Cine – Disclosure Day (2026)

Televisión

En las fotos, uno de los pocos lugares que he visitado en Estados Unidos, el que menos «alinígenas» tenía, aunque había unos cuantos, Yosemite National Park. Con autorretrato de uno de los alienígenas. También en versión Substack.

Disclosure Day (2026; 24/20260609)

Steven Spielberg vuelve a sus “marcianos”. Cabezones, de aspecto famélico, con ojos que, salvo porque no parecen multifacetados, recuerdan a los de algunos insectos o arañas. Y que, a pesar de que deben ser muy inteligentes, parece que no lo son lo suficiente para no dejarse atrapar por los militares malvados del malvado gobierno USAmericano. Bien sea a través de una de sus múltiples agencias de “inteligencia”, bien sea a través de un contratista privado, que es lo que está de moda en estos tristes tiempos.

Un tipo con cara de pringado (Josh O’Connor), pero muy listo, sale huyendo con su novia (Eve Hewson) de unos tipos que los tenían presos. La mujer del tiempo de una cadena local de televisión (Emily Blunt), a través de un pajarico azul, le llega el don de lenguas. Mientras que Colin Firth, que últimamente parece haberse abonado a los papeles de malvado, les persigue, porque tienen un peligroso secreto que un tipo (Colman Domingo), un capitán araña que embarca a todos, pero que siempre está escondido, quiere revelar al mundo.

Por supuesto, el peligroso secreto es que hay extraterrestres, que han venido a la Tierra, y que los malos los torturan. Y por algún motivo que desconozco, en un mundo al borde de la guerra mundial por culpa de los norcoreanos, que yo sepa el principal riesgo para el mundo en estos momentos es USAmérica con su “marciano” de color naranja al frente, si se da a conocer al mundo que hay “marcianos”… cabezones, delgaduchos, de ojos insectoides,… llegará la paz mundial, que los malos parecen no querer. No sé. Algo así parece el mensaje que nos traslada Spielberg. Sip. El argumento de esta película tiene la mayor densidad de non sequitur por minuto que he visto en una película. En este triste sentido; no en este sentido más divertido de la expresión latina.

Y si al razonamiento absurdo de que la llegada de los extraterrestres a la Tierra nos llevaría a la unión de la especie humana y a la paz mundial, sumamos que la trama está llena de agujeros argumentales, que no voy a detallar, porque iría para largo, esta película me parece una de las más tristes de Spielberg quien, a sus casi 80 años, al parecer, debe estar empezando a chochear o a delirar, por muy buen director que sea en los aspectos formales de la realización de las películas. En este caso, nos trae algo que más parece un episodio de las tontas series de extraterrestres que estuvieron de moda en los años 90 y primeros años de los 2000. Y por lo tanto, resulta viejuna y escasamente interesante. Ah… y por cierto,… esto no es ciencia ficción. No hay nada científico. Es todo pura fantasía.

Valoración:

Dirección: **

Interpretación: ***

Valoración subjetiva: **

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