Por fin (relativamente) solo

Viajes

Aquellos que sigáis con cierta asiduidad este Cuaderno de ruta, sabréis que hace unos días viajé a Italia por trabajo, y me tomé un par de días libres para visitar la ciudad de Venecia. Venecia es muy bonita, pero uno de los problemas que tiene es que está llena de gente. De turistas. En algunos momentos, en algunos lugares, me llegó a resultar agobiante. Lo cual no es bueno cuando lo que te apetecete es relajarte un poco.

Así que en algún momento decidí huir un poco, y siendo ya por la tarde cogí el vaporetto a las islas de Murano y Burano. En Murano aún encontré cierto lío de gente, pero en Burano y, sobretodo, en el vaporetto de vuelta a Venecia, encontré la calma que me apetecía. Y se refleja en el aspecto de las fotografías de esa hora de la tarde, entre las siete y media y las ocho y media, en que realicé la travesía. Os dejo unas fotos, al atardecer en la Laguna Veneta.

Abandonando Burano

Última parada antes de salir de Burano.

Solitario vaporetto

Solo en la cubierta, los pocos viajeros que me
acompañaban iban sentados en el interior.

Puesta de sol entre las nubes en la Laguna Veneta

Intensos colores en la puesta de sol.

Cabina del vaporetto

Pareciera que hasta el piloto está ausente.

Amarras del vaporetto

Todavía se adivina lejos la ciudad de Venecia.

Faro

Última parada antes de Venecia, el Faro de Murano.

(Todas las imagenes: Pentax K10D con
SMC-DA 21/3,2, SMC-A 50/2, SMC-A 100/4 Macro)