[Nostalgia] Amistades juveniles a principios de los años 50

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En el baúl de los recuerdos familiar hay cartas. Sí. Esos textos que se escribían sobre cuartillas o folios, generalmente de papel no muy grueso para evitar un peso excesivo, se introducían en un sobre y se remitían por correos a una persona conocida para dar noticias de nuestras vidas y de las de los allegados comunes. Como las redes sociales de ahora, pero con días y días de espera para recibir los mensajes. Y que dieron lugar a un género literario propio, el género epistolar. Hoy. No se escriben cartas. Llamamos cartas a los sobres con recibos, facturas o extractos bancarios, también en desaparición por los trámites en línea, o comunicados más o menos comerciales de distintas organizaciones. Pero eso, realmente, no son cartas. Son otra cosa.

Reproducir aquí alguna de las cartas que hay en el baúl de los recuerdos… pues aunque no desvelen secretos, ni haya cotilleos malignos, ni escabrosidades de ningún tipo… no me parece del todo bien. Al fin y al cabo son comunicaciones interpersonales que, al cabo, interesaban a los dos corresponsales. Pero bueno. Seleccioné una. De febrero de 1951. Mi madre acababa de cumplir 22 años en enero. Y vivía en Barcelona. Y recibe una carta de un primo suyo. Que no sé quién es. La firma es ilegible. Que trabaja en un empresa de agua mineral. No se corta en usar el papel con membretes oficiales de la empresa para su correspondencia privada. Incluso presume en la postdata de haber recibido un aumento de sueldo. Y es un indicador de lo que podía ser la vida de la familia de mi madre antes de la guerra civil. Unos pijos. Montañero, esquiador (en aquella época), bien situado,… Lamentablemente, la guerra afectó mucho a las familias de mis padres. Para mal. Que es como afectan las guerras a la mayoría.

Y una cuestión curiosa en los tiempos que corren. Escribiéndole en febrero, habla de la gente que ha estado enferma entre los conocidos en fechas recientes. Están en plena temporada anual de gripe. Y habla de la “coreana”. En 1950-51 no consta ninguna pandemia de gripe. Hasta 1957 no llegaría la pandemia de “gripe asiática” (H2N2). Pero en aquel momento estaba en todo su apogeo la guerra de Corea, que había comenzado unos meses antes. Pocas semanas antes se había estabilizado, más o menos, el frente no muy lejos de dónde está la frontera actual entre las dos Coreas. Así que no sería de extrañar que los medios atribuyeran la gripe de aquel año al martirizado país asiático, tristemente de moda en aquel momento. Aunque he encontrado un artículo brasileño que habla de “gripe coreana” en 1951.

Unos años más tarde, mi madre volvería a Zaragoza. Y hasta que se casó, trabajó de dependienta en una zapatería en la calle Hernán Cortés, esquina con la calle del Carmen. Ya no existe. Ni el edificio en cuyos bajos se encontraba. Hay un edificio nuevo. De niño me llevaba a saludar de vez en cuando a la señora Adela. ¿O Adelina? No recuerdo. No sé si era la propietaria o la encargada. Pero era una visita agradable. Se tenían afecto. Os dejo una foto dentro de la foto.

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