Un riesgo que ha salido mal, y una estrategia mala

fórmula 1

Domingo de Fórmula 1, y Alonso no se puede quejar… del todo. Era obligatorio que intentase pasar a Massa en la primera curva, y todos debemos reconocer que lo ha intentado con ganas. Pero le ha salido mal. Nada que reprochar. Eso sí. La estrategia del segundo sector ha sido mala, y si no le ha pasado factura es gracias a la mala suerte de Räikkönen, y por las torpezas de Heidfeld y su BMW Sauber. Así que del mal el menos, y tercer puesto. Vencedor, Massa, que no ha cometido errores. Líder del mundial, Hamilton, lo cual no es excesivamente bueno para el ambiente que rodea al asturiano.

Colección de Ferraris en el 1er Rallye de Clásicos Deportivos, Plaza de Santa Engracia, Zaragoza

Vete a la m…., Bernie

política

Un individuo, de nacionalidad británica, básicamente conocido por ser un tirano fascistilla en el ámbito de la Fórmula 1, ha condicionado su apoyo a una prueba deportiva en este país al resultado de las futuras elecciones autonómicas y municipales. En una ingerencia con un descaro pocas veces visto, el “capo” del motor ha apoyado una opción política por encima de otras. Parece ser que el criterio por el que se eligen a los representantes políticos no es el interés o la prosperidad global. La vivienda, la salud, la educación, el bienestar social, el empleo,… no parecen razones suficientes para hacer una campaña electoral. Lo que hay que presentar es si una prueba deportiva de carácter elitista se va a celebrar o no en una determinada ciudad. Y los representantes políticos del “partido beneficiado” están encantados. Y a lo mejor hace efecto. ¿Será verdad que lo pueblos tienen los políticos que se merecen?

Parece que el tarado en cuestión ya había tenido previamente algún que otro escándalo político. De aquí al domingo me pensaré si sigo comentando este deporte en estas entradas.

La “política” en el mundo de los clásicos deportivos, Plaza de Santa Engracia, Zaragoza

Pobrecito robot

sociedad

Nos cuentan en ELPAIS.com que un generalote usamericano suspendió las pruebas que estaban realizando con un robot antiminas, porque le parecía inhumano cómo iban reventando las patas mecánicas de tan sensible ser. Es una pena que estos generalotes usamericanos o de cualquier otro lugar no sientan tanta pena cuando manda bombardear a pobrecitos moros, negros, chinitos, o cualquier otro ser que probablemente a los ojos de estos energúmenos son menos humanos que sus preciados robots de metal. Evidentemente, algo va mal en esta gentuza para que se dediquen a lo que se dedican. Uiggggggg, qué cabreo he pillado leyendo la noticia.

Paseando por Brihuega, Guadalajara, un cartel nos informa del bombardeo que sufrió la bella villa alcarreña durante la Guerra de Sucesión; no lo dice, pero fueron los borbones (que lo he mirado en la Wikipedia)

Dame 10 razones (2006)

Cine

Dame 10 razones (10 Items or Less, 2006), 8 de mayo de 2007.

Las historias mínimas no están de moda en el cine en general y en el cine que nos viene del Imperio en particular. Parece que si las tramas no son complejas, los personajes rebuscados y atormentados, o en ausencia de lo anterior, si no hay tremendos efectos especiales, nada vale. Por eso siempre resulta refrescante acercarse a situaciones sencillas, contadas asimismo con razonable sencillez, como es el filme que dirige Brad Silberling, director que no me es simpático por masacrar con su versión yanqui esa hermosa cursilada que es Cielo sobre Berlín (desde que vi por primera vez este filme, estoy enamorado de su protagonista femenina Solveig Dommartin, a quien no he vuelto a ver nunca en ninguna otra película; al realizar esta entrada, investigo en IMDb.com, y compruebo con pesar que la actriz falleció el pasado mes de enero con sólo 46 años de edad).

La historia tiene semejanzas obvias con la que se nos presentaba en Lost in translation. El azar reune a una mujer joven, interpretada por la española Paz Vega, desorientada en la vida, con algún fracaso a cuestas, y aun actor conocido, algo más que maduro, en este caso Morgan Freeman, interpretándose a sí mismo. De la interacción que se produce a lo largo de 12 horas de su vida, ambos personajes sacan algo nuevo, algo positivo. La película no va más allá, presenta algunos hecho sencillos, pero lo hace razonablemente bien. Con un presupuesto mínimo, la película ambientada probablemente en los suburbios de las conurbaciones del sur de California, o en otro lugar poco favorecido y con fuerte inmigración del sur de los EE.UU. (el actor realmente vive a caballo entre Charleston, Mississippi, y la ciudad de Nueva York). Se trata de una película de diálogos y sentimientos.

La interpretación de ambos es buena, siendo siempre estupendo disfrutar de un actor como Freeman, que obviamente se lo ha pasado muy bien en este filme. La de Paz Vega se ve penalizada por el hecho de que en este país sabemos cuál es su voz real, y nos extraña el doblaje de la misma. Pero mantiene el tipo con dignidad ante el peso pesado de la interpretación.

Puesto que las pretensiones del filme son modestas, tampoco irá mucho más allá en la historia del cine. Pero en poco más de 80 minutos, te cuenta algo que es probable que te interese más que muchas de las superproducciones que se estilan en el cine actual. Le ponemos un siete a todo; dirección, interpretación y valoración subjetiva.

Historias mínimas pero interesantes, como tal vez las de estos adolescentes de fiesta en Brihuega, Guadalajara

Carreras, comercios y otros problemas de salud

ciudad

Domingo por la mañana, y mis problemas de salud aparentemente están solucionados. Hace buen día. Un paseo. Carrera popular (media maratón) por las calles de Zaragoza. Cuando bajo al Paseo de la Independencia, ya han llegado la mayor parte de los corredores. Pero los que quedan van acercándose a la meta con paso cansino, pero semblante alegre. Algunos grupos de espectadores se comportan como entusiasta e incansable cla.

Me entero en ese momento de que abren los comercios. Me compro un libro. Vuelvo a casa. Mis problemas de salud no están solucionados. Mala noche. El lunes de baja. Hoy a trabajar; espero que sea la definitiva.


Carrera popular entre el Coso, la Plaza de España y el Paseo de la Independencia, Zaragoza

Oh, Jhony…

españa cañí

Siempre me ha gustado introducir de vez en cuando, y sin abusar, alguno de esos ejemplos que nos muestran que “espein is diferen”, y que el papanatismo nacional a la hora de mostrarnos “modernos” al mundo sólo es es superado en magnitud por dimesiones tales como el tamaño del Sistema Solar o cosas de ese estilo.

Y he aquí que paseando por la bonita población de Brihuega, en la provincia de Guadalajara, nos encontramos cómo un producto tan castizo y nacional como los churros se ven descastados y desnaturalizados por un tal Jhony,… Ah, si el bueno de Johnnie levantase la cabeza… Claro que, como podemos comprobar, en esta churrería de pro siguen vendiendo “perritos calientes“. ¡Pues no era pecado matar perritos! Y si no, ¿a qué viene la persecución mediática ejercida sobre la simpatiquísima Cruella de Vil? Incomprensible. Con lo a gusto que me hubiera comido en ese momento una salchicha de Fráncfort.

Churrería ambulante en Brihuega, Guadalaja

La maldición de la flor dorada (2006)

Cine

La maldición de la flor dorada (Man cheng jin dai huang jin jia, 2006), 1 de mayo de 2006.

Desde hace años, nos visita el cine chino con una variante peculiar. Las aventuras épicas de épocas pasadas con abundancia de luchas de espada y artes marciales. Y en este plan nos vuelve a visitar Zhang Yimou, que ya nos ofreció ejemplos previos de este tipo de cine.

El filme que aquí nos ocupa nos cuenta una historia que podríamos considerar un híbrido de las tragedias clásicas de Sófocles o Eurípides, con sus torturados personajes tipo Electra, Edipo o Antígona, y las tragedias de Shakespeare, con sus intrigas políticas y personales tipo Rey Lear. Pero a lo chino. Con una realización en la que puesta en escena, la ambientación, los aspectos formales, la decoración, el vestuario tiene una importancia fundamental. Quizá demasiado fundamental. Quizá nos distrae en exceso de lo que le está pasando a los personajes, que no nos llegan a entrar. Finalmente, ese destino trágico no nos afecta demasiado, porque nos hemos perdido en el barroquismo de los decorados y los vestidos, en la coreografía de las multitudinarias batallas,… o hemos estado demasiado preocupados por un posible desprendimiento de retina ante el colorido de los decorados palaciegos.

Es difícil valorar la interpretación. Nuevamente, el envoltorio de los personajes nos impide apreciar la labor de los actores. No obstante, habiendo conocido trabajos previos de Chow Yun-fat y, especialmente, de Gong Li, tengo la sensación de que no están a la altura de los mismos. Creo que efectivamente están encorsetados en sus papeles.

No obstante todo lo anterior, tampoco te aburres. Es razonablemente entretenida, así que le daremos al menos un seis a la dirección y a la interpretación con un siete para la valoración subjetiva. En esto último, reconozco que me pierde el aspecto de estas producciones. Aunque no sea tan elegante y delicada como La casa de las dagas voladoras del mismo director.

Palacete chino en el Palacio Sans-Souci, Potsdam