[Cine] La Bohème

Cine, Música

La Bohème (2008), 8 de noviembre de 2010.

No es una película al uso la que comento hoy aquí. La representación cinematográfica de un ópera completa no es algo que se vea habitualmente. Y no hablo de adaptar el argumento de una ópera a un guion cinematográfico. Hablo de cantantes en lugar de actores y actrices y de escuchar las voces y la música de la ópera en lugar de unos diálogos y una banda sonora al uso. No hay muchos de estos filmes. O por lo menos yo no he visto muchos. Alguno sí. Por ejemplo, hace un tiempo me regalaron el DVD de La flauta mágica, dirigida por Kenneth Branagh, como otro de los intentos recientes de fusionar ambos tipos de espectáculos, el escénico y musical de la ópera con el cinematográfico. Aunque fue una apuesta muy distinta puesto que optó por cantantes-actores que resultasen perfectamente creíbles en sus papeles, frente a la que hoy comentamos que según veremos pueden presentar alguna objeción al respecto. Una objeción a la película de Branagh es que no respetó el libreto original en alemán, sino que utilizó una traducción al inglés.

Nota: Dado que los intérpretes de la película son cantantes de ópera, los enlaces correspondientes los dirigiré a Wikipedia cuando estén disponibles en lugar de a IMDb como es habitual.

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Sinopsis

Nos encontramos en París, durante el reinado de Luis Felipe de Orleans, entre las llamadas gentes de “vida bohemia“. Cuatro amigos, escritor, pintor, músico y filósofo, comparten una buhardilla y viven con grandes estrecheces. Uno de ellos, Rodolfo (Rolando Villazón, tenor), escritor, conoce a Mimi (Anna Netrebko, soprano), una costurera vecina suya, y entre ambos surgirá el amor. Amor que también siente, como conoceremos en el segundo acto, Marcello (George von Bergen, barítono) por la alegre y descarada Musetta (Nicole Cabell, soprano). Sin embargo, las relaciones entre los dos protagonistas se estropearán por los celos de Rodolfo. Sólo la enfermedad de Mimi volverá a reunirlos antes del trágico final.

Dirección y producción

Este coproducción germano-austriaca, adaptación cinematográfica de la ópera La Bohème de Puccini, dirigida por Robert Dorhelm, está filmada en decorados de plató cinematográfico, lo cual permite un movimiento de cámara, unos planos y secuencias, que no son posibles en un escenario teatral, lugar para el cual están pensadas las óperas. La producción es elegante, con grandes medios, buscando crear un espectáculo del nivel que tiene la ópera adaptada. Sin embargo, no abandona del todo el estilo teatral, que es especialmente notable en la interacción entre los cantantes, que se mueven y se relacionan entre ellos más como si estuvieran en un escenario. Fundamentalmente en color, tiene algunas escenas rodadas en blanco y negro. Obviamente, el ritmo de la acción viene determinado por los cuatro actos de los que se compone la ópera. Y en mi opinión, esto no le hace necesariamente un favor desde el punto de vista cinematográfico.

Desconozco si la voz de los cantantes corresponde al momento de la filmación o si esta se ha añadido sobre la imagen filmada, habiendo sido grabada en estudio. Me inclino por esta segunda opción, pero no estoy seguro.

Interpretación

Como ya he comentado, la interpretación está a cargo de cantantes de ópera y no de actores que cantan o que simulan cantar. Y esto es un riesgo. Especialmente porque se han buscado cantantes de ópera de primer nivel. Nombres conocidos de primera fila en este mundo, que por su carácter actoral pudiesen ser aptos para el papel. Lo cierto es que está bastante conseguido. Los personales masculino y el personaje de Musetta funcionan bastante bien. Sin embargo, el papel principal femenino no me lo he terminado de creer en ningún momento. La austro-rusa Netrebko no me cabe la menor duda de que es una cantante excepcional. Y que puede tener aptitudes interpretativas. Y además es muy guapa. Pero ya no da el pego de un joven costurera parisina, es una mujer hecha y derecha y se nota. Y mucho menos resulta convincente como personaje romántico tuberculoso, que es lo propio del romanticismo; con el físico tan lozano y de aspecto tan saludable que gasta. El maquillaje no ayuda tampoco al efecto buscado. No lo sé; no me ha acabado de convencer. Supongo que desde este punto de vista, es más adecuada la aproximación de Branagh cuando optó por cantantes menos conocidos pero con un físico y unas características más adecuadas a su papel.

Como anécdota contaré lo siguiente. La ópera nunca ha sido un género que me haya atraído. He asistido a alguna. E incluso en alguno he disfrutado. Pero salvo escuchar alguna obertura o determinadas arias o coros, nunca me he sentido inclinado a escuchar óperas. Y a veces cuento lo siguiente. Cuando en mi adolescencia RTVE 2 comenzó a retransmitir óperas enteras con el fin de aumentar el nivel de su programación y al mismo tiempo desasnar un poco, sin mucho éxito, a la población española, una de las obras seleccionadas fue Salomé de Richard Strauss. Y la protagonista del drama era Montserrat Caballé. Todos mis respetos para la magnífica soprano catalana, pero su danza de los siete velos ante el malvado Herodes, no sólo no resultaba creíble sino que en mi adolescencia me pareció ridícula. Hoy lo vería con otros ojos; sin duda. Pero eso me hizo rechazar durante un tiempo la ópera como un género dramático digno de tener en cuenta. Obviamente, para quien va por la música, son detalles que puede pasar por alto. Son otras cosas las que importan.

Pero aquí estamos hablando de cine, y sí que tiene importancia la adecuación del reparto al espectáculo que presenciamos.

Conclusiones

Este tipo de producciones me parecen loables. Y me parecen dignas de ser tenidas en consideración y que las personas inquietas culturalmente se acerquen a ellas. Al fin y al cabo puede ser una forma de traer a un mayor número de personas el género operístico, lo cual está bien. Pero creo que todavía no está bien desarrollada la forma de hacerlo conjugando las necesidades que impone también el medio cinematográfico. Recomiendo ver esta película por las razones expuestas, pero reconozco que todavía hay camino por recorrer. Y supongo que es difícil recorrerlo por la escasez de empresas de este tipo que pongan unas bases sólidas a este género. No obstante, quien se aburra escuchando música, que se quede en casa, o busque otra cosa.

Calificación

Dirección: ***
Interpretación: **
Valoración subjetiva:
***

Tertre

La place du Tertre en Montmartre, paradigma, más o menos real, más o menos montaje turístico, de la vida bohemia en la capital de Francia - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Esperando a Chrome

Informática e internet

La aplicación que utilizamos para navegar por internet se está volviendo una herramienta crítica para muchos de nosotros. Por ejemplo, mi caso. En la actualidad, prácticamente no utilizo una aplicación específica para gestionar mi correo electrónico. Gracias a Google Docs, muchos de mis documentos no necesitan un pesado y engorroso paquete ofimático para tener un aspecto razonable y funcional. Puedo gestionar mis fotografías para su exposición pública a través del navegador. No digamos de mi hábito de contar al mundo algunas de mis opiniones y experiencias en un diario personal público. Tanto en el entorno privado como en el laboral, el navegador de internet es básico.

Mi opción principal hasta la fecha es la utilización de Mozilla Firefox. Su principal ventaja, aun diría más, su ventaja definitiva sobre los demás es su amplio y adecuado sistema de complementos que le dotan de funciones suplementarias acorde con las necesidades de cada cual. En casa, en un entorno MacOS X, utilizo también de forma complementaria Safari, el pulido y rápido navegador de Apple. Fuera de casa, en entornos Windows, llevo en mi llave USB un Opera portable, además de la versión también portable de Firefox, de uso preferente. De forma absolutamente excepcional, puedo utilizar Internet Explorer. Si no queda más remedio. Solo factores como la falta de información, la desidia y el miedo al cambio pueden hacerme entender que este último sea el navegador más utilizado en el mundo.

Ahora Google nos sorprende con la versión beta de un nuevo navegador, Google Chrome, de momento sólo en versión Windows. Ahora lo estoy utilizando para escribir esta entrada. Y he de decir que va bien. Es rápido. Muy rápido. Tiene un aspecto sencillo, limpio, despejado. Eso me gusta. Aunque encontrar algunas opciones y funciones no es obvio… o hay que ponerlas más a mano o hay que acostumbrarse a la aplicación. En cualquier caso, es nuevo. Lo que quiere decir que habrá que ver cómo evoluciona y como se estabiliza. Me encuentro a gusto con él. No me siento cualificado para hablar con detalle de sus nuevas funciones, así que no lo haré. En cualquier caso, a partir de ahora estaremos esperando a Chrome, a sus nuevas versiones, y a que llegue a otros sistemas operativos.

La imagen de hoy, una vía que se pierde en el horizonte, con la baliza del sistema de bloqueo en primer plano, para que en todo momento sepamos dónde está el tren. En Orna de Gállego, Huesca.

Baliza del cantón de bloqueo

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)