Ansel Adams, el maestro de la fotografía del paisaje

Fotografía

Me resulta hasta cierto punto sorprendente que hasta el momento no haya dedicado ninguna entrada a Ansel Adams, probablemente el principal referente norteamericano en fotografía de paisaje, e incluso del mundo entero. La principal y mejor parte de su obra corresponde a sus muchos paisajes de los parques nacionales de los Estados Unidos, en su inmensa mayoría tomadas en blanco y negro.

Podéis encontrar muchos ejemplos de su obra en la página que sus herederos mantienen en internet, The Ansel Adams Gallery.

Pero el fotógrafo no se limitó a obtener impresionantes imágenes del Oeste americano. También fue un investigador y un docente en la técnica fotográfica. Para mejorar la consistencia de su obra, desarrolló un método basado en las características físicas y químicas de los medios fotográficos. La combinación de una adecuada exposición de los negativos, una depurada técnica de revelado y de copiado al ampliar, unidas a la previsualización que de la escena se ha de tener de cara al resultado final le permitió desarrollar lo que se ha dado en llamar el sistema de zonas. Tener conocimientos de este sistema, aun cuando esté pensado y desarrollado para las grandes cámaras de banco que utilizaba Adams, permite a cualquier fotógrafo conocer mejor qué puede esperar del equipo y el material fotográfico con el que está trabajando. Incluso en estos momentos en los que la imagen digital se ha ido imponiendo a gran velocidad sobre las viejas técnicas físico-químicas.

Para finalizar, me despido con una imagen en blanco y negro de un paisaje. Un poco al estilo Adams. Por cierto, actualmente es casi dogmático decir que los paisajes hay que fotografiarlos al alba y al atardecer, con la mejor luz posible. Pues Ansel Adams tomó muchas de sus más conocidas y reconocidas imágenes al mediodía. Como la que veis ahora.

Cara norte del Eiger

Cara norte del Eiger, Suiza - Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4

Álbum virtual y álbumes reales: fotografías del viaje a Suiza

Fotografía personal

Colección de Suiza 2009 en Flickr

Aunque todavía estoy trabajando algunas imágenes o variantes de algunas ya trabajadas, en la práctica ya tengo completo el reportaje fotográfico del viaje a Suiza. Ya hace unos días expuse en estas páginas las estadísticas de toma de las imágenes. Dichas estadísticas corresponden a las fotografías que podéis contemplar en la colección correspondiente en Flickr.

Pero en fotografía, para alcanzar un auténtico disfrute, el resultado no se debe quedar nunca reducido a unos cuantos píxeles contemplados a través de la ventana de un navegador de internet. Hay que pasar la imagen al papel, con una ampliación adecuada a la imagen. Desde hace un tiempo, encuentro que una forma satisfactoria de llevar al papel mis reportajes de viajes es en forma de álbum o libro de fotografías. En esta ocasión he optado por el servicio que ofrece Blurb. He puesto los dos libros que he elaborado, uno sobre los Alpes y el otro sobre las ciudades de la Mittelland, a disposición del público. Aunque dudo que nadie, aparte de mí y quizá algún acompañante, se anime a comprarlos. Pero bueno, ahí quedan como propuesta. Y a continuación, una imagen de las tapas. Los libros ya los tengo encargados. Supongo que me irán llegando a partir de la próxima semana.

Albúm Suiza 2009 - Mittelland

Albúm de Suiza 2009 - Mittelland en Blurb

Álbum de Suiza 2009 - Alpes en Blurb

Álbum de Suiza 2009 - Alpes en Blurb

Ambos libros están en formato grandote (33 x 28 cm). Y los he mandado imprimir en “Premium Paper”, que quizá es demasiado mate para mi gusto, pero tiene una calidad global bastante buena.

Así, sin más, por ahora, os dejo con otra fotografía de los Alpes suizos.

Eismeer

Niebla, seracs, grietas de glaciar,... de todo tras los gruesos cristales de la estación de Eismeer en el Jungfraujochbahn - Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8

Jodido pero contento… con mi nuevo chisme…

Informática e internet

Estaba pensando en cambiar pronto de ordenador portátil. Mi veterano iBook G4 de 12″ iba muy bien, viejecito y algo lento, pero sin dar señales de senilidad. Quizá a la vuelta del verano, este otoño… O quizá como regalo de Navidad. Pero supongo que el ser utilizado de viaje por esos mundos hace que los riesgos aumenten. Y en el hotel de Berna, después de un intento de suicidio contra el suelo de la habitación, empezó a dar algunas señales inquietantes. Algún cuelgue que otro por sorpresa y sin paliativos. Pero aguantó. Mas, nada más volver, estos cuelgues empezaron a hacerse más frecuentes y a suponer una amenaza real para cualquier tarea seria que quisiera comenzar. Jodido.

Así que nada… Me he rascado el bolsillo, he permanecido fiel a la marca y me he agenciado un MacBook Pro de 13,3″, de lo más mono. No me gusta mucho que tenga la pantalla brillante. Para el tema de las fotos, no conviene nada. Pero la verdad es que es un mal muy extendido. Y el Mac OS X es una gozada de sistema operativo. No me apetecía nada volver a enfrentarme a Windows. Y Linux… pues tienen buenas intenciones pero a la hora del día a día, como experiencia de usuario,… no tiene nada que ver. Y ayer me llegó. Y he estado configurándolo a mi gusto. Contento, pues.

A ver si me dura como mínimo lo mismo y con el mismo nivel de satisfacción que el viejo iBook. Os dejo con una imagen del viaje.

Münsterpromenade

Mirando al Aare desde la Münsterpromenade, Berna (Suiza) - Pentax K10D, SMC-M 200/4

La fotografía en el cine: Los puentes del Madison

Cine, Fotografía

Ayer sábado, por la tarde, estaba yo relajado en casa. Como el calorcito del verano hace que no apetezca salir hasta muy avanzada la velada del fin de semana, andaba yo haciendo cosas diversas y viendo la tele a ratos. En una de estas, aparecen en uno de los canales de la televisión por satélite las imágenes de Clint Eastwood, representando a un fotógrafo que trabaja para National Geographic, flirteando con una madura Meryl Streep. Se trataba, claro está, de Los puentes de Madison. ¿Cómo se me ha podido olvidar hasta este momento este filme a la hora de incluirlo en mi lista de películas relacionadas con la fotografía? Así que, aquí lo tenéis ya.

Como el largometraje tiene como fondo los puentes cubiertos del Condado de Madison, Iowa, os dejo con algún puente cubierto, pero a este lado del charco, en Suiza.

Pont de Berne

Pont de Berne, Friburgo, Suiza - Panasonic Lumix LX3

CineTren: Esta tierra es mía

Cine, Trenes

Ayer, mientras realizaba unas compras en la FNAC con unas amistades, nos pusimos a hablar de cine. En concreto, comenzamos a hablar de Charles Laughton, un actor muy especial tanto por su físico como por su carácter y al que además debemos también una película muy particular e inquietante. Pero yo no pude más que hacer una especial referencia a dos de sus películas. Una es Testigo de cargo, donde hace ese magnífico abogado de débiles coronarias y fuerte personalidad, un papel antológico. La otra es Esta tierra es mía, en la que siempre me ha emocionado la clase final a los alumnos del maestro de escuela condenado por los nazis recitándoles la declaración de los derechos del hombre.

Y hoy, recordando la conversación, he recordado asimismo que esta última película tiene algunas escenas y motivos ferroviarios. Así que he decidido incluirla en mi lista dedicada al ferrocarril en el séptimo arte. Si os interesa el tema, no dejéis de leer mi breve reseña.

Y os dejo con una fotografía ferroviaria, claro.

La flecha roja

Una de "las Flechas Rojas", automotores para el servicio de ferrocarril regional que en su momento alcanzaron la escalofriante velocidad de 125 km/h, en la Verkehrshaus de Lucerna - Panasonic Lumix LX3

Algunas estadísticas… de mis fotos en Suiza

Fotografía personal, Viajes

No sé si son fruto del azar, de un patrón consciente, del capricho que me invade en cada momento o de qué, pero a partir de los datos EXIF de las fotos “válidas” de mi viaje a Suiza, he sacado unas estadísticas de mi forma de fotografiar. En primer lugar, para entender algunas cosas veamos qué equipo he llevado.

Son fotos “válidas” aquellas que tras revisar todos los fotogramas tomados en formato RAW han sido procesadas para obtener un formato de “exhibición” por decirlo de alguna forma.

En total, en mi carpeta correspondiente tengo 428 imágenes.

En el bolsillo, me he llevado la Panasonic Lumix DMC-LX3, una cámara de la que desde mi viaje a París de este invierno donde fue mi cámara principal, me he separado muy poco. Antes, las cámaras compactas las llevaba un poco como de reserva o como cámaras secundarias para determinados momentos del viaje. Pero ahora le concedo bastante protagonismo. Esta cámara tiene un objetivo con focales equivalentes al formato de 35 mm entre 24 mm y 60 mm. En ella se pueden utilizar tres formatos de imagen: 3:2, 4:3 y 16:9. Ya adelanto que el 3:2 no le he usado en esta cámara.

En total, 231 imágenes (54%) están tomadas con la LX3.

Conjunto funerario

La gran luminosidad del objetivo, su razonable buen comportamiento a ISOs moderamente altas, y su discreción hacen de la LX3 una cámara ideal para interiores, como en la catedral de Friburgo.

Como cámara presuntamente principal he llevado una Pentax K10D, con cinco objetivos de focal fija (entre paréntesis la focal equivalente en 35 mm): 21 (32), 40 (60), 70 (105), 100 (150) y 200 (300) mm. Estos dos últimos, viejos objetivos de enfoque manual, me los lleve con la intención de usarlos esporádicamente, especialmente en los Alpes.

En total, 197 imágenes (46%) están tomadas con la K10D.

Jungfrau

Si quiero fotografiar con focales largas, la K10D es obligatoria como a la hora de obtener detalles de la Jungfrau.

Una conclusión que se puede sacar es que cuando una compacta es buena, pensada para el fotógrafo, en muchas ocasiones es suficiente para obtener las imágenes que quieres, y además es más discreta y más cómoda de llevar. Por eso, la usado bastante.

En cuanto a las focales utilizadas, utilizaré como referencias los extremos del objetivo de la compacta y los objetivos fijos de la réflex. Siempre daré las focales equivalentes en 35 mm, para estandarizar el asunto:

Entre 24 y 28 mm (gran angular): 97 imágenes (87 de ellas a 24 mm).

Entre 30 y 39 mm (angular): 40 imágenes.

Entre 41 y 60 mm (estándar): 171 imágenes (79 con la LX3 en 60 mm y 68 con el objetivo fijo de la K10D).

105 mm: 68 imágenes.

150 mm: 8 imágenes.

200 mm: 31 imágenes.

Mi sensación es que para mí, las focales de interés serían un gran angular entre 24-28 mm, una focal estándar y un teleobjetivo en torno a los 100 mm. No hace falta que me vuelva a llevar dos teleobjetivos. Con uno es suficiente. También se nota que cuando tienes un objetivo de focal variable o zoom, lo que más se usan son las focales extremas. Con la focal con la que me siento más cómodo (esto ya lo sabía, es con la estándar, entre 40 y 60 mm. Pero evidentemente, el gran angular tiene siempre un gran interés en viaje.

Spreuerbrücke

Mis focales reinas, las focales estándares, como el 40 mm (60 mm equivalente 35 mm) que obtuvo esta imagen de uno de los puentes de Lucerna.

En cuanto a la orientación de la imagen, 381 son apaisadas y 47 verticales.

En lo que se refiere al formato, teóricamente todas las de la K10D tendrían que ser 3:2, pero no es así porque muchas de las verticales las recorto a 4:3. El 3:2 no me gusta en vertical. Así que el conjunto queda así:

3:2 – 147 imágenes, casi todas ellas apaisadas.
4:3 –  65 imágenes, las dos terceras partes de ellas aproximadamente verticales.
16:9 – 213 imágenes, casi todas ellas de la LX3, aunque también algún recorte de la K10D y alguna composición panorámica de varias fotos.

Probablemente, todo esto a la mayor parte de vosotros os haya parecido un rollo. Pero a mí me ha hecho pensar. Sobre todo, de cara a lo que viene siendo mi obsesión últimamente. ¿Cuál es el equipo idóneo a llevar de viaje que de la mejor calidad con el menor volumen y peso posible? ¿Alguna idea?

Olympus E-P1 y Leica D-Lux 4 (Casinoplatz)

El clon de Leica de mi LX3 y, en primer plano, la novísima Olympus Pen E-P1. ¿Irán por aquí los tiros del equipo ideal del viajero comodón?

Fly me to the moon…

Ciencia

Es la canción de moda en los últimos días. No hay emisora de radio o programa de televisión en la que no la pongan aunque sea brevemente. Su primera estrofa dice…

Fly me to the moon
Let me sing among the stars
Let me see what spring is like
On Jupiter and Mars.

(Llévame a la luna,
déjame cantar entre las estrellas,
déjame ver cómo es la primavera
en Júpiter y Marte)

La puso de moda Frank Sinatra, aunque la cantaron muchos otros, pero yo siempre prefiero la sosita pero agradable versión de Astrud Gilberto. Menos llamativa, menos fogosa, pero más adaptada a una escucha tranquila e íntima. Algo que pienso que pide el romanticismo de la canción. Que por cierto, originalmente se titulaba In other words.

Pero lo cierto es que no se ha puesto de moda por que por fin el amor haya triunfado en el mundo y nos haya transportado a las estrellas en un éxtasis de romanticismo universal. Es que hoy se cumplen 40 años del alunizaje de Neil Armstrong y Buzz Aldrin, miembros de la expedición Apollo XI. Lo que se ha dado en llamar la mayor gesta de la humanidad. A mí me entra alguna duda de que no hay otras gestas más importantes. Pero hasta la fecha ha sido la más llamativa. Y además… retransmitida por televisión. Lo que marca mucho.

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Aprovecho la generosidad de la NASA con sus imágenes para colocar esta de Buzz Aldrin; su gran venganza por haber sido el segundo hombre en pisar la Luna fue que le puso a Armstrong la cámara, una Hasselblad, en las manos y, por lo tanto, es él el que aparece en la mayor parte de las fotos. Un cachondo, el tío; me cae mejor que el estirado de su compañero.

Una de las cuestiones que más se plantean en los medios de comunicación es la eterna pregunta de los grandes acontecimientos. ¿Te acuerdas de aquel día? ¿Te acuerdas de lo que hacías aquel día? Bien, pues yo recuerdo dónde estaba. De vacaciones. En un modesto apartamentito en Benicarló. Pero no recuerdo nada de aquello. Probablemente, en aquellos modestos pisos de pescadores, cuyos propietarios alquilaban a los veraneantes para complementar sus ingresos durante el verano, ni siquiera había televisión. Y además, pues sólo tenía… pocos años. Los que fueran.

Así que nada. Feliz aniversario a todos; por “nuestra” gloriosa gesta. Os dejo una imagen de nuestro satélite. Veremos cuando otro ser humano vuelve a pisarlo.

Luna

El creciente lunar sobre el Monasterio nuevo de San Juan de la Peña - Canon EOS 40D, EF 70-210/3,5-4,5 USM

Viajando en tren por Suiza

Trenes, Viajes

En mis vacaciones por Suiza, hemos utilizado fundamentalmente el ferrocarril para movernos por el país. Esta opción depende mucho del tipo de viaje que quieras hacer. Introducirte en zonas rurales, detenerte más en el conjunto del paisaje del país quizá lleve a considerar el coche como una mejor opción. Pero dada la rapidez, eficacia y abundancia de los trenes suizos, utilizando el transporte público te puede llevar a conocer muchas partes del país.

Zürich Hauptbahnhof

Dos trenes Intercity estacionados en Zürich Hauptbahanhof - Panasonic Lumix LX3

En Suiza hay una compañía grande de ferrocarril, los Ferrocarriles Federales Suizos (SBB). Pero también hay un sinnúmero de compañías que realizan servicios locales o regionales, o bien, con anchos de vía métrica en los paisajes más accidentados.

Estación

Interregio con destino Berna y Ginebra aeropuerto dispuesto para salir de la estación de Lucerna - Panasonic Lumix LX3

Hacia Zermatt en el Matterhorn Gotthard Bahn

Ferrocarril de vía métrica, con tramos de tracción a cremallera, del Matterhorn Gotthard Bahn que une Visp con Zermatt - Panasonic Lumix LX3

También hay que considerar los ferrocarriles locales de cremallera para ascender por los terrenos más escarpados para ascender los terrenos más elevados como puede ser al Gornegrat o al Jungfraujoch.

Gornergrat Bahn

Unidad eléctrica con motores trifásicos y tracción de cremallera del Gornergrat Bahn en la estación de Gornegrat a 3.089 metros de altitud - Pentax K10D, SMC-DA 21/3,2 Limited

Berner Oberland Bahn en Lauterbrunnen

Trenes del Bern Oberland Bahn en la estación de Lauterbrunnen con el Breithorn al fondo - Panasonic Lumix LX3

Jungfraubahn

Unidad eléctrica con motores trifásicos y tracción de cremallera del Jungfraubahn en la estación de Kleine Scheidegg - Panasonic Lumix LX3

Todos estos ferrocarriles comparten esas características de eficacia, puntualidad y frecuencia. Y todas están integradas en un sistema tarifario común, que en algunas ocasiones incluyen otro tipo de transportes como los barcos que recorren los principales lagos del país comunicando las localidades ribereñas. Uno puede consultar cómodamente los horarios y las relaciones en la página en internet de la SBB. También, todas las estaciones tienen en sus servicios de información pequeños folletos con las tablas horarias que unen esa estación con casi todo el resto del páis.

Zürichsee

Pequeño vapor de línea regular en el Zürichsee - Pentax K10D, SMC-M 200/4

Pero, ¡ay!, también comparten todos estos idílicos ferrocarriles otra característica común. Y es que son caros. Muy caros incluso cuando nos metemos en los ferrocarriles de montaña. Por poner un ejemplo, el trayecto ida y vuelta entre Berna y el Jungfraujoch a 3.471 metros de altitud, vía Interlaken Ost – Lauterbrunnen/Grindelwald – Kleine Scheidegg, cuyo billete podemos comprar tranquilamente en cualquier dispensador automático de Berna, y que implica coger un mínimo de cuatro trenes distintos, cuesta la friolera de 233,80 CHF. En euros, nada más y nada menos que 153,86 EUR. Más de 25.000 de las antiguas pesetas. Por ello, conviene prever la adquisición con antelación del Swiss Pass, con distintos períodos de validez, que permite viajar por la mayor parte de las líneas normales sin más costes que el de compra de la tarjeta, 376 CHF para la de ocho días (247,45 EUR). También suele proporcionar descuentos del 50% en muchas de las líneas más turísticas, así como en teleféricos y telecabinas de destintos lugares. Así, en el ejemplo puesto, no habríamos de pagar nada más por el trayecto Berna – Lauterbrunnen/Grindelwald, y la mitad entre Lauterbrunnen/Grindelwald y el Jungfraujoch.

También es válida para los transportes urbanos de las principales ciudades, o permite el uso de los mismos con sustanciososo descuentos.

General Guisan Quai

Tranvía urbano a orillas del Zürichsee en la ciudad de Zürich - Panasonic Lumix LX3

Drahtseilbahn Marzili

Funicular de Marzili en el centro de Berna - Panasonic Lumix LX3

La fotografía en el cine: Lost in Translation

Cine, Fotografía

Hoy es sábado, pero formalmente estoy todavía de vacaciones. El lunes ya no, pero hoy sí. Así que voy a pasar de dar las “noticias del sábado”. A cambio, una propuesta cinematográfica.

Me había despistado yo con esta película. No recordaba yo que tenía relación con la fotografía. Lo normal es que hubiera entrado antes en mi lista de películas dedicada a la representación de la fotografía en el cine. Más porque es una de las películas que con más cariño recuerdo de la presente década que ya casi se nos acaba. Con motivo de la película japonesa que vi al principio de esta semana, he repasado otros filmes de ese origen o con ese ámbito. Y entonces decidí volver a ver la película de Sofia Coppola. Y ahí estaban las relaciones. El marido fotógrafo, la sesión de fotos vaso de güisqui en mano, “todas las chicas queremos ser fotógrafas en algún momento”,…

Así que Lost in Translation ha entrado en mi lista de La fotografía en el cine. Podéis acceder directamente en este enlace.

Si en algún sitio he encontrado japoneses por doquier ha sido en mi último viaje por Suiza. Cierto es que preferían las montañas a las ciudades. Yo aquí os dejo alguna vista de Basilea, y del Rin.

Rin

El Rin a su paso por Basilea, Suiza - Panasonic Lumix LX3

PhotoEspaña 2009,… o un día de calor en Madrid

Arte, Fotografía

Hacía años que no iba a visitar las exposiciones de PhotoEspaña. Este festival de fotografía comenzó hace unos 11 ó 12 años, y en sus primeros años fui en un par de ocasiones a ver las exposiciones. Pero luego me empezó a dar pereza. La verdad es que en Madrid, en junio y julio, hace un calor horrible. No peor que en Zaragoza, pero es que en mi casa no me pego el día de una lado para otro viendo fotos sin sentarme durante horas. Pero este año me ha apetecido ir. Y como todavía estoy de vacaciones… pues ayer estuve de exposiciones de fotografía.

Para empezar, hay que decir que hay un montón de exposiciones, y que en un día no da tiempo a todas. Desde luego no a ver las que este año han puesto en Lisboa o en Cuenca. Y no porque no apetezca ir a estas ciudades. Es que no pillan tan a mano como Madrid, que llegas en 1h 20m en el AVE. También hay muchas exposiciones en lo que llaman Festival Off, fundamentalmente en galerías de arte. Pero es difícil seleccionar, así que finalmente te dedicas a la sección oficial, que ni siquiera esto te da tiempo a verlo en un día. Lo que he visto es lo que se puede ver haciendo un circuito que empieza y termina en torno a Atocha, y cuyos extremos más alejados están en la FNAC de Callao y en el Teatro Fernán Gómez de la Plaza de Colón.

No voy a entrar a detallar con detalle todo lo visto. Me voy a dedicar un poquito a lo anecdótico. Es que es verano y estoy un poco tierno. La visita comenzó por el Centro de Arte Reina Sofía donde, aunque sólo vayas a visitar las exposiciones temporales, te cobran los seis euros de rigor de la entrada. Mucho morro. Puestos en estas, te paseas un poco por la salas de exposición permanente. Algo que pagas luego, cuando te das cuenta de que no te va a dar tiempo a ver todo lo que quieres en un día.

Centro de Arte Reina Sofía

Audiovisual de la exposición de Walid Raad, The Atlas Group, en el Centro de Arte Reina Sofia - Panasonic Lumix LX3

Centro de Arte Reina Sofía

Famoso cuadro de Dalí en el Centro de Arte Reina Sofía - Panasonic Lumix LX3

La segunda etapa, el Jardín Botánico, lugar ideal para visitar al final de la tarde, pero que en el bochornazo del mediodía madrileño, pues… bueno,… menos.

Jardín botánico

Las exposiciones del Jardín Botánico no despertaron mucho mi interés, pero las plantas estaban bonitas - Panasonic Lumix LX3

Tras pasar por el Museo de Colecciones ICO para admirar las siempre interesantes imágenes de Dorothea Lange, me dirijo hacia la Plaza del Callao para ver lo que se presenta en la FNAC, que es muy interesante, Olivia Arthur mostrándonos la realidad de las mujeres iraníes, más allá de lo que significa el velo. Y después a comer.

FNAC Callao

Cuando visito las exposiciones de la FNAC de Zaragoza nunca hay nadie,... y en Madrid,... pues tampoco - Panasonic Lumix LX3

Después de comer, selecciono tres salas que no cierran al mediodía. La Fundación Telefónica, una sala que no me gusta nada, presenta a Gerhard Richter con sus fotografías pintadas. A este autor lo vi en Viena como pintor y me gustó mucho. Pero esta historia de las fotografías pintadas no me ha convencido gran cosa. Después a la Casa de América y al Teatro Fernán Gómez. En este último, la exposición sobre los años 70 me recuerda lo visto en París este invierno sobre los años 70 en la fotografía americana. La de ayer no está mal… pero sin el nivel de aquella.

Sala de Exposiciones del Teatro Fernán Gómez

Bajada a la sala de exposiciones del Teatro Fernán Gómez en la Plaza de Colón - Panasonic Lumix LX3

Una vez abiertas el resto de las salas a partir de las 17 horas, visito la Sala Alcalá 31 con una exposición estelar dedicada a Annie Leibovitz. No es nueva para mí esta exposición ya que tengo el libro en la que se basa, A Photographer’s Life. Pero siempre es una gozada ver las imágenes de la fotógrafa norteamericana en gran formato. Una vuelta por las salas de exposiciones del Círculo de Bellas Artes, y termino mi jornada fotográfica en el Instituto Cervantes, con una exposición llamada Resiliencia, que nos presenta el trabajo de varios fotógrafos del otro lado del charco, y que me gustó bastante. Me compré el catálogo de esta última exposición. Y ya está… hasta otro año.

Sala Alcalá 31

En la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid encontramos la exposición estelar de Annie Leibowitz; la más concurrida con ventaja - Panasonic Lumix LX3

Círculo de Bellas Artes

Yo mismo con mi mecanismo en el Círculo de Bellas Artes - Panasonic Lumix LX3

Instituto Cervantes - Resiliencia

De lo que más me gustó, esta Resiliencia en el Insitituto Cervantes - Panasonic Lumix LX3

Despedidas (2008)

Cine

Despedidas (Okuribito, 2008), 14 de julio de 2009.

En la siempre difícil y desértica cartelera de verano, después de leer un poquito las críticas de los últimos días, optamos por ir a ver esta película japonesa que llegaba precedida por su éxito en los Oscars de este último años. Con el cine asiático nunca se sabe, pero cuando no se trata de raras películas de terror, no puede descartarse que pueda estar bien. Y lo que resultó fue…

Este filme, dirigido por Yôjirô Takita, trata de un drama con alguna nota de leve humor en el que un joven músico, un violonchelista, se encuentra de repente sin trabajo por la disolución de la orquesta en la que trabajaba, recién casado, y con el convencimiento de que su calidad como músico no le va a llevar muy lejos. Ante esta situación, abandonan Tokio para volver al pueblo de sus orígenes, a la casa de su madre, y allí rehacer su vida. La cuestión es que el trabajo que le surge, aunque bien pagado, es de amortajador de cadáveres. Parece que en el ámbito del budismo japonés, el amortajamiento del cadáver es muy importante, pero al mismo tiempo existen un buen número de tabúes sobre la trabajo. Esto lleva a una serie de desarrollos en su vida, en lo que fue su pasado, en lo que puede ser su futuro, y en su relación con los que le rodean.

Visualmente, la película es muy bonita. Las escenas de embalsamamiento parecen coreografías, dada la precisión de los movimientos y la coordinación de las posiciones. Al mismo tiempo, tanto los decorados como el entorno de una ciudad de provincias japonesa nos ayudan a situarnos ambientalmente, al mismo tiempo que participan de una estética que nos ayuda a meternos en los sentimientos que busca provocar la película. El resultado es casi poético; tanto en la estética como en la ética del filme. Además se ve apoyada por una estupenda banda sonora, basada especialmente en la música de violonchelo.

El protagonista de la película, Masahiro Motoki, está muy, muy bien. Te lo crees en todo momento. Su variada expresividad, incluso para un europeo que no está acostumbrado al rostro de los asiáticos, ayuda a que diga mucho incluso sin diálogos. También estupendos el jefe del chico, interpretado Tsutomu Yamazaki, así como la secretaria de la empresa ¡qué bien me ha caído este personaje!, interpretada por Kimiko Yo, que provocan las mejores interacciones entre sí y con el protagonista. La chica, la mujer del protagonista, interpretada por la guapa Ryoko Hirosue, no está mal aunque resulta quizá en exceso blandita, aunque en buena parte puede deberse al doblaje español que no me ha convencido un pelo en este personaje.

En resumen, una película bastante recomendable, especialmente para quienes se quieran salir de los trillados senderos del cine occidental, sin que resulte un producto lo suficientemente extraño como para que no llegue al espectador occidental. Yo le pongo un ocho, con la misma nota en la dirección y un nueve en la interpretación.

A falta de imágenes de los montes japoneses nevados, nos conformaremos con los montes suizos nevados. Al cabo, había tantos japoneses en los Alpes como en Japón. Tengo yo la sensación,… vamos,…

Ibón en Trockerner Steg

Ibón en Trockerner Steg, Zermatt, Suiza - Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8 Limited (composición de dos fotogramas)

Libros de vacaciones: El otoño alemán y 97 segundos

Literatura

Para este viaje a Suiza que ya ha pasado me llevé dos libros para los ratos muertos y, especialmente, para los desplazamientos. Los dos de autores españoles, aunque de tono muy distinto. Ahí va el comentario.

En primer lugar, me leí El otoño alemán de Eugenia Rico.

El otoño alemán.
Sevilla: Algaida Eco, 2009.
ISBN 978-84-987-7221-0

Se trata de un drama, en el que una mujer alemana en sus treintaytantos recuerda en flashback los acontecimientos que sucedieron cuando era una joven que acababa de terminar la universidad, en Alemania a finales de verano principios de otoño, en el que se reúne con otros amigos en una fiesta que acaba durando una semana, y que culmina con la trágica muerte de su mejor amiga, una española que conoció de Erasmus en Francia. Paralelamente, esta mujer alemana va narrando sus descubrimientos de aquella época sobre la vida de su abuela en tiempos del nazismo, con un pretendido paralelismo entre el pasado y el presente.

La novela se lee bien, pero la verdad es que comienza fuerte y luego va perdiendo intensidad conforme va narrando lo sucedido en aquella semana alemana. También sufre en parte de abusar de los tópicos sobre el carácter de las personas en función de su nacionalidad, lo que de alguna forma hace que los personajes pierdan fuerza al perder parte de su personalidad diluida en ese tópico. El final dramático de la joven española también resulta un poco desconcertante, tanto por la naturaleza de su muerte como por las reacciones del resto de los personajes.

No obstante, es un drama que se lee bien, que tiene su interés y que puede valer para la temporada veraniega.

En segundo lugar, no he terminado de leer, ni creo que lo haga, 97 segundos de Ángel Gutiérrez y David Zurdo.

El otoño alemán.
Sevilla: Algaida Eco, 2009.
ISBN 978-84-987-7221-0

Me parece mentira que para escribir semejante tontada hagan falta dos autores, dos escritores. Estos dos autores perpetran un relato a medias entre la ciencia ficción y las novelas de espionaje, a propósito de un presunto y sorprendente descubrimiento hecho en la luna por la tripulación del Apollo XI durante el primer alunizaje del hombre en nuestro satélite. El hecho de que estemos a punto de celebrar el 40º aniversario de aquel suceso, hizo que me pareciera adecuado el acercarme a este título.

Pero es una catástrofe. Los personajes son tópicos y lineales. Las situaciones vulgares. Parece sacado de una película barata de espías. Es como un refrito de telefilmes de tres al cuarto con sus situaciones estandarizadas y sus personajes tipo de cartón piedra. Y algunas situaciones ridículas. ¿Alguien se puede imaginar que una joven de los años 60 en España que se queda sin novio porque lo matan torturándolo acabe casada con un tipo que se dedicaba a torturar? Y más tonterías… agujeros negros, viajes en el tiempo, los malos de los militares americanos,…

Llegó un momento que me dio tanta vergüenza las tontadas que estaba leyendo que lo mandé a paseo. Así que ya sabéis. Huid de esta novela como de la peste.

Ferrocarril de Gornergrat y Matterhorn

El ferrocarril de Gornergrat tiene como fondo el espectacular Matterhorn - Panasonic Lumix LX3