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Como tras cada viaje, hay una serie de acciones de mantenimiento en mi presencia personal en internet que pretenden reflejar el viaje y recordarlo durante un tiempo indefinido.
En primer lugar, recordaros que copias de mis fotografías va a parar a mi página en Flickr, en el que podréis encontrar una colección dedicada al viaje.
Por otra parte, las entradas sobre el viaje en este Cuaderno de Ruta se han colocado en mis páginas de viaje, De viaje con la cámara al hombro, de forma ordenada cronológicamente y con todas sus imágenes.
Sin más, os dejo con una imagen del regreso del viaje en la estación de Bordeaux-St Jean.
Exposiciones de fotografía en París
Uno de los objetivos que me he marcado en el reciente viaje a París ha sido visitar unas cuantas de las más significativas exposiciones del Mois de la Photo à Paris. Este certamen se celebra especialmente durante el mes de noviembre, pero muchas de sus mejores exposiciones se prolongan durante el mes de diciembre, e incluso llegan al mes de enero. Y he aquí un listado de las que he visitado con algún comentario al respecto.
- Seventies, le choc de la photographie américaine. Bibliothèque nationale de France. Muy interesante repaso a una época de la fotografía nortemericana especialmente fecunda. Colectiva, con imágenes de gentes tan importantes como Arbus, Winogrand, Clark y otros muchos.
- Henri Cartier-Bresson et Walker Evans, Photographier l’Amérique, 1929-1947. Fondation Henri Cartier-Bresson. ¿Qué se puede decir de dos maestros de semejante talla? Algo que hay que ver.
- Erwin Blumenfeld. Galerie Esther Woerdehoff. Pequeña exposición en esta escondida galería en las cercanías de Montparnasse. Ya he hablado de Blumenfeld en estas páginas, por lo que supondréis que a priori me interesaba. Ver sus imágenes a la ampliación correcta es un experiencia todavía mejor. Las copias estaban a la venta. De las más conocidas no venía el precio. De las menos, sí. A partir de 13.000 euros. Calderilla.
- Jordi Colomer. Jeu de Paume – site Concorde. Fotógrafo catalán que trabaja la imagen fija y el audiovisual. Para quienes guste de formas más actuales. A mí, algunos de sus audiovisuales me interesaron bastante.
- L’Art de Lee Miller. Jeu de Paume – site Concorde. Para mí, un descubrimiento. Discípula de mi adorado Man Ray, Lee Miller demuestra en esta exposición una adaptabilidad y variedad de capacidades fotográficas que me parece estupenda. Desde el surrealismo hasta el reportaje de guerra, pasando por la fotografía casual de sus amigos. Y con una estética estupenda. Me ha gustado mucho.
- Mutations II/Moving Stills. Maison Européenne de la Photographie. Algunos audiovisuales que no me interesaron mucho, pero que estaban ahí y visité.
- Sabine Weiss, Photographe de la lumière et de tendresse. Maison Européenne de la Photographie. Tengo un libro de esta fotógrafa, editado por Reporters sans frontières, y ya me interesaba. Ahora todavía me interesa más. Muy recomendable.
- McDermott & McGough, An experience of amusing chemistry. Maison Européenne de la Photographie. Procesos del siglo XIX en la fotografía del siglo XX. Me gustan especialmente las copias al paladio. La calidad tonal de las copias es impresionante.
- Göksin Sipahioglu, Maison Européenne de la Photographie. Fundador de la agencia Sipa Press, nadie se aburre viendo las fotografías de este reportero gráfico turco.
- Objectivités, la photographie à Dusseldorf. Musée d’art moderne de la Ville de Paris. Colectiva de una escuela muy interesante de fotografía. Por ser muy variados los estilos, también son variadas las impresiones que recibí. Algunos me gustaron más que otros. Pero quedé satisfecho.
Viajando de regreso a Zaragoza
Lo bueno siempre se acaba pronto. Así que a las 10 de la mañana estaba ya en Paris-Montparnasse para coger el TGV que me llevaría hasta Hendaya. Antes la correspondiente despedida de mi primo Edouard. Excelente persona.
Por el camino, hemos tenido todo tipo de tiempo. Entre París y el Loira, tremenda niebla con una helada de mucho cuidado. A partir del Loira y hasta Burdeos, sol radiante. En Burdeos, el tiempo estaba nublado. Al llegar a Dax, caía una lluvia continua aunque no muy copiosa, que ya nos ha acompañado hasta Irún.
En Irún, ha habido que esperar hora y media a la salida del Alvia con destino Madrid, pero que yo iba a abandonar en Tudela. La estación es de lo más desangelada. Y la estúpida forma de acoger a los viajeros del tren que plantea Renfe, obliga a no poder subir al más acogedor entorno del tren hasta casi la hora de salir, a pesar de estar el tren dispuesto desde antes.
En Tudela ya he abandonado el Alvia y he esperado a coger el Regional Express que me ha dejado en Zaragoza. 12 horas de viaje. Muchas. Aunque he aprovechado el rato. En cualquier caso. Ya estoy en casa.
Hoy ha salido el sol en París, y he seguido visitando unas exposiciones magníficas
Tranquilamente, he cogido el metro en dirección a Bourse, para visitar una exposición sobre fotografía americana de los años setenta que está muy bien hasta el punto que me he comprado el catálogo de la misma.
Después un paseo amplio, desde la Rue de Richelieu hasta el Sena, pasando por delante de la Comedie Française y el Museo del Louvre.
Una vez en el Sena, lo de costumbre; los bouquinistes, los jardines del Pont Neuf, muchos turistas, unos chinos haciéndose las fotografías de boda y, cómo no, Notre Dame. Lo mejor del caso es que progresivamente se ha ido aclarando el cielo y al final hemos tenido un sol radiante.
Después de comer, me he dirigido hacia Montparnasse con su horrible mole de torre dominándolo todo. Después de visitar una galería de arte donde tenían en exposición algunas obras de Erwin Blumenfeld, de quien os hable hace unas semanas. Y tras esto, la Fundación Henri Cartier-Bresson, con una exposición de Walker Evans y el maestro Henri mano a mano retratando los Estados Unidos de América. Estupenda; impresionante. También te da la oportunidad de admirar una de las estupendas Leicas del maestro, instrumentos con los que conseguían las mejores imágenes. Suponiendo que yo tuviera algún tipo de creencia religiosa, sería lo más parecido a estar en el lugar más sagrado que se me ocurriese.
Tras esta experiencia mística me he dirigido hacia los Champs-Elysées para terminar algunas últimas compras. Pasando eso sí de nuevo por el ínclito Arco de l’Etoile y admirando al caer la tarde la iluminación navideña de la famosa avenida parisina.
Mañana abandonaré París. Es lo que tiene lo bueno. Que se acaba. Me quedará un largo, pero no desagradable, viaje en tren. Tendré cosas que hacer. Y alguna foto que tomar. Ya os contaré.
Un paseo por el cementerio, esos obscuros objetos del deseo, y más fotografía
Hoy he conocido algo nuevo en París; el Cementerio del Père Lachaise. Está bien ese cementerio. Tiene cosas bonitas. Pero si por algo es conocido es por las celebridades que allí se encuentran enterradas. Muchas. Pero aquí os dejo con mi celebridad francesa favorita. Edith Piaf. También me he encontrado con un monumento a los republicanos españoles muertos durante la II Guerra Mundial. Parece que aquí la memoria histórica goza de mejor salud que en el solar ibérico. O no. Vaya usted a saber. Que todo el mundo tiene sus vergüenzas históricas.
Despúes un paseo hasta el Boulevard Beaumarchais, pasando por pintorescas paradas de metro, y por el Circo de Invierno. Le tengo yo cariño a este circo. Es el lugar donde se rodó la película Trapecio, protagonizada por Burt Lancaster, Tony Curtis y Gina Lollobrigida. La vi de niño. Cuando me enteré que este es el lugar donde se rodó. Me hizo mucha ilusión.
El Boulevard Beaumarchais es el Boulevard fotográfico por excelencia. Hay cantidad de tiendas de material fotográfico, incluyendo abundantes ofertas de material clásico y de segunda mano. Os dejo con un repertorio de Leicas, que se asomaban tímidas a un escaparate.
Después un paseo por la Place des Vosges, mi plaza favorita en París. Es muy bonita. Y también me he hecho un autorretrato en una sombrerería que había en los soportales de la plaza.
Un paseo por el Marais y llegas al centro George Pompidou, donde quería visitar la librería. ¡Quién fuera rico para comprar todos los libros que allí se venden!
A las cinco de la tarde he llegado a la Maison Européene de la Photographie, para seguir viendo algunas exposiciones del Mes de la Fotogragía de París. Está muy bien. Es un centro que ha mejorado con los años. Yo lo conocí en el 2001. Está más arreglado. Me han gustado las exposiciones de Simone Weiss y de Sipahiouglu, el fundador de la Agencia Sipa Press.
Luego, ya de noche de vuelta al metro por la calles animadas por los escaparates pre-navideños. Y a cenar, y a charrar un rato con la familia.
Frío, nieve y exposiciones de fotografía
Primer día en París. Ha salido el día nublado. Mucho. Pero tranquilo. Puesto que estoy en Saint-Denis, me he dado una vuelta por la basílica. Me gusta. Un gótico precoz. Y con la necrópolis de los reyes franceses. Es curioso de ver. Y nunca hay muchos turistas.
Después me he dirigido al Museo de Arte Moderno de París, a ver una exposición de fotógrafos alemanes. Dentro del ciclo del Mes de la Foto. Pero he dejado el metro en Charles de Gaulle para ir paseando y ver, nuevamente algunos de los monumentos característicos. El tema es que se ha puesto a nevar. Con ganas. Aunque no ha llegado a cuajar. Hacía fresquillo, vaya.
He estado hasta la hora de comer, tras lo que he ido a coger el RER en las cercanías de la Torre Eiffel. El objetivo era acercarse hacia el Jeu de Paume en Place de la Concorde, para ver más exposiciones del Mes de la Foto parisino.
Finalmente, al salir, ya cae la noche, y la ciudad se ilumina. Una vuelta para hacer unas compras y a casa a cenar con la familia.
Viaje a París
(Perdon por la falta de algunos acentos; uso un teclado francés)
Estoy de viaje. Como indicaba en el mensaje del domingo 7 de diciembre… slow travel. De Zaragoza a París en 12 horas y media, salida en autobús de la estación de mi ciudad a las 7:15. Llegada a Paris-Montparnasse en TGV a las 19:50.
A pesar de las nubes y la niebla, la mañana no ha salido fría. En todo momento, hasta Hendaya, hemos disfrutado de más de 10º de temperatura. Pero tratándose de una mañana festiva, poca gente iba por la calle de madrugada en Zaragoza, y apenas una docena de viajeros hemos tomado el autobús con destino Irún. Yo sólo he hecho el viaje hasta Tudela. A partir de ahí, el viaje será en tren. Mas caro; más cómodo.
En la estación de Tudela he tenido que permanecer hora y media, aprovechando para desayunar tranquilamente, sentado, leyendo la prensa que me ha dejado la camarera. Un diario local con apenas unas páginas de información nacional e internacional. El resto, particularismos de escaso interés. Después de desayunar, aun he estado un rato en el andén viendo pasar algunos trenes.
El viaje entre Tudela y Hendaya se hace largo. El tren va muy lento; La vía no se encuentra en buenas condiciones. He visto muchos tramos, atravesando los montes vascos, en los que un tren de última generación como el que nos llevaba se arrastraba a 80 km/h todo lo más. Así que me he dedicado a leer con detalle una revista que llevaba. Fuera, en el exterior, más nubes y nieblas.
Finalmente, hemos llegado a una bulliciosa Hendaya. Mucho ajetreo en la estación, que tiene cierto carácter internacional, aunque no carente de cierto aire provinciano. Es contradictorio, pero es así. En cualquier caso, tras arreglar el tema de los billetes electrónicos de la SNCF, me he comido un bocadillo viendo maniobrar los trenes, y ha continuación me dirigido al TGV (iDTGV) que me llevará hasta París.
La plaza que he ocupado es amplia y cómoda, como la del tren español, pero tiene algunas cosas mejor pensadas. Por ejemplo, tiene una toma de corriente estándar, que te permite conectar dispositivos eléctricos y electrónico. Así que sin miedo a acabar con la batería del portátil he decidido tener tarde cine. Entre las películas y series que llevo para estos días, la versión original de The Day the Earth Stood Still (Ultimátum a la Tierra). Tenía necesidad de ver esta original y entretenida película, ingenua en sus planteamiento, relativamente entrañable, antes de que la destrocen con la nueva versión que protagoniza Keanu Reeves y que está a punto de estrenarse en las pantallas de todo el mundo. De vez en cuando, una mirada por la ventanilla para admirar el paisaje de Las Landas. Sobre todo por que el cielo se ha abierto un poco, y algún rayo de sol ha alegrado la tarde.
Termino de escribir estas líneas cuando abandonamos Burdeos. Aún quedan tres horas de viaje, pero cuando llegue, entre el traslado a Saint-Denis y el charrar un rato con la familia,… pues no me apetecerá escribir nada. Veré alguna otra película, veré el atardecer, y hasta la próxima.
































































