Libro: The Devil’s Eye

Literatura

Como es tradicional en mí durante los veranos, siempre dedico la parte central de esta calurosa estación a alguna lectura que sea fácil de leer, entretenida y refrescante. Y con frecuencia opto por el género de la ciencia ficción. Tiendo a elegir alguna space opera, que frecuentemente son más ficción que ciencia, y en esta ocasión ha sido así. Me he leído The Devil’s Eye de Jack McDevitt. Y aquí va el comentario.

The Devil’s Eye.
ISBN: 978-0-441-01635-8
Ace Books, New York

Conocí las novelas de Jack McDevitt hace unos años cuando leí Las máquinas de Dios. Con un estilo sencillo, al alcance de cualquiera, bastante ameno, mezclaba elementos estrictamente científicos, relacionados con lo que pasa en el espacio profundo, con las aventuras que un grupo de seres humanos pasaban en sus travesías espaciales. Travesías para las que, por supuesto, hay que inventar alguna forma de superar el límite de la velocidad de la luz, porque si no no hay acción que valga ante la gran duración de los viajes interestelares. Y esto hace que en la space opera tenga un mayor peso la parte ficción que la parte ciencia. Pero era muy entretenido. En un viaje a Londres, encontré en una librería algunas obras más en edición de bolsillo y, desde entonces, he ido tirando de Amazon.co.uk para ir comprando las novelitas de este autor, que son una excelente evasión, aunque con calidad irregular. Alguna ha flojeado.

De los universos en los que se mueve el autor, la novela que aquí nos ocupa es la última de las aventuras de Alex Benedict. Este es un arqueólogo de dentro de 10.000 años, en una Vía Láctea parcialmente colonizada por el ser humano, que vive en un planeta, Rimway, no muy alejado del borde galáctico, y que se dedica a pillar objetos antiguos para luego conseguir pingües beneficios con su venta a los ricachones de la galaxia. Tiene como ayudante a Chase Kolpath, una mujer de la que te enamoras de inmediato, que ejerce un doble papel como asistente y como piloto de la Belle-Marie, la nave espacial que les lleva en sus correrías por la galaxia. En sus aventuras siempre hay un punto de misterio a desentrañar, momentos de peligro, e incluso no faltan los alienígenas con quienes los humanos comparten la galaxia de formas no totalmente pacífica. Eso sí, siempre se incluye en el centro del misterio algún elemento astronómico científico sobre el que pivota la acción.

En la novela que aquí nos ocupa, nuestros héroes reciben la petición de ayuda de una escritoria de terror, que en sus investigación en Salud Afar, un planeta exterior a la galaxia, que aterrada por un tremendo descubrimiento y sin poder hacer nada por evitar las consecuencias del mismo, pide un borrado de su personalidad para poder llevar una vida distinta sin tener que soportar la carga. Nuestros héroes parten para Salud Afar donde se convierte en investigadores, son acechados por una facción corrupta de las fuerzas de seguridad del planeta, son presos, escapan, se convierten en embajadores ante los alienígenas,… de todo.

Como fondo científico, las peculiaridades de un sistema solar que por razones desconocidas se ha visto expulsado del cuerpo central de la galaxia, en la que una única estrella, una gigante, probablemente una estrella de Wolf-Rayet, situada a cientos de años-luz del planeta, es el único cuerpo celeste que brilla en las noches además del halo difuso de la galaxia. Estas estrella de gran masa, extremadamente brillantes, son fieles a aquella expresión de la cultura popular que dice “vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver”.

No es la novela más dinámica y entretenida del autor. Le cuesta entrar en acción, aunque hay una parte central muy entretenida. Atentos al intento de llegar a ponerse en órbita con un aero-taxi. También el final me ha resultado un poco pesadote. Poco a poco nos vamos dando cuenta que el auténtico protagonista de la novela no es Benedict sino la guapa Kolpath. Y lo que el final depara a esta eficaz piloto estelar no es acorde a su discreta personalidad. Pero bueno, es verano, y es entretenimiento. Nadie pretende sacar grandes conclusiones de este tipo de lecturas. Se trata de entretener las neuranas en las calurosas tardes de verano hasta que las temperaturas permiten salir a pasear un poco por las recalentadas calles de la ciudad.

Observatorio de Jungfraujoch

Los observatorios astronómico, como el que encontramos en Jungfraujoch, son necesarios para evitar las sorpresas estelares que deparan a los protagonistas de las novelas de McDevitt - Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8 Limited