[Cine] “Days of being wild” o “Afei zingzyun 阿飛正傳” (1990)

Cine

Days of being wild, también titulada, Afei zingzyun 阿飛正傳 (1990; 04/20210119)

Y esta semana pude ver la tercera película del ciclo de películas de Wong Karwai. Y probablemente, esta es la que más ganas tenía de ver junto con Chunking Express, para la que tendremos que esperar al segundo martes de febrero, si todo va bien. En esta película, es la primera ocasión en la que aparece el personaje de Su Lizhen o Sou Laizan 蘇麗珍, según se transcriba aproximadamente del mandarín o del cantonés. Personaje principal en In the mood for love, donde es interpretado por Maggie Cheung, aquí fue un personaje importante, pero no protagonista, e interpretado por primera vez por la guapa hongkonesa. Volverá al final del ciclo con 2046… pero será más complicado.

Que Sou Laizan, el personaje interpretado por Maggie Cheung ( o Cheung Manyuk), diga que pas´ó su infancia en Macau me sirve de excusa para no poner fotos de Hong Kong solamente durante las películas de este ciclo.

Al igual que en muchas películas del director, el título original en cantonés no es significa la mismo que el título “internacional” en inglés. Siendo su traducción más aproximada la de “la verdadera historia de un vividor” o “camorrista”. Pero tal y como aparece el carácter en la película creo que le va más lo de “vividor” que lo de “camorrista”. “Mujeriego” también le iría bien.

Porque su protagonista es Yuddy, un joven que vive del cuento, (Leslie Cheung), que fue adoptado por una antigua prostituta que vive muy acomodada (Rebecca Pan), y que es un mujeriego con poco o ningún desea de comprometerse con ninguno de sus ligues, mientras piensa en encontrar a su auténtica madre. Conoceremos su relación con la modosita y guapa Sou Laizan (Cheung), y con la descarada cabaretera, y también muy guapa, Leung Fungying (Carina Lau). Las cuales atraerán a un joven policía (Andy Lau) y al mejor amigo de Yuddy (Jacky Cheung).

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La película fue la primera que rodó con Christopher Doyle como director de fotografía, y vaya si se nota. Esta película tiene ya un empaque visual en el que se aprecia notablemente la combinación entre la visión de autor del director, muy personal y distintiva, y la excelencia como iluminador y fotógrafo de Doyle. Es una adelanto de lo que ambos nos ofrecerán más adelante en su carrera.

No obstante, la película confía también mucho en el buen trabajo de sus intérpretes. El tema principal es la peligrosa mezcla del abandono y del miedo al compromiso. Yuddy fue abandonado por su madre y no es capaz de comprometerse ni con la formalita y fina Sou Laizan, ni con la descarada y más sensual Leung Fungying. Las cuales, rechazadas por el anterior, no encontrarán camino hacia los pretendientes que se les acercan.

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Con un tramo final, rodado en Filipinas, desaforado, intenso y trágico, se desvelan algunos secretos. Entre los cuales… cual de las mujeres es aquella a la que realmente amó. Y termina con una misteriosa escena protagonizada por Tony Leung, el otro protagonista de In the mood for love, que no tiene sentido si no te explican que iba a ser continuada por otra película que iba a tener a este por protagonista, pero que no se llegó a rodar. Se habla de esta película, junto con In the mood for love y 2046, como una trilogía. O trilogía informal. Las dos últimas están claramente relacionadas. Ahora bien… sobre si esta y la segunda lo están, sobre si la Sou Laizan de esta y la segunda es la misma mujer… se admiten opiniones opuestas. Y me da igual lo que hayan declarado en algún momento sus responsables. En cualquier caso, esta película no me ha defraudado; me gustó mucho.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Libro] Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

Literatura

Cuando salió a la venta la primera parte de la última novela de Haruki Murakami, me di cuenta que no me quedaban muchas novelas de este autor japonés que no hubiese leído. Me quedaban unas cuantas, pero no muchas. Los amoríos de Sputnik, las tribulaciones de los carneros japoneses, la última de las aventuras del innominado protagonista de tres de las primeras novelas del autor, y esta que traigo hasta aquí hoy. Así que me propuse leerlas todas en un tiempo razonable. Aunque no de tirón, en plan “maratón Murakami”. Desde hace una semana ya puedo decir que lo he conseguido. En el apartado de ficción, aún puedo leer bastantes de los relatos cortos del autor. Y aún no he leído ninguno de sus ensayos. Ya veremos que pasa en el futuro.

Aunque la mayor parte de la acción sucede en el entorno del domicilio del protagonista en Setagaya, uno de los distritos de Tokio, los alrededores de la estación de Shinjuku también tienen su importancia en la historia, y allí nos vamos fotográficamente.

En lo que he leído por ahí, la historia del pájaro-que-da-cuerda es una de las novelas más importantes del autor. Si bien es cierto que con Norwegian Wood (Tokio Blues en varios países occidentales, absurdamente) ya tuvo un notablemente éxito de ventas, parece que esta novela de hoy fue un poco como la confirmación entre el mundo de la crítica literaria japonesa y mundial de que estábamos ante un autor que había que tener muy en cuenta.

No es una novela fácil, sin embargo. Murakami abraza sin ambages en esta novela la existencia de universos paralelos o alternativos. Muchas veces se ha hablado del estilo del autor japonés como “realismo mágico”, término aplicado con frecuencia a novelas de autores americanos de habla española, en el que un universo literario que podemos suponer idéntico o muy similar al de la realidad, se ve salpicado por elementos preternaturales, mágicos o fantásticos. Pero como digo, creo que el enfoque de Murakami en varias de sus novelas va más por el de la existencia de universos o dimensiones paralelas, que eventualmente entran en contacto entre sí (véase 1, 2, 3, 4, 5, 6… entre otros).

También comparte esta novela algunos elementos tradicionales en la literatura de Murakami. El protagonista es un hombre común, un poco despistado con su vida. Sufre la pérdida de un ser querido, en concreto su mujer, que le ha abandonado. Inicia un camino, cuyo rumbo es desconocido, y no siempre elegido por propia voluntad para recuperar su vida o al menos rehacerla. En el camino, se encuentra con gente extraña, de ambos sexos, aunque especialmente misteriosas o con impacto en su vida son las mujeres. No es extraño que una de ellas sea una adolescente. Existe una figura de poder que puede suponer un antagonista o una dificultad importante en el camino. Todos estos elementos están incluidos en esta novela, en la que, además abundan los elementos simbólicos y metáforas de contenido profundo. El poder, la muerte, la identidad personal, el deseo, la alienación de la persona… son algunos de los temas que tratan tanto la novela como estos elementos simbólicos que salpican el relato.

La novela es larga. La versión impresa en papel está en las 912 páginas. Se encuentra divida en tres libros, tres actos, cada uno con un título vinculado a la música. La música es otra de las constantes en las novelas de Murakami, clásica, jazz, sobretodo, en ocasiones más popular. Y la novela incluye relatos que pueden o no estar incluidos en la historia principal, pero que creo que tienen importancia en la comprensión de la misma. Las cartas de May Kasahara, las historias de la guerra de Nutmeg Akasaka, del cabo Honda y del teniente Mamiya (siempre muy crítico con el papel de su propio país en los años del militarismo que desembocó en la catástrofe de la guerra del Pacífico), los viajes, reales o imaginados, de las hermanas Kanō… algunos de estos relatos o de estos personajes son casi merecedores de una novela propia, de un relato que les de el valor que merecen. Te dejan con ganas. Y especialmente, te deja con ganas de saber más de la peripecia y las tribulaciones de Kumiko, la esposa desaparecida del protagonista. Un protagonista que a diferencia de otros similares en la bibliografía de Murakami… tiene nombre, Tōru Okada.

Confieso que cuando terminé el libro me sentí confuso. Como he dicho, no es una novela fácil. Pero es de las que dejan poso. Conforme pasa el tiempo, no se difumina lo leído. Mantiene su presencia. E incluso poco a poco notas cómo van encajando las piezas del colosal rompecabezas que nos ha planteado Murakami. Dicen que Murakami no planifica la obra, que empieza a escribir, y que se deja llevar por donde la escritura le lleva, lo cual pueda dar lugar a inconsistencias en las obras. En cualquier caso, en un universo donde la inconsistencia, la racionalidad, está puesta en cuestión de forma constante, esto no le sienta mal. A mí me ha gustado. Me parece recomendable.

El pasado viernes, mientras cenábamos en casa de unos amigos que nos “torturaron” con una absurda película de superhéroes y enormes raciones de pizza a domicilio, hablábamos de la obra de Murakami. Me pregunto si no tendría que repasar alguna de las primeras novelas que leí de este autor y leerlas con la visión actualizada que tengo del autor. Especialmente la primera… al sur de la frontera, al oeste del sol… Ya veremos.