Fotografías realizadas con una Fujifilm GFX 50R y Fujinon GF 80 mm f1.7 R WR. Entrada publicada también en versión Substack.
Comprar en su momento una cámara de formato medio digital fue un capricho como otro cualquiera. Nada que realmente “necesitase”, suponiendo que algo que se adquiere para mantener una afición sea una “necesidad” en algún momento. Pero se me acercaba mi cambio de década (en edad) y decidí darme un premio. Y la adquirí por un precio no demencial, pero no barato. Pero bueno… comparado con los precios habituales de estos equipos,… “barato”.




La fui usando con el sencillo, pero muy eficaz, objetivo normal de focal simple con la que venía; muy nítido y agradable de usar. Luego, tampoco hace tanto, le busqué un sencillo, pero también muy eficaz, objetivo de focal variable, entre gran angular y focal normal larga. Más versátil, aún. Y me entró el gusanillo por disponer de una óptica muy luminosa. Y es que siempre me ha motivado más el mundo de las ópticas fotográficas que las cámaras. Las cámaras van y vienen. Los objetivos son para siempre, o pueden serlo, y tiene algo más “mágico”. Entre comillas, que soy de ciencias, y me apasiona esa parte también de la fotografía.




