La guerra de los mundos, con meteduras de pata

Cine

Por cierto,… no puedo aguantarme,… lo tengo que contar…

LO MARAVILLOSAS QUE SON LAS NUEVAS CÁMARAS DIGITALES.

Cuando en la guerra de los mundos del tío Steven llega una misteriosa tormenta y deja de funcionar todo chisme eléctrico, hasta las linternas,… pues va la gente y se lía a fotografíar con sus flamantes cámaras digitales como descosidos…

¡Qué horrible fallo de continuidad y de producción para alguien como el tío Steven! IMPERDONABLE.

War of the Worlds (2005)

Cine

War of the Worlds (2005)

Evidentemente, el Cruise ya no sabe que hacer para ser el protagonista de todo. Y supongo que le habrá pagado al Spielberg sus buenos dineritos para hacer una película que, realmente, poco aporta a la historia del cine. Esta película ya estaba hecha (es el segundo remake seguido que se chupa el amigo Steven; supongo que se le están acabando las ideas).

Entendámonos, Steven Spielberg es de los mejores directores de cine que conozco; con dos defectos. Uno, su costumbre de manipular arteramente (y con gran habilidad, por qué no decirlo) las emociones del espectador. Y quiero decir también que considero lícito y conveniente que el cineasta provoque emociones; pero considero éticamente dudoso el que las manipule o incluso las tergiverse (un ejemplo claro es cómo predispone Spielberg al espectador a que acepte con entusiasmo la ejecución de un oficial alemán que se ha rendido por parte del personaje más cobarde en Salvar al Soldado Ryan). Dos, su costumbre de cagarla al final de la película aportando información superflua, o plantificando escenas más o menos «moralistas» o «educativas». En este caso, obviamente la realización es más que correcta, e incluso consigue que Cruise no lo haga demasiado mal. Aunque claro, el ratito en que lo enfrentan a Tim Robbins, éste se lo come con patatas.

Por lo demás, esta historia ya estaba contada; no se aportan visiones realmente nuevas. Supongo que se puede considerar un trabajo nutricio. No obstante, le doy un siete.


La imagen de hoy pertenece a un pequeño «lough» en la irlandesa península de Connemara. El peligro en este caso no es que lo rompan los marcianos. El peligro es que lo rompan los terrícolas.

Ra, ra, ra,… Alonso campeón

fórmula 1

A este paso, este chico asturiano lo va a conseguir. Va a ser campeón del mundo. Y mucho antes de lo que nos imaginábamos. Claro que MacLaren está haciendo todo lo posible para ponérselo fácil. El pobre de Raikonnen está abonado a los motores que se rompen.

Mientras tanto, en la foto una muestra de las dificultades que el aguerrido «piloto» de un coche de alquiler, que encima tiene los mandos en el lado equivocado, se encuentra por la carreteras irlandesas.

Una mujer difícil,… pero que muy difícil…

arte música y literatura

Acabo de leer una novela de John Irving, Una Mujer díficil. Es la segunda que leo de este autor norteamericano, después de Príncipes de Maine. En ambos casos, la motivación fue la visualización previa de películas basadas en ambas novelas.

Las novelas de Irving son largas. Se toma su tiempo para desarrollar los personajes, que suelen ser ricos y con muchos matices. También se recrea en explicar cómo llegan a las situaciones que suceden en estos relatos. Una mujer difícil no es una excepción. La narración durante cuarenta años de los acontecimientos de una serie de personajes a raíz de la profunda depresión de una mujer que ha perdido a sus hijos en un accidente de tráfico y que marca la vida de su familia y de un joven de 16 años con quien mantiene una relación de verano, se desarrolla con parsimonia, profundizando en los hechos que son importantes en la vida de los personajes. La acción oscila entre el drama y el humor, cuando no roza la tragedia, que por otra parte es la amenaza constante en la vida de los personajes.

Así como en Príncipes de Maine (llevada al cine como The Cider House Rules), el conjunto de la novela me interesó y me hizo reflexionar sobre diversas cuestiones, en Una mujer difícil, un comienzo en mi opinión brillante (y que es la parte de la novela que ha sido adaptada al cine The door in the floor), da paso al resto de la historia más irregular. Ha habido momentos en que hubiese querido saltarme algún episodio, que a mí no me aportaba ya elementos importantes sobre los personajes o sobre el devenir de la acción. No obstante, considero que esta novela es recomendable, como me está pareciendo en general el autor.


La fotografía de hoy procede de mi último viaje por Irlanda. Un grupo de músicos toca canciones tradicionales en The Temple Bar de Dublín.

Error subsanado

mis páginas en internet

En la imagen de la entrada de ayer hubo un problema que ya está subsanado. Está relacionado con el hecho de que estoy cambiando de proveedor de servicios de internet. Me temo que como consecuencia puede haber muchas entradas en las que no se vea la imagen, y que esté desactivada mi Sala de Exposiciones Temporales. En cuanto pueda, la reactivo.

Irlanda… más allá del arco iris

Cine, Irlanda, Viajes

El valle del arco iris es el título de una película musical… más bien, una película con canciones y bailes que recuerdo haber visto cuando era niño con mi madre. Mi madre la vio encantada. Fue la última película en la que Fred Astaire, ya mayor, bailó en el cine. Y a mi madre le gustaba Fred Astaire. Y a quien no, si te gusta el cine, el baile y la diversión. Hacía de un tipo irlandés, que con su hija (con los años me he enterado que se trataba de la cantante Petula Clark) llegaba a un determinado lugar donde sucedían una serie de avatares, con cantos y bailes incluidos como he dicho. Había hasta un duende; ahora sé que no era un duende, que era un leprechaun (según YourDictionary.com, pronúnciese lépricon, «one of a race of elves in Irish folklore who can reveal hidden treasure to those who catch them«; vamos que si pillas uno te haces de oro).

Mi sorpresa es que cuando investigué sobre la película, que en inglés se titulaba Finian’s Rainbow (1968), vi que estaba dirigida por nada más y nada menos que por Francis Ford Coppola ¿Quién lo iba a decir? ¡A lo que se dedicaba de joven, antes de dar la campanada con The Godfather!

¿Y a que viene todo este rollo? Pues viene a que recientemente he regresado de unas vacaciones por Irlanda, país de todo punto de vista recomendable por su paisaje, sus ciudades y pueblos, y sus gentes. Y también donde comprendí porque es tan importante el Arco Iris en sus cuentos y leyendas… ¡cómo no lo van a tener presente si puede cambiar de lluvia a sol cada media hora a una velocidad pasmosa! ¡o si un chaparrón mientras el sol rasante del atardecer de ilumina es algo habitual! Eso sí. Los irlandeses parece que no han encontrado todavía el caldero de oro al final del Arco Iris. O tal vez no han tenido tiempo de ir a buscarlo… están muy entretenidos tomándose unas draughts o unas sidras en el pub con los amigos. ¿Hace falta que explique en la capital de qué país sobre el palacio presidencial esta tomada la foto?

Malos tiempos para mis comunicaciones…

informática

Tras un número excesivo de percances, y una atención técnica nefasta, creo que ha llegado el momento de dar portazo a mi relación con mi proveedor de servicios de internet, Wanadoo. ¡Y mira que tenían fácil el resolverlos, según he podido comprobar recientemente! Pero el absurdo sistema de atención al público del que disponen lo ha impedido. Qué se le va a hacer.

Así que voy a darme de baja. Por lo tanto, hasta que esto suceda y disponga de una nueva conexión razonable, la actualización de este cuaderno de ruta será irregular. A esto hay que añadir que… ME VOY DE VACACIONES… a Irlanda. Volveré con nuevas fotos.

De momento un ejemplo de mis últimas vaciones en Roma, que podéis ver en De viaje con la cámara al hombro.

Calentito, El (2005)

Cine

Calentito, El (2005): Dirigida por Chus Gutiérrez

El viernes nos fuimos a ver una española. Chus Gutiérrez, directora del filme y que formó parte de un grupo femenino en la «movida» madrileña de los 80, refleja en esta película el ambiente existente en ese Madrid en vísperas del 23-F, a través de las peripecias de Las Siux, grupo femenino a imagen de Las Xoxonee de la directora.

La película no pretende profundizar en tema. Se configura como una comedia coral, aunque con una protagonista destacada en el personaje de Sara (Verónica Sánchez), y que pretende dibujar una época, unos ideales, una forma de ver el mundo, en una España saliendo del letargo fascita/franquista. Bueno, desde un punto de vista muy amable. Se podrían haber mostrado otras visiones, tal vez no tan optimistas; pero es que es una comedia.

La interpretación, más que correcta en muchos de los secundarios que forman el mencionado «coro«, pincha un poco en la protagonista. Esta chica es realmente mona, está muy bien, es una estrellita de la «tele», pero lo falta algo. El caso es que en Al sur de Granada, una película que me gustó menos, estaba mejor. Del resto, lo hace muy bien Nuria González, haciendo de transexual entrañable, y la graciosa Macarena Gómez, como «punkita«, muy divertida pero sin estridencias.

Las canciones de Las Siux son originales, compuestas para la película, al estilo de la época. Son divertidas, y te lo pasas bien con ellas. También encontramos al «cameo musical» a partir de grabaciones de la época, como una canción interpretada por Almodóvar y MacNamara.

Yo le he puesto un seis, pero de los de recomendarla; para pasar un buen rato sin pretensiones.

La fotografía pertenece al reportaje del Carnaval Infantil 2005 en Zaragoza. Lo podéis encontrar en mi Sala de exposiciones temporales.

Ovejas eléctricas y "blade runners"

arte música y literatura, Cine

Hoy hay tormenta sobre Zaragoza. El futuro inmediato para esta tarde es apocalíptico; una buena ocasión para escribir unas líneas. Sobre futuros apocalípticos.

En los últimos días he realizado un ejercicio que me gusta hacer de vez en cuando. Leer un libro y ver una película basada en ese libro. O viceversa, como ha sido la ocasión.

La película, Blade Runner. Esa maravilla de la ciencia ficción realizada por Ridley Scott, cuando tenía imaginación y sabía hacer buenas películas (luego se le ha olvidado un poco). Las aventuras y desventuras del blade runner Rick Deckard (Harrison Ford) «retirando pellejudos»; esos maravillosos replicantes, con Roy Batty (Rutger Hauer) a la cabeza, y esas maravillosas Zhora (Joanna Cassidy), Pris (Daryl Hannah), y Rachael (Sean Young), poniéndole la salsa y la pimienta a la cosa. Un hallazgo conceptual y visual, que luego ha sido imitado, pero prácticamente nunca superado. Recomendable la versión del año 82 a pesar de su lastimoso e impuesto final feliz; más recomendable la versión del año 91, con final abierto, como deben ser los finales. Y eso que a mí siempre me ha parecido que la sugestión de que Deckard sea un replicante le quita profundidad humana a la obra; después de todo, no estaríamos ante un hombre con dudas y que se humaniza, sino ante una mera división entre androides y humanos.

El libro, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick. El argumento es sólo parecido, aunque algunos personajes están ahí. No hay un proceso de convergencia como en la película. No hay una humanización de los androides (aquí nadie los llama replicantes). Aunque el cazarrecompensas sí llega a sentir algo por algún androide, aunque luego se le pase (bounty hunter; no hay blade runners en el libro). Hay cosas importantes. El futuro imperfecto y cataclísmico de la humanidad, una profundización en el concepto de empatía como diferenciador del androide y el humano, ciertas cuestiones relacionadas con la manipulación estatal de las emociones y las creencias; es más profundo en lo social. Sin embargo, creo que PKD no es un escritor capaz de recrear literariamente un universo que haga sentir ante el escenario apocalíptico lo que la película es capaz de transmitir. El libro es mediocre literariamente, mientras que la película es brillante cinematográficamente.

Mi recomendación. Si os gusta la ciencia ficción, o símplemente el cine y la literatura, acercaos a estas dos obras. Algo os permitirán reflexionar. Y también pasaréis un buen rato.

La fotografía de hoy, una imagen de mi serie Reflejos en noviembre que podéis visitar en mi Sala de exposiciones temporales.

El pimiento de Edward Weston

Fotografía

Edward Weston

Una de las fotografías más famosas del fotógrafo Edward Weston es un pimiento. En blanco y negro. Más allá de la anecdota, es un ejemplo maravilloso de cómo el fotógrafo puede centrarse en las texturas y en las formas, moldeadas por la luz, para crear expresión. Para crear arte. También son ejemplos compositivos sus desnudos, sus paisajes, muy centrados en las formas, en la composición.

Llevaba varias semanas sin recomendar un fotógrafo. Pues aquí tenéis. Un clásico.

En la imagen de hoy, seguimos con los artesanos del Mercado Medieval de las Tres Culturas en Zaragoza.

Problemas con el ADSL, con los neumáticos y calor,… mucho calor

fórmula 1, informática

Estos días no estoy muy comunicativo a mi pesar. Tengo un problema con mi acceso ADSL a internet, y mientras se resuelve, mi ISP me proporciona acceso por módem. Puesto que Blogger no tiene una página especialmente rápida de cargar, es un suplicio actualizar este Cuaderno de ruta. Así que faena de aliño, por no perder el contacto.

Hoy tocaba Fórmula 1, y todo ha sido una catástrofe. En este momento se está celebrando la carrera, y sólo hay 6 coches. Aquellos que calzan neumáticos Bridgestone. El problema original, una mala adecuación de los neumáticos Michelin. Este problema causa inseguridad en los pilotos; fracasadas las negociaciones, los pilotos que usan los neumáticos franceses se retiran tras la vuelta de calentamiento. En general, una vergüenza.

En Zaragoza, hace calor. Son casi las nueve de la noche, y hay más de 30º C. Vamos una alegría de día.

En la imagen de hoy, un artesano vidriero del Mercado Medieval de las Tres Culturas en Zaragoza.

A Good Woman (2004)

Cine

A Good Woman (2004)

Hoy toca cine. Una adaptación de Oscar Wilde, que no está mal desde el punto de vista académico, bajo la dirección de Mike Barker. Las interpretaciones correctas en general, buena en lo que se refiere a Helen Hunt y al veterano británico Tom Wilkinson, y un poco justitas en los dos protagonistas jóvenes, la en otras ocasiones estupenda Scarlett Johansson, y el para mí desconocido Mark Umbers.

La historia se salva sobre todo gracias a la brillantez de la historia escrita por Wilde, en la que narra un enredo en la alta sociedad, con sorpresas incluidas y en la que nada ni nadie es lo que parece, o casi nada ni nadie. Se deja ver, pero tampoco mata. Un seis.

Hoy sigo con la serie de fotografías del Mercado Medieval de las Tres Culturas en Zaragoza, que podéis encontrar en mi Sala de exposiciones temporales.