Otoño, definitivamente

Ciencia

Octubre ha sido raro. De verdad, raro. Temperaturas tibias. Casi cálidas. Y ambiente de primavera. Con todo lo malo que eso conlleva. La sensación de cansancio, la modorra, los cambios de humor,… a mí no me gusta mucho la primavera. Lo de que la sangre altera es cierto, biológicamente hablando. En cuanto a su relación con el afán humano de aparearse especialmente en esa época… creo que hay para todos los gustos. Pero principalmente opino que una de las características del ser humano es que “eso”… si estamos de buen humor, siempre apetece.

El otoño se asocia frecuentemente con aspectos negativos de la vida. Con la vejez. Con el apagamiento de la vida. Con la llegada del tiempo desapacible. La caída de las hojas… Todas esas cosas. Chico. Pues a mí las hojas caídas me gustan.

Hojas (Cementerio Père Lachaise)

Cementerio del Père-Lachaise, París (Francia) - Panasonic Lumix LX3

Por otra parte, después de la sequía del verano, especialmente severa este año, aumentan las oportunidades de lluvia. Y justamente esa lluvia es la promesa del renacer de la vida más adelante. La vida que aparece en primavera se gesta durante el otoño y el invierno. No son un final, aunque se utilizan como tales metáforas. Sólo son un paso más en el ciclo anual. Para mí, con el frescor del aire, un momento para sentirme más activo, para emprender proyectos. Es el auténtico principio del año. De hecho siempre me ha parecido una tontería eso de comenzar el año en el momento de más frío y menos luz. Por lo menos en el hemisferio norte, que es donde se decidieron estas cuestiones.

Detrás de los cristales llueve y llueve

Cae la lluvia en un pinar de la ciudad de Huesca - Panasonic Lumix LX3

Y por otra parte, está la luz. Para mí, en estas latitudes donde vivo, en el valle del Ebro, es el momento del año donde la luz es más hermosa. Cuando las tardes presentan unos atardeceres más hermosos. Cuando los amaneceres se vuelven de un rojo intenso si el día está tranquilo, o de tonos suavemente dorados si el viento y la lluvia han arrastrado la suciedad de la atmósfera. Y si hay suerte, es el momento de ver los más fabulosos arcos iris, cuando la luz rasante del sol del amanecer se dispersa en los millones de gotas suspendidas en una aurora llena del aerosol de la lluvia.

No sé. Me alegro de que por fin haya llegado ya el otoño. Pero durará tan poco…

Arco iris... doble

Un hermoso arco iris doble en el amanecer en las Canteras, cerca de Almudévar (Huesca) - Panasonic Lumix LX3

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