Viajes – resumen del segundo viaje a Sicilia

Viajes

Fotógrafías realizadas en el oriente siciliano con base en Catania con Canon EOS RP y algunas ópticas Canon EOS RF. Las cuestiones técnicas relacionadas con las fotos, y por qué me lleve este equipo en lugar de otros más habituales, lo podéis encontrar en Carlos en Plata.

Quienes hayan seguido mi cuenta viajera en Instagram o en Tumblr, o mi Cuaderno de Ruta, sabrán que en estos días atrás, durante una semana, he estado viajando por Sicilia. Por la parte oriental de la isla, ya que la occidental la visité en 2025, como consecuencia del fracaso con el viaja a China en aquel momento. Catania, Taormina, Siracusa, Noto, Acitrezza y Acicastello, y, sobre todo, el Etna, al que le tenía muchas ganas.

Mercado del pescado en Catania.
Duomo de Catania.

He viajado solo los compañeros habituales de viaje no hemos podido concertarnos para ponernos de acuerdo en fechas y destinos. Tuve una opción de viajar acompañado a Osaka en Japón. Pero… a Osaka… con limitación a excursiónes desde allí durante como mucho cinco o seis días. No me atrajo. Así que me fui a Sicilia, donde establecí base en Catania, una ciudad cuyo centro histórico y ambiente general, en lo que vi, me agradó mucho. Aunque algún siciliano me avisó que tiene barrios que “agradan” menos.

Teatro griego de Taormina.
Pintor callejero en la plaza del Duomo de Taormina.

Obligatorio visitar los lugares arqueológicos greco-romanos de Taormina y Siracusa. Esta última declarada en su conjunto patrimonio de la humanidad por la Unesco, siendo muy agradable pasear por la isla de Ortigia, que supone el casco histórico de la ciudad. Taormina me gustó mucho. Extremadamente turistizada, aunque tiene sus alicientes, no la disfruté demasiado.

Interior de la catedral en Ortigia, Siracusa.
Fortaleza de Ortigia, con las armas de Carlos II de Austria, el lamentable rey de España que finiquitó esa dinastía reinante.

Diversas ciudades de la región tiene palacios y edificios pertenecientes a otro patrimonio de la humanidad según la Unesco, las ciudades del barroco tardío del Val di Noto, de las que pude visitar algunos monumentos en Catania, pero sobretodo en la ciudad de Noto. Me hubiera gustado visitar también Módica, donde ademas está el aliciente de su rico chocolate, pero no conseguí una combinación adecuada de transporte público. Una pena.

Joven banda de música en las calles de Noto.
Ensayos en el teatro de origen barroco en Noto.

Y, para mí, que soy un chico de ciencias, el plato fuerte del viaje era la visita al Etna, cuyo parque natural también es patrimonio de la humanidad por la Unesco. Me gasté un dinero en un viaje guiado que se saliera de la oferta habitual, y mereció la pena. La calidad y experiencia del guía permitió una perfecta comprensión de las características de este magnífico volcán. Un imprescindible en lo que se refiere a naturaleza. Lo contraté con Etna Way, participando en la excursión con un pequeño grupo media docena de personas con un guía principal y una secundaria.

Vista de la cima del Etna a unos 2850 metros de altitud.
En el borde de uno de los cráteres secundarios de la erupción de 2022.

Finalmente, ante la imposibilidad de encontrar una combinación adecuada para visitar Módica, el último día me lo tomé de forma relajada, paseando por lo que llaman Riviera de los Cíclopes, entre Aci Trezza y Aci Castello (o Acitrezza y Acicastello), a pocos kilómetros de Catania, una serie de formaciones costeras basálticas, con un castillo normando sobre un promontorio basálticos en la segunda de las localidades. En general, todo muy bien, y he comido de maravilla, con abundancia de frutti di mare y pesce.

Formación basáltica en Aci Trezza.
Castillo normando en Aci Castello.

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