Agentes secretos (Agents Secrets, 2004)

Cine

Agents secrets (2004), 14 de agosto de 2006.

Seguimos buscando desesperadamente películas suficientemente interesantes que ver durante el verano. Y nos surge la idea de ir a ver esta película francesa dirigida por Frédéric Schoendoerffer, y protagonizada principalmente por Vincent Cassel y su estupenda esposa (desde muchos puntos de vista), Monica Bellucci. El reparto es relativamente coral, con una intervención incluso de la española y siempre interesante, Najwa Nimri. Intervención corta, pero trascendente.

El filme es uno de espías, con misiones secretas, traiciones, dobles intenciones, dobles agentes, y todo lo que toca. La acción es razonablemente entretenida, y los actores están bien. Sin embargo, no acabamos de entender algunas de las motivaciones de los personajes, que por lo tanto nos quedan algo distantes. La película, correctamente realizada, nos resulta fría, y al final, no parece que nos preocupe mucho lo que va a pasar. El filme se precipita a un final que, aunque razonablemente coherente, nos deja muchas cuestiones en el alero.

Bueno. No está mal del todo. Pero tampoco creo que nos acordemos mucho del filme cuando pase un tiempo. Un seis (con la misma nota para la dirección, y un siete para la interpretación, porque lo hacen bien y no son culpables de la definición de los personajes).

Paisaje desde las Tres Huegas, en Alcubierre, Huesca

20 Million Miles to Earth (1957)

Cine

20 Million Miles to Earth (1957) 12 de agosto de 2006

En las sosas tardes del puente de agosto en Zaragoza, una buena opción es asomarse a ver qué echan en la Filmoteca. Y me encuentro con un ciclo de ciencia ficción, cuya programación es de lo más heterogénea, yendo desde películas de serie B o Z de los años 50, hasta la inconmensurable Blade Runner (para la semana que viene). Opto en estos momentos por una de las primeras.

La ciencia ficción cinematográfica en los EE.UU. en los años 50 estaba caracterizada por dosis elevadas de imaginación, de incomprensión por los impresionantes avances científicos de la primera mitad del siglo XX y de buenas intenciones. Quizá las más emblemáticas, para mí, fuesen Forbiden Planet y The Day The Earth Stood Still. La primera, dándole vueltas al psiconálisis, en una especie de interpretación moderna del viejo pensamiento de Goya; «el sueño de la razón produce monstruos». La segunda, con un pacifismo ingenuo y bienintencionado, que poco puedo hacer para evitar las desastrosas consecuencias bélicas de la guerra fría.

La película que hoy nos ocupa es mucho más simple, y no alcanza el nivel de las anteriores. Básicamente es un King Kong de origen venusiano (no nos narran los hecho que suceden en Venus, nos los cuentan someramente en el curso de la acción), donde en lugar de gorila encontramos un reptil humanoide, y en lugar de Nueva York, paseamos por Roma persiguiendo al monstruo de turno. El guion en ocasiones nos parece de opereta, y la realización es elemental, aunque determinados planos por el Coliseo de Roma nos permite suponer que el director no es del todo un iletrado cinematográfico.

No vamos a poner nota a este filme. Uno va, lo ve, se divierte y aprende un poco de historia del cine. La gente lo pasó bien. Algunos entraron en la hilaridad ante el cartón-piedra, los básicos diálogos, o la simplicidad de las situaciones. Quizá no se den cuenta que muchas de las modernas películas con maravillosos efectos especiales estén igual de vacías, pero no nos damos cuenta. Hubo espectadores a los que se notaba una molestia ante esta hilaridad gratuita, y la falta de respeto ante un género que cumplió su misión en su momento. En fin, que por apenas 3 euros, uno pasa la tarde de verano entretenido y curioso, alejado por un rato del mundanal ruido.

Una puesta de sol desde el Alto de Alcubierre en los Monegros no deja de ser una especie de ventana al Universo; el Alto de Alcubierre está en la provincia de Huesca, el paisaje que vemos pertenece a la provincia de Zaragoza

Con un poquito de retraso, está terminando el Diario de Viaje

mis páginas en internet, Reino Unido, Viajes

Tras unos días en que diversas ocupaciones me han impedido estar al tanto de este mi/vuestro Cuaderno de Ruta, finalmente he subido la entrada correspondiente a Londres. Esta será la última. Espero que el recorrido os haya gustado. Espero volver tras mis próximas vacaciones. ¿Dónde iremos entonces? ¿Unos paseos por Mallorca? ¿Milán y sus alrededores? ……

Reproducción de Los Burgueses de Calais, obra de Rodin, que podemos encontrar en Victoria Tower Gardens, junto al Parlamento, Londres, Inglaterra

Partida en tablas

fórmula 1

Hungaroring ha sido partida en tablas para Alonso y Schumacher. Han empatado a todo. A sanciones, a momentos brillantes y a desastres. Nada se ha resuelto. Teóricamente, esto beneficia al español, ya que mantiene ventaja pero con una carrera menos para el final. Pero sabe a derrota, porque las cosas se habían puesto muy bien gracias a la lluvia y a una estrategia que parecía que estaba dando buenos resultados.

Unos beneficiados de circunstancias han sido Button y De la Rosa. El primero, que estaba condenado a perder el primer puesto si la estrategia de Renault daba sus frutos, ya hubiésemos visto, ha conseguido la primera victoria de su carrera. ¿Pero este no era uno de los eternos candidatos a la victoria? El segundo, en su madurez, ve que le llega lo que no le llegó en su momento. El segundo puesto es un alegrón para el mozo, pero ya veremos cuanto dura la alegría en la casa del pobre. Porque yo no tengo muy claro que McLaren confíe en él. No porque no valga. Sino porque vende menos que pilotos más jóvenes y con más futuro.

Coches clásicos, engalanados de fiesta, en los patios de la Torre de Londres, Inglaterra

PS: Pardiez que no han sido «tablas», que la eliminación de Kubika le ha dado un punto al alemán. Dita sea.

Poseidon (2006)

Cine

Poseidon (2006)

Es verano. Y la tarea de ir al cine se vuelve difícil. La cartelera da pena. Algunas películas de carácter infantil, unas cuantas de miedo, restos de serie de la primavera, unos cuantos adolescentes descerebrados, y la correspondiente ración de películas de aventuretas. Y viendo el panorama, optamos por una de estas últimas.

En primer lugar decir que no soy especialmente al género de catástrofes, excepto cuando las películas son buenas. Como con cualquier género. Lo que pasa es que en este, lo normal es que las cuestiones básicas del cine como son el guion, la dirección o los personajes queden supeditados a una acción más o menos desenfrenada con exhibición de abundantes efectos especiales. Pero cuando el filme lo firma Wolfgang Petersen, que no es nuevo en esto de películas marinas, una cierta esperanza aparece. Claro que en lugar de recordarnos a Das Boot, obra maestra del género bélico, nos podemos encontrar con La Tormenta Perfecta, obra maestra del género aburrido.

Pues bien, el resultado es intermedio. Desde luego esto no es una obra maestra. Ni siquiera una película realmente buena. Esto es un mero entretenimiento, donde hay unos personajillos que importan poco (desde luego al director no le han importado mucho, y por lo tanto a los espectadores tampoco), típicos y tópicos, que da igual lo que les pase. De hecho ni siquiera repasaremos el reparto. No importa. Tampoco te aburres; además, apenas dura hora y media. Podría quedar como una película palomitera de verano, que vale para pasar el rato en un sitio con aire acondicionado, salvo… Salvo que uno recuerda la original Aventura del Poseidón, que aventaja a esta película por mucho y que hace que el rodaje de la actual sea absolutamente superfluo. Más hubiera valido que hubiera repuesto la anterior. Pero el showbusines es así. Qué se le va a hacer.

Por ponerle algo le pondré un seis (con un seis al director, que tiene oficio, y un seis a los intérpretes, que no tienen culpa de lo insulso de sus personajes).

Mientras llegan los piratas, podéis ir pasándoos por mi blog de viaje, para daros una vuelta por el finisterre inglés.


La última y la primera casa de refrescos de Inglaterra, típica coña en Land’s End Cap, Cornualles, Inglaterra