El pronostico lo decía. Lluvia en Oslo. Nada grave. Calabobos de vez en cuando. Con el chubasquero suficiente.
Por la mañana voy al parque y al museo Vigeland. Todo en torno a un escultor noruego. El parque es bonito, pero la escultura, un poco aparatosa, no me dice mucho. Encima está lleno de grupos de los cruceros. Supongo que los traen aquí por que no se paga entrada y están más controlados que por el centro de la ciudad.
Sin embargo, el museo que nos es muy grande tiene obras del mismo autor que me gustan mucho más. Y no hay casi nadie. Qué cosas.



