[Cine] 2046 (2004)

Cine

2046 (2004; 14/20210216)

Me salto el comentario de una interesante película que se estrenó recientemente en Mubi, y que vi un par de días antes que la que hoy nos ocupa. Ya llegará la cosa. Pero hoy me apetecía centrarme en la última, la séptima, película del ciclo de cine del director chino Wong Kar-wai que hemos podido ver en Zaragoza, y que se está reproduciendo por otras ciudades de España y del mundo en estos tiempos, tras la restauración digital de la cintas de película de 35 mm con las que fueron rodadas. También es una película que confirma algo que para mí ya era sabido. La impresión que recibes de una película, la misma película, si la ves en pantalla grandes y en buenas condiciones, puede variar mucho con respecto a la que recibes si la ves en tu televisor. Para mí, 2046 siempre había sido una película interesante, pero no la había podido ver en pantalla grande. Siempre en vídeo. Mi consideración en estos momentos es mucho mayor, aproximándose a la que me merece su predecesora. Y sobretodo, gracias a mi mayor familiaridad con la banda sonora original multilingüe, y al factor de plus de concentración que tienes en la sala de cine, aprecias mucho más y mejor detalles que pueden pasar desapercibidos con el sonido e imagen de mi televisor de plasma de 42″, del que no me quejo… pero que no es lo mismo.

Como es natural, volvemos a pasear por Hong Kong, donde transcurre la acci´ón de buena parte de la película. Aunque no se rodó en esta ciudad.

2046 es una secuela directa, una continuación, de In the mood for love. Retomamos a Chow Mowan (Tony Chiu-Wai Leung) tras su desengaño amoroso, tras el romance fallido con la original Sou Laizan 蘇麗珍 (Maggie Cheung). Este personaje sólo aparece en flashbacks, con tomas de la película anterior, aunque existen fotogramas por ahí en las que se ve caracterizada como una de las ginoides del tren que viaja a 2046. Unos años más tarde, tras pasar un tiempo en Singapur, donde ha conocido a otra Su Lizhen 蘇麗珍 (Li Gong) [Obsérvese que el nombre es el mismo para las dos mujeres en su forma escrita; pero no en su fonética, siendo la primera la lectura del nombre en cantonés y la segunda en mandarín. En la película se aprecia la diferencia.], que le consigue el dinero para volver y que ha perdido en los casino, vuelve a Hong Kong. Pero ya no volverá a ser el hombre discreto, casado y prudente. Se ha convertido en un donjuan canalla pero simpático que mantendrá relación con Lulu (Carina Lau), a quien conocimos en Days of being wild; con una joven ¿prostituta, carabetera, mitad y mitad? que se aloja en la habitación de al lado en su hotel, Bai Ling (Zhang Ziyi); y le tirara los tejos, sin mucho éxito, a la hija del dueño del hotel, Jiweng (Faye Wong), enamorada de un joven japonés (Takuya Kimura). Todo mientras, dedicado al oficio de escritor, escribe novelas de ciencia ficción, 2046 y 2047, en las que sublima sus auténticos sentimientos y pesares.

Esta es una película en la que no te puedes despistar. En sus dos horas de duración, un poquito más en realidad, no hay escena, diálogo o momento que tenga desperdicio. Como es habitual, la película se apoya en la excelente fotografía de Christopher Doyle y Kwan Pun-Leung, en una notable banda sonora, nuevamente con música original Shigeru Umebayashi, salpicada de éxitos de Nat King Cole y otros de la época, los 60, la personalísima forma de rodar, encuadrar del director, un formidable diseño de producción, y un montaje impecable. Todo ello alcanzando la excelencia.

Las interpretaciones también son de primer orden, mostrando que el nivel interpretativo en el país oriental es tan alto como donde más. Tony Leung es un valor serguro, como Li Gong, que hace un papel pequeño. Carina Lau, en breves pinceladas describe perfectamente lo que fue de aquella Mimi/Lulu enamorada del balarrasa de Days of being wild, y amor no superado, pero con el que convive. Faye Wong toma el espíritu de su papel en Chungkin Express, no es para nada el mismo personaje en este caso, y le da la vuelta, ofreciendo el mismo encanto, pero un tono más melancólico y sólido. Y Zhang Ziyi… está superlativa, convirtiéndose de alguna forma en el personaje central de la película, el que puede dar una oportunidad al personaje masculino, con una interpretación llena de matices sin fin, como nunca la había visto en ningún papel anterior, ni nunca la vi en un papel posterior, por muy alabada que haya sido en algunos de ellos. Impresionante.

Es difícil superar a In the mood for love, pero 2046 juega en la misma liga. Que guste más o menos que las otras dos grandísimas películas que nos ha ofrecido este ciclo, Happy together o Chungking express, puede ser una cuestión muy personal. Son película muy distintas y la sensibilidad y preferencias de cada cual pueden influir. Aunque yo me quedo con la película de hoy. Para mí una película imprescindible, de la que serían necesarias muchas páginas para explicar todos los matices que despliega, todas sus virtudes cinematográficas. Pero indudablemente, un ejemplo claro de lo que hace grande el cine como una de las grandes y bellas artes. Esto, y no las tontadas de Disney y Marvel, es el CINE con MAYÚSCULAS.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

[Cine] “Days of being wild” o “Afei zingzyun 阿飛正傳” (1990)

Cine

Days of being wild, también titulada, Afei zingzyun 阿飛正傳 (1990; 04/20210119)

Y esta semana pude ver la tercera película del ciclo de películas de Wong Karwai. Y probablemente, esta es la que más ganas tenía de ver junto con Chunking Express, para la que tendremos que esperar al segundo martes de febrero, si todo va bien. En esta película, es la primera ocasión en la que aparece el personaje de Su Lizhen o Sou Laizan 蘇麗珍, según se transcriba aproximadamente del mandarín o del cantonés. Personaje principal en In the mood for love, donde es interpretado por Maggie Cheung, aquí fue un personaje importante, pero no protagonista, e interpretado por primera vez por la guapa hongkonesa. Volverá al final del ciclo con 2046… pero será más complicado.

Que Sou Laizan, el personaje interpretado por Maggie Cheung ( o Cheung Manyuk), diga que pas´ó su infancia en Macau me sirve de excusa para no poner fotos de Hong Kong solamente durante las películas de este ciclo.

Al igual que en muchas películas del director, el título original en cantonés no es significa la mismo que el título “internacional” en inglés. Siendo su traducción más aproximada la de “la verdadera historia de un vividor” o “camorrista”. Pero tal y como aparece el carácter en la película creo que le va más lo de “vividor” que lo de “camorrista”. “Mujeriego” también le iría bien.

Porque su protagonista es Yuddy, un joven que vive del cuento, (Leslie Cheung), que fue adoptado por una antigua prostituta que vive muy acomodada (Rebecca Pan), y que es un mujeriego con poco o ningún desea de comprometerse con ninguno de sus ligues, mientras piensa en encontrar a su auténtica madre. Conoceremos su relación con la modosita y guapa Sou Laizan (Cheung), y con la descarada cabaretera, y también muy guapa, Leung Fungying (Carina Lau). Las cuales atraerán a un joven policía (Andy Lau) y al mejor amigo de Yuddy (Jacky Cheung).

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

La película fue la primera que rodó con Christopher Doyle como director de fotografía, y vaya si se nota. Esta película tiene ya un empaque visual en el que se aprecia notablemente la combinación entre la visión de autor del director, muy personal y distintiva, y la excelencia como iluminador y fotógrafo de Doyle. Es una adelanto de lo que ambos nos ofrecerán más adelante en su carrera.

No obstante, la película confía también mucho en el buen trabajo de sus intérpretes. El tema principal es la peligrosa mezcla del abandono y del miedo al compromiso. Yuddy fue abandonado por su madre y no es capaz de comprometerse ni con la formalita y fina Sou Laizan, ni con la descarada y más sensual Leung Fungying. Las cuales, rechazadas por el anterior, no encontrarán camino hacia los pretendientes que se les acercan.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Con un tramo final, rodado en Filipinas, desaforado, intenso y trágico, se desvelan algunos secretos. Entre los cuales… cual de las mujeres es aquella a la que realmente amó. Y termina con una misteriosa escena protagonizada por Tony Leung, el otro protagonista de In the mood for love, que no tiene sentido si no te explican que iba a ser continuada por otra película que iba a tener a este por protagonista, pero que no se llegó a rodar. Se habla de esta película, junto con In the mood for love y 2046, como una trilogía. O trilogía informal. Las dos últimas están claramente relacionadas. Ahora bien… sobre si esta y la segunda lo están, sobre si la Sou Laizan de esta y la segunda es la misma mujer… se admiten opiniones opuestas. Y me da igual lo que hayan declarado en algún momento sus responsables. En cualquier caso, esta película no me ha defraudado; me gustó mucho.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] “As tears go by” o “Wonggok kaamun 旺角卡門” (1988)

Cine

As tears go by, también titulada, Wonggok kaamun 旺角卡門 (1988; 02/20210112)

Seguimos esta semana con el ciclo de películas de Wong Karwai, que empezó la semana pasada con In the mood for love. Aquella fue la primera película del ciclo porque es la más conocida, la que más personas arrastra a las salas, más si se proyecta en una víspera de festivo. A partir de esta semana, el resto de las películas del ciclo, creo que son seis, van en orden cronológico de su estreno. Y la que hoy nos ocupa, que nunca he visto, y que en IMDb no consta que se llegase a estrenar comercialmente en España, fue la primera película del realizador hongkonés. Película que ya de entrada fue presentada en la quincena de los realizadores de Cannes de 1988, con buen éxito de crítica.

La película se desarrolla principalmente en las calle de Mong Kok en Kowloon. Aunque también hay escenas, o un ir y venir de los protagonistas, entre Kowloon y la isla de Lantau, donde vive Ngor, el personaje femenino principal de la película.

Algunas aclaraciones sobre el título. En su distribución internacional, se conoce con el título en inglés de As tears go by. Pareciera que quisiera inspirarse en la conocida canción de Mike Jagger del mismo título, que estrenó Marianne Faithfull, aunque luego los Rolling Stones la incorporaron a su repertorio. Una canción melancólica por algo que se perdió. Pero desconozco si hay relación, y desde luego no aparece en la película. Pero el título original de la película, en cantonés es 旺角卡門, que se traduciría por Mong Kok Carmen. Siendo Mong Kok una conocida zona comercial de Hong Kong en la península de Kowloon, y reconocible para quien haya visitado la ciudad por las escenas rodadas en lo que parece el Ladies’ Market, y siendo Carmen una referencia al conocido carácter de la novela de Merimée. Algo no del todo bien entendido por los responsables de la película, porque el efecto del personaje femenino principal, Ngor (Maggie Cheung), sobre el protagonista masculino, Wah (Andy Lau), parecería el opuesto al de la gitana Carmen sobre don José. Pero esto es algo anecdótico. Porque en la primera colaboración de Wong con Cheung, la guapa actriz no deja de ser un personaje secundario, aunque importante.

En una de las paradas de metro de Mong Kok siempre animadas.

Son muchos los que han comparada esta película con Mean streets, una de las primeras películas de Scorsese, por sus analogías argumentales. El joven mafioso (Lau) que protege a su amigo/hermano poco inteligente y confundido, Fly (Jacky Cheung), en el mundo de los bajos fondos de la antigua colonia británica. Y en esas están cuando aparece la guapa primita que puede enderezar el rumbo del protagonista, si no fuera por que Fly va a meterlos en constantes embrollos con otros hampones.

La película está hecha con cuatro cuartos y se nota. Con una banda sonora electrónica de las que se llevaban en los años 80 y que en la actualidad chirría un tanto, se aprecia no obstante el talento del director, que saca adelante las limitaciones del filme con un rodaje atrevido, con encuadres y puesta en escena visual meritorios, y con un trabajo actoral que puede distar de lo que acostumbramos en occidente y en estos tiempos, pero que tiene también su mérito.

El ferry que lleva desde Kowloon, al fondo, hasta la isla de Lantau, hacen parada en los muelles de Central, en la isla de Hong Kong.

Esta primera película de Wong Karwai no es una obra maestra, pero teniendo en cuenta que es su debut en la dirección de largometrajes, no es de extrañar que se haya ganado el favor de la crítica de forma casi universal. Y fue la película más taquillera del director en su ciudad de origen hasta 2013 con The Grandmaster. La semana que viene… tendremos la primera de las tres apariciones del personaje Su Lizhen (interpretado por Maggie Cheung, mayormente, aunque no siempre) en las películas del director.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Vista de los canales de Tai O en la isla de Lantau.

[Cine] In the mood for love… again

Cine

Hoy, esta mañana del día de reyes, está siendo extraña. Los días laborables suelo levantarme a las seis y media de la mañana. Los días de fiesta duermes “hasta tarde”… es decir, me despierto espontáneamente en algún momento alrededor de las ocho de la mañana. A veces a las siete y media, a veces a las nueve menos cuarto. Pero es raro que sea más tarde. Pero hoy me han dado las diez en la cama. Y como el termostato de mi sistema de calefacción tiene una programación diferenciada para días laborables y festivos, un miércoles lo trata como laborable, y hacía fresquito en casa. Así que me he levantado lento, lento, lento… cual poiquilotermo en un mañana fresca fresca. Buscando el calor externo donde lo pudiera encontrar, hasta que la calefacción, tras manipular un poco el termostato, me ha llevado de nuevo a una temperatura razonable.

Por lo tanto es casi la una menos cuarto de la “mañana” y no he hecho todavía todo lo que un domingo cualquiera hubiera tenido listo hacia las diez. Así que cuando me he puesto a decidir cual de los temas pendientes planteaba en este Cuaderno de ruta,… he entrado en situación de franca confusión. Por ello, he ido a lo más simple. A lo que tengo más inmediato. A aquello sobre lo que mis sensaciones son más frescas y recientes.

En el paseo de la fama del cine de Hong Kong no es difícil encontrar la presencia de esta película. Como no podía ser de otro modo.

En 2020 fue el 20º aniversario de la más celebrada obra del director de cine Wong Kar-Wai, Fa yeung nin wah [花樣年華], más conocida internacionalmente como In the mood for love, o en España como Deseando amar. Creo que en los países hispanoparlantes del otro lado del charco tiene otro nombre… pero no sé cual es. Su título original se traduce como el año o años o la época de las flores, siendo esta una metáfora de la juventud. Con motivo del aniversario, la película ha sido restaurada digitalmente y restregada en las salas de cine. Lo cual es una alegría de por sí. En Zaragoza, además, llega acompañada de un ciclo de películas del director que durará hasta mediados de febrero, con una película a la semana. Intentaré verlas todas. Ayer, hubo un evento especial en el que la película se proyecto en 4K de resolución, quizá demasiado nítido y limpio para mi gusto, y en versión original. Y allí estaba yo, mientras a mi alrededor el mundo enloquecía haciendo larguísimas colas en las tiendas para comprar los últimos regalos de reyes, los cuales nos traen “carbón” por haber sido malos y no haber estado lo suficientemente asociales en estas navidades, en forma de repunte de la curva epidémica del covid-19.

No incorporo la película a mi base de datos de películas de estreno, puesto que se encuentra presente en ella desde el 21 de marzo de 2001. Y en estos 20 años la he visto de nuevo en varias ocasiones, sólo una de forma proyectada, situación agradable aunque un tanto amateur, por lo que el lujo de verla con gran calidad y en pantalla realmente grande… si no fuera porque las proyecciones actuales de la película están dobladas, volvía estos días a verla. Siempre encuentras detalles nuevos.

Hay tres motivos por los que esta película me encanta:

  1. Es una obra maestra del cine. Pero de las gordas. Si las películas se clasifican en malas, regulares, normales, buenas y peliculones… esta están en la categoría “peliculón de la leche y del copón de la baraja”. Si me obligaran, a punta de pistola tendría que ser, a hacer una lista de las diez mejores películas que he visto, esta estaría allí, y no de las últimas. La combinación de excelencia en la dirección, en la interpretación, en el guion, en la dirección de fotografía, en la banda sonora, en el diseño de producción… la convierte en una película excelente por excelencia… valga la redundancia. Incluso si es relativamente desconocida para el gran público, y sólo reconocida como obra maestra por los cinéfilos recalcitrantes. Allá el gran público. Hace tiempo que digo que en cuestión de valoración de la creación artística, la democracia es un burruño.
  2. Es una obra maestra de lo romántico. Aunque sea de forma extremadamente triste y dolorosa, mientras se acompaña de los notas del violín y de los acordes del vals triste que Umebayashi Shigeru compuso… para otra película. ¡Pero que música, por lo que más queráis! Como nos transporta a unos sentimientos absolutamente maravillosos a la vez que insoportables. Por mi situación personal cuando la vi por primera vez en aquel marzo de 2000, me generó una profunda melancolía, que hizo que durante años me costase mucho volver a verla. O verla de vez en cuando. Tengo el combinado de DVDs en el que venía esta película y su secuela 2046. Y sin embargo, durante mucho tiempo tan apenas los usaba. Esto ya se me pasó. Aunque con posterioridad me agencié versiones de mejor calidad que el formato DVD para disfrutar de ambas películas.
  3. Porque esta película confirmó que estaba profundamente enamorado de Maggie Cheung. La elegancia con la que compone el personaje de Su Li-zhen, una mujer inteligente, sensible, simpática,… y encima guapísima… te derrite. Vestida con alguno de los alrededor de 40 qipao que luce en la película, con una mirada melancólica incluso cuando apunta una moderada sonrisa… te desarma.

Esta película es la que hizo que cuando hace unos años me preguntarán si me apuntaba a una agotadora, pero estupenda, escapada de una semana a Hong Kong dijera sí de inmediato, aunque el Hong Kong de 2016 tuviera poco que ver con el de 1962. Un Hong Kong en estos momentos muy baquetazo en sus libertades por el autoritarismos del gobierno chino… ante la mirada hacia otro lado de los gobiernos y prensa de occidente que no quiere incomodar al gigante chino. Poderoso caballero es don dinero.

En fin… si podéis. Ved la película. Y esforzaos un poco en ella, leche. Que merece la pena.

[Cine y libros] Me regalan un lector de libros electrónicos y revisito a Wong Kar-wai en un centro público de educación de adultos

Cine, Literatura

Dejo atrás la nostálgica entrada que in extremis publiqué ayer sobre los ochos años en los que vengo contándoos cosas en el Cuaderno de Ruta, y cuya redacción me produjo un ataque de morriña en parte debido también a algo que me pasó por la mañana.

Cuando llegué de trabajar a casa me encontré con un regalo vía Amazon. Por mi recientemente pasado cumpleaños. Un Kindle, un lector de libros electrónicos, en su modelo más básico y simplón. No soy extraño al hecho de leer libros en formato electrónico. Ya hace una década larga, cuando uno manejaba alguna ahora obsoleta PDA, leí mucho en estos dispositivos. Fue la época de la enfermedad de mi madre, en la que pasábamos muchas estancias en el hospital, y era una forma cómoda de llevar lectura en el bolsillo. También he leído ocasionalmente en el iPad, pero así como he considerado que este es un medio absolutamente ideal para reemplazar a las revistas de prensa tradicionales, con los libros no estaba tan convencido. Me resulta pesado, y su brillante pantalla no me parece la más adecuada para leer cómodamente. Así que en estas estamos cuando me llega este objeto, lector básico de la gama de Amazon, y que hasta el momento no le encuentro más que dos problemas, que probablemente se solucionen con modelos más avanzados. La pantalla no es táctil y necesitas luz ambiental para poder leer. Ayer ya me leí el 20% (aquí ya no me sale hablar en número de páginas) de La mecánica del corazón de Mathias Malzieu. Que de momento me está gustado bastante. Ya os contaré.

Por otra parte, hace unas semanas recibimos en nuestro CaFeZico habitual la invitación por parte de una nueva contertulia para asistir al ciclo de cine “Maestros de la luz”. Tres películas en el que el denominador común y motor para el debate era el excelente trabajo de dirección de fotografía. Una en blanco y negro, a la que no pude asistir, The Third Man, pero que casi me la sé de memoria. La de ayer, con predominio en la iluminación de interiores, In the Mood for Love, de la que ahora os comento un poco. Y la de dentro de dos semanas, en la que admiraremos la magia de la luz natural, Days of Heaven, una de las pocas que no he visto de Terrence Malick y que habrá que hacer por ir a ver.

Ya que no tengo fotografías de Hong Kong, antigua colonia británica en China, pondré alguna de la "Little China" en el Soho londinense.

Ya que no tengo fotografías de Hong Kong, antigua colonia británica en China, pondré alguna de la “Little China” en el Soho londinense.

Según mi base de datos de películas, que comprende lo que he visto en pantalla grande desde el 28 de diciembre de 1997 hasta la fecha, vi esta película el 10 de marzo de 2001. Recuerdo que fue en los desaparecidos Multicines Buñuel de Zaragoza. Y fue una película que me impresionó mucho, y me pareció tremendamente triste. Su título original es 花様年華, que vendría a ser algo así como “la época de la floración”, siendo In the Mood for Love el llamado título internacional que les clavan a las películas asiáticas para facilitar su venta, y Deseando amar las traducción aproximada que se le dio al título internacional en España. Dirigida magistralmente por Wong Kar-wai, está emotivamente interpretada por Maggie CheungTony Leung. La meritoria dirección de fotografía está compartida por Christopher DoyleMark Lee Ping Bin (*). Es una película que he visto tres veces. La original en el cine, cuando hace unos años compré en DVD el conjunto que forma con otra película de su director, 2046, y la de ayer. Cada vez que la veo aumenta mi consideración y mi apreciación sobre el filme, que en estos momentos considero uno de los más bonitos que he visto en mi vida. Pero de la misma forma, me sume en una profunda melancolía de la que me cuesta salir después; emocionalmente no me acaba de sentar bien. Quizá por eso, a pesar de disponer de ella en casa en cualquier momento, la he visto en pocas ocasiones. Pero desde luego la recomiendo sin ambages a cualquiera que se interese por el buen cine.

(*) Nota sobre los nombres chinos en esta película:

La convención habitual para los nombres de personas en china es citar primero el apellido y después el nombre propio. Así, el director de la película, nacido en Shanghái, aunque afincado en Hong Kong, tiene como apellido Wong, y su nombre de pila es Kar-wai. En algunos lugares, como en IMDb, alteran este orden y lo ponen a la occidental, es decir, Kar-wai Wong. Si os entra alguna duda, si una de las dos partes del nombre es bisílaba, esa es el nombre propio.

Para enredarla más, los artistas cuyo origen está en la antigua colonia británica de Hong Kong suelen adoptar un nombre artístico que incluye un nombre inglés y su apellido chino, ocultando su nombre de pila china. Así, Maggie Cheung tiene como nombre real Cheung Man Yuk, apareciendo en ocasiones como Maggie Cheung Man Yuk. El apellido siempre será Cheung, o algo similar según el sistema de transcripción a los alfabetos occidentales y según se considere el nombre en mandarín, Zhāng, o en cantonés, Jeung, que es el idioma propio de la antigua colonia. De forma similar, Tony Leung puede ser encontrado en algunos títulos de crédito como Tony Leung Chiu-Wai, ya que existe otro actor chino con el nombre de Tony Leung. El nombre real del actor es, como podréis deducir, Leung Chiu-Wai, siendo Leung el apellido (Liáng Cháowĕi en mandarín).

Por terminar este repaso, el segundo director de fotografía de la película aparece en los créditos como Mark Lee Ping Bin. Dejo a quienes leáis esto que deduzcáis cual es el papel de cada una de las partes del nombre.

En la película hay objetos que tienen una importancia simbólica notable: corbatas, zapatos y zapatillas, relojes, vestidos,... Y también la comida, especialmente los wantán y los tallarines, incluso algún chuletón... No los patos laqueados de la foto de un restaurante londinense.

En la película hay objetos que tienen una importancia simbólica notable: corbatas, zapatos y zapatillas, relojes, vestidos,… Y también la comida, especialmente los wantán y los tallarines, incluso algún chuletón… No los patos laqueados de la foto de un restaurante londinense.