Fly me to the moon…

Ciencia

Es la canción de moda en los últimos días. No hay emisora de radio o programa de televisión en la que no la pongan aunque sea brevemente. Su primera estrofa dice…

Fly me to the moon
Let me sing among the stars
Let me see what spring is like
On Jupiter and Mars.

(Llévame a la luna,
déjame cantar entre las estrellas,
déjame ver cómo es la primavera
en Júpiter y Marte)

La puso de moda Frank Sinatra, aunque la cantaron muchos otros, pero yo siempre prefiero la sosita pero agradable versión de Astrud Gilberto. Menos llamativa, menos fogosa, pero más adaptada a una escucha tranquila e íntima. Algo que pienso que pide el romanticismo de la canción. Que por cierto, originalmente se titulaba In other words.

Pero lo cierto es que no se ha puesto de moda por que por fin el amor haya triunfado en el mundo y nos haya transportado a las estrellas en un éxtasis de romanticismo universal. Es que hoy se cumplen 40 años del alunizaje de Neil Armstrong y Buzz Aldrin, miembros de la expedición Apollo XI. Lo que se ha dado en llamar la mayor gesta de la humanidad. A mí me entra alguna duda de que no hay otras gestas más importantes. Pero hasta la fecha ha sido la más llamativa. Y además… retransmitida por televisión. Lo que marca mucho.

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Aprovecho la generosidad de la NASA con sus imágenes para colocar esta de Buzz Aldrin; su gran venganza por haber sido el segundo hombre en pisar la Luna fue que le puso a Armstrong la cámara, una Hasselblad, en las manos y, por lo tanto, es él el que aparece en la mayor parte de las fotos. Un cachondo, el tío; me cae mejor que el estirado de su compañero.

Una de las cuestiones que más se plantean en los medios de comunicación es la eterna pregunta de los grandes acontecimientos. ¿Te acuerdas de aquel día? ¿Te acuerdas de lo que hacías aquel día? Bien, pues yo recuerdo dónde estaba. De vacaciones. En un modesto apartamentito en Benicarló. Pero no recuerdo nada de aquello. Probablemente, en aquellos modestos pisos de pescadores, cuyos propietarios alquilaban a los veraneantes para complementar sus ingresos durante el verano, ni siquiera había televisión. Y además, pues sólo tenía… pocos años. Los que fueran.

Así que nada. Feliz aniversario a todos; por “nuestra” gloriosa gesta. Os dejo una imagen de nuestro satélite. Veremos cuando otro ser humano vuelve a pisarlo.

Luna

El creciente lunar sobre el Monasterio nuevo de San Juan de la Peña - Canon EOS 40D, EF 70-210/3,5-4,5 USM