Mi primer (modesto) acercamiento a la Expo

Expo 2008, Fotografía personal

Ya he manifestado en otras ocasiones mi cierto distanciamiento emocional del acontecimiento del verano aquí en Zaragoza, la Exposición Internacional 2008. Pero tengo asumido que habrá que ir a conocer tarde o temprano el tinglado. Desde luego iré tomando fotos, algunas de las cuales se podrán ver por aquí. Aunque también será posible verlas en la colección que he abierto en Flickr.

En cualquier caso, ayer sábado, ante la apertura al público del nuevo Parque “Luis Buñuel” o Parque Metropolitano del Agua, decidimos acercarnos a dar una vuelta. Bueno, dar una vuelta es un decir. Cuando vives exactamente en la esquina opuesta de la ciudad, llegar hasta el área de la Expo utilizando el transporte público es más una expedición que un paseo. Más vale llevarse un libro para matar el rato si no va uno acompañado.

Esperando al bus

En cualquier caso, cuando llegas con lo que te encuentras de forma omnipresente es con el telecabina que cruza el Ebro desde la estación de ferrocarril hasta la Torre del Agua, edifcio que domina el paisaje desde casi todas las perspectivas.

Telecabina y Torre

Ayer no íbamos a visitar la Expo. Nuestra única pretensión era dar una vuelta por el nuevo parque público, antes de recogernos a cenar en casa de unos amigos. Además, en el verano zaragozano, con la dura luz solar de estas latitudes, la única luz decente es al alba o al atardecer.

Lo más atractivo, a priori, el “canal de aguas bravas” donde el personal puede practicar rafting o piragüismo de aguas bravas. Por lo que vimos, un poco light pero… para entretenerse un rato ya valdrá. Supongo.

Rafting urbano

En Piragua

Paseamos un ratito más por el nuevo parque, que tiene pinta de ser enorme, y de que hay una enormidad de zonas o instalaciones sin terminar. Muchas cosas en obras o con una terminación provisional. Y no me quiero imaginar, lo que debe ser el mantenimiento del conjunto.

Disfrutando del atardecer.

Analizada, la situación decidimos que la mejor ruta para ir al lugar de la cena es coger un autobús al otro lado del Ebro. Así que, atravesamos el Puente del Tercer Milenio justo antes de que el Sol se escondiera en el día más largo del año. Es decir, lo más al norte posible a lo largo del año.

Puesta de sol y puente

Y junto a la parada de los autobuses, nos entretuvimos un ratito con los ingenios acuosos que el Excelentísimo Ayto. de Zaragoza ha colocado a la entrada del Pabellón Puente. En fin, que resultó entretenido.

Agua

(Todas las fotos: Pentax K10D;
SMC-DA 21/3,2 limited;
SMC-DA 70/2,4 limited)