Fotos – Despidiendo a una vieja compañera

Fotografía

Minox 35 GT-E con Fujicolor C200, Kodacolor 100 y Kentmere Pan 200. Por una vez, y por causa excepcional, homenaje a una vieja cámara que ya prácticamente no da ya de sí, replico completo el artículo redactado en Carlos en Plata.

Esta entrada no va a ser larga (mentira, ha resultado que sí). Pero quiero que de alguna forma sea una despedida, u homenaje, a una cámara que me ha acompañado a muchos sitios, que ha recorrido muchos países metida en el bolsillo de mi chaquetón o de mi pantalón. Que se ha desgastado mucho, y que en estos momentos ha dejado de ser fiable. Quienes leyeran mi reciente entrada sobre el viaje a Sicilia con película en blanco y negro sabrán que hablo de la Minox 35 GT-E.

Hoy no hablaré de sus características, en el enlace correspondiente las encontraréis revisadas, si no de su historia conmigo. Ahora que la cámara que la va a reemplazar ya ha llegado a casa. Mañana me voy unos días a León, hasta el domingo, y no he podido probarla. Es una Olympus XA en estado impecable, con el flash A11 acompañándola. Esperemos que todo vaya bien con ella.

He de decir que, cuando compré la GT-E, no fue amor a primera vista. Octubre de 2001. Hace 25 años. La compré en una tienda de la calle Pelayo de Barcelona. La vi en el escaparate. Ese mes de agosto había perdido una Minox 35 ML, a la que tenía mucho cariño, en un tren entre Lieja y Lovaina. Se salió del bolsillo del pantalón corto en un día de mucho calor. Y la empecé a probar allí mismo en Barcelona.

Pero por muy parecida que fuera a la ML, no era igual. Era… casi igual. Y la principal diferencia… Bueno no sé si la principal, pero sí la que más me enojaba, era que el botón de disparo no retenía la exposición cuando lo pulsabas a medio recorrido, para luego reencuadrar de forma adecuada. Es algo que suplía la falta de un dial de compensación de la exposición. Y un hábito que también tenía de la Canon EOS 100, que era la otra cámara que llevaba en mis viajes. Aunque esta también tenía compensación de exposición.

Pero con el tiempo, especialmente cuando en 2012 la rescaté de la inactividad, cuando decidí volver de lleno a la fotografía con película tradicional, pasado el sarampión digital, he hice un rollo de película en color en un paseo “analógico” con otros aficionados a la fotografía. Os dejo tres fotos de aquel sábado de enero.

Realizadas con Fujicolor C200, son las únicas “históricas”. El resto, en color con Kodacolor 100 o en blanco y negro con Kentmere Pan 200, corresponden a los dos últimos rollos que hice. El de color cuando todo iba bien todavía, a mediados de septiembre, y el de blanco y negro cuando algunas cosas habían empezado a ir mal y no sabía si debía o no llevármela a Sicilia, como al final hice.

El caso es que en aquel día de enero de 2012, agradable, en el que hice unas fotos que, sin ser nada del otro mundo, resultaban muy agradables, lejos de la presunta perfección de la fotografía digital, me reconcilié con la cámara, que empezó a ser una de mis favoritas, y regresé con ganas a la película fotográfica. Un día importante en mi historia fotográfica.

Después, fundamentalmente, ha sido cámara de viajar por el mundo. Mientras funcionó correctamente la Olympus mju-II, las alternaba en los viajes según el ambiente en destino. La mju-1 tenía sellado contra la lluvia y el polvo, por lo que se adaptaba mejor a viajes con naturaleza. La GT-E a los viajes más urbanos. Cuando la mju-II falló, dejó de rebobinar el rollo, fue la principal.

Sólo en los dos últimos años se ha visto algo relegada por la Pentax 17. No porque esta me guste más, sino porque es la cámara colectiva en la que hacemos las fotos de grupo y más desenfadadas. Y no siempre me apetece llevar dos cámaras compactas. A veces lo he hecho. Pero, por ejemplo, a León ya he dicho que no voy a usar la Pentax 17, que quiero centrarme en la XA. Viajará a León, pero no en mi bolsillo.

He decir que la cámara sigue haciendo fotos. Como las hace la mju-II. Pero ha dejado de ser fiable. No sé si la volveré a usar. Tal vez algún día por capricho. Pero no sé si tiene ya sentido. Hay una cosa que si me hace pensar. La GT-E la compré nueva en 2001. Y ha acabado muy gastada. La XA que he adquirido se fabricaría entre 1979 y 1985… y está como nueva. Siendo entre 16 y 22 años más vieja. ¿Por qué comprará la gente estupendas cámaras de fotos si no las van a usar? Por lo menos que caigan peleando por el desgaste y los kilómetros hechos.

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