[Cine] Khers nist [No bears] (2022)

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Kherst nist (2022; 35/20230611)

Ya estamos con el hacedor de títulos en castellano, demostrando que no se entera. Por que no es lo mismo decir «aquí no hay osos», que es el sentido del título en farsí, que «no existen los osos», que es el título que le han dado en castellano. Mientras no se extingan, los osos existen, aunque en el pueblo fronterizo entre Irán y Turquía en el que transcurre la acción de esta última película estrenada de Jafar Panahi no haya osos, por mucho que usen la amenaza de los osos para evitar que el forano que se ha trasladado allí se mueva por donde no quieren o debe.

En cuestión de libertades, no es que Turquía pase sus momentos más boyantes, con un régimen no considerado ni siquiera como democracia deficiente, con bajísimas valoraciones en cuanto a la limpieza de su sistema electoral y en lo que se refiere a las libertades civiles.

Panahi no se lleva bien precisamente con el dictatorial régimen teocrático de Teherán. Esta película se ha realizado de forma ilegal, puesto que el director tiene una prohibición en su país para dirigir películas de cine y para viajar al extranjero. No es la primera película que hace en este sentido. Y en esta se interpreta a sí mismo, en una situación ficticia, en la que dirige en la distancia una película mientras sus colaboradores la ruedan en una población de Turquía cercana a la frontera con la región de etnia azerí en el norte de Irán. Por los datos que da la película, la ciudad turca, a orillas de un gran lago, podría ser la ciudad de Van, a orillas del lago del mismo nombre. Para estar cerca del rodaje se traslada a un pequeño pueblo muy próximo a la frontera, y a pocos kilómetros del lugar de rodaje. La película mezcla la trama de la película en rodaje, sobre una pareja perseguida por el régimen iraní que quiere refugiarse en Europa, una Europa poco acogedora, tras haber sufrido prisión y torturas, con una trama local, donde se dice que el director ha podido tomar una fotografía de una pareja de jóvenes, cuando ella estaba comprometida para matrimonio desde su nacimiento con otro hombre, que se siente deshonrado.

La película es una denuncia contra los poderes arbitrarios que arruinan la libertad y las vidas de las personas. Bien sea el régimen dictatorial teocrático iraní, bien sean las tradiciones ancestrales pero muy burras de los pueblerinos y su peculiar sentido del honor o de determinar el destino de las mujeres desde su nacimiento negándoles su derecho a elegir y buscar su felicidad por su cuenta. Una película en la que la violencia sobrevuela constantemente las situaciones, aunque pocas veces sea explícita. Y una violencia que toma muchas formas. Las autoridades policiales, los guardias de la revolución islámica, los habitantes del pueblo, la Europa que restringe la acogida de los refugiados, los traficantes que se aprovechan de estos para sacarles el dinero ofreciéndoles pocas seguridades,… Violencia que siempre esta presente de hecho o como amenaza. Física, psicológica o moral.

Es una película sobria, pero clara y concisa. Que conmueve en ocasiones y que aterra en otras. Que debería revolver conciencias, aunque estas parecen estar muy abotargadas, al menos en esta Europa vieja y acomodada, no sabemos muy bien en qué. Por supuesto, poca gente estuvimos en la matinal en versión original en la que vimos la película. En fin… es lo que hay.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Sheytan vojud nadarad (La vida de los demás) (2020)

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Sheytan vojud nadarad (2020; 42/20210628)

Desafortunado título en español, que recuerda demasiado al de una excelente película alemana de hace quince años, lo cual puede inducir a confusiones. Es lo único desafortunado, desde el punto de vista cinematográfico, y dejando aparte el triste tema principal de la película del director iraní Mohammad Rasoulof, de una película compuesta de cuatro relatos cortos e independientes entre sí, y que nos ha impresionado notablemente, siendo de lo mejor que hemos visto en lo que llevamos de año. La traducción del título original de la película sería «Satán no existe«, y en inglés se ha titulado «There is no Evil«, es decir, «No existe la maldad«.

No sabía muy bien cómo ilustrar la entrada. Como trata de cosas muy cotidianas, usaré algunos paisajes urbanos, o periurbanos, «muy cotidianos», que he fotografiado recientemente con un rollo de película del que os hablaré pronto.

Los cuatro relatos nos presentan a personas corrientes de la sociedad iraní, sociedad sometida a la dictadura teocrática de los clérigos musulmanes chiitas desde la revolución islámica de 1979. Aunque nunca he tenido muy claro que se llame «revolución» a lo que es claramente una «involución» violenta a lugares muy oscuros. El primer relato nos habla de la jornada familiar de un esposo y padre de familia desde que sale de su trabajo hasta que vuelve a el a primeras horas de la madrugada. El segundo relato nos habla de un soldado de reemplazo, al que le ha tocado hacer la mili en una prisión, y tiene que encargarse de retirar el taburete a los pies de un prisionero al que van a ahorcar. El tercero nos habla de un soldado de permiso que se reúne con su novia para celebrar el cumpleaños de esta, pero se encuentra con que la familia está de luto por la ejecución de un profesor que les era muy querido. En el cuarto, una joven iraní que vive en Alemania con su familia y estudia medicina, llega al país para pasar unos días con un antiguo amigo de su padre, que estudiaron juntos medicina, y su esposa más joven.

El primero de los cuatro relatos sorprende enormemente en su desenlace. Especialmente si no has leído mucho sobre la película previamente. Los siguientes, progresivamente, se van haciendo más previsibles en su devenir. Lo cual tiene una importancia relativa. Al fin y al cabo, el objetivo de la película no es precisamente generar un entretenimiento palomitero a partir del suspense. La película es un potente alegato contra la pena de muerte en el ámbito de una dictadura extremadamente conservadora y con un estado de derecho supeditado a los designios de los clérigos. Sin embargo, la película no se centra en estos, sino en el impacto en las vidas cotidianas de la gente común, en como los valores de estas vidas cotidianas se ven corrompidos por la institución de la pena capital a niveles muy íntimos de la convivencia entre familias, amigos o vecinos. Todo ello apoyado en una realización sobria, pero potente, y en excelentes interpretaciones. Realmente muy buenas.

La película es totalmente recomendable. Está a un nivel muy alto. Y cabe recordar que en estos momentos su director se encuentra a la espera del veredicto de apelación de una sentencia por «propaganda contra el sistema». Es decir, una represión de la libertad de expresión y de conciencia así de grande.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****