociedad que me es ajena y con valores que me resultan extraños. Los vaqueros americanos están muy bien para las películas de aventuras, pero por lo demás me interesan poco.

En lo que se refiere a la actuación, los dos protagonistas Heath Ledger y Jake Gyllenhaal están razonablemente bien, especialmente el segundo aunque el que lleva el marchamo de protagonista es el primero. A mi me parece correcto, pero sin más. Las que me han gustado mucho, a pesar de la brevedad de sus papeles son las mujeres. Especialmente la televisiva Michelle Williams en un personaje que merecía una mejor resolución ya que durante una parte de la película lleva una carga dramática. No está mal tampoco la hija mayor a su 19 años, Kate Mara, que consigue reflejar el carácter del padre incluso mejor que el propio actor que hace de su padre.

En fin, que la película se ve bien. Que le pondré un siete (repartido a parte igual entre la dirección y la interpretación).

¿Moda en general?… Fhassión, Fhassión, Fhassión.

españa cañí
Avenida de San José, Zaragoza

Siempre he creido que los españoles somos un poquito, o un mucho, papanatas. La «modernidad» nos atrapa en unas «obligaciones» hacia nuestras formas y nuestro modo de presentaros a los demás, que nos habla al mismo tiempo de lo limitadicos que somos culturalmente. Y es que ya lo decía el eslogan: «Espain is diferen«. Para muestra, un botón. A cien metros de mi casa. A saber cuanto tiempo hace que está ahí. Y no me había fijado hasta ahora. Esto si que es estar a la moda. Fhassión, Fhassión, Fhassión.

PS: Por si a alguien no le alcanza. En inglés «moda» es «fashion». Uuuuyyyyyy, casi. Vuelva a intentarlo.

Ayer, tocaba esquí en Formigal

paréntesis
Estación de esquí de Formigal, Huesca

Pues eso. Y que allí estábamos. Algunos dirán que somos unos exagerados. A las nueve menos diez en la fila, esperando que nos dejaran subir. Unos cuantos pirados que, madrugando, aprovechan la mejor nieve del día a primera de la mañana. Sin gente. Luego llegaron los que toman dos cafés, almuerzan, etc. y aseguran en un sábado no se puede esquiar. Que hay mucha gente. Pues nada. Que sigan. Y nosotros, los exagerados, a lo nuestro. A esquiar. Aunque sea en sábado.

Historias de la Ciencia – Pasteur, pero sobretodo… Semmelweis

Ciencia
Estación de esquí de Artouste, Pyrénées-Atlantiques (Francia)

En alguna ocasión ya hemos traído aquí alguna recomendación del blog Historias de la Ciencia. Espero seguir haciéndolo en más ocasiones. Hoy particularmente me gusta traer un par de historias que tienen que ver con aquello que soy (o tal vez fui y seré) desde el punto de vista profesional. La entrada que recomiendo trata de dos médicos y científicos del siglo XIX, un siglo que ha dejado de ser el siglo pasado para empezar a ser hace dos siglos. Son Pasteur y Semmelweis. Dos científicos a quienes debemos mucho. Primero por la trascendencia de sus descubrimientos, que permitieron una lucha eficaz contra numerosas enfermedades transmisibles y una mejora en la supervivencia y en la calidad de vida de las personas. Pero particularmente interesante es el caso de Semmelweis, que demuestra hasta que punto la razón, la observación, el deseo de mejorar, el rigor en el pensamiento, propiedades que suponemos en el a sí mismo llamado Homo sapiens, son en realidad virtudes de unos pocos a los que no siempre sabemos valorar y que en muchas ocasiones son injustamente tratados por su delito. Que no es otro que observar, razonar, deducir y actuar. Por el bien de todos.

Y es que somo un rato burros. Aunque descendamos del mono, somos un rato burros.

Leed la historia, por favor.

Como chico con zapatos nuevos…

informática
Estación de esquí de Artouste, Pyrénées-Atlantiques (Francia)

Como chico con zapatos nuevos estoy con mi nuevo Apple Cinema Display de 20 pulgadas. Mucho más confortables que mi viejo aunque honesto Sony de tubo de rayos catódicos que tan buen servicio me ha prestado durante años. Pero empezaba a mostrarse inseguro. Y me apetece que mis fotos me queden bien. Necesito un monitor razonablemente fiable. Así que no comentaré mucho más porque estoy muy entretenido con mi juguete nuevo.

Goobuntu, el Sistema Operativo de Google existe : Vía Genbeta

informática
Entre Riglos y Ayerbe, Huesca

En el weblog de Genbeta tenemos la oportunidad de leer la siguiente noticia:

Una de las cosas que más ha condicionado la forma de trabajar con los ordenadores personales en los últimos quince años ha sido la absoluta dominancia, casi monopolística, de Microsoft en el mercado de los sistemas operativos de escritorio. Es cierto que de «siempre» ha existido los MacOS de Apple. Pero su vinculación exclusiva al hardware de la misma empresa ha impedido que nunca hayan sido algo más que una minoría con tintes exclusivos. Es curioso ver como los capitalistas, defensores a ultranza de la competencia, se afanan por conseguir situaciones de monopolio para enriquecerse desmesuradamente, aunque se disfracen de benefactores de la humanidad como B. Gates y señora.

En la noticia cuyo enlace encabeza esta entrada en mi modesto Cuaderno de ruta, se nos habla que Google está trabajando en un sistema operativo propio. Que estaría basado en el software libre. Y más concreto en Ubuntu, una iniciativa que busca una distribución linux amigable, basada en la idea de desarrollo sostenible y al alcance de todo el mundo. Mmmmmm… si alguien diera fuertes impulsos en esta dirección… Pero Google… la empresa de las eternas betas… parece que sólo lo va a desarrollar para uso interno. Sospecho que de momento no tenemos aquí la alternativa a los monopolios. Habrá que esperar.

Bob Carlos Clarke: Home Page

Fotografía
Panorámica del valle de Ossau, Pyrénées-Atlantiques (Francia)

Hace tiempo que no propongo la visita a ningún fotógrafo. Hoy he decidido terminar esta «sequía» con la visita a la página del fotógrafo británico Bob Carlos Clarke. Aun cuando este fotógrafo ha recorrido todo tipo de géneros, su especialidad está en la moda, el glamour y el erotismo. No exento ninguno de ellos de humor, y en no pocas ocasiones, de un elegante fetichismo. Así que, ánimo. Démonos un refrescante paseo por la página de este fotógrafo.

BBC NEWS | Health | Sex ‘cuts public speaking stress’

sociedad
Estación de esquí de Artouste, Pyrénées-Atlantiques (Francia)

En estos momentos no sé todavía si debo considerar esta noticia como buena o mala. El hecho es que unos investigadores parece que han demostrado que practicar el sexo antes de hablar en público disminuye el estrés del orador y mejora por consiguiente la capacidad comunicativa del mismo.

Me parece estupendo. Lo único que, claro, no siempre es fácil llevar la teoría a la práctica. Ni siquiera cuando no tenemos que hablar en público. En fin. De todos modos, siempre es bueno saberlo.

Enlaces permanentes a The Mirror Project: Adventures in Reflective Surfaces

mis páginas en internet, The Mirror Project
Pic du Midi d’Ossau, Pyrénées-Atlantiques (Francia)

Hoy, simplemente una pequeña actualización. He situado en la barra lateral a la derecha, los enlaces permanentes a las fotografías personales en The Mirror Project: Adventures in Reflective Surfaces. Pues eso. Una nadería. Pero ahí queda. Un poco narcisista que se vuelve uno.

De un lugar en el sol a un partido de tenis

Cine
Desde el puerto de Portalet, frontera hispano-francesa

Hace un par de meses aproximadamente, comentaba con cierto entusiasmo la última película estrenada de Woody Allen, Match Point. Una película sobre el ascenso social de aquellos menos afortunados; también sobre el efecto del azar en las consecuencias de nuestras acciones.

Este fin de semana he tenido ocasión de ver por televisión en el canal TCM, la película Un lugar en el sol, protagonizada por Montgomery Clift, siempre con cara de estreñido, y una jovencísima Elizabeth Taylor, de apenas 19 años y en plenitud de belleza, dirigidos por George Stevens. No la conocía. No sabía con claridad qué me iba a encontrar, y la comencé a ver sin más, como un entretenimiento de una tarde de domingo. Y… oh, sorpresa. Conforme iba transcurriendo la película, tuve una inmensa sensación de déjà vu. Era la misma historia que en Match Point. Con muy ligeras variaciones, pero la misma en esencia hasta que… hasta que todo lo que en la película de Woody es una tesis sobre el azar, sobre la ausencia de maniqueismo en las consecuencias de nuestras acciones, aquí es moral tradicional. Si pecas… aunque sea de pensamiento o por omisión… lo pagas… y lo pagas caro. El ejercicio de ver las dos películas es sin duda interesante, incluso apasionante. Además… las dos películas están francamente bien.

Perfecto. Una rutinaria tarde de domingo convertida en una apasionante velada cinematográfica. Quién pide más.

Crash (2004)

Cine
Valle de Ossau, Pyrénées-Atlantiques (Francia)

Crash (2004) de Paul Haggis es una película del tipo Short Cuts. Aquella, dirigida por Robert Altman, se tituló en España el poco literal Vidas cruzadas. Y efectivamente estas películas van de las vidas de diversos personajes, sin aparente relación entre sí, que en un momento dado confluyen en torno a un acontecimiento, o bien simplemente se entrecruzan, mostrando la pequeñez de este aparentemente gran mundo.

Son éstas, películas corales por definición. No mencionaré aquí los actores, que son muchos y de diversa calidad, aunque en general la interpretación se lleva un buen notable. Por lo que es necesario un tema de fondo que nos atraiga y que dé ligazón al conjunto de historias. En este caso es el racismo. El escenario, la ciudad de Los Angeles, ciudad en la que son relativamente frecuentes las noticias relacionadas con brotes de racismo, con revueltas callejeras por este motivo, y en la que marca mucho la situación el gran abanico de condiciones sociales que encontramos. Desde los blancos anglosajones de clase alta, gente guapa, bronceada por el sol del Pacífico, hasta los suburbios de inmigrantes latinoamericanos, muchos de ellos ilegales, y sometidos en ocasiones a situaciones de auténtica esclavitud. Y todo esto es lo que la película muestra. No sé si con acierto, puesto que es una realidad que (todavía) no vivimos por estas latitudes en tan gran medida. Pero sí con eficacia narrativa, ya que poco a poco, el espectador se va centrando ante la inicialmente desconcertante variedad de personajes, hasta ir entrando en sus vidas y compartiendo las contradicciones profundas con las que conviven, no sólo como sociedad, sino como personas en general. Así el canalla policía abusador, se convierte en héroe, mientras quien se plantea unos principios firmes y elevados, acaba cayendo víctima de sus propios prejuicios.

No me atreveré a recomendarla a quien simplemente guste del cine como espectáculo de entretenimiento. Pero quien busque buenas historias, buenas realizaciones y un poco de reflexión, que no lo dude. Que vaya a verla. Le pondré un ocho (siendo para la dirección otro 8 y para la interpretación un 7).

Una nueva imagen para "The Mirror Project"

The Mirror Project
Estación de esquí de Artouste, Pyrénées-Atlantiques (Francia)

Ya en tres ocasiones anteriores he remitido imágenes a The Mirror Project, un proyecto en internet que pretende recopilar imágenes de fotógrafos de todo tipo reflejados en espejos u otras superficies reflectantes y que esté tomadas por ellos mismos. Tras mi día de esquí en la estación francesa de Artouste, he remitido una nueva. Espero que me la acepte como las tres anteriores. Las podéis ver en los siguientes enlaces: