[Televisión] Cosas de series; antisuperhéroes británicos

Televisión

Cuando tenía 9 años, más o menos cuando nació mi hermana, se puso de moda en el colegio leer historietas de superhéroes de la Marvel. Comprábamos pocos. No había mucho dinero. Los intercambiábamos entre nosotros. Y nunca seguíamos las aventuras consecutivas… porque nunca se podía garantizar de que se pudieran conseguir. Así que muchas veces empezábamos un volumen con la historia ya empezada, pero sin saber cómo, y lo terminábamos sin saber nunca como iba a acabar. Era los tiempos de la Patrulla X, Dan Defensor, Namor, Thor, Los Vengadores, Spiderman, La Masa,… A los más jóvenes, algunos nombres les suenan actuales, pero otros quizá no. Y es que en la España franquista, todo lo que se podía traducir de una forma u otra se traducía. Y más si tenía un nombre siniestro o satánico como “Devil”,… diablo. La moda no sé cuanto duró. No creo que llegase a cumplir los once años antes de que mandara a la porra este tipo de lectura. Nunca me convencieron aquellas historietas. Simplemente estaba de moda.

No nos iremos a una zona de Londres tan despersonalizada como la que rodea al centro cívico donde cumplen condena nuestros inadaptados. Optaré por la agradable Primrose Hill al atardecer. O los paseos junto a Regent’s Canal.

Con 19 o 20 años, volví a leer algo de historietas, pero no mucho. Y en cualquier caso nada de esto. Todas esas tonterías de que porque te pique una araña radiactiva, te golpee un haz de rayos gamma, o te veas sumido en una tormenta de energía Z te conviertas en un tipo con superpoderes me empezó a parecer una majadería. Es cierto que con los tiempos, alguna serie de televisión reciente, me ha atraído e incluso me ha gustado bastante. Pero por motivos muy distintos a los planteamientos de base de la historia. Y porque su realización se ha alejado del aspecto de aquellos tontos cómics.

También han menudeado las parodias del género; algunas, las menos, con éxito, muchas, tan pobres como el material original. Pero casi siempre en tono de comedia. Y no han faltado los intentos de dar giros y trascendencia y otro tono al género del héroe con superpoderes. Desde mi punto de vista, sin mucha fortuna tampoco. Independiente del éxito de público… que ha podido ser abundante. Por cierto, ningún héroe es nunca mejor que el villano al que se enfrenta. Y con frecuencia, los supervillanos, los villanos con superpoderes, son también ridículos.

Hasta que llegaron los británicos, con sus superhéroes inadaptados. O como dirían ellos en la lengua de Shakespeare… Misfits. Serie que ya se emitió en directo en su país de origen hace un tiempo, pero que recientemente me he merendado, fin de semana a fin de semana, gracias a Netflix.

Tras un comienzo absolutamente absurdo, como es de rigor, una tormenta sobre uno de los muchos vecindarios que forman el Gran Londres, uno especialmente anodino, descarga unos rayos de energía sobre la población, y especialmente sobre un grupo de cinco jóvenes que realizan condenas penales de servicios a la comunidad, los inadaptados del títulos, y empezarán a aparecer “superpoderes” en la gente. “Superpoderes” que lejos de ofrecer a sus poseedores de una ventaja competitiva sobre el resto de la humanidad, contribuirán a hacer su vida más miserable. Y así con un 50 % de comedia, negra en la mayor parte de los casos, un 40 % de drama y un 10 % de tragedia, acompañaremos durante cinco temporadas de entre 6 y 8 episodios de una hora de duración a estos jóvenes y los que eventualmente los sustituyan en sus demenciales aventuras.

Fuertes dosis de crítica al sistema, serie heredera del cine y la televisión británicos más comprometidos socialmente, y no poca compasión por jóvenes condenados a unas vidas mediocres y patéticas, si no a perpetuarse en los márgenes de la sociedad. Jóvenes que de repente verán sus vidas alteradas, no necesariamente para bien… aunque la serie no deje de tener, incluso en sus momentos más trágicos, un tono esperanzador.

Es una serie adulta, incluso si está dirigida a espectadores relativamente jóvenes. Hay conflictos, hay sexualidad, no siempre bien entendida, muchas veces muy básica, casi animal, hay sufrimiento, hay muertes. No falta algún momento gore o asquerosito, sin caer en la vulgaridad, derrocha humor negro, pero también nos lleva a momentos de ternura y solidaridad.

¿Probablemente la mejor producción de gentes con superpoderes? ¿De “superhéroes”? Seguramente esto es opinable. Para mí, sí. Que se le va a hacer. Soy así. No os la perdáis.

[Televisión] Cosas de series: entre demonios y superhéroes del kungfú

Televisión

No ando con mucho tiempo, pero voy a sacar adelante esta entrada televisiva, porque alguna de las series que comento la tengo ya vista desde hace semanas y al final se me va a olvidar. A la espera de terminar la más curiosa y divertida serie de gente con superpoderes que he visto hasta la fecha, una serie de super-antihéroes, y a la que dedicaré un especial, la cosa va de cosas fantasiosas esta semana.

Hace ya muchos tiempos, yo la veía en ocasiones, Buffy the Vampire Slayer inició de alguna forma el género de los adolescentes peleando contra vampiros, demonios y otras gentes de mal vivir del presunto inframundo. Nunca he entendido por qué está tan valorada,… pero marcó una época. Aunque creo que Sarah Michelle Gellar en estos momentos debe de estar desaparecido en combate o algo así… Da la impresión de que nunca volvió a hacer nada interesante.

Preparando estos días una charla sobre películas negativas en blanco y negro, he estado un buen rato de la tarde seleccionando fotos demostrativas.

Hace unos meses, tirando de Netflix vi la primera temporada de Shadowhunters, que llevaba el asunto de los cazadores de diablos a un extremo presuntuoso y superpijo. Y malísimo. Probablemente, una de las peores series que he visto nunca. Y sin embargo vi su primera temporada de forma integral. Pensaba que se podía convertir en una especie de guilty pleasure. No preocuparse, llegó la segunda temporada, y ya en su primer episodio me entraron escalofríos y náuseas de lo mala que es… y nunca más. Pero curiósamente, en estas estaba cuando me encuentro con Crazyhead, un serie original de Netflix también, británica, cuya primera temporada tiene sólo seis episodios, y en las que encontramos a dos jóvenes inglesas de muy poquito más de 20 años, que también van cazademonios. Pero en lugar de tomárselo totalmente en serio, empiezan a mezclar la aventura de acción con la comedia, a veces humor negro, otras rozando la parodia, y sobretodo con un sentido mucho más adulto y borde del asunto. Yo me lo he pasado muy bien. Y como es una temporada muy cortita, no te cansa nada. A mí me ha reconciliado con el género. O me ha hecho entender que de cualquier tema se puede hacer un producto mínimamente inteligente y entretenido.

Pero lo más serio de las últimas semanas ha sido la llegada del cuarto superhéroe de Marvel a Netflix. La cosa va a desembocar en otra serie en la que salen los cuatro juntos. De momento, el nexo común, además de que todo sucede en el mismo universo, es la enfermera Claire Temple (Rosario Dawson). Que por cierto, ha empezado a dar sus primeros bofetones a diestro y siniestro. Aunque su papel sea la de poner un poco de sentido de común en el asunto. El superhéroe de turno es Iron Fist, el puño de hierro. Sinceramente, tengo dos problemas con esta serie, que no está mal hecha, ya aviso. La primera es que toda la cosa esta de las artes marciales y del kung fú me parece siempre una superchorrada. Si encima se inventan una especie de Shangri-La, parece que andamos un poco justos de inventiva, ya la líamos más. Y si encima el superhéroe es un canelo de marca mayor… pues acabáramos. A mí, todas estas danzas que hacen los de las artes marciales en las que se concentran mucho y dicen cosas muy profundas, es decir, mayormente sin sentido ninguno, me provocan la risa floja. Lo único positivo del asunto es que la chica, Colleen Wing (Jessica Henwick), es muy mona. Que me he enterado que es una de las “Serpientes de la Arena” de Game of Thrones, y una de las pilotos de Alas X del episodio VII de Star Wars. Por lo demás, serie prescindible salvo que seas muy muy muy fan del universo Marvel. Muy muy muy muy por debajo de mi superheroína borracha favorita, muy muy por debajo del mamporrero ciego, y por debajo del afroamericano indestructible. Dicho lo cual, probablemente uno de los principales problemas de la serie es la carencia de un malo en condiciones.

[Televisión] Cosas de series; diablos, infidelidades, tríos

Televisión

La semana pasada hubo entrada televisiva pero estuvo dedicada al documental. Así que en esta se han acumulado las series de ficción. Hay varias cosas que comentar.

He intentado ver una serie que apareció hace unos días por Netflix, Greenleaf, ya hace un tiempo que se emitió en algún otro sitio su primera temporada, pero no he podido con ella. A mitad de su segundo episodio me aburría como una ostra. El caso es que al principio parecía interesante…

Sigo viendo, los fines de semana, Misfits. Y cada vez me gusta más. Ya he terminado la segunda temporada, pero le dedicaré una entrada al conjunto de la serie cuando la termine.

Como lo británico tiene mucha presencia en la entrada de hoy, pasearemos por Londres, especialmente por localizaciones que tienen que ver, de una forma u otra, con la miniserie que comento más abajo.

Como lo británico tiene mucha presencia en la entrada de hoy, pasearemos por Londres, especialmente por localizaciones que tienen que ver, de una forma u otra, con la miniserie que comento más abajo.

Terminé de ver la primera parte de la segunda temporada de Lucifer. Es una de las pocas series de temporada larga que mantengo en cartelera. Unos guiones entretenidos y unos protagonistas con química y carisma hace que esta historia sobre el diablo que harto del infierno se viene a vivir a Los Ángeles, tenga su gracia. Moviéndose siempre con habilidad entre la comedia y el drama, lo policial y el romance que no acaba de enganchar. Creo que para mayo o así volverá con su tirón final.

20060709-crw_1334

Otra serie cuya primera temporada ha recalado en Netflix un año después de su estreno ha sido You Me Her. Lo que comienza como las ganas de relanzar la vida en el dormitorio de un matrimonio cuyos cónyuges rondan los 40 años contratando una chica de compañía universitaria, muy mona ella. Pero ¿qué pasa si surge algo más que lo físico entre los tres? Muy pillado de los pelos, el argumento. Pero la serie es entretenida, especialmente cuando intervienen los diversos secundarios, muchos de ellos bastante pirados.

20060709-dscf1057

Y si hace un par de semanas aproximadamente teníamos ocasión de seguir comprobando las consecuencias de las infidelidades en The Affair, con la miniserie británica de cuatro episodios Apple Tree Yard está indagación sobre las consecuencias de las canas al aire en los matrimonios aburridos lleva a consecuencias trágicas. El principal aliciente de esta corta producción televisiva son las interpretaciones, con Emily Watson y Ben Chaplin a la cabeza.

Mientras, si en Misfits los británicos le dan una vuelta al género de superhéroes, quizá la semana que viene os cuente cómo se la dan al género de los cazademonios…

20060710-crw_1430-01

[Televisión] Cosas de series; entre el gore, los superpoderes y los engaños maritales

Televisión

Dos novedades, una de ellas muy relativa, y el final de una tercera temporada es lo que os traigo hoy en esta entrada seriéfila.

Misfits – Temporada 1ª

Esta serie británica tiene ya unos años, ya que se estrenó en el Reino Unido en 2009. Y ahora que la tengo a mano, y ya que las temporadas de series británicas son muy cortitas, he decidido darle una oportunidad ya que siempre cosechó buenas críticas.

El argumento es curioso. De alguna forma, se toma a cachondeo el concepto de los superhéroes de la Marvel, aunque la serie tiende a ser un drama,… o tiene un humor muy muy muy negro.

Un grupo de jóvenes inadaptados ingleses cumplen servicios comunitarios por distintas faltas penales. Y en estas están cuando una misteriosa tormenta les concede “superpoderes”. Aunque en la mayor parte de los casos, más que servirles para convertirse en superhéroes lo que les hace es crearles más problemas que otras cosas. Imaginaos que si a Spiderman le pica la araña, se vuelve en un tipo mucho más pringado de lo que es. El momento final de esta primera temporada lleva el concepto a su extremo más cínico y macabro.

En fin, que está muy bien. Y que tiraré para adelante. Probablemente no comentaré cada temporada por separado. Me quedan cuatro, entre siete y ocho episodios cada una. La primera sólo tiene seis… por si acaso no gustaba, supongo.

Estos días atrás en mi blog de fotos de viajes (enlaces al final), han aparecido cosas como este hayedo en el Moncayo, Aragón (España), o el interior de la catedral de San Esteban en Viena (Austria) del encabezado.

Estos días atrás en mi blog de fotos de viajes (enlaces al final), han aparecido cosas como este hayedo en el Moncayo, Aragón (España), o el interior de la catedral de San Esteban en Viena (Austria) del encabezado.

Santa Clarita Diet – Temporada 1ª

Esta es una novedad de Netflix. Y está algún que otro escalón por debajo de la anterior, aunque comparte con ella cierto humor macabro. Y si la anterior le daba una vuelta al tema de los superpoderes, esta lo hace con el tema de los muertos vivientes, léase zombis.

En un matrimonio de agente inmobiliarios con una hija adolescente en la más convencional de las urbanizaciones residenciales norteamericanas en California, sucede un hecho inesperado. A Sheila Hammond (Drew Barrymore), tras una inmensa vomitona verde en la que expulsa una bola roja extraña, le cambia el apetito. Y tras un cierto tránsito… lo único que le apetece comer es carne cruda de ser humano. Y por cierto, deja de latirle el corazón y sufre algún pequeño desperfecto físico. Su marido, Joel (Timothy Olyphant), no sólo no se aterra (demasiado), sino que decide apoyarla. Y tras una cierta adaptación, lo mismo sucede con su hija Abby (Liv Hewson).

A partir de ahí… pues una comedia de situación con tonos gores, macabros y de humor negro. Que probablemente no pasará a la historia como la mejor de las series, pero entretiene. El que mejor, Olyphant, con mención especial para la chica adolescente.

También hemos tenido las murallas de la ciudad italiana de Orvieto...

También hemos tenido las murallas de la ciudad italiana de Orvieto…

The Affair – Temporada 3ª

 

No debían tener muy claro que esta premiada serie fuera a seguir después de esta su tercera temporada, porque las cosas quedan relativamente cerradas… siempre y cuando tengamos en cuenta que la vida sigue.

Sinceramente, no ha estado a la altura de las anteriores, aunque sigue siendo una serie muy interesante. El recurso argumental de las diversas versiones de los mismos hechos ya no sorprende tanto. Y además, con hasta cinco puntos de vista distintos y una variedad de escenarios, la cosa exige más atención. El quinto punto de vista es el de la francesa profesora de universidad Juliette Le Gall (Irène Jacob), que se convierte en la nueva adquisición en este ya quinteto de interrelaciones. Me refiero a las principales… porque hay más.

En cualquier caso, el descenso a los infiernos de los protagonistas ha continuado, con momentos muy intensos, especialmente para el exmatrimonio Noah (Dominic West) – Hellen (Maura Tierney). El otro ha quedado más desdibujado, aunque ha tenido sus momentos también. West sigue siendo el principal protagonista, y su arco argumental hubiera sido muy interesante… sino fuera porque era previsible, ya hemos visto situaciones similares en otras producciones. Y Tierney, que siempre me ha gustado bastante, ha ido cogiendo protagonismo desde su primera temporada.

Como digo, pareciera que no confiaban en renovar. Pero parece que se ha confirmado una cuarta temporada, que no sé muy bien por dónde tirará. Porque de alguna forma tendrán que renovar tramas. Siempre recomendable.

... o los paisajes de los Pirineos en verano, Aragón (España).

… o los paisajes de los Pirineos en verano, Aragón (España).

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

De viaje con Carlos (tumblr)

Una foto de mis viajes al azar…