Fotos realizadas en Shanghái en 2019. Me gustan mucho las aventuras clásicas de Corto que transcurren en Asia y en los mares del Pacífico Sur. Y en algún momento pasa por la populosa ciudad china. También en Substack.
Vamos con otra tanda de lecturas en forma de relatos gráficos. O historieta. O cómic. Como lo queráis llamar. Manga, no. Que no son japoneses. Son, nada más y nada menos, relatos gráficos de uno de mis personajes favoritos del cómic; Corto Maltés. Mío y de muchos más. Su creador, Hugo Pratt, hace 30 años que está criando malvas. Pero hace una década larga, se retomaron las aventuras del pirata, de la mano de la pluma de Juan Díaz Canales y las ilustraciones de Rubén Pellejero. Y más recientemente, se empezaron a publicar otras aventuras de Corto de la mano de Bastien Vivès, lo cual me ha mantenido un poco despistado. Porque los estilos de los unos y los otros son muy diferentes.

Pero recientemente he leído los últimos álbumes, tanto de los autores españoles como del autor francés, y ya he visto de que va la cosa. Primero, un breve esbozo de las aventuras que he leído recientemente, y en el orden que las he leído.
Primero leí las de Vivès, publicada en francés en octubre de 2025, bajo el título Le jour d’avant. Una aventura en la que Corto vuelve a un lugar conocido en las aventuras de nuestro héroes, los mares del Pacífico Sur. Pero envuelto en un conflicto entre mafias y distintos intereses políticos y económicos, con el trasfondo de la crisis climática y de la contaminación con plásticos. No está mal, me pareció entretenida, pero sin entusiasmos.

Y luego leí La línea de la vida, de Canales y Pellejero, publicada en español en noviembre de 2024, en la que vemos a Corto involucrado en los acontecimientos de la Guerra Cristera, un conflicto entre el gobierno laico y anticlerical de Méjico, y los terratenientes y clérigos católicos y sus bases campesinas. Unas aventuras en las que irán apareciendo algunos de los personajes secundarios tradicionales de las aventuras del marino de La Valeta. Me gustó algo más que el anterior, también entretenido, pero tampoco alcanzó a dejarme el sabor de boca esperado por el querido personaje.
En fin… que no estuvo mal, pero que podría ser mejor. Lo que sí me sirvió es para comprender lo que está pasando con estas series modernas, algo de lo que me tendría que haber percatado antes, pero sobre lo que estaba despistado, hasta tener la ocasión de leer dos aventuras de ambas series de forma consecutiva, permitiendo una comparación más clara.

Las aventuras de Canales y Pellejero son continuación directa de las de Hugo Pratt, sucediendo en la misma época que las aventuras clásicas del personaje, y con un estilo de ilustración y de aventura que imita, o emula, como lo prefieras ver, a los del autor italiano. Y quizá por eso me atraen un poquito más que las de Vivès. Que sin embargo, son una reimaginación del personaje, trasladado a la época y a los problemas globales actuales, con un estilo más propio del autor francés, y con un tono donde el humor característico, la ironía del personaje, desaparecen, y adopta un tono más melancólico y pesimista. Y quizá, por ello, me atrae menos.
Probablemente siga dándoles oportunidades a ambas series. Aunque no consigan trasmitirme las mismas sensaciones que el original. Pero lo he cogido demasiado cariño al personaje, como para ignorarlo en la actualidad. Es lo que hay.

