Películas clásicas de Ciencia Ficción

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El cine actual de ciencia ficción ha perdido la ingenuidad. Como producto que con frecuencia está exclusivamente destinado a hacer dinero, alardes de tecnología sin límites, que olvida contar una historia o hacer reflexionar al espectador sobre algún aspecto de su vida o de la vida de la especie humana. Hay mucha ciencia ficción, especialmente en la literaria, que reflexiona sobre temas sociales, humanos, políticos,… Esto se ha olvidado.

Aunque dentro de las series B, la ciencia ficción tuvo una especie de edad de oro en EE.UU. tras la Segunda Guerra Mundial. Las obsesiones con los platillos volantes, las bombas atómicas, la destrucción cataclísmica de la humanidad (generalmente como consecuenica de su iniquidad), se reflejaban en películas que si bien tenían bajos presupuestos y efectos especiales que hoy nos hacen sonreír, por otra parte planteaban temas de forma más o menos ingenua, pero que ahí estaban.

Títulos como La guerra de los mundos, Ultimatum a la Tierra, Cuando los mundos chocan, Planeta prohibido, etc. son ejemplos de ello.

Sirvan estás líneas de pequeño y modesto recordatorio y homenaje.

Hoy viajaremos a Foix, coqueta población pirenaica del Midi-Pyrenées. Próxima a Toulouse, es la entrada a una región del Pirineo de extraordinaria belleza. No os la perdáis.

Sin City (2005)

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Sin City (2005)

Dirigida por Robert Rodriguez en colaboración con el dibujante del cómic en el que se basa el filme, Frank Miller, y con el omnipresente en este universo cinematográfico, Quentin Tarantino. La estructura del guion recuerda a otras películas del universo tarantiniano, con diversos episodios que se entrecruzan y sin una necesaria continuidad temporal (recordad Pulp Fiction o Kill Bill, entre otras).

El punto fuerte de la película es la estética, las formas visuales, que tratan de acercar de alguna forma la imagen en movimiento al cómic. Quizá el problema también sea que toda la película está totalmente al servicio de esta representación visual, sacrificando algunos aspectos del guion que se vuelve confuso en algunas de las historias o incluso sin sentido (siempre dentro del sentido que pueda tener una historieta de cómic). Un acción extremadamente basada en la violencia, sólo atenuada por la propia composición formal, en la que los acentos de color no corresponden necesariamente a los aspectos más gore del filme. Lo cual se agradece, también.

Desde el punto de vista de la interpretación, es básicamente una película coral. Lo cual da irregularidad a dicha interpretación. Frente a solideces como la Clive Owen, el papel habitual de Bruce Willis (que por otra parte hace bien), la impresionante presencia (en muchos sentidos) de Carla Gugino, encontramos la sosería de muchas de las actrices jóvenes con las monas pero regulares Jessica Alba y Britanny Murphy al frente.

En general, se queda con un seis, que se gana especialmente por el tremendo esfuerzo de conceptualización visual.


Frente a los oscuros garitos de Sin City son mucho más recomendables los alegres pubs irlandeses como este de la fotografía en la ciudad de Cork.

Tout pour plaire (2005) (¿Por qué las mujeres siempre queremos más?)

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Tout pour plaire (2005): Dirigida por Cécile Telerman

El primer comentario que se me ocurre es:

¿Quién es el gilipuertas que pone los títulos españoles de las películas extranjeras?

Para quien conozca un poquito de francés, ya entenderá parte de mi indignación. Por otra parte, el título en castellano puede incluso desvirtuar un poco el contenido del filme.

La película de Telerman no es una novedad. Hace poco hablaba de las tribulaciones del protagonista de Les poupées russes (Las muñecas rusas), en aquel caso varón de 30 años con un cacao mental impresionante sobre su vida y sus relaciones con el sexo opuesto. En este caso, la directora habla de lo mismo, y también en tono de comedia, sobre tres amigas en la treintena con sus problemas conyugales las casadas y con sus problemas de inseguridad y de fracasos en la relación con los hombres la soltera. La visión es básicamente femenina, por no decir feminista. Lo cual otorga a la película una de sus debilidades. Los personajes femeninos son complejos y bien definidos, mientras que los masculinos son más planos y estereotipados. Y oiga,… pues no. Mantengan lo que mantengan algunas por ahí, la complejidad y el conflicto personal es cosa de todos, y si no, se empobrecen las tesis por muy justas que sean.

El segundo problema es más cinematográfico. La película parece que en un momento dado se alarga e incluso se pierde un poco. No voy a decir que se pierde argumentalmente, porque no hay un argumento específicamente ya que sólo trata de exponer un fragmento de las vidas de estas personas. Pero cae en las informaciones redundantes o superfluas.

En el haber, el buen trabajo de las actrices, excelentes ejemplos del buen hacer francés en la interpretación, y el indudable ingenio y gracia de muchos diálogos y situaciones, especialmente aquellas interpretadas por Mathilde Seigner, en mi opinión en estado de gracia (y es un pena no haberla visto en versión original).

Yo creo que es recomendable, y más viendo como está la cartelera. Pongámosle un seis tirando a siete.


He finalizado ya de tratar las fotografías de Irlanda. En la imagen de hoy, Hore Abbey, desde The Rock of Cashel. Si queréis ver los álbumes del viaje, lo podéis hacer en mi Espacio en MSN.

The Island (2005)

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The Island (2005): Dirigida por Michael Bay

Esto es básicamente un correcalles que, curiosamente, parte de un idea que si no es original, al menos es razonablemente buena. Es la típica historia de unos clones/androides/replicantes/esclavos… etc… póngase aquí el tipo que cada uno prefiera, adquieren conciencia de su propio ser y de su ansia de libertad o conocimiento. Pero donde no hay mata no hay patata. El director, cuyo único producto decente fue el de ver a Sean Connery corriendo por La Roca, convierte la idea en un delirio pastillero de persecuciones absolutamente inverosímiles, que no tienen sentido dada la evolución de la historia, y que además no se adaptan bien a los personajes.

Para los actores, supongo que es un trabajo puramente alimenticio; Ewan McGregor está simplemente pasable/pasando, y Scarlett Johansson… pues está muy guapa. Tampoco es que tenga que actuar mucho.

En fín. Llega al cinco porque estamos en verano, y si vamos al cine, vamos a lo que vamos.

Fotográficamente, seguimos nuestro recorrido por Irlanda, ahora metidos en el Condado de Kerry, entre las ruinas de la abadía de Muckross. Por cierto, si queréis ver más fotos, podéis ir a http://spaces.msn.com/members/ccarreter.

Poupées russes, Les (2005) – Las muñecas rusas

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Poupées russes, Les (2005): «Dirigida por Cédric Klapisch

Es la última película que he visto en salas. Es de este domingo, pero he tardado unos días en comentarla por lo que diré a continuación. Esta película viene a ser una especie de segunda parte, una «cinco años después» de la película del mismo director titulada L’auberge espagnole (Una casa de locos, ¡¡¡la tituló la distribuidora española!!!). Como consecuencia del lamentable título en español, tuve la sensación de que se trataba la típica película de adolescentes descerebrados, pero made in Europe. Después de ver la segunda parte, tuve la curiosidad de ver la primera en vídeo antes de comentar la segunda.

La verdad es que son películas reflexivas a cargo de un optimista. Reflexivas sobre las comeduras de tarro de la gente, en particular de los que inician la treintena en Les Poupées russes. Sobre todo las relaciones con el sexo opuesto y el futuro profesional. Y creo que es más o menos así en la realidad. En la primera, la del «albergue español», estaríamos en lo mismo pero con estudiantes universitarios. Los personajes son los mismos, en general, con mayor o menor peso en cada cada una, pero con un protagonista absoluto en el personaje de Xavier, interpretado por Romain Duris. De trasfondo, los programas de intercambio Erasmus en la primera, y una boda de carácter internacional y la colaboración profesional transfonteriza en la segunda. De aquí lo de optimista. El director, francés, cree sinceramente en la Europa de los ciudadanos y sin fronteras. ¡Que se lo pregunten a los que no saben qué hacer con la constitución europea! ¡O a los que reabren los puestos fronterizos con la excusa de la seguridad!

Les Poupées russes está bien. Tiene buenos momentos de reflexión personal, humor y también algún momento melancólico. Es quizá demasiado larga y, quizá mete a algunos personajes (sobre todo algunos de la primera película) con calzador. Para una tarde de verano, para estar fresquitos en el cine, yo la recomiendo con un siete.

Por cierto, la del «albergue español» no me gustó tanto. Aunque no sea una de adolescentes descerebrados, creo que si la hubiese visto primero, no me hubiera animado a ver la segunda.

Una buena parte de la muchedumbre que puebla esta calle comercial de Cork, un viernes por la tarde son estudiantes de otros países que acuden a Irlanda para aprender inglés. Lo que ya no sé es si se lo pasan tan bien como los personajes del «albergue español» en Barcelona. Aunque supongo que sí. O no. No sé.

La guerra de los mundos, con meteduras de pata

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Por cierto,… no puedo aguantarme,… lo tengo que contar…

LO MARAVILLOSAS QUE SON LAS NUEVAS CÁMARAS DIGITALES.

Cuando en la guerra de los mundos del tío Steven llega una misteriosa tormenta y deja de funcionar todo chisme eléctrico, hasta las linternas,… pues va la gente y se lía a fotografíar con sus flamantes cámaras digitales como descosidos…

¡Qué horrible fallo de continuidad y de producción para alguien como el tío Steven! IMPERDONABLE.

War of the Worlds (2005)

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War of the Worlds (2005)

Evidentemente, el Cruise ya no sabe que hacer para ser el protagonista de todo. Y supongo que le habrá pagado al Spielberg sus buenos dineritos para hacer una película que, realmente, poco aporta a la historia del cine. Esta película ya estaba hecha (es el segundo remake seguido que se chupa el amigo Steven; supongo que se le están acabando las ideas).

Entendámonos, Steven Spielberg es de los mejores directores de cine que conozco; con dos defectos. Uno, su costumbre de manipular arteramente (y con gran habilidad, por qué no decirlo) las emociones del espectador. Y quiero decir también que considero lícito y conveniente que el cineasta provoque emociones; pero considero éticamente dudoso el que las manipule o incluso las tergiverse (un ejemplo claro es cómo predispone Spielberg al espectador a que acepte con entusiasmo la ejecución de un oficial alemán que se ha rendido por parte del personaje más cobarde en Salvar al Soldado Ryan). Dos, su costumbre de cagarla al final de la película aportando información superflua, o plantificando escenas más o menos «moralistas» o «educativas». En este caso, obviamente la realización es más que correcta, e incluso consigue que Cruise no lo haga demasiado mal. Aunque claro, el ratito en que lo enfrentan a Tim Robbins, éste se lo come con patatas.

Por lo demás, esta historia ya estaba contada; no se aportan visiones realmente nuevas. Supongo que se puede considerar un trabajo nutricio. No obstante, le doy un siete.


La imagen de hoy pertenece a un pequeño «lough» en la irlandesa península de Connemara. El peligro en este caso no es que lo rompan los marcianos. El peligro es que lo rompan los terrícolas.

Irlanda… más allá del arco iris

Cine, Irlanda, Viajes

El valle del arco iris es el título de una película musical… más bien, una película con canciones y bailes que recuerdo haber visto cuando era niño con mi madre. Mi madre la vio encantada. Fue la última película en la que Fred Astaire, ya mayor, bailó en el cine. Y a mi madre le gustaba Fred Astaire. Y a quien no, si te gusta el cine, el baile y la diversión. Hacía de un tipo irlandés, que con su hija (con los años me he enterado que se trataba de la cantante Petula Clark) llegaba a un determinado lugar donde sucedían una serie de avatares, con cantos y bailes incluidos como he dicho. Había hasta un duende; ahora sé que no era un duende, que era un leprechaun (según YourDictionary.com, pronúnciese lépricon, «one of a race of elves in Irish folklore who can reveal hidden treasure to those who catch them«; vamos que si pillas uno te haces de oro).

Mi sorpresa es que cuando investigué sobre la película, que en inglés se titulaba Finian’s Rainbow (1968), vi que estaba dirigida por nada más y nada menos que por Francis Ford Coppola ¿Quién lo iba a decir? ¡A lo que se dedicaba de joven, antes de dar la campanada con The Godfather!

¿Y a que viene todo este rollo? Pues viene a que recientemente he regresado de unas vacaciones por Irlanda, país de todo punto de vista recomendable por su paisaje, sus ciudades y pueblos, y sus gentes. Y también donde comprendí porque es tan importante el Arco Iris en sus cuentos y leyendas… ¡cómo no lo van a tener presente si puede cambiar de lluvia a sol cada media hora a una velocidad pasmosa! ¡o si un chaparrón mientras el sol rasante del atardecer de ilumina es algo habitual! Eso sí. Los irlandeses parece que no han encontrado todavía el caldero de oro al final del Arco Iris. O tal vez no han tenido tiempo de ir a buscarlo… están muy entretenidos tomándose unas draughts o unas sidras en el pub con los amigos. ¿Hace falta que explique en la capital de qué país sobre el palacio presidencial esta tomada la foto?

Calentito, El (2005)

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Calentito, El (2005): Dirigida por Chus Gutiérrez

El viernes nos fuimos a ver una española. Chus Gutiérrez, directora del filme y que formó parte de un grupo femenino en la «movida» madrileña de los 80, refleja en esta película el ambiente existente en ese Madrid en vísperas del 23-F, a través de las peripecias de Las Siux, grupo femenino a imagen de Las Xoxonee de la directora.

La película no pretende profundizar en tema. Se configura como una comedia coral, aunque con una protagonista destacada en el personaje de Sara (Verónica Sánchez), y que pretende dibujar una época, unos ideales, una forma de ver el mundo, en una España saliendo del letargo fascita/franquista. Bueno, desde un punto de vista muy amable. Se podrían haber mostrado otras visiones, tal vez no tan optimistas; pero es que es una comedia.

La interpretación, más que correcta en muchos de los secundarios que forman el mencionado «coro«, pincha un poco en la protagonista. Esta chica es realmente mona, está muy bien, es una estrellita de la «tele», pero lo falta algo. El caso es que en Al sur de Granada, una película que me gustó menos, estaba mejor. Del resto, lo hace muy bien Nuria González, haciendo de transexual entrañable, y la graciosa Macarena Gómez, como «punkita«, muy divertida pero sin estridencias.

Las canciones de Las Siux son originales, compuestas para la película, al estilo de la época. Son divertidas, y te lo pasas bien con ellas. También encontramos al «cameo musical» a partir de grabaciones de la época, como una canción interpretada por Almodóvar y MacNamara.

Yo le he puesto un seis, pero de los de recomendarla; para pasar un buen rato sin pretensiones.

La fotografía pertenece al reportaje del Carnaval Infantil 2005 en Zaragoza. Lo podéis encontrar en mi Sala de exposiciones temporales.

Ovejas eléctricas y "blade runners"

arte música y literatura, Cine

Hoy hay tormenta sobre Zaragoza. El futuro inmediato para esta tarde es apocalíptico; una buena ocasión para escribir unas líneas. Sobre futuros apocalípticos.

En los últimos días he realizado un ejercicio que me gusta hacer de vez en cuando. Leer un libro y ver una película basada en ese libro. O viceversa, como ha sido la ocasión.

La película, Blade Runner. Esa maravilla de la ciencia ficción realizada por Ridley Scott, cuando tenía imaginación y sabía hacer buenas películas (luego se le ha olvidado un poco). Las aventuras y desventuras del blade runner Rick Deckard (Harrison Ford) «retirando pellejudos»; esos maravillosos replicantes, con Roy Batty (Rutger Hauer) a la cabeza, y esas maravillosas Zhora (Joanna Cassidy), Pris (Daryl Hannah), y Rachael (Sean Young), poniéndole la salsa y la pimienta a la cosa. Un hallazgo conceptual y visual, que luego ha sido imitado, pero prácticamente nunca superado. Recomendable la versión del año 82 a pesar de su lastimoso e impuesto final feliz; más recomendable la versión del año 91, con final abierto, como deben ser los finales. Y eso que a mí siempre me ha parecido que la sugestión de que Deckard sea un replicante le quita profundidad humana a la obra; después de todo, no estaríamos ante un hombre con dudas y que se humaniza, sino ante una mera división entre androides y humanos.

El libro, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick. El argumento es sólo parecido, aunque algunos personajes están ahí. No hay un proceso de convergencia como en la película. No hay una humanización de los androides (aquí nadie los llama replicantes). Aunque el cazarrecompensas sí llega a sentir algo por algún androide, aunque luego se le pase (bounty hunter; no hay blade runners en el libro). Hay cosas importantes. El futuro imperfecto y cataclísmico de la humanidad, una profundización en el concepto de empatía como diferenciador del androide y el humano, ciertas cuestiones relacionadas con la manipulación estatal de las emociones y las creencias; es más profundo en lo social. Sin embargo, creo que PKD no es un escritor capaz de recrear literariamente un universo que haga sentir ante el escenario apocalíptico lo que la película es capaz de transmitir. El libro es mediocre literariamente, mientras que la película es brillante cinematográficamente.

Mi recomendación. Si os gusta la ciencia ficción, o símplemente el cine y la literatura, acercaos a estas dos obras. Algo os permitirán reflexionar. Y también pasaréis un buen rato.

La fotografía de hoy, una imagen de mi serie Reflejos en noviembre que podéis visitar en mi Sala de exposiciones temporales.

A Good Woman (2004)

Cine

A Good Woman (2004)

Hoy toca cine. Una adaptación de Oscar Wilde, que no está mal desde el punto de vista académico, bajo la dirección de Mike Barker. Las interpretaciones correctas en general, buena en lo que se refiere a Helen Hunt y al veterano británico Tom Wilkinson, y un poco justitas en los dos protagonistas jóvenes, la en otras ocasiones estupenda Scarlett Johansson, y el para mí desconocido Mark Umbers.

La historia se salva sobre todo gracias a la brillantez de la historia escrita por Wilde, en la que narra un enredo en la alta sociedad, con sorpresas incluidas y en la que nada ni nadie es lo que parece, o casi nada ni nadie. Se deja ver, pero tampoco mata. Un seis.

Hoy sigo con la serie de fotografías del Mercado Medieval de las Tres Culturas en Zaragoza, que podéis encontrar en mi Sala de exposiciones temporales.

11:14 (2003) – Futuro imperfecto, preterito indefinido

Cine

11:14 (2003): Dirigida por Greg Marcks

De vez en cuando uno se alegra de ver cosas distintas en el cine. Nos encontramos ante un filme con un guion que presenta una estructura temporal muy distinta de lo que solemos ver habitualmente. Cinco historias que suceden en una pequeña ciudad o pueblo provincianos de los EE.UU., y que desembocan de forma aparentemente independiente en un momento fatídico, las 11:14 de la noche. Las historias se narran de forma cronológicamente inversa respecto a su comienzo. Al final de la película comprobamos que no hay más que una historia, y que hay muchas cosas que no son lo que parecen.

La película es interesante para quien gusta de películas distintas, originales, arriesgadas. No obstante, entretendrá también a quien sólo busque un rato de entretenimiento. La dirección, buena; el reparto, es un película muy coral, correcto. Le daremos un siete.

En la fotografía de hoy, una calle de Berdún, en el Pirineo Aragonés. Muy recomendable lugar. Más imágenes en De viaje con la cámara al hombro.