[Libro de fotografía] Dawoud Bey en Aperture Photography Workshop Series

Fotografía

Cuando visité Viena en octubre de 2015, en pleno bajón personal por eventos laborales, que vistos en la distancia tenían una importancia relativa, me traje mi primer libro de la Photography Workshop Series de la editorial Aperture. Me encantó. Tanto así, que inmediatamente me dispuse a hacerme con el resto de los libros de la colección. Tres hasta ese momento aunque un cuarto no tardó en aparecer. Alex Webb y Rebecca Norris Webb, Todd Hido, Mary Ellen Mark y Larry Fink, fueron los fotógrafos que en aquellos libros nos mostraban sus fotografías y al mismo tiempo nos proporcionaban un taller práctico de cómo ver y fotografiar. Potentes libros con un contenido de calidad, tanto en lo que se refiere a las fotografías como a lo didáctico.

Un poquito de fotograf´ía urbana, con mi Olympus Pen F y un rollo de Fujifilm Neopan 100 Acros, durante el mes de diciembre.

Hace algo más de un año me enteré de que había salido un nuevo libro de la serie, casi cinco años después del primero. Yo ya la hacía como una serie muerta, limitada a los cuatro primeros volúmenes. Pero parecía que no, que la habían reactivado. El nuevo libro estaba dedicado a Dawoud Bey, un fotógrafo afroamericano que ha destacado por varias facetas. Como fotógrafo, ha sido un autor preocupado por las comunidades afroamericanas, y ha intentado trasladar el alma y el sentimiento de las mismas a través de proyectos de largo recorrido a base de retratos de personas y comunidades. Precisamente ese es el tema del libro-taller de Aperture. Como retratar personas y comunidades… o personas en sus comunidades. Hice un pedido del libro… pero no me llegó nunca, empezó a acumular retrasos hasta que me llegó una notificación de que no se podía entregar. Y ya… lo dejé estar.

Recientemente pude saber que Aperture tenía en marcha un sexto libro, dedicado a Richard Misrach, aunque todavía no está disponible. Volví a comprobar el estado de venta del libro de Bey y del de Misrach… y bueno, el jueves pasado recibí el libro de Bey. Y dentro de unas semanas espero el de Misrach.

Desde que recibí el libro de Bey, todos los días dedicó un rato a su lectura. Porque como ya podéis intuir de mis comentarios iniciales es un libro de fotografía en el que tanto hay que contemplar y analizar las fotografías como leer los textos en los que nos invitan a desarrollar nuestra mirada y nuestros proyectos. Como dije en algún momento, cursos avanzados de fotografía al alcance de todos. Siempre y cuando nos manejemos en inglés, claro. Es lo que hay.

Por lo que he visto, podría ver otros dos libros en preparación; uno dedicado a Catherine Opie (junio, 2021) y otro a Graciela Iturbide (octubre, 2021). Qué bien. Qué ganas.

[Cine] “Fallen Angels” o “Dolok tinsi 墮落天使” (1995)

Cine

Fallen Angels, también titulada, Dolok tinsi 墮落天使 (1995; 06/20210126)

Llega la cuarta película del ciclo de películas de Wong Karwai. Y aquí, en lo que a mí se refiere, entraba en terreno desconocido, en el ámbito de lo que no sabía muy bien qué iba a ver. Puesto que no había oído hablar de ella. Ni siquiera en los últimos días, previos a la sesión de cine, busqué a ver de que iba. En esta ocasión, el título en cantonés viene a significar lo mismo que el título internacional en inglés. Ángeles caídos.

Hong Kong de noche. No necesariamente los paisajes de la película… pero es que entre los más de 20 años entre la película y mis fotos, y los distintos ambientes que un turista visita, va un trecho muy amplio.

La película nos presenta dos historias paralelas, que tan apenas se mezclan entre sí. Un par de momentos, y la sospecha de que una Blondie mencionada en una de ellas es la prostituta teñida de rubio que aparece en la otra, interpretada por la cantante pop hongkonesa Karen Mok, una celebridad en China, que recibió algún que otro premio por su papel en esta película. En la primera historia que se nos presenta, se van entrecruzando ambas, conocemos de un asesino a sueldo (Leon Lai), cuyos trabajos son preparados y organizados por una joven secretamente enamorada de él, aunque nunca se ven (Michelle Reis). Para presentar la otra historia, conocemos a su protagonista, un joven expresidiario mudo (Takeshi Kaneshiro), porque vive en el mismo edificio que la anterior junto con su padre sexagenario. Se dedica a entrar en negocios ajenos por las noches y buscar clientes para los mismos. Así acabará relacionándose con una joven un tanto desequilibrada, que podría ser (o tal vez no, tal vez esté en su imaginación), su primer amor (Charlie Yeung)

Hay dos elementos que resaltan en la película. En primer lugar, no se puede decir que haya un argumento o una historia bien definidas. Más bien vamos contemplando momentos en las vidas de estos personajes, de los que al final podemos pensar que conocemos más o menos que al principio, o que lo que hemos visto es la realidad o lo que ellos imaginan su realidad. En segundo lugar, la potencia visual de la película. Rodada con grandes angulares, siempre de noche, colores muy saturados, encima del rostro de los personajes en muchas ocasiones,… algunos veo que la definen como “estilo videoclip”.

Con buenas interpretaciones, quizá el que menos me llama la atención es el asesino a sueldo, Lai, y la que más la rubia prostituta, Mok, y esta fuerte impresión visual, sin embargo hasta ahora es la película del director que más frío me ha dejado. También es cierto que, dentro de que es un director poco convencional, es la menos convencional del ciclo hasta el momento. He leído que se pensó en ella como una misma película que Chunking Express, que se estrenó un año antes… tendré que ver esta otra película, mucho más célebre y valorada, para opinar.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Fotografía urbana en formato medio

Fotografía

Me he regalado a mí mismo una accesorio para la Hasselblad, un visor de prisma con fotómetro, para hacer más cómoda la fotografía en entorno urbano con esta gran cámara,… que además es grande. Y parece que va bastante bien.

Los detalles técnicos están en Visor a 45 º con fotómetro PM 51 para Hasselblad V. Aquí os dejo algunas fotos. Incluida una de la cámara con un visor viejo y con el nuevo.

[Libro] Un cadáver en la biblioteca – Agatha Christie

Literatura

Vamos con el comentario del primer libro que he leído en 2021. Ya llevo tres… o sea que voy con algo de retraso en los comentarios…

Según mis cálculos, a 1 de enero de 2021 hacía como mínimo treinta años que no leía una novela de Agatha Christie, a la que no será necesario presentar para la mayor parte de los lectores, siendo como es la reina casi absoluta del whodunit. Puede que hace algunos años menos, no muchos, leyera la compilación de relatos que incluye Testigo de cargo… porque me suena que estaba trabajando ya de médico residente, y eso fue en… bueno. Puede que haga más o menos de 30 años. Por ahí.

Transcurriendo la acción en algún hotel costero, vacacional, de la costa inglesa, opto por irme fotográficamente a mis experiencias semejantes. Sin cadáveres en bibliotecas. En la península de Cornualles, en Ilfracombe, no lejos de donde se debía encontrar el castillo de Tintagel, lugar de nacimiento del rey Arturo. Que en aquellos días de principios de julio de 2006, se encontraba entre la niebla.

El whodunit no tiene porqué ser una novela de suspense, ni de genero negro, ni siquiera policiaca. Simplemente… ¿quién ha sido? Y alguien lo resuelve. Teóricamente, el escritor da pistas para que el lector lo pueda deducir,… pero suele guardarse ases en la manga. Y aunque al final parezca que la solución era evidente… pues con los datos suministrados no lo era. Habitualmente… luego está cuando, si has leído suficientes novelas de estas, ya te imaginas por dónde va los tiros. O los estrangulamientos, o los venenos, o las puñaladas…

La primera novela que leí de Christie, en mi adolescencia, fue un caso de Miss Marple, El tren de las 4:50. Injustamente considerado como de Miss Marple, porque la auténtica heroína es Lucy, la joven que se introduce en la mansión de la familia esa tan desagradable. Debe ser porque me la imaginaba atractiva, a Lucy, digo, o porque realmente la novela tuviera su cosa, me gustó. Después de eso sólo otra novela de la escritora me gustó, la más famosa, también con trenes implicados. Puede que alguna otra me pareciera tolerable… pero poco a poco perdí el interés… porque todas me parecía igual. Y llegué un momento en que sencillamente dejé de entender porqué esta escritora gustaba tanto. Así de claro. Todo era igual. Todo era lo mismo. Y la mayor parte de las situaciones y personajes me parecían marcianas. Además de ser la reina del prejuicio clasista y del tópico más vulgar sobre los seres humanos. Una esnob de marca mayor.

Por una serie de causas y azares, y tras mucho insistir, fui convencido para enfrentarme al cadáver de una joven en la biblioteca de un matrimonio mayor tan esnob como la escritora o la propia Miss Marple, a la que conocen. Y debo reconocer una cosa. En las primeras páginas o capítulos de la novela… me interesó. Aquello parecía lleno de ironías. Diríase que Christie estaba autoparodiándose. Y tenía su gracia. Falsa alarma. Pronto llegó la dinámica eterna de unos investigadores entrevistando gente, abundancia de tópicos, de individuos prefabricados,… y con un agravante. En el momento en que aparece el segundo cadáver… la solución al caso se presentó como obvia. Con lo cual, la gracia, el único aliciente de la whodunit, creer que puedes resolver el caso, pero que al final te sorprendan con ingenio, se perdió por completo.

Creo que pasarán otros 30 años antes de que vuelva a abrir otra novela de Agatha Christie. O nunca. Espero no caer muy antipático por ello.

[Cine en TV] Lux Æterna (2019)

Cine

Lux Æterna (2019; 05/20210124)

La pandemia y las condiciones de vida impuestas por la misma siguen haciendo difícil nuestra asistencia a las salas de cine. Por fortuna, estoy consiguiendo llevar al día el ciclo de cine de Wong Karwai, todos los martes. Pero no es fácil acceder a otras películas en versión original. Suelen ser la última sesión, las salas donde las programan no están bien comunicadas con mi hogar, y te metes directamente en las horas tras el toque de queda en las que malditas las ganas que tienes de darles explicaciones a cualquier guardia que te pare. Así que seguiremos tirando de estrenos vía plataformas en internet. Di que los estrenos en pantalla grande están siendo escasos y nada llamativos. Y espera…

Tratándose de una película francesa… nos daremos un paseo por París. Tras el empacho de color de esta película francesa… descansaremos con placenteras fotografías en blanco y negro.

Hoy me pongo experimental. Y me chupo en Filmin un mediometraje de Gaspar Noé. Sólo he visto previamente en salas de cine una película de este director, en los tristemente desaparecidos Multicines Buñuel de Zaragoza. Tristemente, porque contribuyeron notablemente en mi juventud a mi formación cinematográfica. A pesar del infame sonido que gastaban. Pero vi tantas cosas interesantes allí, con tan estupendas compañías… Y también vi allí la que es probablemente la película más famosa de Noé, con una de las más terroríficas escenas de violación que probablemente se hayan filmado. Mucha violencia… que nos dejó un cuerpo horrible, que probablemente machacó otros mensajes y otros valores de aquella película.

En esta ocasión, una película de cine que nos habla del rodaje de una película de cine. Aunque cuan distante de ejercicios como los que nos dejó Truffaut. Y sin embargo, de alguna forma nos habla de lo mismo. De las interioridades, de las dificultades del rodaje de una película, de las vanidades de las gentes del cine… con una visión menos amable, con algunas reflexiones sobre cuestiones de actualidad,… Béatrice Dalle, fille terrible del cine francés, interpreta cierta versión de sí misma, rodando por primera vez una película con Charlotte Gainsbourg, también interpretando cierta versión de sí misma. Esta última ha de interpretar a una bruja que será quemada en la hoguera. Pero alrededor, todo el set de rodaje es un caos absoluto que nos lleva a… allá cada cual si ha de atreverse con esta película. Eso sí,… epilépticos abstenerse. Riesgo de desencadenamiento de una crisis.

Me resulta difícil hacer una valoración de la película. En las estrellitas del final me situaré en un punto medio… pero porque quizá esta producción no se acomoda a ese sistema de valoración ni a ningún otro. Como digo, estamos en el ámbito de los excéntrico, de lo cuasiexperimental, y de lo autorreferencial. Recomendada para cinéfilos impenitentes, el resto del público que se acerque a ella con la prudencia que se quiera autoimponer. Eso sí… dura sólo 50 minutos. Ni siquiera los 70 que indica la reseña dentro de la propia plataforma.

Una nota al margen: el infame episodio de la quema de brujas en Europa no fue un fenómeno medieval, como dicen en la película. Se dio entre los siglos XVI y XVII. Y a pesar de las infamia que arrastra la inquisición española, fue un fenómeno que afectó mucho a las mujeres de países protestantes.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Fotos] Paisaje urbano con el Takumar “radiactivo”

Fotografía

Cuando terminé con el rollo de película en color que le puse a la Leica Minilux en diciembre pasado, puse otro rollo para negativos en color en la Canon EOS 650 y la calcé con un venerable Takumar 35 mm de Pentax… que sirve para dar miedo a los incautos diciendo que es radiactivo. Y es cierto. Aunque carezca de peligro para la salud.

Los detalles técnicos en El radioactivo Takumar 35 mm sobre la Canon EOS 650. Por lo demás, os dejo algunos paisajes urbanos realizados esos días mientras deambulaba por la ciudad.

[TV] Cosas de series; Euphoria especial, marujonadas y Fargo

Televisión

Hay series que tienen especiales navideños. Especialmente las británicas. Suelen ser episodios amables. Eso… navideños. Aunque en ocasiones pueden hacer avanzar la trama de la serie de forma importante. Algunas lo han hecho. Pero en esta ocasión es una serie norteamericana la que nos ha ofrecido dos especiales… “alrededor” de la Navidad, más que navideños. Se trata de una de las series de moda en HBO, Euphoria. Especialmente después del reconocimiento interpretativo en los eventos de premios para su protagonista, Zendaya.

Hace ya año y medio que pudimos ver la primera temporada de este drama que explora las complejidades de la adolescencia, especialmente contemplando el consumo de drogas y los problemas de identidad sexual, o de identidad en general. Entre otros problemas de esa edad. Lo cierto es que es una serie que crece en el recuerdo. Hoy día, la aprecio más que cuando acababa de terminar de ver esa primera temporada. Todavía no hay, que yo sepa, fecha para la segunda temporada. Pero se nos han ofrecido dos especiales en torno al fin de año reciente. Uno, unas semanas antes (subido a HBO el 6 de diciembre de 2020), el otro, unas semanas después (subido a HBO el 23 de enero de 2021). Rodados con las precauciones necesarias por la pandemia con un equipo mínimo, el primero nos presenta una conversación de café de Rue (Zendaya) con Ali (Colman Domingo), un consumidor de drogas sobrio desde hace un tiempo, en el que eventualmente se apoya. Este episodio me pareció antológico; me dejó clavado al sillón. Excelente desde todo punto de vista. En el segundo encontramos a Jules (Hunter Schafer) en sesión de terapia, la primera, con una psicóloga (Lauren Weedman). No me ha impactado tanto, pero está también a un nivel muy elevado. Ambos nos han dejado con ganas de que vuelvan Rue y Jules con una segunda temporada que pueda mantenerse en los altos niveles que ha alcanzado la serie poco a poco.

No tengo fotos que se ajusten a las series de hoy, así que pongo algunas de un rollo que comentaré pronto en mi blog específico de fotografía. Paisajes urbanos, a este lado del Misisipí. Y del Ebro.

En el entorno de las fiestas de fin de año, sentí la necesidad de la intrascendencia. Hace unos meses hubiera apostado por una serie surcoreana. Un buen placer inconfesable perfecto. Pero no tenía ninguna a mano de las que me hubieran apetecido. Así que me fui a por una serie de la que me llegaban avisos constantemente en Netflix, aunque a priori no me había interesado. Era Virgin River, en español con el cursi título de Un lugar para soñar, que es un drama romántico culebronesco, que yo hubiera apostado que sólo se pueden ver en el canal Cosmo, pero que ya veis. Un enfermera altamente cualificada que, tras perder una niña en el parto y un marido en un accidente de tráfico del que se culpa… (culebronesco, os decía), opta por dejar Los Ángeles por ir a trabajar a un pueblo perdido en las montañas y los bosques del norte de California, donde… bueno. Da igual. Hay un tipo guapo y rudo con el que bueno… ya os imaginaréis. Pues eso… puro placer inconfesable. Si tuviera más sentido del humor, podría ser recomendable… pero le falta. Y no, por favor, que nadie lo compare con Northern Exposure (Doctor en Alaska). De verdad. Semejante comparación debería ser considerada crimen de lesa humanidad.

Y he visto la temporada cuarta de Fargo. Que me ha llevado muchas semanas. Y no porque sea mala, ni mucho menos. No sé si llega al nivel de las tres precedentes, pero sigue siendo una producción televisiva notable. Tradicionalmente, las historias de esta serie transcurrían en las frías llanuras del medio oeste americano, entre Dakota del norte y Minnesota, en cuyo límite está la ciudad de Fargo. Pero esta vez nos hemos desplazado a Kansas City, en el límite de los estados de Misuri y Kansas. Hay dos ciudades con este nombre, totalmente contiguas, perteneciente cada una a cada uno de estos estados. Por lo que entiendo, hemos estado en Misuri. Y allí hemos asistido al enfrentamiento entre la mafia italiana, ya establecida, a cuyo frente encontraremos a Josto Fadda (Jason Schwartzman) tras la extraña muerte de su padre bajo los cuidados de la excéntrica enfermera Oraetta Mayflower (Jessie Buckley), contra la mafia afroamericana, emergente, a cuyo frente encontraremos a Loy Cannon (Chris Rock). A ambos bandos dará abundante servicio la funeraria regentada por los padres de la joven e inteligente diecisieteañera Ethelride Pearl Smutny (Emyri Crutchfield), procedente de una familia multirracial. No voy a entrar en detalles de la trama, que es lo suficientemente enrevesada como para justificar que sea una serie de episodios. Últimamente vengo pensando que hay series innecesarias. Que lo que cuentan se puede contar en un largometraje. Y no necesariamente largo. Pero bueno. Las interpretaciones de los mencionados, así como de otros caracteres como los de Timothy Olyphant o Jack Huston o Ben Whishaw, son notables. Encontramos también curiosidades como el episodio 9 de los 11 que consta la temporada, rodado en su mayor parte en blanco y negro… con curiosas referencias al mago de Oz. Y lo único que encuentro a faltar es que esta temporada es la más seria de la serie, la que menos combina el absurdo o el humor negro con la seriedad de los argumentos. ¿Por qué me ha llevado semanas ver estos 11 episodios? Porque no se pueden ver de cualquier forma. Hay que centrarse en lo que ves. Y no siempre tengo la cabeza lo suficientemente en su sitio últimamente para ello.

[Arte] This is POP!… Pop-art en el Centro de Historias

Arte

Nos ha dado la sensación de que un número no desdeñable de las personas que visitaban el Centro de Historias de Zaragoza esta mañana, una mañana muy agradable desde el punto de vista del tiempo atmosférico, no tenían muy claro qué iban a ver. Comentarios que oyes, caras que ves… Y es que ese título de la exposición “¡Esto es POP!” en inglés… junto con el hecho de que en algún material promocional se viera alguna portada de un disco… pues da la sensación de que había gente que pensaba que esto iba de música pop(ular).

Yayoi Kusama (prefiero las habitaciones infinitas a las calabazas con lunares… pero es dif´ícil montar una de aquellas)

Pero no. La cosa iba de pop-art, o arte-pop si queremos traducirlo. Y sólo de forma colateral iba de música. En concreto, en la medida en que destacados artistas visuales de esta corriente artística de la segunda mitad del siglo XX participaron en el diseño de algunas de las portadas más destacadas de los discos de larga duración de la música pop y rock. Música pop es aquella que atrae al público general, que se usa para bailar, para relacionarse y para ligar, y que suele constituir lo que se llama la “banda sonora” de la vida de la gente. Música que suena en la radio, que se tararea, que se baila, que se sabe cantar, frente a la música culta que sólo sale en la radio si la buscas mucho, que muchas veces no somos capaces de tararear, que no se adapta al baile salvo en algunos casos, y que en muchas ocasiones no tiene letra. Y que nos suena rara. Eso sí… la música pop varía. O variaba. Por tiempos y lugares. En los últimos 30-40 años parece que se homogeneizado globalmente, y varía de forma superficial en sus formas, en realidad.

Una Marilyn de Andy Warhol.

Pero el pop-art es otra cosa. Es una corriente de arte contemporáneo. Aunque pueda ser abstracto, se inspira en lo cotidiano, sean objetos, personas o acontecimientos. En la publicidad. En las estrellas de cine. En los refrescos. En las judías en lata. En los tebeos. Y además es fácil de entender por el gran público. Suena a reacción contra las vanguardias, que obligan a adquirir un código, un vocabulario artístico, que no está al alcance de todos y que sitúa al arte en un plano distinto al del público general. Aunque me parece una temeridad considerar que todo el mundo entiende el significado y las intenciones de los (o al menos, algunos) artistas pop-art. Ya que sus obras contienen también en ocasiones su dosis de rebeldía y de cuestionamiento social hacia los temas cotidianos que aparecen en sus obras.

También artistas españoles, como los valencianos del Equipo Crónica.

El arte pop es también un arte fácilmente reproducible. Porque a partir de dibujos, ilustraciones, grabados, fotografías y otros… tira de técnicas como la serigrafía para reproducir la obra, hacerla más asequible, si no al público general, al menos no reservada a unos pocos privilegiados. Frente a la obra única que es una pintura al óleo, por ejemplo, o a las pocas copias que se funden a partir de los moldes de una escultura, entre lo que hemos visto esta mañana,… de Warhol, de Lichtenstein, de Murakami (Takashi, no Haruki… que es este último es un novelista), de Opie, de Koons… hemos visto ejemplares de series de 1000, 2000, 3000 ejemplares. Cuando decenas de miles cuando la obra ilustra la carátula de un LP musical. Por lo tanto, la obra de arte pop, además, es popular. O se populariza. En algún caso… es populista, incluso… véanse algunas obras de Koons, por ejemplo.

Julian Opie.

Sobre la reproductibilidad técnica de la obra artística ya nos habló Walter Benjamin en los años 30 del siglo XX. Por ahí tengo el libro. En francés… lo compré en el museo de arte contemporáneo de Estrasburgo. Me interesó de inmediato. Al fin y al cabo, la manifestación artística que más me interesa es la fotografía. Y salvo determinadas técnicas fotográficas alternativas que ofrecen ejemplares únicos, una de las ideas base de la fotografía es que se pueden reproducir… ad nauseam.

Takashi Murakami.

La exposición no se para en el pop-art, en sentido estricto, el que estuvo de moda en los años 50 y 60 del siglo XX, emanando desde el Reino Unido y los Estados Unidos. Se adentra también en el arte postmoderno, en el arte urbano y en otras manifestaciones contemporáneas, de las que fue precursor o de las que se convirtió en un componente.

KAWS.

La exposición… no es como si fuese una sucursal del MoMA. Por la facilidad de reproducir la obra, no es tan difícil montar una exposición de este estilo artístico como del neoclasicismo veneciano… por ejemplo. Pero tiene un valor didáctico indiscutible. Estaba muy concurrida. Por las limitaciones de aforo en las salas, incluso filas para la entrada en las mismas. Cuando nos íbamos. Nosotros es que hemos llegado pronto. Pero la mayor parte de la gente no. España no madruga ni para parar una epidemia.

[Cine] “Days of being wild” o “Afei zingzyun 阿飛正傳” (1990)

Cine

Days of being wild, también titulada, Afei zingzyun 阿飛正傳 (1990; 04/20210119)

Y esta semana pude ver la tercera película del ciclo de películas de Wong Karwai. Y probablemente, esta es la que más ganas tenía de ver junto con Chunking Express, para la que tendremos que esperar al segundo martes de febrero, si todo va bien. En esta película, es la primera ocasión en la que aparece el personaje de Su Lizhen o Sou Laizan 蘇麗珍, según se transcriba aproximadamente del mandarín o del cantonés. Personaje principal en In the mood for love, donde es interpretado por Maggie Cheung, aquí fue un personaje importante, pero no protagonista, e interpretado por primera vez por la guapa hongkonesa. Volverá al final del ciclo con 2046… pero será más complicado.

Que Sou Laizan, el personaje interpretado por Maggie Cheung ( o Cheung Manyuk), diga que pas´ó su infancia en Macau me sirve de excusa para no poner fotos de Hong Kong solamente durante las películas de este ciclo.

Al igual que en muchas películas del director, el título original en cantonés no es significa la mismo que el título “internacional” en inglés. Siendo su traducción más aproximada la de “la verdadera historia de un vividor” o “camorrista”. Pero tal y como aparece el carácter en la película creo que le va más lo de “vividor” que lo de “camorrista”. “Mujeriego” también le iría bien.

Porque su protagonista es Yuddy, un joven que vive del cuento, (Leslie Cheung), que fue adoptado por una antigua prostituta que vive muy acomodada (Rebecca Pan), y que es un mujeriego con poco o ningún desea de comprometerse con ninguno de sus ligues, mientras piensa en encontrar a su auténtica madre. Conoceremos su relación con la modosita y guapa Sou Laizan (Cheung), y con la descarada cabaretera, y también muy guapa, Leung Fungying (Carina Lau). Las cuales atraerán a un joven policía (Andy Lau) y al mejor amigo de Yuddy (Jacky Cheung).

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La película fue la primera que rodó con Christopher Doyle como director de fotografía, y vaya si se nota. Esta película tiene ya un empaque visual en el que se aprecia notablemente la combinación entre la visión de autor del director, muy personal y distintiva, y la excelencia como iluminador y fotógrafo de Doyle. Es una adelanto de lo que ambos nos ofrecerán más adelante en su carrera.

No obstante, la película confía también mucho en el buen trabajo de sus intérpretes. El tema principal es la peligrosa mezcla del abandono y del miedo al compromiso. Yuddy fue abandonado por su madre y no es capaz de comprometerse ni con la formalita y fina Sou Laizan, ni con la descarada y más sensual Leung Fungying. Las cuales, rechazadas por el anterior, no encontrarán camino hacia los pretendientes que se les acercan.

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Con un tramo final, rodado en Filipinas, desaforado, intenso y trágico, se desvelan algunos secretos. Entre los cuales… cual de las mujeres es aquella a la que realmente amó. Y termina con una misteriosa escena protagonizada por Tony Leung, el otro protagonista de In the mood for love, que no tiene sentido si no te explican que iba a ser continuada por otra película que iba a tener a este por protagonista, pero que no se llegó a rodar. Se habla de esta película, junto con In the mood for love y 2046, como una trilogía. O trilogía informal. Las dos últimas están claramente relacionadas. Ahora bien… sobre si esta y la segunda lo están, sobre si la Sou Laizan de esta y la segunda es la misma mujer… se admiten opiniones opuestas. Y me da igual lo que hayan declarado en algún momento sus responsables. En cualquier caso, esta película no me ha defraudado; me gustó mucho.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Fotos] La suave luz del invierno en color

Fotografía

En la primera semana de diciembre opté por llevar una cámara ligera, compacta, pero con una buena óptica y un rollo de película negativa en color en la mochila. Algo que no me pesase demasiado o casi nada. Así que opté por la Minilux que me traje hace algo más de tres años de Seúl. No la uso tanto como debería dadas sus características. Pero bueno…

Los datos técnicos de las fotos están en Una sensibilidad un poco justa para el invierno – Leica Minilux + Kodak Pro Image 100. Por lo demás, os dejo algunas fotos. Me gusta la luz del invierno en Zaragoza. Pero dura poco. Estamos ya a mediados de enero, y cuando sale el sol empieza a ser ya demasiado intenso en las horas centrales del día.

[Libro] Sin contar – W. G. Sebald (texto) y Jean Peter Tripp (ilustración)

Arte, Literatura

Como os contaba hace unos días, poco antes de Navidad visité mi librería preferida cuando se trata de comprar libros tradicionales en papel, con el fin de preparar unos regalos en forma de libros ilustrados. Y os decía que no tenía planificado comprar ninguno para mí mismo. Pero acabé picando.

Nacido durante la Segunda Guerra Mundial, Sebald quedó muy impresionado cuando en el colegio tomo conciencia del holocausto. Siendo un joven de veintitantos, se mudó a Inglaterra donde vivió y murió. Aunque no abandonó nunca su pasaporte alemán, ni el uso de su idioma materno como lengua literaria. Murió prematuramente, en pleno apogeo creativo. Su carrera literaria fue breve pero profunda y muy reconocida.

El libro de hoy tiene su miga. Y para sacarle todo su jugo será necesario revisitarlo con frecuencia. Con textos de W. G. Sebald e ilustraciones procedentes de grabados del pintor Jan Peter Tripp (artículo disponible solo en wikipedia en alemán… podéis tirar de algún traductor para coscaros), vamos recorriendo parejas de grabados y píldoras poéticas que dialogan entre sí. En algún lugar he leído que denominaban haikus, a estos pequeños poemas del escritor alemán. No lo son. Son poemas muy cortitos, de cuatro o cinco versos por lo general, pero no son haikus. Hay cierto empeño en algunos y algunas en utilizar la fórmula del haiku en idiomas occidentales. Y creo que no es una fórmula apropiada. Los idiomas indoeuropeos son muy distintos en estructura, escritura y formación de las palabras del japonés, y la mayor parte de los haikus en estos idiomas me parece muy forzados. Incluso en lo que se refiere a la traducción de los originales japoneses, me parece preferible traducciones lo más correctas posible en cuanto al contenido, olvidándose de la forma. Pero lo importante en este libro es ese diálogo entre los pequeños poemas y los grabados que representan ojos, miradas más bien, de personas relacionadas con el mundo de las artes y el pensamiento.

La lectura de este tipo de obras exige cierta parsimonia. Pasar de forma seguida de uno a otro poema puede impedir su digestión. Y los temas son diversos, así como los tonos. Es un libro bonito. Para tener a mano, y recetarse uno a sí mismo alguna que otra dosis de poesía sencilla ilustrada. Que nunca está mal..

[Cine] Pieces of a woman (2020)

Cine

Pieces of a woman (2020; 03/20210117)

La actriz británica Vanessa Kirby está de moda. Una actriz que procede fundamentalmente del mundo de teatro, pero que en los últimos años se ha ido infiltrando en las producciones de televisión y para la gran pantalla. Tiene talento y tiene presencia. El papel que más vuelo le ha proporcionado es su princesa Margarita en The Crown, donde se convertía en una auténtica roba escenas, y que le llevó a ganar algún premio que otro. Ahora sólo necesita el papel que le dé el prestigio en la gran pantalla. Y creo que muchos han pensado que el que realiza en esta película dirigida por el húngaro Kornél Mundruczó, rodada en Canadá, aunque la acción se desarrolle teóricamente en Boston, es ese papel. Algunos hablan incluso de su candidatura al Oscar. Aunque todavía no está claro cuál va a ser la repercusión de una película estrenada en la mayor parte del mundo en la plataforma de Netflix, y sobre la que hay opiniones diversas.

La acción de la película transcurre en Boston, según nos dicen. Pero está rodada en Montreal. Y nos dicen que la “nacionalidad” de la película es canadiense. Bueno… cosas del cine. Y de los dineros. Como yo tampoco he estado en Boston, Montreal tendrá que ser la ciudad que ilustre esta entrada.

La película tiene un acto inicial de gran fuerza e impacto. Una joven pareja va a tener su primer hija. Él, Sean (Shia LaBeouf), es lo que en inglés se llama un blue collar, un empleado en una empresa de construcción, no bien aceptado por la madre de su compañera (Ellen Burstyn), superviviente del holocausto judío. Ella, Martha (Kirby), es una white collar, con mayor nivel cultural tiene un empleo de más nivel o mejor consideración social. Han decidido tener el parto en casa, pero la matrona en la que confiaban tiene otro parto al mismo tiempo y manda una sustituta, Eva (Molly Parker). Aunque la niña nace aparentemente bien, minutos después del parto, muere. El resto de la película nos narrará cómo el duelo afectará a cada uno de ellos y cómo afrontarán de forma muy diferente las consecuencias del mismo.

La película es muy académica en su concepción y su realización, confiando en el buen trabajo de los intérpretes, que están todos a gran nivel. Pero tiene un problema que vimos no hace mucho en otra película que también prometía mucho. Tiene un comienzo tan potente, que luego la historia pierde mucha fuerza y asistimos a una representación del duelo que, por bien interpretada que esté, nos parece rutinaria, y que no aporta nada realmente nuevo. No he podido dejar de compararla con otra película sobre el duelo, excelente desde muchos puntos de vista, que sabía llevarnos de la mano del duelo de su protagonista por su hijo muerto hasta un culmen importante que permite el principio de la cicatrización de la heridas que deja. Por lo tanto, esta película lo tenía complicado para funcionar como una gran película. Por otra parte, la otra línea dramática que queda en un segundo plano, aunque el tramo final de la película se centre en ella, la cuestión sobre la responsabilidad de la matrona, queda desdibujada y tratada con trazos muy esquemáticos.

Entendámonos. No es una mala película. En absoluto. Podemos considerarla incluso como recomendable, especialmente para los abonados de la plataforma. Está bien hecha, muy bien interpretada… pero no es extraordinaria. Y quizá eso puede lastrar el recuerdo que la interpretación de Kirby, por donde empezaba este comentario, deje en nuestras memorias. Por cierto que el resto del reparto también está igualmente a buen nivel.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***