[TV] Cosas de series; la corona y otras cosas antes de la crisis navideña

Televisión

Sip. Para Navidad suelo entrar en una crisis televisiva, en la que casi nada me apetece o me engancha. Y ya lo estoy notando. De hecho, esta semana he empezado a aprovechar para ver largometrajes en las plataformas interneteras que tenía pendiente. Ayer fue una de dibujos animados. Ya veremos hoy. Alguna serie maja estoy viendo eso sí. Ya llegará el momento de hablar de ellas.

Este año hemos tenido bastantes dosis de paisajes escoceses en The Crown, así que al norte de la Gran Bretaña nos iremos.

De la que ya no hablaré es de uno de los últimos estrenos de campanillas de Netflix de fabricación nacional, El desorden que dejas. Cuando llevaba 10 minutos del cuarto episodio me pregunté a mi mismo porqué estaba viendo una historia tan mal llevada, poco interesante y más inverosímil que Luke Skywalker redivivo, y tan mal interpretada, y lo cerré para no volver a abrirlo nunca. ¿Por qué interpretes españoles que funcionan bien en la gran pantalla lo hacen tan mal en la pequeña? Entre otras cosas… claro.

Mucho más satisfactoria, incomparablemente más satisfactoria, ha sido la cuarta temporada de The Crown. Y eso que no ha habido un episodio específico de esos que dices “de antología”. Pero la calidad de la serie, en general, se mantiene. En esta ocasión el interés ha venido alimentado además por las protestas de sectores gubernamentales británicos. Y es que nos vamos acercando a momentos que más gente tiene frescos en la memoria. Y que a los tories les toquen a Maggie (Gillian Anderson), y no presentando precisamente una faz agradable, les debe de fastidiar bastante. Especialmente viendo las mediocridades con las que torean ultimamente. A ver… todos dábamos por sentado que lo que vemos es especulativo. No están documentada para la posteridad las conversaciones privadas de los personajes históricos que se muestran. Pero eso no resta valor dramático a la serie. Luego que cada cual se estudie la historia donde convenga.

Finalmente, algo que no sé si denominarlos guilty pleasure, o si es algo todavía peor que eso. Nos recomendaban hace poco varias expresiones en castellano para esta expresión en inglés, y la que más me convencía era la de placer inconfesable. Mejor que placer culpable. En algun lugar de internet de cuyo nombre no quiero acordarme, recomendaban una serie de acción de Amazon Prime Video titulada Motherland: Fort Salem. Me puse a verla y resultó ser delirante en su planteamiento y puesta en escena y… delirantemente mala. Las brujas de Salem no fueron quemadas, firmaron un acuerdo con las colonias británicas en norteamerica, y acabaron siendo el ejército de los Estados Unidos. Y vemos cómo les va a unas reclutas en la academia militar. Absolutamente delirante. Pero no conseguí dejar de verla. No. No la recomiendo. Ni a mi peor enemigo. Pero ¿qué te apuestas a que me meriendo la segunda temporada si no la cancelan, que es lo que se merece? Por qué el público votante en IMDb le da más de un 7 de puntuación media sobre 10… eso forma parte de los misterios de Fátima, probablemente. Una cosa es engancharte a un bodrio y otra no ser consciente de que es un bodrio.

Las próximas semanas nos iremos a extremo oriente. Aunque en algún momento hablaré de lo bien que me lo paso con el Mangurriano, beibi Yoda y otras ranas espaciales. Mandaloriano, quería decir.

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