Despedidas (2008)

Cine

Despedidas (Okuribito, 2008), 14 de julio de 2009.

En la siempre difícil y desértica cartelera de verano, después de leer un poquito las críticas de los últimos días, optamos por ir a ver esta película japonesa que llegaba precedida por su éxito en los Oscars de este último años. Con el cine asiático nunca se sabe, pero cuando no se trata de raras películas de terror, no puede descartarse que pueda estar bien. Y lo que resultó fue…

Este filme, dirigido por Yôjirô Takita, trata de un drama con alguna nota de leve humor en el que un joven músico, un violonchelista, se encuentra de repente sin trabajo por la disolución de la orquesta en la que trabajaba, recién casado, y con el convencimiento de que su calidad como músico no le va a llevar muy lejos. Ante esta situación, abandonan Tokio para volver al pueblo de sus orígenes, a la casa de su madre, y allí rehacer su vida. La cuestión es que el trabajo que le surge, aunque bien pagado, es de amortajador de cadáveres. Parece que en el ámbito del budismo japonés, el amortajamiento del cadáver es muy importante, pero al mismo tiempo existen un buen número de tabúes sobre la trabajo. Esto lleva a una serie de desarrollos en su vida, en lo que fue su pasado, en lo que puede ser su futuro, y en su relación con los que le rodean.

Visualmente, la película es muy bonita. Las escenas de embalsamamiento parecen coreografías, dada la precisión de los movimientos y la coordinación de las posiciones. Al mismo tiempo, tanto los decorados como el entorno de una ciudad de provincias japonesa nos ayudan a situarnos ambientalmente, al mismo tiempo que participan de una estética que nos ayuda a meternos en los sentimientos que busca provocar la película. El resultado es casi poético; tanto en la estética como en la ética del filme. Además se ve apoyada por una estupenda banda sonora, basada especialmente en la música de violonchelo.

El protagonista de la película, Masahiro Motoki, está muy, muy bien. Te lo crees en todo momento. Su variada expresividad, incluso para un europeo que no está acostumbrado al rostro de los asiáticos, ayuda a que diga mucho incluso sin diálogos. También estupendos el jefe del chico, interpretado Tsutomu Yamazaki, así como la secretaria de la empresa ¡qué bien me ha caído este personaje!, interpretada por Kimiko Yo, que provocan las mejores interacciones entre sí y con el protagonista. La chica, la mujer del protagonista, interpretada por la guapa Ryoko Hirosue, no está mal aunque resulta quizá en exceso blandita, aunque en buena parte puede deberse al doblaje español que no me ha convencido un pelo en este personaje.

En resumen, una película bastante recomendable, especialmente para quienes se quieran salir de los trillados senderos del cine occidental, sin que resulte un producto lo suficientemente extraño como para que no llegue al espectador occidental. Yo le pongo un ocho, con la misma nota en la dirección y un nueve en la interpretación.

A falta de imágenes de los montes japoneses nevados, nos conformaremos con los montes suizos nevados. Al cabo, había tantos japoneses en los Alpes como en Japón. Tengo yo la sensación,… vamos,…

Ibón en Trockerner Steg

Ibón en Trockerner Steg, Zermatt, Suiza - Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8 Limited (composición de dos fotogramas)

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