[TV] Cosas de series; comedia británica, policías suecos y médicos coreanos

Televisión

Trío de series que vi antes de irme de vacaciones a Portugal, o que terminé de ver durante ese viaje. Normalmente, cuando voy de viaje, me llevo episodios de series descargados en la tableta personal. Y antes de dormir veo un ratito. Si tengo poco sueño, un episodio. Si me entra más sueño,… a veces tengo que volver a verlo al día siguiente porque me quedé dormido viéndolo y no me acuerdo de nada… Pero en fin.

The Duchess es una comedia de situación británica en Netflix, razonablemente entretenida, aunque no tan brillante como otros productos similares que nos llegan desde las islas Británicas. Creada y protagonizada por la canadiense Katherine Ryan, nos habla de una madre soltera, que tuvo a su hija cuando era una groupie de un grupo de pop masculino, por sus relaciones con el líder del grupo, un destalentado informal de mucho cuidado. Educada de modo informal y con una relación especial con su madre, la niña va creciendo, tiene nueve años, y empieza a aspirar en una vida más convencional, lo cual no será fácil. En medio están el padre, el amante de la protagonista, y las amistades y relaciones que les rodean. Se deja ver bien. Son sólo 6 episodios de unos 25 minutos. Y… bueno… si no existiera tampoco pasaría nada. Curiosamente, en la versión doblada en castellano le cambian el título, y en lugar de duquesa la convierten en marquesa. Qué raros son los de los títulos en versión doblada.

Las novelas de Wallander suelen transcurrir en Ystad (foto del encabezado), a unos 60 km de Malmoe (resto de las fotos). Pero en esta aventura del joven Wallander es esta última ciudad la protagonista.

El detective Kurt Wallander de la policía sueca, personaje creado por el escritor ya fallecido Henning Mankell, ha sido ya objeto de adaptaciones televisivas, tanto en su país como en el Reino Unido, donde fue encarnado por Kenneth Branagh. Una serie que no estaba mal. A mí, el género negro nórdico no me entusiasma en exceso, aunque tiene obras interesantes. Como cualquier otro género. Y las novelas de Wallander no están mal, he leído algunas y no me arrepiento. Pero sin más entusiasmos. Ahora, tenemos una nueva versión del personaje en Netflix. También de factura británica. En el que conocemos un Wallander novato, cuando pasa de ser un agente uniformado a ser detective. No se basa en las novelas de Mankell. Se inspira en ellas. En las referencias que aparecen en ellas a su pasado. No es un procedimental en el que cada episodio es un caso. Toda la temporada es un único caso. Y hay una actualización cronológica del personaje. No se sitúa la acción en ningún momento hace treinta o cuarenta años, sino en el mundo actual, con problemas actuales, como el de los refugiados y la inmigración actual. Y las tecnologías actuales. Así que hasta cierto punto es una reinvención del personaje. Como venía diciendo, no está mal, son sólo seis episodios, está razonablemente bien producida e interpretada y entretiene. Pero a mí no me dice nada más. Lejos de otras propuestas televisivas realizadas por los propios nórdicos. Aunque la realización es británica,… el protagonista, Adam Pålsson, es realmente sueco.

Y finalmente tenemos Life [라이프, raipeu que sería la transcripción de la palabra inglesa directamente al coreano], drama “médico” surcoreano, que terminé de ver en mis vacaciones, aunque algún episodio “lo vi” dos veces… porque me acostaba cansado y me quedaba dormido a los cinco o diez minutos de empezar a verlo. No está mal, es entretenida. Aunque tampoco despierta grandes entusiasmos. Desde luego no tiene el factor guilty pleasure de las comedias románticas del mismo país. Es “seria”. Transcurre en un gran hospital universitario de Seúl… pero no es el drama médico al uso. Va más sobre la transformación de los hospitales de estructuras puramente asistenciales dentro de un estado del bienestar a empresas que buscan beneficios, y la resistencia de algunos médicos a la comercialización de la salud. La intención es buena, como crítica social y política, pero ingenua. Pero se deja ver. No lo hacen del todo mal y tiene algún momento muy entretenido. Otras cosas, y lo hablo desde la perspectiva de quien durante 11 años se asomó modestamente a la gestión de los centros hospitalarios, son, como ya he dicho, de una ingenuidad tal… que parecen canelos. En fin… para alimentar mi vicio privado sobre las series surcoreanas. Sin más. Como siempre en las series de esta nacionalidad, los personajes femeninos están mejor interpretados y son potencialmente más interesantes que los masculinos, aunque tienen menos protagonismo en este caso.