Piratas del Caribe: en el fin del mundo (2007)

Cine

Piratas del Caribe: en el fin del mundo (Pirates of the Caribbean: At World’s End, 2007), 7 de agosto de 2007.

Más de un mes hacía que no acudía a una sala de cine. La cartelera está siendo lamentable en este largo y cálido verano. Veo que hay salas que cierran, espero que provisionalmente. No será la primera vez que cierran salas en verano «por reformas» o «por descanso» y no vuelven a ser abiertas. Las que quedan abiertas repiten los taquillazos del verano, en general películas de baja calidad, de fácil digestión, del gusto de los escolares y adolescentes en vacaciones. Parecía que me iba a librar de la que nos ocupa. En principio… si has visto las dos primeras, pues habrá que ver la tercera. Pero las críticas y los comentarios que he ido recibiendo, han sido todos muy negativos… Además, alguna gente con la que podía ir o pasa o ya la ha visto. Pues nada; a pasar del Capitán Sparrow.

Pero de repente, en un movimiento inusual, una llamada inesperada…

«¿Oye… me acompañas al cine?»
…..
«Sí, ya sé que no me gusta el cine, pero es que tengo en casa a mi sobrina unos días, antes de irnos a la playa.»
…..
«No, la de mi hermano. El de Madrid.»
…..
«No, no ha salido a mi cuñada; es normal. Además ya la conoces y te cae bien.»
…..
«Pues ella quiere ir a ver la de los piratas. Creo que le gusta el protagonista.»
…..
«No, no se ha debido fijar en su mala salud dental; y en los cines no se nota el mal aliento.»
…..
«Venga, yo pago las palomitas.»
…..
«Pues si no te gustan las palomitas, lo que te apetezca tomar.»
…..
«Sí, claro, ya te gustaría a tí…»

No sigo reproduciendo la conversación, porque sigue por derroteros no aptos para menores. También he obviado mi parte de la conversación, por la densidad de palabras malsonantes en algunos momentos. Confío también en que la cuñada de mi amiga no lea nunca este blog; aunque supongo que ya sabe lo que opina de ella…

No entraré en muchos detalles. Al fin y al cabo, la interpretación es lo de menos en estas películas, aunque la presencia de Geoffrey Rush siempre es un aliciente. Depp está como de costumbre; histriónico, con algún momento de lucidez. Los demás, las mediocridades ya conocidas.

En cuanto a la historia… Bueno, siempre he sido partidario de que cierren cosas como la prisión militar ilegal de Guantánamo… pero quizá la debieran dejar abierta para encerrar a gente tan peligrosa como los guionistas de esta película. Hay un montón de metraje en esta película absoluta y totalmente prescindible, aburrido, que no aporta absolutamente nada a la resolución de la historia, con personajes que al final te preguntas y este que pinta allí,… un auténtico despropósito. Sólo hay algún momento aislado de cierto interés. El comienzo con los ahorcamientos y los presos cantando la canción de piratas, y algunos momentos de la balacera en Singapur o de la batalla final, que en sí tienen también momentos prescindible.

No faltan detalles vomitivos, como ver a un pirata español con una montera de torero. Serán gilipollas tontos.

En fin, la puntuaremos con un cuatro en la apreciación subjetiva, con un cinco en la dirección (que se salva por el manejo de las cualidades técnicas tecnológicas del filme) y otro a la interpretación (por Rush, claro).

No es la Perla Negra, creo que se llama Sigyn, y está atracado en Turku, Finlandia

Una de esas carreras que hacen que te interese más dedicar tu tiempo a otras cosas

fórmula 1

Pues eso. Que si la carrera en el circuito de Nürburg era de las que crean afición, esta es de las que la quitan. En el aspecto deportivo, porque los circuitos con gran dificultad para adelantar son bastante aburridos. Si la única emoción es ver si los ingenieros de los equipos han acertado con sus cálculos y con la estrategia adecuada de respostajes,… pues es soso. Y eso que por lo menos Alonso le ha hechado emoción en las primeras vueltas consiguiendo un par de adelantamientos para recuperar lo perdido en una mala salida.

Pero si además se monta un «potito» como el que ha montado el equipo McLaren con la colaboración de los jueces de la FIA… pues apaga y vámonos. Uno no sabe quién es el culpable aquí. Si uno hojea la prensa española, Hamilton es claramente el villano, el traidor, el vil ambicioso a cualquier coste. Si uno observa la prensa británica, Alonso se ha situado al nivel de Schumacher cuando estacionó cuidadosamente el coche en un lugar estratégico en Mónaco para molestar. Para los italianos, caña a McLaren que es de goma, que ya está tocada últimamente y se beneficia Ferrari, que es lo suyo. Y la cuestión es que no puedo dejar de pensar que todos tienen algo de razón. Cada vez tengo más claro que para los pilotos y las escuderías, el fin sí justifica los medios. Y esta vez le ha salido bien al británico. Y ha ganado la carrera. Y hemos perdido los aficionados.

Otra cuestión ¿hay alguna forma de que el tal Gonzalo Serrano de la «telecinco» se quede permanentemente mudo para que mejore netamente su calidad como comentarista y los espectadores dejemos de tener dolor de cabeza? Entiendo que la la cadena se vuelque en defender a Alonso. Es su negocio. Sin él, no ganaría dinero con la Fórmula 1. Pero hay niveles y formas. Particularmente, hoy ha estado especialmente grosero con Pedro Martínez de la Rosa, preguntándoles agresivamente cosas que evidentemente no podía contestar, y dejándole en evidencia ante media España. Di que los españoles suelen ser más intelegentes que todo eso… Espero.

Para resumir mi posición. Mi fidelidad a las retransmisiones deportivas, en cualquier disciplina, es bajo. Si siguen así, dedicaré mi tiempo a otras cuestiones. Porque lo que veo, no es deporte.

Y mientras tanto, tengo una horrible faringitis que me amarga más la tarde. Cagüendeoro…

La muerte deportiva acecha sobre la Fórmula 1, como la representada en San Pietro in Vincoli, Roma

Un conejo blanco con un pañuelo verde

sociedad

Un hecho que ya he comentado en alguna ocasión es que aunque vivo en Zaragoza, trabajo en Huesca. La comodidad de ir y venir entre una y otra ciudad en un tiempo razonable hace que nunca me haya planteado la posibilidad de vivir en la capital altoaragonesa, ni me haya integrado en su vida social, relativamente peculiar para quien como yo está acostumbrado a una ciudad con una población 13 veces superior. Supongo que no deja de ser normal en una pequeña capital de provincias de 50.000 habitantes.

La gente de Huesca es como la de todas partes; diversa, hay de todo. Pero siempre hay temas que consideran muy suyos, muy propios; casi sagrados. Y uno de estos temas es sus fiestas populares en honor a San Lorenzo. Las viven con intensidad; se sienten orgullosos.

Este año se tienen montado un debate notable. El propósito es el cartel de fiestas. En el aparece un conejo blanco, muy esquemático pero reconcible como tal, que «viste» el pañuelo verde tradicional en las fiestas. Cuando yo lo vi, ignorante de la polémica que iba a suscitar, no me pareció nada raro. La gente en fiestas viste de blanco con el pañuelo verde. Los conejitos suele ser animalitos simpáticos, se usan para hacer peluches para los niños, aparecen en los cuentos, en los anuncios de Duracell, nos hacen gracia… acuérdense de Bugs Bunny, o de The Book of Bunny Suicides (un poco macabro este último). El simbolismo era evidente para mí. Un motivo lúdico «vestido» como visten los oscenses en fiestas. Nunca pensé que oiría en estos días tantas muestras de indignación y rechazo por parte de la gente con la que coincido en el trabajo. Parece que ha tocado alguna fibra sensible que a mi me cuesta reconocer. Por supuesto, si expongo mi opinión relativamente favorable al diseño del cartel, todos me miran con aire condescendiente, y aseguran en voz alta o pensando para sí que es normal, que yo no soy de Huesca, que estas cosas no las siento y no las entiendo.

Y una cosa es cierta, nunca entenderé cómo algo que no forma parte de lo trascendente de la vida, que forma parte de lo accesorio, de lo lúdico, de lo que nos debe relajar, puede provocar semejantes ríos de negativismo y de malas caras. Relajémonos, que bastante problemas da la vida. Tomemonos las cosas con humor. Pero bueno… Si alguien quiere juzgar el cartel, lo podéis encontrar en el siguiente enlace (es la segunda imagen, claro).

¿Alguien ha visto un conejito entre estos girasoles cerca de Mainar, Zaragoza?

Antonioni ha decidido acompañar a Begman

Cine

Se ha dicho en numerosas ocasiones que las gentes del cine no se mueren solos. Que siempre lo hacen de dos en dos; gustarán de ir acompañados en su último viaje. Trueba afirmó cuando recibió el óscar por Belle Epoque que Billy Wilder era Dios. Así que supongo que irán todos ellos a sentarse junto al genial berlinés en algún tipo de especial paraíso. Y supongo que se sentarán donde les venga en gana, no como mandan las religiones convencionales que siempren tienen una especial afinidad por sentarse a la derecha. Yo siempre ha tenido dudas sobre si afiliarme al billywilderismo o a otras religiones igualmente interesantes.

Si ayer recordábamos a Bergman, casi simultáneamente nos enterábamos del fallecimiento del italiano Michelangelo Antonioni. Mucho menos prolifíco que el sueco, especialmente desde los años setenta, he tenido oportunidad de apreciar mucho menos su cine. En estos momentos sólo recuerdo su película más celebrada Blow-up, y una que firmó en los años noventa junto con Wim Wenders, titulada Más allá de las nubes, que constaba de una sucesión de relatos cortos más o menos relacionados, en un entorno multinacional europeo, aunque fundamentalmente en Italia y Francia. La crítica no la puso muy allá. Sin embargo, es una película que a mí me llamó la atención por diversos motivos, y que tengo que revisitar. A ver dónde la encuentro. Además creo que es de las que hay que ver en versión original. Y que cada uno hable un su lengua, que todas juntas es la lengua europea.

En cualquier caso, acompañado del genial sueco, Antonioni marcha en buena compañía.

Un bonito pueblo en el Lago de Como, en la Italia de Antonioni (bueno… él era de Ferrara, pero…)

Jaque mate… Ingmar Begman

Cine

No recuerdo exactamente el año, pero sí la época en la que vi por primera vez El Séptimo Sello de Ingmar Bergman. Yo era un adolescente, tendría 16 ó 17 años. Eran tiempos de profundas transformaciones sociales y culturales en el solar ibérico. Y por una de esas causas o azares, heme aquí que de vez en cuando iba al cine a ver películas «raras».

En alguna ocasión fue en el cine de arte y ensayo de toda la vida en Zaragoza, el Cinema Elíseos. Como curiosidad, allí vi un clásico del cine de terror como es La noche de los muertos vivientes. Curioso. Arte y ensayo.

O en el Arlequín, que previamente fue el Fuenclara, donde durante unos años hasta su cierre programaron bastante cine culto. Siempre le tendré cariño; en plena transición, no tendría yo más de 14 ó 15 años, me llevaron allí a ver El Gran Dictador de Charles Chaplin. Qué descubrimiento, oiga, qué descubrimiento para mi joven e inmadura cabeza.

O en ese movimiento sorprende que hizo que el Rialto, cine de barrio de toda la vida a dos minutos de mi casa en el que me chupé decenas de spaghetti-westerns y de peplums, se convirtiese también en cine de arte y ensayo, hasta que finalmente tras una breve etapa de retorno al cine comercial pasase a ser la sala X más longeva de Zaragoza. Allí vi cosas como Las vacaciones de Monsieur Hulot, Solaris, o Dersu Uzala, entre otras. Hace bien poco que desapareció como tal sala X; ahora es un supermercado.

Pues bien; en alguno de estos cines, no recuerdo en cual, vi El Séptimo Sello. Por supuesto, en versión original en sueco, subtitulada en español. Dudo mucho que entendiese gran cosa. Pero sí que tengo claro que el impacto de muchas de las imágenes del que acabaría convirtiéndose en un uno de mis filmes favoritos, fue tremendo en mi dura cabezota de adolescente. Esa gran y desesperada partida de ajedrez del caballero con la muerte, el rostro de la misma muerte, la tormenta final con la fila de condenados a morir, todo ello me impactó notablemente.

Bergman acaba de morir. El tampoco le ha podido ganar la partida de ajedrez a la muerte. Luego fueron más las películas del director sueco que me impactaron. Fresas salvajes, El manantial de la doncella, Un verano con Monika (yo también me enamoré de esa rotunda, carnal, caprichosa y proletaria Monika, en esa Suecia de costumbres liberadas a la vez que luterana y germánicamente austera), Sonata de Otoño, en la que rescataba a la otra Bergman, sueca ella también, ya otoñal pero magnífica,… Reconozco que no es cine para todos los públicos, especialmente cuando estamos educados en el disfrute del pim-pam-pum de los efectos especiales, de las películas de acción, en las que todo artificio vale para atraer la atención del espectador,… salvo buenos guiones, buenas historias o caracteres interesantes. Naderías.

El último trabajo que vi de él en la gran pantalla fue Infiel, una película de la que fue su pareja y musa cinematográfica, Liv Ullmann, aquí convertida en directora, y cuyo guion firmaba el propio Bergman. Tremenda y depresiva película, en la que la actriz y directora noruega hacía un homenaje al cine del director sueco.

El Séptimo Sello lo volví a ver muchas veces, y comencé a entender lo que se nos decía. Lo guardo en mi filmoteca particular, y en cuanto encuentre una tarde tranquila volveré a ponerlo para hacer mi particular homenaje al director sueco. Qué mayor homenaje para un cineasta que sus películas sean vistas y disfrutadas.

Un recoleto cementerio en Pargas/Parainen, ciudad finesa con mayoría de población de habla sueca, en el Archipiélago de Turku

De Harry Potter (2)

arte música y literatura

En la entrada de ayer comentaba algunos de los aspectos sociales que rodean la publicación de la saga de Harry Potter, el aprendiz de mago, escrita por la británica J.K. Rowling.

Hoy haré un comentario sobre la serie de novelas en sí misma. Antes de nada, si la editora o la autora quieren mandarme a la carcel… pues que sepan que no he comprado ninguno de los libros. En su mayoría, me los han dejado, lo cual antaño se consideraba una hermosa practica social, la de dejarse libros y otros elementos culturales,… pero que tal vez hoy en día se considere un acto más de piratería. Vaya usted a saber…

Y con el último la cosa ha sido más grave… porque me fui a leer en las traducciones libres que se han realizado por ahí, apoyándome en un original en inglés que me han prestado, para los casos en los que sospechase que la traducción pudiera estar patinando. Un indeseable social; eso es lo que soy…

Mi impresión general de la saga es la siguiente. El primer libro me pareció un hallazgo… especialmente considerado como lectura infantil. Desarrollado con una gran imaginación, se situaba al nivel de niños y preadolescentes, exponía una serie de aventuras en un mundo de fantasía que se combinaba muy bien con aspectos cotidianos. La lectura era ágil y se hacía llevadera para un adulto, público al que no iba dirigido este libro.

A partir de ahí, el interés literario y narrativo es diverso. Al desaparecer el factor sorpresa, al encontrarnos con terreno conocido, las siguientes historias presentan un menor aliciente. Más cuando casi todos los libros presentan elementos repetitivos entre sí. Los avatares durante el verano en casa de los horribles parientes, el reencuentro con los amigos, el comienzo de los problemas, los partidos del deporte de las escobas, la progresiva aparición de misterios, hasta alcanzar el climax final, con el enfrentamiento correspondiente entre el héroe y el malo. Este esquema repetitivo hace que haya algunos libros carezcan de mucho interés, ya que se ven como más de lo mismo con respecto a lo anterior, incluso hay alguno que me parece un auténtico pestiño. El cuarto de la serie supone un aliciente, por cuanto plantea algunas novedades en el transcurso de la historia, que le dan un tono de «superproducción cinematográfica», aunque no deja de tener sus debilidades y en mi opinión es innecesariamente largo.

Los últimos libros entran en los aspectos más tenebrosos de la historia. El ambiente es menos amable, y nos encontramos con unos protagonistas adolescentes. Creo que si hay algo mal llevado en esta serie son «los picores hormonales» de los adolescentes, cómo se relacionan entre sí y como ligan. No me parecen normales; me parecen adolescentes anacrónicos, de otra época. En cualquier caso, el progresivo «crescendo» en la tensión dramática ayuda a mejorar el interés por lo sucedido, especialmente cuando hay indicios de que el tema puede pasar del drama a la tragedia.

Ahora aviso, no voy a contar el final del séptimo libro, pero quizá el tono del mismo se deduzca de mis comentarios. Así que haya cada cual.

El último libro se sale del esquema narrativo de los anteriores, y globalmente no está mal. Es algo demasiado largo como otros de la saga, para lo que hay. Es uno de los principales problemas de estos libros… lo que se cuenta no necesita tanto espacio. Y siendo de los más entretenidos, es bastante tramposo argumentalmente para llegar a donde llega. Desde mi punto de vista, la evolución argumental de la saga pedía un final con toques trágicos,… que la escritora no se atreve a llevar a cabo. Es un producto para adolescentes, y creo que es un producto que se ha vuelto «demasiado cinematográfico»,… y en el mundo anglosajón actual, especialmente cuando entras en contacto con Hollywood si no hay final feliz, parece que los ingresos bajan. Esto obliga a realizar una serie de piruetas, casi son saltos mortales literarios. Hay que dedicar largos y tremendos párrafos a explicar por qué no pasa lo que debería haber pasado. Y eso desmerece un poco el tema.

Mi valoración global es relativamente positiva, pero creo que la saga en general está sobrevalorada. Lo debemos ver más como un producto comercial para el entretenimiento que como una obra literaria básica en la cultura actual. No obstante, casi seguro que permanece durante décadas como uno de los productos más vendidos y que más influirán en la literatura infantil y juvenil de los próximos tiempos.

Hemos llegado al ocaso de la saga de Harry Potter, como llegamos al ocaso del día en los alrededores de Retascón, Zaragoza

De Harry Potter (1)

arte música y literatura, sociedad

Hace unos días se producía el acontecimiento editorial del año. Bloomsbury colocaba en los estantes de las librerías de todo el mundo la versión original en inglés del último libro de la escritora británica J.K. Rowling. También es, al parecer, el último libro de la saga del aprendiz de mago, Harry Potter, que ha dado a la escritora fama y dinero; mucho dinero.

Son varias las cuestiones objeto de reflexión, derivadas del revuelo social y mediático que ha suscitado el suceso.

Entre los positivos, indudablemente el éxito de la saga del joven mago ha llevado a que un número muy considerable de niños y adolescentes se hayan sumado con ilusión a la noble afición de la lectura. Por poner un ejemplo, parece ser que hay una correlación positiva entre el aumento de lectores de menos de 18 años y la publicación de los libros de la serie. No recuerdo dónde lo leí, me gustaría haberlo citado.

Para quien como yo, sin ser un fanático, simpatiza con la literatura fantástica, también considero que son siempre bienvenidos nuevos universos que de una forma sana nos puedan llevar a otros mundos, menos materiales, que nos distraigan de las penurias de la vida real. En resumen, viva la creatividad.

Pero también hay cosas oscuras en todo este fenómeno. El único trabajo conocido de la escritora es los libros relacionados con el mundo del joven mago. Sin embargo, esto le ha permitido convertirse en una mujer rica. Frente a este hecho, muchos escritores de gran calidad tienen problemas para sacar a la luz sus trabajos, o simplemente, consiguen ir tirando después de una larga y coherente producción literaria. El liberalismo económico llevado al mundo de la cultura. Darwinismo liberal. No triunfa el mejor, sino quien mejor conjuga una mezcla de suerte y oportunidad; el mejor adaptado. Me parece muy bien que alguien tenga éxito y se le reconozca. Pero no sé si es tan sana la polarización del mundo editorial hacia lo que tiene éxito y no hacia la calidad.

Otro ejemplo; el nefasto éxito de El código da Vinci. Es una novela mala, con tremendas inexactitudes sobre como funciona el mundo real, con tramas tramposas, destinada al consumo del norteamericano medio, inculto y dado a creer los tópico que sobre el resto del mundo se le dan prefabricados. Pero ha triunfado editorialmente, y ha ocasionado una serie de secuelas igualmente pésimas, y una epidemia de novelas que nada aportan sobre misterios, códigos, códices, enigmas,… que se están comiendo la atención y los esfuerzos de las editoriales que acaban abandonando a escritores mucho más interesantes y capaces desde el punto de vista literario. Es el equivalente en la literatura a los programas de «televisión basura» o los nefastos programas musicales tipo «operación triunfo«. Operaciones comerciales de escasa calidad, pero de fácil digestión para el consumidor occidental medio, adocenado en el sofá de su casa ante la caja tonta.

Mi opinión sobre la saga del mundo mágico la daré en otro artículo. Adelanto que es bastante más positiva que lo señalado en el párrafo anterior. Pero también considero que tiene claros y oscuros.

También se ha considerado a la saga como un ejemplo más de la colonización cultural anglosajona. Recuerdo a Elvira Lindo en una entrevista radiofónica despotricando contra el pequeño mago. Elvira Lindo es una escritora que me gusta, conste. Pero noté en sus palabras el tono verde de la envidia. Reconozco que su Manolito Gafotas tiene muy buenas actitudes para merecer una mayor difusión de la que tuvo. Como las tiene su principal referente francés, que todavía me gusta más, el pequeño Nicolás, de ese genio que fue René Goscinny. Pero claro, desde el punto de vista de liberarse de las penurias cotidianas, como comentaba antes, resulta más atractivo el siempre tan querido para los anglosajones y germanos mundo mágico o fantástico, que la realidad social más del gusto de los países de cultura latina. Y es que Carabanchel esta ahí y lo vemos todos los días, mientras que a Hogwarts sólo podemos ir si nos ayudan con la obra literaria correspondiente.

Finalmente, la relación amor-odio de la obra con las nuevas tecnologías. La red de redes están plagada de páginas dedicadas al joven Potter. Es, sin duda alguna, una promoción impagable para la obra de la autora, que ha contribuido a su éxito de forma notable. Pero para máximo cabreo de la autora y de sus editoriales, también es una de las obras más pirateadas y difundidas por internet. No hay más que dirigirse a las páginas de búsqueda más habituales para comprobar que el que no tiene una copia en su disco duro de las novelas de la saga es porque no quiere.

El colmo de la historia ha venido derivado del lanzamiento del séptimo y definitivo libro de la saga. Se ha lanzado recientemente, únicamente en versión inglesa. Pero claro, a estas alturas todo el mundo quiere saber lo que pasa con Harry. Yo, ya lo sé. En otro artículo daré mi opinión. Intentaré no destriparlo. Y es que algunos grupos de voluntarios han realizado traducciones del libro, y las han colgado en la red en menos de una semana tras el lanzamiento. Y algunos capítulos tienen traducciones que no tienen mucho que envidiar a las traducciones oficiales. Otros son muy chapuceros. Pero da igual. La gente, lo que quiere es saber qué pasa; no el interés por las cualidades literarias. Y el empeño de controlar rígidamente la difusión de la obra, es un ejemplo claro de hasta que punto las estructuras tradicionales no entiende como funciona el mundo moderno. Ante una situación de fenómeno editorial mundial como ésta, resulta difícil comprender que no se haya producido el lanzamiento simultáneo de las traducciones oficiales de la obra. Como sucede en el cine, en la que con frecuencia el estreno es mundial, con doblajes o subtítulos incluidos. Crean la espectativa, pero no la satisfacen. La gente no se conforma,… y luego se quejan de los piratas. No han entendido nada. Absolutamente nada. Y por lo tanto pierden dinero. No me dan lastima. Ya tienen mucho.

La noche y la luna llena son características del mundo mágico, como la que vemos entre Retascón y Langa del Castillo, en la provincia de Zaragoza

Una mirada al pasado

Ciencia, sociedad

Esto es lo que nos propone Ramón en su viñeta en ElPais.com. Y con método muy sencillo, y agradable en los meses de verano, cuando el único momento razonable para salir de casa es al anochecer, evitando las horas de calor. Tumbarse en el cesped y mirar al cielo. Se nos olvida con frecuencia, o simplemente muchos son ignorantes de este hecho, que el Universo que vemos no es real. Que la luz viaja muy despacio, a una velocidad constante de algo menos de 300.000 km cada segundo. ¿Despacio? Sí… cuando se trata de las distancia cósmicas. La luz que nos llega de la vecina Galaxia de Andrómeda, que a escala universal es el vecino de la puerta de al lado en nuestro rellano, comenzó su recorrido hacia nosotros cuando en este planeta apenas se levantaban nuestros antepasados Homo Erectus hace 2 millones de años.

En cualquier caso, y a pesar de su aspecto estático, la programación que nos ofrece el Universo me parece mucho más interesante que las que nos ofrecen las principales cadenas que vociferan por los altavoces de nuestras cajas tontas. Y mucho más relajante.

Antes de salir a contemplar el Universo, una buena cena como la que disfrutamos en este restaurante de Tallín, Estonia; mejor un poco más ligera…

Y si lo dejan estar… los ciclistas digo… con lo del dopaje y esas cosas

sociedad

Hace algo más de una década, de hecho hace tres lustros ya, un chavalote navarro emocionaba a los íberos con sus hazañas por las carreteras galas. Todo el país, desde su casa o desde sus destinos de veraneo, suplía la siesta (o no, porque yo es la única época de mi vida en la que me he dormido viendo la tele) por las retransmisiones de televisión. Lo cual no deja de ser curioso, porque salvo algunas etapas muy definidas, la mayor parte de las retransmisiones de ciclismo a mí me parecen de un aburrimiento espantoso. Pero bueno, ahí estaba el tema. El héroe nacional.

12 años después de que ganara su último Tour de France, he aquí que tal vez otro español gane la más prestigiosa vuelta ciclista. Y aunque no le negaré méritos en cuanto al esfuerzo y las ganas del mozo, da la impresión de será campeón por eliminación voluntaria o forzosa de sus más directos enemigos. Y no es el primer año. El problema fundamental es el dopaje. En estos momentos, para quienes sólo seguimos este tema desde los noticiarios radiofónicos o desde los weblogs de noticias, casi todo el mundo en ese deporte está contaminado de una forma y otra por la trampa de las sustancias o los procedimientos médicos prohibidos. Eritropoyetinas, transfusiones, estimulantes,… parece que de todo puede haber.

Ya que estamos por Francia, parece que para entender lo que mueve al mundo hay que cambiar el tradicional y dumasiano «cherchez la femme» por el más anglosajón motto «show me the money» con el que ensordecimos al oirlo estridentemente y repetidamente en cierta película de cierto pretendido y presuntuoso actor. Demasiado dinero el que se mueve en torno de estos deportes-espectáculo (curioso que sea un espectáculo, ¿he mencionado ya lo aburridas que me parecen la mayor parte de las etapas?)

Yo creo que a estas alturas sólo les quedan dos soluciones. O pasan de preocuparse por el dopaje y allá cada cual sobre cómo decide sucidarse a cambio de dinero, o simplemente se bajan todos de la bici y lo dejan estar. Y dejan de aburrirnos… por lo menos a mí.

Los fineses utilizan ampliamente la bicicleta en sus desplazamientos, como para ir a coger el tren a la Estación Central de Helsinki; antes de salir de casa se dopan con abundantes desayunos con sus salchichas, albondiguillas, huevos, café,… o a la vuelta con unas cervecitas… de lo más sano

Excelente servicio MyPublisher.com

Fotografía

Tras las vacaciones por el sur de Finlandia y Tallinn (Estonia), y una vez seleccionadas algunas de las mejores fotografías, o más evocadoras, tocaba pasarlas a papel para disfrutar de ellas de forma tranquila y agradable. He venido provando diversos servicios de elaboración de Fotolibros o Fotoálbumes. Últimamente me vengo decidiendo por el que ofrece MyPublisher.com. No es de los más baratos precisamente, pero es realmente de buena calidad, con programas de maquetación para Windows y Mac OS X.

Una vez remitido por internet el libro con las fotografías, tardan entre 2 y 4 días en tenerlo disponible, y luego, si optas por la vía rápida, en tres días más lo tienes en casa… y te lo mandan desde los alrededores de Nueva York (EE.UU.). Los dos primeros de mis vacaciones han quedado estupendos. Sólo queda esperar el tercero. Ummmm, qué ganas.

Estupendas las casitas de madera en la orilla del estuario de Porvoo, Finlandia

Y Alonso volvió por sus fueros

fórmula 1

Nürburgring ha sido probablemente la mejor carrera de la temporada. Con todo tipo de incidentes desde la calificación con el aparatoso accidente de Hamilton hasta los dos chaparrones que tanto afectaron al desarrollo de la carrera, hemos disfrutado de la incertidumbre, de la incógnita de saber cómo iban a reaccionar los distintos pilotos. La historia de la grua de Hamilton, Räikkonen que sigue rompiendo coches en los momentos más inoportunos, Kovalainen perdiendo dos puestos al final de la carrera por un mala decisión estratégica,… pero sobre todo, por encima de todo, vimos a Alonso ganar adelantando en la pista a Massa. Evidentemente, cuando las condiciones no son óptimas, es cuando se sabe cuando un piloto es mejor que otro.

Animación en Independencia
Carreras de karts en el Paseo de la Independencia de Zaragoza

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Estación de autobuses (o multimodal) y taxis

ciudad, sociedad

Cuando vuelvo de viaje en tren, y ahora en autobús, a Zaragoza. Me hecho a temblar. Los poderes públicos se han encargado de que podamos disfrutar de una moderna estación con motivo de la llegada del AVE, grande, arquitectónicamente impresionante, pero muy, pero que muy poco acogedora. Tanto por el edificio como por la gestión del mismo. Todo está prohibido, no se puede ir de un lado a otro con facilidad; si llegas por la noche no es que no te dejen entrar en el andén para despedir o recibir al viajero. Es que te dejan en la p.ta calle. Y ahí tienes el guardia jurado de turno, el más antipático y amenazador que han encontrado, para recordarte que harás muy bien en aceptarlo sin rechistar.

Y luego viene la segunda parte. Llegas de madrugada, cansado, deseando llegar a tu casa… y no hay transportes públicos. Desde luego nada de autobuses públicos; vamos estaría bueno que hubiese un autobús que te acercase al centro. Qué nos hemos creído. Pero tampoco hay taxis. En ese momento se monta una disciplinada cola en la parada de taxis para ver si van llegando. Y lo hacen. Con cuentagotas. Muchos llegan porque traen viajeros, otros porque pasan por allí. Y a esperar… de pie… en la p.ta calle.

Eso sí. A ningún taxista se le olvida cobrar el suplemento de salida de estación y de maletas. Un suplemento, el de salida de estación, que tiene sentido para compensar el hecho de que el taxista espere desocupado a los viajeros. Cosa que nos sucede. Son los viajeros los que esperan pacientemente a que algún taxista se acerque a recogerlo. Mal. Así no se hacen las cosas. Los taxistas, que tienen problemas, que nadie lo dude, piden en ocasiones la comprensión y la solidaridad de la sociedad. Pues no. Porque son los primeros insolidarios.

Luego viene la segunda parte. Por cabreado que estuviese yo la noche del viernes al sábado pasado por todo esto, el taxista que nos recogió mostró durante el recorrido a casa que era una persona atenta, cumplidora, responsable y preocupada por el viajero. Y eso te descabrea algo. O por lo menos te ayuda a recordar que las generalizaciones son malas. La situación global es mala, injusta para el usuario. Pero entre los colectivos siempre hay gente maja.

Tranvia en Helsinki, internándose en el Kauppatori bajo una intensa lluvia

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