En un viaje casi aburrido por la ausencia total de incidentes, sobre volamos el estuario del Forth con vistas de la capital escocesa, poco antes de aterrizar en el aeropuerto de Edimburgo.

Enviado desde mi iPad
… o Edimburgo, que es parecido. Allá en el norte, donde siempre hace fresquito. Si todo va bien, estaré una semana. Intentaré dar noticias por este Cuaderno de ruta de vez en cuando. Pero no me voy a agobiar al respecto.

De momento, en tren a Barna.
Carlos Carreter
http://carloscarreter.com
Hace unos días incluía en una de estas entradas fotografías de la primera parte de un viaje a Portugal que hice en 1998. La excusa del viaje fue la celebración de la Exposición Internacional Lisboa ’98. Pero sólo la excusa. La realidad es que nos apetecía conocer el norte del país, complementando un viaje que habíamos hecho 4 años antes.
Pero ciertamente, llegamos a Lisboa y visitamos aquella Expo. Lo cierto es que sacamos un bono de tres días, y fuimos dos. Era mucho más interesante recorrer la ciudad, aunque ya la conocíamos que aquel gentío, aquellas colas, aquel… no sé muy bien como definirlo. Esto me marcó lo suficiente como para que cuando diez años más tarde se celebró en mi ciudad, Zaragoza, un evento de similares características me sintiese relativamente desapegado, y aunque le hice alguna visita, lo cierto es que nunca alcancé el entusiasmo ni de lejos que mostraron muchos otros de mis conciudadanos. He comprobado que para muchos de ellos fue el acontecimiento de sus vidas. Dejando aparte los hitos vitales habituales (matrimonios, nacimientos de hijos, etcétera), claro. Pero creo que he tenido la suerte de vivir suficientes experiencias como para que estas prefabricadas me sepan a poco. Y desde luego, vale un millón de veces recorrer las tierras portuguesas o las calles lisboetas que encerrarse tres días en una exposición de este tipo. Pero de todo dejaré testimonio aquí.

Al ver ahora las fotografías de los espectáculos de animación de la Expo 1998 de Lisboa y recordarlos, entiendo que los de la Expo 2008 de Zaragoza eran muy similares; todas estas manifestaciones están cortadas por patrones muy similares. Al fondo, el entonces novedoso puente Vasco de Gama. También la exposición de Zaragoza dejó notables obras públicas, uno de los motivos por el que agradecemos su celebración.

Fotos nos muy diferentes a estas también se vieron diez años más tardes a orillas del Ebro en lugar de a orillas del Mar da Palha.

Pero cuanto más no se disfruta recorriendo en los viejos tranvías lisboetas las calles de la capital portuguesa. Si no recuerdo mal, esta fotografía de la rua Vitor Cordon está inspirada por una de Bernard Plossu que vi hace unos 20 años en el festival de fotografía Tarazona Foto. Pero no he conseguido volver a ver aquella foto que se me quedó grabada en la memoria. Igual yerro con el fotógrafo… No sé…
Es un día triste para los aficionados a las cámaras Leica, en el que la marca alemana ha anunciado públicamente la realidad del producto más aburrido que tal vez haya lanzado alguna vez al mercado, descontando algunas de sus compactas en colaboración con Panasonic. Pero no es la primera vez que hace un movimiento similar. A principios de los años 2000, puso en el mercado una compacta para película tradicional muy interesante, con un objetivo fijo Summarit 40/2,4, la Leica CM, y un poco después sacó una Leica CM Zoom con un zoom poco luminoso de escaso interés. Me recuerdan rápidamente, que previamente habían hecho lo mismo con la pareja Minilux y Minilux Zoom. Pues lo mismo, pero con la gama X y en digital. El problema es que levantó muchas expectativas. Y a muchos les hubiera gustado ver una Leica CL de la época digital, que hubiera merecido el apelativo de Mini M.
Visto pues, que no hay nada interesante que comentar pues por la banda fototecnológica, os pongo unas cuantas fotos del viaje que estoy digitalizando en estos momentos. En 1998, con la excusa de la Exposición Internacional Lisboa 1998, hicimos un viaje por el país vecino empezando por el norte y llegando hasta Lisboa a visitar dicha Expo. De esto ya hablaré otro día. De momento hoy haré un recorrido desde el norte portugués hasta el monasterio de Alcobaça.

En Braga estuvimos alojados en un hotelito muy mono en lo alto de Bom Jesus do Monte, donde hay un interesante funicular hidráulico.

Cuando recorrimos Peneda-Gerês, pasamos brevemente por el sur de la provincia de Orense donde visitamos algunos bonitos hórreos.

Nos acercamos de vez en cuando a la orilla del mar, como por ejemplo en Viana do Castelo, que tiene alguna cosa más de interés que las playas.

En un momento dado comenzamos a viajar hacia el sur, hacia el valle del Duero, hacia zonas vitivinícolas.
Ya hice un adelante con un par de fotos de este viaje el sábado. Hoy quiero poner una variedad más amplia de fotografías de una estancia de una semana de septiembre en la isla balear, en unos días de tranquilidad, de bellas luces, de excelentes calderetas de pescado, y de baños en las recoletas calas del Mediterráneo. Ganas dan de volver. Pero siempre a finales del verano o principios del otoño.
Si habéis estado al tanto de mis entradas de los últimos días, sabréis que estoy aprovechando mi mayor disponibilidad de tiempo para digitalizar negativos y diapositivas de antaño. Uno de los proyectos más amplios ha sido el viaje a los Países Bajos en mayo de 1993. Este viaje ya lo digitalicé en tiempos y hay pruebas de ello. Pero los archivos no aparecen por ningún lado. En cualquier caso, la nueva digitalización tiene mayor calidad.
Os dejo con algunas muestras. El viaje fue fotografiado con una entonces recién comprada Canon EOS 100, con un EF 28-80/3,5-5,6 y un EF 50/1,8 II que sufrió un accidente en Maastricht y no volvió. Nunca deis un golpe frontal, ni siquiera moderado, al nifty-fifty. El plástico que une el bloque óptico con el cilindro que une todos los mecanismos se rompe con facilidad. Me ha pasado no una sino dos veces. Tengo que celebrar de alguna forma el 20º aniversario de mi sistema EOS que últimamente tengo un poco abandonado. Ya está. Le pondré un carrete a la EOS 100. Si encuentro pilas para esta cámara, claro…

Oosterscheldekering, grandes diques de contención de las mareas del Plan Delta en la región de Zeeland.

Preparados para una fiesta, probablemente un baile o una boda, en Valkenburg, en la región de Limburgo.

Ambiente festivo en Maastricht, donde entregó el alma mi primer «nifty-fifty». Aunque no me la pude ver, por como me miraba el amigo que me acompañaba, la cara que se me debió de quedar. En aquellos momentos, venía a costar lo mismo que ahora, en dinero corriente, al cambio. Pero dada la inflación y la disminución del precio del dinero, era comparativamente bastante más caro, y mis finanzas bastante más escasas.
Ya estoy de vuelta como decía ayer de mis pequeñas vacaciones de semana santa en Italia. En concreto en el Veneto, en la Serenissima Repubblica, región de la península con forma de bota que me entusiasma por diversos motivos más allá de los tópicos, y que ahora no vienen a cuento. Por supuesto, tras cada viaje, hay que preparar los diarios de viaje, cuyos enlaces podéis encontrar en la columna de la derecha de este Cuaderno de Ruta. Y como siempre hay dos.
Uno el que he ido haciendo sobre la marcha, con fotografías tomadas con el teléfono móvil, procesadas con Snapseed. Lo podéis encontrar siguiendo la etiqueta Veneto 2013.
El otro es el oficial. El bonito. En esta ocasión he abandonado mis tradicionales diarios realizados en Blogger de los últimos años, o la colección de entradas en este mismo Cuaderno de Ruta de hace unos años más. En esta ocasión he experimentado con Wix, una herramienta para realizar porfolios personales, que no está mal. Y es gratis. Podéis visitarlo siguiendo el enlace que lleva a Los viajes de Carlos, y luego mediante la opción del menú Veneto 2013. Este enlace también lo encontraréis en la columna de la derecha, claro.
Y bueno, no os voy a obligaros a seguir esos enlaces para ver fotos. Aquí os dejo unas cuantas.

Capilla de los Scrovegni, Padua.

Palazzo della Ragione, Padua.

Corso Andrea Palladio, Vicenza.

Basílica Palladiana, Vicenza

Jardines de Villa Pisani, Stra.

Frescos de Villa Foscari, Malcontenta.

Canal de la Giudecca, Venecia.

Cabinas telefónicas cerca de San Marco, Venecia.

Puente Rialto y Ruga Orefici, Venecia.

Pasarelas para el «acqua alta» cerca de Santa Lucia, Venecia.

Entrenando la «regatta storica» en el Gran Canal, Venecia.

Juicio Final en la basílica catedral de Santa Maria Assunta, Torcello, Venecia.

Calle Misani, Burano, Venecia.

Piazza della Pescheria, Burano, Venecia.

Puente de Rialto, Venecia.


Está lloviendo fuerte. Hay alguna ráfaga de viento. No tenemos urgencias turísticas. Así qué nos lo vamos a tomar con calma. Aún así hemos disfrutado de la isla de Burano. Es curioso. Realmente la gente es gregaria. Se aglomera en torno a tiendas y restaurantes. Y a cinco minutos de allí puedes estar solos, bajo la lluvia en un rincón encantador. Esta bien ser un poco asocial.
En cualquier caso, a partir de aquí será pasar la tarde y despedirse. Con la tristeza de no saber cuando será el reencuentro, pero con la alegría de haberse encontrado.

Carlos Carreter
http://carloscarreter.com

Carlos Carreter
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Carlos Carreter
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Los pronósticos del tiempo para hoy son ominosos para la Repubblica Serenissima. Incluso vimos ayer preparativos para una «acqua alta» potencial. Hoy somos una fracción reducida de la expedición. He incluso habíamos contemplado la posibilidad de huir hasta Milán. Pero no era práctico por varios motivos. Así qué nos vamos a Venecia. Esperamos no morir ahogados. O enmohecidos.

Carlos Carreter
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